04 febrero, 2013

España, agujero negro

Hay dos economías nacionales, la blanca y la negra. España tiene por un lado unas cuentas transparentes, las de España país, controladas y gestionadas por Economía y Hacienda, y por otro las de la España de las cloacas. Con las primeras nos miden para la prima de riesgo, se calcula el PIB y todas esas estupideces. A ellas contribuyen los ciudadanos que tienen una nómina, transparente como el cristal, con el IRPF; aquellos que hacen una factura, con el IVA y todos, cuando compramos artículos directamente grabados con impuestos (carburantes, tabaco, alcohol,...). A las otras contribuyen los que no quieren pagar impuestos y también un poco nuestra cultura.

La otra economía nacional es un agujero negro gigantesco, masivo, de un negro tan intenso que no hay rayo de luz que lo penetre, tan denso que la única manera de entrar en él es hacerlo explotar, hacerlo añicos. En este inmenso retrete está todo lo que se paga sin IVA (que levante la mano el ciudadano que nunca haya dicho... "Pero sin el IVA, ¿eh?"). El sistema de estimación por módulos favorece esto. Si se elimina de un plumazo este sistema la recaudación por IVA se elevaría enormemente, pero no se quiere.  También forma parte de este agujero toda la caja B de las grandes empresas, especialmente de las constructoras. Casi el 100 % de las viviendas vendidas en el boom inmobiliario fueron, en parte, pagadas con dinero no controlado (¿alguien puede negar que dio dinero en mano al pagar su piso? Si no, no te lo vendían). Los miles de millones de euros que circulaban y circulan en España sin control son sin duda una parte no menor de nuestro PIB. Es decir, nuestro PIB aumentaría y nuestra prima de riesgo bajaría en picado.

Sabiendo esto, porque esto lo sabe hasta el más tonto, no puedo explicarme como nadie quiere encontrar conexiones entre las donaciones al PP, y seguramente a todos los partidos, y las empresas donantes. Las constructoras, llenas de dinero negro, donan dinero negro. Qué más da que aparezca en las notas de un tesorero... no aparecen donde tienen que aparecer, en sus salidas contables, por lo tanto pueden negarlo sin temor. Es lo malo del dinero negro, que es negro, que no paga impuestos, que no se le puede seguir la pista. La investigación interna, la presentación de declaraciones y demás monsergas son solo estupideces. El problema real y por el que Rajoy debe dimitir, el gobierno irse a su casa y el PP escindirse, y detrás del PP estoy seguro que debería ir el PSOE y alguno más, no es el asunto Bárcenas, es mucho más grave: se llama prevaricación y cohecho en masa.

El gobierno, el PP en pleno sabe esto, con toda seguridad. Sabe que España es un inmenso agujero negro. El gobierno dispone en las Cortes de mayoría absoluta y puede legislar a su antojo para acabar con esta lacra de la economía sumergida y el dinero negro. Aún así no hace nada; y no lo hace porque tienen intereses espurios o lacras en su pasado que les impiden atacar este flanco. El gobierno y el PP están metidos en el lodo hasta el cuello. Por eso debe dimitir Rajoy y el gobierno en pleno; por no legislar en favor de este país y mantener un sistema económico que favorece a los tramposos (ellos incluidos) en detrimento de las personas honradas y con retribuciones bajo control. Si el gobierno hiciera lo que debe los intereses de la deuda bajarían, el desempleo parecido y los recortes en los servicios básicos no serían necesarios. Definitivamente el gobierno debe dimitir.

03 febrero, 2013

Comparecencia indigna

Siento envidia insana, de la de verdad, cuando veo al presidente Obama, o a cualquier otro en los EE. UU. comparecer ante los medios de comunicación y someterse a las preguntas de los periodistas, por difíciles y comprometedoras que sean. Esta imagen, recreada miles de veces en el cine, es la que da fuerza a una representación política. La prensa, a menudo ávida de carroña, monta trampas sensacionalistas para intentar atrapar a un líder (nunca sabré si en aras del derecho a la información o por el interés por retorcer la información y hacerla parecer lo que en realidad no es). Aún así, el presidente de los EE. UU. contesta como puede con todo el respeto a preguntas hechas de la misma manera.

Si lo comparamos con Obama, Rajoy es como el presidente de una asociación de vecinos a su lado. Por eso, no puedo entender que se permita el lujo de hacer una comparecencia sin preguntas en un caso como este de Bárcenas. Nixon tuvo que dejar la presidencia por el Watergate y compareció ante la prensa y se sometió a sus dardos cientos de veces. Rajoy, tiene que responder ante una acusación de los medios de una financiación irregular y de haber admitido pagos ilícitos con dinero negro y resulta que lo hace en una sala vacía, actúa frente una cámara, explica que él no ha hecho nada, y a correr. Me pregunto, si es que se sabía que iba a ser así, por qué fue la prensa a dar cobertura a una tomadura de pelo semejante. Ningún medio debe humillarse de esa manera. Que lo publique todo el que esté dispuesto a hacerlo, pero lo primero es la dignidad.

La cobardía de Mariano Rajoy es proverbial; la rezuma por todos los poros. Se puede ir más allá y hacer la afirmación de que todo político que comparece y no admite preguntas es un cobarde; más aún, es de antemano culpable de todo lo que se le acusa. Intentar pintar la realidad del color que uno quiere sin dejar que quienes la ven de otra manera le pongan matices es altamente sospechoso. Rajoy se equivoca en su estrategia de avestruz. Si le acusan de haber recibido dinero y no es verdad, él debe ponerse delante del atril y decir alto y claro que no lo es y que reunirá las pruebas para demostrarlo y que, además, quién lo acusa va a tener un problema serio... Y después responder con contundencia a las preguntas, o decir que no responde a algunas, pero con el interlocutor delante. Otra cosa es sencillamente canguelo.

02 febrero, 2013

Y el juez Garzón inhabilitado

Quienes tenemos buena memoria tendemos no olvidarnos de las cosas, de las que nos gustan y de las que no nos gustan; es decir, no tenemos memoria selectiva. Los hechos son los hechos y son incontrovertibles. Garzón estaba en la pista de descubrir todo un pozo negro dentro del PP. A partir de aquí, el partido y sus tentáculos en el poder judicial con Trillo a los mandos, se ocuparon de enmarañar la situación y en un revoltijo de causas (franquismo, escuchas "ilegales", prevaricación...) complicarle la vida al juez hasta llevarlo al banquillo. Y en sentencia unánime, digna de la mas tragicómica tradición, expulsarlo de la carrera judicial.

Digo lo mismo que dice Garzón. Tenía que ser y fue. Así que, ya está. Cuando el tiempo de inhabilitación pase él retomará lo que le quede de su carrera, y punto. Pero lo que está perfectamente claro es que  Baltasar Garzón, el juez odiado por unos y venerado por otros; el juez que se dice de izquierdas, pero que aplicó la ley a quien hizo falta sin importarle su adscripción política; el juez deseoso de protagonismo, según muchos; Baltasar Garzón tenía razón en este asunto de corrupción del Partido Popular. Vaya que si la tenía.

Muchas personas piensan como yo: la causa contra Garzón fue una pantomima judicial de dimensiones astronómicas. El papelón del supremo fue escandaloso. Pero es que, además, ahora el tiempo da la razón al juez castigado y, por otra parte el inicial caso Gürtel está vivo y su derivada es instruida por otro juez, que utiliza las pruebas y los indicios heredados Garzón. ¿Por qué ahora nadie lo para? Pues por una razón simple: lo que interesaba era eliminar a Baltasar Garzón fue, sencillamente. Sus colegas lo quitaron de en medio porque tenía un modo de trabajar diferente. No se debía a sigla alguna y era incómodo para sus amos (los de sus verdugos). Baltasar Garzón, al contrario que ellos, era incorruptible, o al menos nadie había llegado a su precio.

Tengo que reconocer que Garzón no es mi juez favorito; prefiero la discreción al ruido. Pero lo que se ha hecho con él es profundamente injusto. Sé que no me corresponde ni que nadie va a secundar mi iniciativa. Ni tan siquiera sé si soy el primero. Pero quiero que se oiga mi voz reclamando que, si esto del PP se demuestra, el Supremo, en sesión solemne, rehabilite a Garzón y le pida perdón. Reconocer los errores y bajarse del pedestal de vez en cuando es un sano ejercicio que sin duda tonificará a nuestro anquilosado poder judicial.

31 enero, 2013

¿Aparecerá el recibí?

Ya aparecieron los famosos apuntes de Bárcenas. Era cuestión de tiempo. Este "presunto" delincuente ha decidido que el no se traga el marrón solo. De momento lo que salió en la prensa es solo una parte, un apunte manuscrito: nada. Rajoy siempre puede decir que él nunca recibió ni un duro, y empeñar su palabra en ello. Cualquiera puede aludir a una falsificación del ex tesorero previendo lo que se le venía encima. Todos lo negarán, o callarán.

Claro, el problema será cuando, en un momento dado, aparecca alguna firma en un recibí. Seguramente Bárcenas los tiene bien escondidos. Con certeza no serán tantos como apuntes. Pero un tesorero no se pringa solo en estos asuntos. Las firmas de la más alta aristocracia del PP aparecerán cuando el grado de madurez del caso sea el óptimo. Y ese momento será cuando más lo estén negando, cuando hayan salido en todas la cadenas de radio y televisión: "no, no, nadie recibió nada, es una burda maniobra de un resentido...". Ese será el momento en que el depositante de la documentación, o el propio Bárcenas, sacarán la bala de plata que acabará entre las cejas del presidente y de sus secuaces, que ahora ya se les puede llamar así.

El PP es la cueva de Alí Babá. La ambición de la derecha, de los señoritos, es siempre desmedida: "España es nuestra, qué cojones"; en especial cuando cogen confianza: "No pasa nada". A partir de aquí el descaro es total y completo. El robo se produce a la luz del día y se hace con total impunidad. A la vez, que se mete el fajo en el bolsillo el perceptor se ríe entre dientes del resto de la sociedad: "Serán gilipollas estos del populacho". Esto es la derecha que nadie quiere pero que muchos votan, aunque no quieran. Esto es lo que anida en el PP. Imagino la decepción de la militancia.

Así que nada. Esto es lo que hay. Calma, Mariano... Tú sigue empecinado en darle lecciones a Rubalcaba para que arregle sus cosas en su casa... Tranquilo. Igual que a los cerdos, te llegará tu San Martín. Y contigo a toda la piara que te rodea. Es cuestión de tiempo, nada más que de tiempo. Alfredo ya te dijo que el PSOE había aprendido bien la lección por sus desmanes, que, por cierto, eran calderilla comparado con lo vuestro. El PSOE no aprendió aún del todo, pero escarmentará en cabeza ajena gracias a vosotros. Seguro. Deben estar temblándoles las piernas.

Solo es cuestión de tiempo, Mariano... Di adiós al partido. En el PP hay gente estupenda, como en todos lados. No te lo van a consentir. Se irán a su casa, o buscarán otras siglas, de una escisión o diferentes a las del PP. Los militantes serios no quieren estar en un partido regido por una cúpula que no solo se comporta de manera "poco ejemplar", sino que ademas tiene las manos manchadas del negro del dinero ilícito.

27 enero, 2013

El abandono como solución

Los vergonzosos acontecimientos que se suceden en el PP están resquebrajando la poca confianza que la sociedad tenía en los partidos políticos y más concretamente en el Partido Popular. Ningún partido tiene más militancia que el PP, unos 800.000. El PSOE, tiene menos de la mitad y los demás son irrelevantes a título comparativo. La cúpula del PP conoce los entresijos de esta verdadera red mafiosa interna para financiar al partido y muchos bolsillos de los "bon vivants"; sin embargo, nadie rompe el pacto de silencio, claro está: los intereses comunes son una fuerza poderosa. Pero qué pasa con la militancia. ¿Están al tanto? ¿Consienten? Qué harán. He aquí la gran cuestión.

El PP no está midiendo bien. El peligro de una huida en masa de afilidaos está presente. De hecho sería lo más lógico, puesto que los partidos son lo que son por los militantes, no solo por las cuotas; tener 800.000 carnés repartidos por España permite sacar pecho de partido. Pero la fidelidad tiene límites. No todo el censo es fundamentalista. Muchas de las personas afiliadas, me consta, están avergonzadas con todo este sucio asunto y, no descartan el abandono de la formación. Yo tengo claro que saldría pitando.

El PSOE ya pasó por esta experiencia. También es verdad que en el PSOE no se facilitaba tanto la entrada como en el PP, pero sufrió, y sufre un goteo de huidas por desacuerdo, o mejor por desencanto con la praxis política y social. El PSOE tiene también un grave problema en Andalucía. Esta comunidad fue salteada por sus bandoleros puño y rosa en mano. El asunto de los ERE les hizo un roto en las autonómicas, pero no fue suficiente, y aún no estalló de verdad. Cuando todo en este asunto se conozca, el alejamiento de la sociedad se hará más evidente y la pérdida de militancia activa se incrementará. Si eso ocurre, el partido puede desmoronarse.

No obstante los problemas en las filas socialistas son de menor relevancia que los de los populares. El Partido Popular está en serio peligro de implosión; igual que si fuera una estrella masiva, corre peligro de convertirse en supernova. Porque, si Bárcena era un buen tesorero, guardará documentación de cada pago, seguro. Así que es cuestión de tiempo que se sepa que el dinero llegaba a los más altos dirigentes; el asunto es saber a cuales concretamente, pero también se sabrá. Y casi seguro que nos sorprenderán los nombres que aparezcan.

Los apuntes contables secretos del ex tesorero puede que sean la información más valiosa que existe en España a día de hoy. Bárcenas temerá incluso por su vida, por eso habrá tomado precauciones y puesto una copia de todo, con toda probabilidad, en manos de algún medio de comunicación. De momento se conoce solo la calderilla. Pero a una señal, todo empezará a saberse... todo. Y cuando esto ocurra, la única salida para los militantes con dignidad será la entrega del carnet, si es que quieren poder ir por la calle con la cabeza alta y no ser tildados de compinches de los mafiosos.

23 enero, 2013

Hartos ya de estar hartos...

Este asunto de los sobres del PP ha removido todas las capas de la sociedad. Todos los medios de comunicación tienen serias dudas acerca de si los partidos políticos se financian de manera legítima. Todos, hasta los más leales a la causa, tanto del PP como del PSOE, dejan una puerta de escape a sus apoyos incondicionales; lo cual quiere decir que los medios de comunicación en general, los grandes y pequeños grupos mediáticos, son igual de corruptos que sus amos ideológicos y más que ideológicos... No se puede ser "ligeramente" corrupto, como no se puede estar "ligeramente" embarazada.

La Cadena SER, afín al PSOE, hace lo que tiene que hacer y encarga un sondeo de opinión sobre lo que los ciudadanos piensan. El resultado es demoledor. No queda títere con cabeza. En torno al 70 % de los encuestados de una muestra estadísticamente representativa estiman que el PP y el PSOE están corruptos, que Rajoy conocía lo de los sobres, que la corrupción se extiende a las más altas instituciones del estado y no sé cuantas lindezas más... Recomiendo pinchar en el enlace.

ABC, nada sospechoso de ser partidario del PSOE, presenta hoy titulares cuando menos preocupantes. Uno en especial: "La borrosa financiación de los partidos" merece la pena leerlo... Es para llorar. El problema no solo es que los políticos son intrínsecamente corruptibles, sino que los mecanismos disuasorios y de control, o no existen, o son simplemente elementos de decoración del sistema. El Tribunal de Cuentas es el paradigma de cosa inútil, y digo "cosa" con todo el sentido, porque no sirve para nada más que para que los propios partidos metan allí a dinosaurios a vegetar y cobrar bien. El informe de ABC sobre este "tribunal" es también muy interesante.

Los ciudadanos estamos hartos ya de estar hartos. Estamos cansados. Los partidos políticos, insensibles a nuestras preocupaciones no dan un solo paso en la dirección de regenerarse y adaptarse a las demandas de la sociedad. La degradación del sistema democrático por falta de avances, de transformaciones hacia mayores logros, se hace evidente día a día. Y no somos los electores los culpables. Demasiado alto me parece el porcentaje de participación en las convocatorias electorales con la poca o nula ejemplaridad de los partidos.

21 enero, 2013

La segunda oportunidad del PP

Decir la verdad, o no decir la verdad, esa es la cuestión. Decir la verdad tiene una enorme ventaja: nadie te va tachar nunca de mentiroso, y eso es algo importante. Lo que ocurre es que la verdad, a veces es dolorosa porque puede ir en contra de tus intereses.

Los partidos políticos se deben a sus votantes. El PP tiene unos 10 millones de votantes atónitos, supongo, y ahora tiene la oportunidad de decirles la verdad y liquidar el problema para siempre. Es la segunda oportunidad que tiene el PP para decir la verdad sobre algo que puede influir en su éxito electoral. La primera fue en marzo de 2004: quiso hacer creer a todos el cuento de que ETA estaba detrás de los atentados del 11 M. L mentira le costó el poder y a Rajoy perder las elecciones y a Aznar una retirada sin honores.

Personalmente siempre creí que si Aznar, presidente en funciones, hubiera salido a los medios y explicado que habíamos sido atacados por nuestra posición en el ataque a Irak, la reacción del pueblo, según como se mandase el mensaje, podía haber sido positiva, incluso muy positiva. Pero se optó por la mentira calculada. La mentira siempre da malos resultados, como pudieron comprobar en carne propia. Se coge antes a un mentiroso que aún cojo, reza la sabiduría popular.

Ahora estamos lejos de toda cita electoral. el riesgo es menor. Si Rajoy sale y explica que sí, que había sobres por doquier para los cargos del partido, incluido él mismo, la reacción de su electorado va a ser de cabreo intenso, de dolor por saber que su partido está lleno de aprovechados. Sin embargo, bien explicado, si ahora esas prácticas ya no se dan (esto es indispensable),  puede mandarse el mensaje de que el equipo actual termino con ellas por indebidas. Clero que, para hacer una cosa como esta, hay que ser valiente y jugársela, y mucho me temo que Rajoy es un cobarde vocacional.

Rubalcaba también tiene esta carta para jugar, si es inteligente. El PSOE está en mínimos de aceptación. La posibilidad de hacer borrón y cuenta nueva con sus electores es excelente. Con toda seguridad hay irregularidades en alguna agrupación. La gente ya manifestó su decepción en las últimas elecciones. Hay que aprovechar para vaciar las letrinas y comenzar la regeneración más cerca de los electores. El consejo es gratis, Alfredo.

Los ciudadanos están hartos de manejos. Por eso, quizá esta crisis en el PP sea una buena excusa para que todo el mundo: partidos políticos, sindicatos, patronal, altas instituciones del estado... saque el estiércol de casa. Todos deben aprovechar el momento para airear sus miserias y empezar de nuevo sonrojados, pero con la satisfacción de haber dicho la verdad con gallardía...

... Y entonces desperté.

17 enero, 2013

Y la corrupción se hizo partido...

Es escandaloso el gran número de casos de corrupción, presunta o comprobada, de personas del PP. Siempre sostuve que era cuestión de tiempo que aflorara la vieja relación de pareja entre la derecha española y el dinero fácil. La derecha española siempre utilizó la política para hacer negocios. Es una mácula imborrable desde que fueron única opción de gobierno después de la guerra civil del 36, y durante cuarenta años. La querencia es la querencia.

No se puede negar, desde luego, que en otros partidos, en casi todos, pero especialmente en el PSOE, hubo muchos casos de corrupción. Casos vergonzosos, desde luego, casos que llevaron a los socialistas a ser considerados corruptibles y que echaron por tierra lo de "cien años de honradez". Eso es así, no hay duda. Pero lo de la derecha ya sobrepasa los límites de la inmoralidad extrema. Se llevan dinero a manos llenas, o son pagados con otros bienes futuros, y se ríen de quienes se lo recriminan. Se sitúan por encima del bien y del mal; por encima, incluso, de la legalidad vigente.

No se me quita de la retina la sonrisa de hiena de Camps después de ser absuelto por un jurado popular (¿sobornado?). Ni me cae en el olvido que los tentáculos de la gran derecha político económica en la judicatura buscaron el modo de eliminar a Garzón. el Juez Campeador había metido las narices en algo demasiado gordo y fue anulado, incluso como persona. A Garzón se le expulsó prácticamente del país... "¡Hala, imbécil! A buscarte la vida donde no estorbes". La vergüenza que cayó sobre los jueces que lo condenaron es tan grande que no deberían ni de salir a la calle. Pero, claro, como son miembros de la gran derecha, salen con la cabeza alta; su reino no es de este mundo.

Toda la panoplia de casos de estos días: asalto a la sanidad, áticos en Marbella, consultoras de selección de directivos... Todo ello es rematado ahora por la información sobre Bárcenas y sus millones en Suiza. Y a todo esto se añade que Montoro se inventó lo de la amnistía fiscal, no como dijo para recaudar, sino para que sus corruptos correligionarios blanqueasen el dinero tenían en cuentas opacas; lo demás era un añadido. A mi entender, esta es la irregularidad más grave cometida por un gobierno desde el asunto GAL. El presidente debe tomar medidas contundentes, a no ser que él mismo esté implicado en toda la trama.

12 enero, 2013

Sanidad, ambición y parasitismo

La sanidad es, con diferencia, el servicio público donde más dinero se mueve y por lo tanto el negocio más codiciado por empresas y particulares. Estar bien posicionado y conocer las políticas futuras es una ventaja importante para quienes quieren hacer negocio a partir de algo tan serio como la salud de las personas. El negocio puede ser tan jugoso que no importa tener en nómina a un antiguo consejero de sanidad, aunque sea para no hacer nada.

Esta forma de pagar, a Güemes, por ejemplo, es tan inmoral como haberle pagado mientras era consejero, pero es ilegal. Nadie sabe cuánto va a cobrar este indeseable, pero con toda seguridad que el salario por favores debidos será de muchos miles de euros al mes. Claro que el cachorro aprendió bien de ejemplos anteriores de políticos de todos los signos que, al terminar de ejercer como tales pasaron a las nóminas de grandes empresas a hacer lo mismo que va a hacer este yupi: nada. Si no que alguien me explique qué hacen Aznar, González (Felipe), Solves, Zaplana, Rato, etc...

Se llama ambición. Simplemente ambición. Güemes está casado en segundas con Fabra (la del "qué se jodan"), hija del famoso Fabra, el de Castellón, el del aeropuerto, el de la lotería. Gúemes es todo un experto en el braguetazo. Un tipo de derechas y neoliberal como Dios manda. Me pregunto de qué hablarán en la cama por la noche estos dos, de dinero, o de nada, viendo de lo que son capaces. Intento adivinar qué principios pasarán a sus hijos. Ninguno, absolutamente ninguno porque su vida carece de principios, por tanto de sentido.

Gente como esta crece y crece, parasita a una sociedad dormida que no sabe quitárselos de encima. El número de individuos dedicados en algún momento a la política y que viven actualmente de hacer nada es enorme. De momento, la sociedad no reacciona pero, ojo. Puede que en algún momento se produzca una respuesta acorde a este tipo de prácticas inmorales de estos parásitos. Y no seré yo el que diga que es una barbaridad que la gente los aplaste como a garrapatas chupasangre. Sería lo suyo.

10 enero, 2013

Ana Botella, política y mediocridad

Encabezo esta entrada con un nombre propio: Ana Botella. La alcaldesa de Madrid es el epítome del político actual. En Ana Botella se resumen todas las características de las personas que se dedican a la política. Si hubiera que inventar un patrón de lo que es un político en España hoy, este sería una Ana Botella de platino iridiado. Sin duda.

En Ana botella se aprecia la mediocridad, que es el principal rasgo de político. Mediocridad en el verbo, inexpresiva, podría decirse; con poca capacidad de liderazgo, en este caso con ninguna; distante, se entera de lo que le cuentan; arrogante y prepotente; con poca capacidad para la resolución de crisis, o más bien con ninguna; y por último, absolutamente inútil a la hora de rodearse de un equipo.

Circulan rumores de que Ana Botella tiene a su disposición una cohorte, casi una corte, de asesores de todo tipo y de cargos de responsabilidad en su gabinete con unos estupendos sueldos. Tanta materia gris para que luego vaya ella y la cague estrepitosamente en la primera declaración ante un micrófono. Por cierto. ¿Algún asesor la habrá advertido de que cuando hay muertos en un fiestorro medio organizado por el ayuntamiento no se puede ir a un spa? Si alguno le dijo que tranquila, habría que despedirlo, si ninguno le dijo nada habría que despedirlos a todos y si se lo dijeron y no hizo caso, habría que despedirla a ella.

En fin un dechado de virtudes. Un patrón impagable del político español. Gracias, Ana. Nunca se lo agradeceremos bastante. Al fin tenemos alguien a quien hacer una estatua y poner en todas las plazas mayores con una placa que rece: Político patrón de principios del siglo XXI en España.
Nada

Cada día escucho expectante las noticias. Cada pocas horas abro las web de varios periódicos de todos los colores. Voy al quiosco y busco alguna esperanza en las portadas... Nada; ni una sola declaración, ni una sola pista ni un solo partido ni un solo gobernante de ningún nivel. Nada. Nadie habla de políticas orientadas a la creación de actividad. Faltan ideas, falta competencia, falta seriedad. Tenemos cientos de miles de personas dedicadas a la política y no nos sirven para nada. Me pregunto entonces para qué los queremos.

La cagada general de la política viene de la mano de anteponer los intereses de los partidos al buen funcionamiento de la sociedad. No sé cuantas veces lo habré escrito, pero si en algún momento hace falta un pacto global en España con un objetivo único, crear actividad, es ahora. El gravísimo error  que comente el gobierno es no llamar inmediatamente a este pacto a todo el espectro político y a todos los agentes sociales. No para negociar; no hay nada que negociar. Se trata simplemente de coordinar esfuerzos y de conformar ideas sobre cómo crear actividad rápidamente. Si no se hace así, con los años, cuando salgamos de la crisis y miremos el paisaje, quedará poco o nada de lo que debería ser España.

Europa nos manda el recado de que ya hay 6.100.000 personas que deberían estar ocupadas y que están mano sobre mano. El coste económico de mantener a toda esta gente sin actividad es enorme, aunque mucho menor que el coste de tanto parlamento, diputación, autonomía, asesor o lameculos inutil. Pero no solo enorme en dinero, sino en competitividad y en productividad. ¿Alguien tiene idea de el volumen de talento que hay entre esta gigantesca cantidad de gente? ¿No se da cuenta ni el gobierno ni la oposición de este detalle?

 No me puedo creer que no haya individuos competentes que nos puedan sacar de esta. La hay, sin duda; sin embargo, se esconden en el anonimato y no van a dar un paso adelante porque tienen miedo. Meterse en política e intentar navegar en las aguas ponzoñosas de los aparatos es algo que espanta. Solo pensarlo le hace a uno evocar a K, el pobre personaje Kafka que intentaba resolver sus problemas pero le era imposible en aquel absurdo mundo. Los partidos políticos tienen que reconocer su incapacidad para resolver los problemas. Tienen que refundarse; salir a la calle a mendigar gente nueva, con ideas frescas y dinamitar sus aparatos y actuales métodos; si es necesario con todos los dirigentes en reunión.

05 enero, 2013

Veréis, Majestad


No pretendo impartir lecciones a nadie, y menos a vos que disponéis de un nutrido grupo de asesores. Pero vais a escuchar mi crítica. Veréis. Un ciudadano con corona, un rey, un jefe de estado, no puede ser tan vacío ni superficial en una entrevista; ni aunque esta esté preparada y tenga como único objetivo la recomposición de su imagen ante el pueblo. Definitivamente no. Los ciudadanos no nos merecemos esto. Actuáis como un vulgar político más. Tratáis tan solo de salvar vuestro real trasero de las patadas que, sin duda, merecéis por vuestras últimas meteduras de pata.

Majestad. Una gran parte del pueblo os aprecia, seguro, y os está agradecido por vuestros desvelos y actuaciones en favor de España y de su democracia. De verdad, gracias. Pero ahora toca otra cosa. Ahora que el pueblo sufre, en gran parte por las desafortunadas decisiones de sus mandatarios, en el último decenio especialmente, se espera de vos que deis un golpe de efecto y que os pongáis de su parte. Al fin y al cabo, es el pueblo quién con os sostiene y sustenta, a vos y a vuestra muy noble familia.

Vuestras respuestas fueron vacuas. A mi, que no soy rey, también me preocupa el paro y sufro por la juventud. A mi, que no soy rey, me preocupa la vertebración del estado, y sé que juntos podemos salir de esta. También mi padre, como el vuestro, fue un hombre importante y, como vos, tengo un hijo muy preparado. La única diferencia con el vuestro es que no nació con un trabajo bien pagado esperándolo, sino que tuvo que luchar para conseguirlo. Él podría hacer el trabajo de vuestro príncipe, y, sin duda, yo el vuestro. Con toda seguridad, si es por preparación o madurez.

No quiero extenderme más, Majestad. Pero, lo que merece el sufrido pueblo español es que el Rey se ponga de su parte, que le diga que hará lo que pueda para que los gobiernos gobiernen para el bien común; que luchará y presionará a quien haga falta para que en España haya actividad y trabajo. Que diga alto y claro que los políticos tienen poco nivel y que la corrupción tiene que acabarse. En fin, Majestad, que un rey, a veces tiene que mojarse, y vos no lo habéis hecho.

Puede que haya a quien le preocupe vuestra vida familiar, lo de vuestro yerno y vuestras cacerías; vuestra relación con la reina, etcétera. A mi no, eso es secundario, aunque haya que guardar las formas. A mi lo que me preocupa es que, siendo, como sois, Jefe del Estado, concedáis una entrevista para no decir nada en un momento en que precisamente el pueblo necesita que El Rey diga algo. Esto no es el 23 F, Majestad, pero la ocasión lo merece, ¿no creéis?

04 enero, 2013

Política: pollo sin cabeza

La política es una actividad que consiste en tomar decisiones y ejecutar las acciones planificadas para conseguir los objetivos del grupo. En democracia, el grupo delega esta actividad a un cierto número de personas. Durante un periodo (campaña electoral), quienes quieran representar al grupo, exponen públicamente sus planes. Después, se vota.  Los elegidos se organizan y trabajan en lo necesario para que los planes se ejecuten e informan al electorado de los progresos obtenidos.

Bonito, ¿no? Y fácil en apariencia. Sin embargo, ¿por qué la política está tan alejada de lo que se supone que tiene que ser? Eso es algo que la sociología tendrá que explicar, pero, mucho me temo que le va a llevar mucho tiempo. La política perdió el norte, como un pollo sin cabeza: se mueve de un lado a otro a todo correr pero no va a ninguna parte porque le falta el elemento de control central. La política debería ser el cerebro colectivo, pero no es así. Alguien descerebró a la política.

La verdad es que, en España, la cosecha de buenos políticos en los últimos veinte años es escasa. Las personas más valiosas fueron huyendo, y su sitio lo ocupó gente menos capaz. Esta gente, sin nada que ofrecer, fuera de una fidelidad sin límites a su madre nutricia (el partido), carece de principios axiomáticos. No entienden que, más allá de las ideologías, más allá del partido, lo esencial es alcanzar los objetivos del grupo, y sobre todo uno: el bienestar general. Eso es política.

La población cae en el desánimo cuando escucha las estupideces que le dicen sus representantes. Estupideces que dejan entrever su despiste total . Cualquier persona sabe que la falta de actividad es el problema general más importante a resolver en España. Cualquier persona ve que constantemente se pone el foco sobre cosas que no son un problema acuciante (el modelo de estado, o cualquier otro) para que no se hable de lo realmente importante: crear actividad. Esto es, sin duda, señal de desorientación general de los políticos.

Ni el anterior gobierno, ni el actual, que ya lleva un año, nos han dicho una sola palabra de cuales eran sus planes para resolver el gran asunto. Sin actividad no hay sostenimiento posible del estado. Así que del bienestar, ni se habla. Sencillamente no hay planes. ¿El déficit? Sí, claro que es importante pero si no crece la actividad, nunca se resolverá lo del déficit. Lo que queremos es que se nos diga qué se va a hacer para incrementar la actividad, o al menos cuales son los planes.

Claro está que el gobierno puede decir: "no sé", pero queda mal. Por contra se dice que la reforma laboral resolverá las cosas. Yo quisiera creerlo, de verdad, pero es que no lo entiendo. No entiendo qué tiene que ver la legislación laboral con la actividad. Actividad es producir bienes y servicios para consumo propio y ajeno, así de sencillo. Lo demás son estupideces que salen de la boca de estos personajes que tenemos en el poder y en la oposición. La política no resolverá el problema de la actividad en España; ni tan siquiera ayudará a ello porque la clase política, ni sabe hacerlo ni le interesa. su objetivo único es su propio bienestar, no el del grupo.

El descenso del paro en diciembre es una alegría, pero también un espejismo, porque nada cambia si no se hace algo, y aquí no se ha hecho nada. El único dato positivo de los últimos meses es que nuestras exportaciones aumentaron. Este aumento no fue obra de ninguna acción desde la política; fue el fruto del esfuerzo emprendedor de algunos empresarios, que se dan cuenta de que hay que buscar otros mercados. Aquí el problema real lo tenemos en los políticos, que no saben qué hacer para que las cosas cambien. Muchos empresarios, los menos garrulos, tienen bastante mérito: no hay crédito disponible y siguen luchando y abriendo mercado, es decir crean actividad.

¿Hay por ahí algún político que tenga la más ligera idea de qué POLÍTICAS hacer para que este país levante la cabeza y empiece a moverse? Me temo que no.

02 enero, 2013

Lo que sí nos podemos permitir

En una de las reuniones de amigos típicas de las fechas navideñas surgió el asunto de la crisis y de los recortes: que si el euro por receta, que si sanidad pública, que si impuestos, que si contención del gasto. En fin, todo lo que está en el ambiente... La discusión se calentaba por momentos. A pesar de tratarse de un grupo de gente templada, los ánimos se encrespaban por las distintas sensibilidades de cada uno. Yo ya me temía que el diálogo se transformara en confrontación y que, como siempre en estos casos, ninguna luz surgiera de aquel debate.

De repente alguien dijo: "Lo que no puede ser es que haya gente que tenga que dormir en la calle; que no tenga un lugar donde asearse, un espejo donde peinarse ni un váter donde hacer lo que toque. Ese gasto nos lo tenemos permitir obligatoriamente. Lo demás son estupideces". El silencio se hizo espeso. A pesar de la locuacidad facilitada por un poco de alcohol, nadie abrió la boca durante unos largos segundos. Todos le miramos como si ese alguien fuera la única persona lúcida en el grupo. Nos sentíamos estúpidos.

Si una comunidad no es capaz de dar solución a esto es que carece de gobernanza. Sus objetivos, sus prioridades, están descentradas. Todo está mal porque, si al elemento esencial de toda sociedad, el ser humano, no puede ofrecérsele, un simple camastro donde dormir o un simple inodoro donde hacer sus deposiciones, entonces es que la sociedad está realmente enferma. En las protectoras hay animales que reciben unos mínimos cuidados: cobijo e higiene, que toda una comunidad organizada, llena de instituciones y de organismos, es incapaz de ofrecer a los seres humanos.

Me pregunto cuánto hay que recortar del presupuesto de fastos, fiestas, ipads, móviles y demás gilipolleces para que se pueda dar una tabla, una manta y un techo a la gente que duerme en la calle. Me pregunto cuanto hay que subir los impuestos a quienes más tienen para garantizar que los desfavorecidos puedan orinar sin estar expuestos a las miradas reprobatorias de los ciudadanos, o mirarse a un espejo, aunque sea pequeño, para reconocer su propio rostro oculto casi siempre por su propia vergüenza y pudor.

Feliz año nuevo.

25 diciembre, 2012

De políticos y reyes

Los reyes, por definición, reinan y disfrutan de una vida muelle mientras otros mandan y gobiernan. Tienen una agenda muy apretada de actos públicos y su único quehacer consiste en ir adonde les digan y ejercer su trabajo de representación. Es tanto el trabajo, que los reyes están obligados a reproducirse para tener quién los ayude, y así, reinas, príncipes, infantas y consortes les facilitan la tarea ostentando la representación del estado en cualquier parte. El abanico de la familia real española se extiende desde la recepción de embajadores y la representación en foros internacionales hasta la muy loable incursión en el mundo de la delincuencia económica, lo que llevará, si todo va normal, a alguien de la realeza postiza a representar a la casa real ante la población reclusa.

Los reyes no tienen mayor interés para una nación que no sea el puramente ornamental. Sin embargo, a veces, se ven obligados a tomar las riendas en situaciones en las que la falta de liderazgo entre los que mandan y gobiernan, o sea, la clase política, hace que el país sufra una parálisis anquilosante que le impide avanzar. Recuerdo el 23 F; qué alivio sentí cuando oí hablar a aquel rey "pardillo" ordenando al ejército que se estuviera quieto. No es que Juan Carlos tuviera realmente carisma, de hecho carece totalmente de esta cosa; pero se daba perfecta cuenta de que lo único que necesitaban los intrépidos militares era que se les mandara: "pónganse firmes", y se pusieron. A todo esto, en el 23 F se desembocó porque la clase política en pleno no supo reconocer al ejercito como un problema, o si lo hizo, no puso los medios para que no se saliera de madre.

Casi treinta años después un rey avejentado y en horas bajas de popularidad, recompuesto en su osamenta por gracia del titanio y otros materiales de última generación y descompuesto como líder a causa de yernos y algún elefante, tiene que ser quien diga algo inteligente, algo que marque la dirección a seguir, algo que los ciudadanos vemos claro y diáfano desde hace algunos años: que hay que volver a hacer política de estado en lugar de política de partido. Qué tenga que ser un jefe de estado no electo, o sea un jefe de estado ilegítimo, quien marque un rumbo lógico hacia la luz en la oscuridad de la crisis refrenda mis teorías de que, en este pobre país, no hay ningún político ni ningún partido que valga un carajo.

La clase política aprueba sacrificios económicos que estrujan a la población, sin embargo no adelgazan las administraciones ni las sinecuras para los pancistas (senado, diputaciones, consejos, fundaciones, etc...). El problema no va con ellos. Son cientos de miles y no hacen nada por los electores, por quienes, al final, los ponemos en sus sillones. Siguen a lo suyo, a conservar el poder para mantener su barriga y la de sus partidarios bien llena. La clase política se comporta como los reyes en la edad media al matar de hambre al pueblo para obtener dinero, mientras que el rey imparte teoría política simple en un discurso de Navidad. Es el mundo al revés.

Si yo fuera político hoy no saldría a la calle de vergüenza. Si yo fuera Rajoy, ya estaría llamando a Rubalcaba y a todos los demás para pedir perdón en conjunto a la población y en unos nuevos pactos de la Moncloa ponerle solución a esta mierda de crisis, que es económica en todo el mundo, pero que en España se ve quintuplicada a causa de la incompetencia y la ambición partidista de tanto estúpido metido a político.

20 diciembre, 2012

Países estúpidos

Los países, las comunidades sociales en general, son como las personas. Las hay normales y estúpidas. Hay quien sostiene que determinados rasgos, como la estupidez de la que hablamos, son determinados por los genes. Los genes muchas veces no se manifiestan, por raros mecanismos inhibitorios, hasta que se dan unas condiciones ambientales determinadas. Eso le pasa a la estupidez. Este gen social, es decir, residente en muchas personas, desencadena toda su fuerza cuando determinados individuos portadores se hacen políticos y tienen que tomar decisiones que afectan al resto de la comunidad.

La evidencia de que esto es así está en la extraña actitud de los gobernantes de turno para con la ciencia, para con la investigación en general. Desde hace decenios los investigadores españoles de alto nivel tuvieron que hacer la maleta e irse a lugares donde la comunidad ciudadana invirtiera en ciencia y desarrollo del conocimiento. Son raros los que se quedaron en España y tuvieron éxito. el caso de Santiago Ramón y Cajal fue uno entre cientos o miles. Nota para representantes electos y no electos: Santiago Ramón y Cajal era uno, no tres y ganó un premio Nobel (compartido) por sus estudios sobre las células nerviosas, las neuronas, que tan poco abundan en la clase política.

España jamás hizo un esfuerzo para que los genios se quedaran en casa investigando y dando frutos. La mayor parte de nuestros cerebros más valiosos estuvieron y están fuera de aquí; y no porque quieran, sino porque les empujan a marcharse. La frustración y la incomprensión de los estúpidos es algo con lo que los científicos no pueden. La estupidez y la ciencia siempre estuvieron reñidas, y en España, salvo excepciones difíciles de encontrar, los políticos son estúpidos, luego, los científicos huyen.

Qué nadie me pregunte por qué el gen de la estupidez se manifiesta al entrar en política porque no sabría explicarlo, pero la cosa parece evidente. Es así desde hace siglos respecto a la ciencia. Cortar recursos en investigación científica en un país en crisis es como si una familia, para recortar gastos, deja de enviar a los niños al colegio y, sin embargo, mantiene el de las vacaciones en la playa. La estupidez en los políticos es algo parecido.

16 diciembre, 2012

Los que no olvidamos

Desde hace mucho tiempo critico ácidamente al PSOE. Critico porque no olvido que puso un horizonte de ilusión en un electorado tras las luces y las sombras de los gobiernos del PP. Zapatero subió al poder por una desgraciada carambola: un atentado horrible, un intento de engañar a toda una sociedad ("fue ETA") y pasar por allí en aquel momento. Pero, Zapatero, en quien se confiaba al grito de "no nos falles", no cortó las alas al neoliberalismo desbocado, es más, le dio continuidad. Eso sí, lo maquilló con unos cuantos afeites sociales en forma de ley de dependencia y premios a la natalidad. Zapatero lo hizo mal, y para ganar en sus segundas elecciones dijo que España era una economía sólida, que no había crisis... Pobre iluso... A él, seguro que también le engañaron los suyos.

Sin embargo, Zapatero ya es agua pasada. El tiempo dará su veredicto en forma de análisis histórico. Ahora tenemos aquí a Rajoy. Tenemos aquí al PP. Nos gobierna el partido político más amoral de la historia de España; el partido para el que la labor de oposición consiste no en proponer alternativas sino en hacer el máximo daño posible al oponente sin importar las consecuencias para la sociedad. El modelo que inauguró Aznar con el "Váyase Sr. González", lo continuó, fiel a la FAES, Rajoy con una oposición chusca y bronca que jamás ayudó al gobierno, a pesar de que las dificultades por las que atravesaba España eran también responsabilidad de su partido.

Lo malo de seguir un modelo negativo, es que todo se hace maniqueo: el problema es el PSOE, la solución el PP. Y eso es un error garrafal, porque, es cuestión de tiempo que todo lo dicho se vuelva contra la persona, contra el partido que alentó aquella política. La mala praxis nunca se olvida. Si un médico se equivoca, el paciente no olvida, está claro. El feo estilo de Rajoy le llevó a afirmar cosas que ahora no puede sostener. Ilusionó a un cierto electorado que le creía y eso es mala praxis en política. Crear expectativas y no cumplir es un seguro de expulsión del poder.

El electorado no va a olvidar lo que le dijo a Zapatero cuando subió el IVA, lo que prometió sobre no tocar los impuestos, sobre la garantía del poder adquisitivo de los pensionistas, sobre no recortar en sanidad ni educación,..., en fin, sobre miles de cosas. Rajoy, el PP, siguió una estrategia para derribar al gobierno anterior y para ganarse el favor de los ciudadanos. Lo consiguió, desde luego, pero ahora tendrá que explicar por qué lo dijo. Y echar la culpa a la herencia no vale. En la oposición conocía perfectamente las cuentas del estado, de las autonomías, la balanza de pagos, los indicadores económicos, todo. No hay excusas para engañar a un electorado crédulo de esa manera. El PP ganó las elecciones legítimamente pero de manera sucia.

Ahora estamos viendo el resultado de un año con Rajoy. Estoy completamente seguro de que si el PSOE estuviera en el poder las cosas serían exactamente igual en cuanto a recortes, igualito. Pero el PSOE ya nos había dicho en qué dificultades estábamos y se le descabalgó. Rajoy engañó al electorado y tiene lo que quería. Rajoy tendrá ahora el privilegio de ser el comandante al mando en el hundimiento, o el embarrancamiento, de este paquebote llamado España.

15 diciembre, 2012

In God we trust

Este es el lema de los EE. UU. Confiamos en Dios. Este lema fue adoptado en los años 50 bajo la presidencia de Eisenhower. La mención a Dios es constante en este país. El lema anterior era algo más civil, era E pluribus unum. De muchos uno era un poco más coherente con lo que una sociedad es o quiere ser. Es en verdad un lema, algo que une, algo tangible. Pero en ninguno de los dos hay una referencia a un objetivo común como pueblo.

Los lemas son importantes porque dan carácter a un país. Francia es Libertad, Igualdad, Fraternidad y la sociedad francesa va adelante con su lema, con su carácter. El de Alemania, Unidad, Justicia, Libertad, también imprime un sello al país. Incluso el lema del Reino Unido, Dios y mi derecho, pone claro que, a la par que el poder divino, está el derecho de las personas. el pueblo británico es altivo y orgulloso, a la altura de cualquier dios.

Loe EE.UU. tienen una historia particular y una visión de las cosas chocante para los europeos. El individualismo y la desprotección estatal, fuera de la pura beneficencia, esculpió una sociedad carente de valores comunes, preñada de tipos raros, solitarios, sin conciencia verdadera de qué es bueno o malo. Individuos que no son más que el fruto de la desatención. Los padres se preocupan de buscarse la vida y solo se preocupan de la protección de sus hijos, pero no de su educación en valores. Los cachorros repiten el comportamiento de los padres y en este caso el comportamiento del estadounidense medio es el individualismo, el yo. Los niños son lo que ven en casa.

Esta ausencia de atención hacia la población infantil genera tres tipos de personas. Por un lado, gracias a la propia naturaleza humana, la gente normal, mayoría; por otro los insensibles capaces de hacer cualquier cosa en su provecho, sin importar las consecuencias para el resto de los humanos, la sociedad americana es fuente constante de desalmados de alto nivel; y en tercer lugar los inadaptados sociales extremos, que suelen ser quienes preparan este tipo de masacres.

En Europa esto puede ocurrir alguna vez, especialmente en aquellos países más ricos y con una sociedad llena de gente solitaria. Pero no es moneda común como en Norteamérica. En Europa, aún en crisis, hay una política social. En Estados Unidos no quieren ni la sanidad pública. Lo que les pase a quienes no pueden pagar les trae absolutamente sin cuidado. Ellos confían en Dios, y es todo. Es su carácter. In God we trust y E pluribus unum. Pero nada más.

Me pregunto qué puede pasar por la mente de un individuo que va a cometer una atrocidad de este tipo. que resortes de pensamiento tendrá cuando coge un rifle y se dirige a una escuela a pegarles tiros a niños. ¿Pensaba en su madre que había asesinado antes? También me pregunto qué pasa por la cabeza de la gente sensible en este extraño país. Imagino que se preguntaran cómo se generan tales monstruos en esta tierra de oportunidades. Lo malo es que no quieren dar solución a las cosas, y la hay.


14 diciembre, 2012

Santa Rita, Rita...

Siempre es fácil todo cuando las cosas van a mejor. Se pasa perfectamente de un camastro a una cama; de ir a pie, a ir en bicicleta; de una choza a una casa, aunque no sea muy grande; y de lo garbanzos a los chuletones. Sin embargo el sentido opuesto es mas trabajoso. Los personas nos adaptamos perfectamente a mayores comodidades, pero nos rebelamos cuando estas nos son negadas, después de habérnoslas regalado: Santa Rita Rita...

Los problemas siempre vienen del mismo sitio: de la aplicación de políticas. Si tengo dinero y lo utilizo para contentar con mejoras sociales a una masa electoral para que me otorgue sus favores, me expongo a que, cuando no lo tenga y se las elimine, se me suban a las barbas por lo expuesto en el párrafo anterior: Santa Rita Rita... No se puede jugar nunca a electoralismo con una mejora social. Antes hay que estar seguro de que esta es consolidable "ad eternum", porque, si no, cuando la cosa patine, va a haber lío.

Que la ley de dependencia es una ley justa, todo el mundo lo sabe, hasta los votantes del PP. Nadie niega, salvo que sea un malnacido, que las personas que tienen hipotecada su vida por cuidar a un familiar tienen que ser protegidas de alguna manera. Como nadie niega que la sanidad integral debe incluir los transportes hospitalarios y la gratuidad de los medicamentos para aquellos que menos tienen, o más necesitan. Lo malo es que el dinero no florece, que las cosas cuestan mucho y que el estado no recauda ni dispone de crédito suficiente para afrontar los costes en que incurrió por jugar al electoralismo con el bienestar.

La aplicación de la ideología del PP lleva a la injusticia social manifiesta, que es eliminar derechos. Para el PP los desfavorecidos no existen. Como tampoco existe una sanidad universal y pública. Para el PP todo debería ser privado. Y eso en un modelo europeo es inaceptable. El PP tiene ahora el encargo de gobernar y gestionar la situación del estado, ciertamente difícil. Pero esto no consiste en eliminar de un plumazo los beneficios que la sociedad fue adquiriendo con los años y a través de sucesivos gobiernos de todos los colores. No, sin intentar mantenerlos por todos los medios.

El PP, como el PSOE, jugaron con fuego y regalaron favores sociales de los que los ciudadanos no quieren ahora desprenderse. Los ciudadanos quieren un sistema de salud más gratuito, si cabe, que el actual. Los ciudadanos quieren que la sociedad sea justa con los dependientes y con sus cuidadores. La sociedad quiere que los derechos adquiridos se conserven y se amplíen. Y exige de los políticos que hagan lo necesario para que esto sea así.

Y, desde luego, es posible. Todo se puede gestionar mejor y nada como una situación de crisis para hacerlo. Se pueden abaratar costes en miles de sitios para evitar recortes en otros. Se pueden elevar fuertemente los impuestos de los favorecidos para mantener los derechos de todos. Los partidos no pueden olvidar que el voto de un pobre vale exactamente lo mismo que el de un rico y que se deben a sus electores, y hay más pobres.

Es una lástima que se nos acostumbrase mal, pero la culpa no es nuestra, así que los políticos tendrán que mover el culo y mantener el estado de las cosas sacando el dinero de donde lo hay: de los bolsillos de quienes lo acumularon el la época de bonanza y de reducir los enormes costos del aparato político del estado central, autonomías, administraciones locales, diputaciones, cabildos y demás engendros. Es fácil, solo hay que hacerlo... Eso y gestionar con la máxima eficiencia.

11 diciembre, 2012

Desconfianza

Un hombre que se había resbalado y caído por un precipicio, agarrado a una rama, pedía socorro: "¿Hay alguien ahí? ¡Socorro! ¿Hay alguien ahí?". Llevaba tiempo gritando y empezaba a perder toda esperanza, cuando, de repente una voz potente resonó en el entorno: "Sí. Hay alguien. Soy yo, Dios. No te preocupes. Suelta tus manos de la rama y déjate caer. Cuando estés cerca del suelo, dos de mis ángeles te recogerán y te posarán suavemente". El hombre, dudó un momento..., miró arriba y abajo... y, asiéndose mas fuerte a la rama, volvió a gritar: "¿No hay nadie más?"

¿No hay nadie más? me pregunto cada día que me enfrento a la realidad política de España y de su entorno. En este caso me refiero a Italia: Berlusconi va a pedir el voto a los italianos para salvarlos, y apuesto a que consigue la confianza del pueblo ciego. Berlusconi asume el papel de Dios, como Rajoy, que hace "lo que es mejor para el interés de todos los españoles"... Lo único en que el nuestro es mejor que el italiano es en lo de la discreción: no hace payasadas en público ni actuaciones vergonzantes ni comentarios obscenos y de mal gusto. Pero, por lo demás, como el otro, es un auténtico peligro.

Berlusconi no es un líder, es un listo que se aprovecha de la inoperancia de los partidos políticos, ocupados de sus problemas internos, para medrar y hacerse con el poder, y en su caso para evitar ir a la cárcel. Pero nada más. El éxito empresarial de este hombre le proporciona la autoestima necesaria para atreverse con todo. Solo que un estado, por mucho que se empeñen algunos, no es una empresa. Un estado se lleva más bien como un hogar, o así debe ser, porque es la casa común de todos los ciudadanos.

Los partidos, sus aparatos, se inventan cualquier cosa para justificar sus actuaciones. Sus gigantescas masturbaciones mecanicistas acerca de la estructura del estado y la suya propia nos alcanzan a todos. Piden nuestro voto y nos involucran en asuntos abstractos y subjetivos para que nos decantemos por unos o por otros, pero no nos explican nunca la realidad. Conseguir el poder mediante nuestro sufragio es el objetivo, aunque este sufragio haya sido conseguido mediante cualquier argucia.

Berlusconi vuelve; Rajoy gobierna en España,; Gallardón revienta el mundo judicial, los jueces se manifiestan; Wert incendia la educación, los rectores en bloque se echan las manos a la cabeza; y Ana Mato es ministra (increíble). En el otro lado Rubalcaba está mudo en el seno de un PSOE avergonzado; mudo, porque sino le espetan aquello de que "por qué no lo hicisteis cuando pudisteis". IU y UPy D intentan pescar en el río revuelto de los votantes defraudados. Vamos, un auténtico edén.

Y este enjambre es el que nos pide que soltemos las manos y nos dejemos caer al vacío... ¿NO HAY NADIE MAS?

09 diciembre, 2012

Habrá que radicalizarse

No parece quedar mucho espacio político en el que alguien pueda asentarse en estos tiempos. el PSOE y el PP están prácticamente a lo mismo: conquistar parcelas de poder en las instituciones para manejar el sistema y dotar de sinecuras a sus militantes destacados que no tienen escaño en algún agujero. Ambos han hecho perder valor a la política, ambos han violentado, y hasta violado, a la Democracia.

El resto de los partidos con representación tienen el objetivo de hacerse con mayor número de votos para obtener más dinero, más representatividad y mas ventajas, que sin duda utilizarán para crecer como hidras. Es decir, si no son como el PSOE o como el PP, es porque sencillamente no pueden o no les dejan.

En esta atmósfera de desánimo para cualquier ciudadano que piense las cosas, surgen individuos como Wert, que no deja de ser un mero provocador cuya falta de humildad le impide reconocer sus propias limitaciones intelectuales. Este especimen se puso en manos de la Iglesia para cambiar el sistema educativo en lo que se refiere a la enseñanza de valores. Y se abrió de piernas para obtener a cambio no sé que cosa. ¿Por qué salto este tipo a Wert en mi argumentación...? Pues porque es todo un síntoma de la enfermedad real de nuestro país. No actúa el PP, ni mucho menos su marioneta. Actúa el poder oculto.

La Iglesia, empresa oportunista donde las haya, deja entrever cual es la mano que gobierna en realidad el timón del estado: el duo iglesia - poder económico. El PSOE y el PP no solo están plegados a él sino que forman parte de su materia. Son el brazo ejecutor de sus deseos. Parece increíble, pero es así. el PP hace lo que le dice este poder oculto, porque está en su genoma; y el PSOE porque fue bien pagado, como una prostituta política para dejarse hacer.

Si el PSOE tuvo no sé ya cuantos años para poder convertir de este país en otra cosa y no se atrevió o no supo, en quién vamos a confiar para que elimine prebendas a los poderes económicos y haga pagar impuestos de verdad a quien más tiene, o nos libre del Concordato y haga que la Iglesia Católica sea lo que tiene que ser: un grupo de curas ocupados de sus feligreses. ¿Lo haría IU, o UPyD, o...? Ni el sursuncorda que se acercara por aquí lo cambiaría. El parlamento, el gobiernos y las instituciones del estado están preñadas de acólitos que lo impedirían.

Este panorama desolador para el ciudadano lo forzará a buscar opciones radicales fuera de los circuitos.  Los partidos ideológicos están terminados. Las ideologías fueron compradas con dinero y cuotas de poder. La única opción de futuro son las uniones ciudadanas con intereses comunes. Los ciudadanos, de izquierdas y de derechas, se irán concentrando en grupos a la búsqueda de objetivos. Y lo harán en la calle, porque el espacio político común está a reventar y porque tomando la calle se anexiona a más gente harta de tanta incapacidad. Esto tendrá que ocurrir si un giro copernicano no se produce en el centro izquierda. El peligro que tiene es que, si las opciones radicales toman impulso, el sistema saltará por los aires con consecuencias imprevisibles, cosa, deseable a la vista de los resultados.

06 diciembre, 2012

Oscar Niemeyer

Me había comprometido a no hablar de mi ciudad en el blog. Sólo lo hice una vez para entrar en el debate sobre la industria siderúrgica y el Centro Niemeyer. Sin embargo, hoy estoy obligado a hacerlo. Oscar Niemeyer ha muerto y creo que todos le debemos algo, como todos debemos algo a los grandes hombres. Pero es que, en Asturias, en Avilés, le debemos mucho más.

Avilés es hoy, y ya será siempre, conocida en todo el mundo gracias a este genial arquitecto. Antes, Avilés, a pesar de sus más de mil años de historia, no era nada más que un nombre geográfico ligado a la pesca, a la industria pesada y, sobre todo, a la elevada contaminación ambiental. Ahora no, ahora es un punto de referencia de la cultura a nivel mundial.

El pueblo de Avilés está orgulloso de Oscar Niemeyer y avergonzado de quienes confundieron el espíritu de su obra y de la fundación que lleva su nombre. Avergonzado de quienes intentaron e intentan sacar tajada política de una fundación únicamente orientada y con el objetivo de que la sociedad fuera cada día un poco mejor y más justa a través de la manifestación cultural.

La cultura, como la educación, no tiene signo político. En cuanto alguien partidista mete las manos en cualquiera de ellas destruye su esencia. La cultura no tiene ideología. Wagner y Borges tenían ideas que pueden considerarse ultraderechistas, y el propio Oscar Niemeyer se confesaba comunista. Y todos hicieron grandes aportaciones a las artes, porque la cultura, el arte o la ciencia, cuando son lo que en esencia son, carecen de ideología.

El nombre de Niemeyer y su lugar en el Olimpo de las artes no merece ser manchado por los intereses espurios de un puñado de bárbaros que desconocen completamente el significado del término cultura. Los muy ignorantes no saben que cultura es una idea, una idea que designa la proeza intelectual de un pueblo o civilización. Nada que ver con la política.

Descanse en paz Oscar Niemeyer. Mi agradecimiento personal por su regalo a Avilés... Por cierto, don Oscar. Si me escucha, desconfíe de los homenajes que sin duda le van a caer desde la parte política. Van también a por la tajada partidista.


04 diciembre, 2012

Mariano... Mira que eres crédulo

Qué tal, Mariano: Sí, soy yo otra vez, tu asesor de menor coste. Y te tengo que entrar nuevamente a saco, porque no haces ni pito caso a las cosas que te digo. Y mira que te lo pongo fácil. Pero, nada. No sé si es que eres algo borrico, o solo lo aparentas. Pero, machote, enfócate, porque entre tú que no te enteras y tus ministros que no saben por dónde andan, vais a acabar por llevarnos a todos a la ruina.

Mira, Mariano, lo de la crisis pertinaz es como lo de la sequía idem de Felipe. Ya lo sabemos. Así que ya vale de monsergas. Para resolver todo este embrollo, no tienes más que crear actividad y eso es más fácil que hacer llover. ¿Cómo se crea actividad? Macho, por eso ya sí que cobro. Así que pon a trabajar a esos cerebros que metiste en el gobierno y si no te resuelven el tema, habla conmigo en privado, pero prepara pasta, que uno no es Teresa de Calcuta.

Por lo tanto, no te voy a hablar de cómo resolver el problema, te voy a hablar de por qué lo creaste. Te voy a hablar de lo estúpidamente infantil que fuiste. Porque no se puede calificar de otra manera vuestra peregrina idea de que con la reforma laboral se iba a crear empleo. A ver, Mariano, tú sacaste una oposición, no puedes ser tan tonto. En qué cabeza cabe que si facilitas el despido se va a crear más empleo. Yo no veo qué tiene que ver una cosa con la otra. Pero es de cajón de pino que si echar a alguien a la calle cuesta la mitad, es como un dos por uno en las rebajas. Confiésalo, la idea se le ocurrió a Fátima mientras tenía una visión de la Virgen esa del Rocío.

La Virgen del Rocío, Mariano, sabe de rejas y de romerías, pero de temas laborales, ni puta idea. Te lo digo yo. La Virgen en su vida dio un palo al agua. Y su devota sierva, parecido. Quién te recomendó a esta buena mujer. Despide al de Recursos Humanos. Ve menos que un topo con antifaz. Tu amiga Fátima les está haciendo el caldo gordo a algunos empresarios que les gusta más la política que la empresa. Con toda seguridad se estarán todavía partiendo de la risa por haberle hecho creer la milonga de que la solución era abaratar el despido. Menuda pardilla.

Los Sindicatos tienen razón en esto, cuanto más barato es despedir más se despide. En otras cosas no, en esta sí. Pero, tranquilo. Todo tiene solución. Olvídate de lo que te dice la devotísima y hazme caso a mi. Facilita la contratación temporal al máximo, deja que se concatenen contratos temporales, no obligues a las empresas a hacer indefinido a nadie hasta un máximo de tres años. Esto da tiempo a los trabajadores a currarse el puesto y a formarse seriamente en sus tareas. La rescisión de contratos al final es baja. Consulta las estadísticas de finales de los 80... Había un contrato temporal de duración mínimo 6 meses, máximo 3 años. Eso no lo hay ahora. Ponlo y tírale de las orejas a Santa Fátima, que no vale ni para tacos de escopeta.

De volver a encarecer el despido, ya hablaremos, pero yo la haría. Verás cómo se frena en seco eso que llamáis destrucción de empleo.

Hala, hasta otro día... De nada. Ah. Acuérdate, olvidadizo, que los trabajadores pagan más impuestos que las empresas. Ponlas a cotizar y que se dejen de trampas.

01 diciembre, 2012

La tristeza

La tristeza es la peor de las sensaciones. La imagen que mejor la define es la cara de las madres con sus críos, casi desmayados por el hambre, entre sus brazos. La mirada, el gesto, es la manifestación externa de lo que siente nuestro interior, nuestra alma. Cualquiera puede verla porque los humanos tenemos en el rostro un medio de expresión. Manifestamos al exterior nuestras sensaciones para que quién nos ve sepa que algo nos está pasando. La tristeza te invade cuando ya no te queda rabia ni capacidad de lucha para poder dar a tus hijos, a tu familia, lo más esencial y cuando miras alrededor y nadie te protege ni te ampara.

Pero, no solo las personas se entristecen y lo manifiestan. La tristeza social es la que siente un grupo cuando está invadido por sensaciones negativas, cuando no hay nada a su alrededor que le haga atisbar una esperanza de que las cosas van a ir a mejor, cuando la vida de los otros, allí arriba, en el castillo del bienestar, parece inalcanzable. La tristeza invade a una sociedad en la que desaparecieron las oportunidades para la gente común; en la que no existe esperanza alguna de avance, tan solo se te ofrece la oportunidad de enroscarse como un caracol: gastar menos, reducir, privarte de cosas de las que antes disfrutabas, mientras el entorno te incita al consumo: "oferta", "llévese dos y pague uno", "llega la navidad, compre lotería"...

Las comunidades manifiestan la tristeza con la apatía. La apatía de millones de pensionistas que se tragaron con resignación la pérdida de poder adquisitivo; la de 6 millones de desocupados que no tienen posibilidad ni presente ni futura de encontrar una actividad de la que vivir; la de millones de familias que se esforzaron hasta el infinito en educar a sus hijos, en formarlos para hacer más competitivo a un país, y ahora les ven tomar un avión para escapar de esta especie de purgatorio que es España y dirigirse hacia otras partes donde haya menos nubarrones para no regresar, en muchos casos, ni de visita.

La tristeza se torna llanto cuando alguien, desesperado, sin ingresos, sin posibilidad de obtenerlos, salta al vacío y acaba con su vida porque se va a quedar sin un techo bajo el que guarecerse, cuando alguien roba en un supermercado para llevar comida a casa y se expone a la vergüenza pública, cuando uno se levanta por la mañana y mira a su alrededor y no ve nada más que soledad y una atmósfera gris anodina, y decide sentarse en una esquina concurrida y extender su mano... No siente nada, no tiene nada, la dignidad hace tiempo que se le esfumó, se le robó el sistema. Y los ladrones tienen nombre y apellidos.

Termino aquí porque me invade una profunda sensación de llanto inminente. No sé por qué escribí esto, pero sí sé que me impulsó a hacerlo un pequeño recorrido por las noticias de la mañana buscando un rayo de luz entre tanta penumbra. No lo vi, y entonces vomité... Lo siento.

26 noviembre, 2012

Mas y la realidad

Los partidos políticos tradicionales suelen escuchar mal al electorado. Y les ocurre, por lo general, que la gente no piensa lo que ellos creen que piensa. Así, Mas, interpretó mal el éxito de la manifestación del Día de Cataluña. CiU creyó que les estaban enviando el mandato de liderar un plan independentista y se pusieron de inmediato a trabajar, no para el pueblo, no, sino para aprovechar las circunstancias favorables que, pensaban, les llevarían al rotundo éxito electoral.

La realidad se ocupó de decirle a CiU que no eran así las cosas. Qué si había que votar por una opción soberanista, la de ERC era más legítima: ERC siempre fue un partido claro en su opción política independentista, CiU, no. Y los electores prefieren siempre lo auténtico a lo sucedáneo. Además, el Presidente no contaba con que se le tuviera en cuenta la desgraciada gestión al frente del gobierno, ni los números rojos, ni el paro, ni los recortes. Se equivocó. Rotundamente, se equivocó.

Las elecciones también dejan clara otra cosa muy importante, que poca gente va a querer ver. Me refiero al asunto de la independencia, pero en clave general. De todas las opciones que obtuvieron representación hay 3 soberanistas (73 escaños y 48% de los votos) y 4 no soberanistas (61 escaños y 46% de los votos). Esto es importante, porque en un referéndum no hay ley D' Hont que valga, cuentan los sufragios y una diferencia de un 2 % no parece mucha. ¿Se atreverá alguien a convocar una consulta con una pregunta clara sobre independencia con este grado de incertidumbre?

Por otro lado hay que tener en cuenta que un 6% de los votos fueron a parar a opciones varias, de las que la mayoría, salvo UPyD (no soberanista), no tienen una adscripción clara en este aspecto. Y, naturalmente, están todos los que decidieron abstenerse, que nadie sabe qué opción escogerían, si es que no siguen en la abstención. Es decir el panorama no puede ser más incierto para una consulta de este tipo. Con cualquier resultado, poco más o menos la mitad de la población estaría descontenta... ¿No es verdaderamente un bonito problema para las preclaras mentes de nuestros avezados políticos?

En tiempos no muy lejanos saldremos de dudas. Sin embargo, tengo la impresión de que pasados unos meses, cuando todo esto vaya enfriándose, sus señorías se sentarán cómodamente en sus poltronas y disfrutarán por cuatro años de su ventajoso estatus y de su buen sueldo mientras sale de esta pesadilla y se sosiega el pueblo soberano. Y en las siguientes elecciones, otra cosa inventarán...

22 noviembre, 2012

Gobierno inútil, oposición amorfa

Nunca me voy a cansar de escribir que el primer problema de España es la falta de actividad. Tampoco me voy a cansar de presionar para que gobierno y oposición tomen las responsabilidades que les corresponden en la solución de este problema. Un país es más, o menos, según su tasa de actividad, y aquí nadie hace nada por resolver este déficit endémico que amenaza con ser permanente en nuestra sociedad.

Mi crítica, ácida, va contra todos: gobierno, oposición, sindicatos, medios de comunicación y empresarios. Mi crítica se centra en que los datos de ocupación solo son noticia cuando aparece una EPA o cuando, cada mes, salen los números del INEM sobre el paro. Nada más. Ni gobierno, ni oposición, ni sindicatos, ni CEOE, ni medios hacen nada para impulsar políticas que conduzcan a los sectores productivos a activarse y generar de empleo. Y si no lo hacen los agentes sociales y los medios, para qué coño están entonces.

Llevamos demasiado tiempo preocupados de elecciones autonómicas que no son más que un modo de enredar y revolver la mierda; demasiado tiempo con noticias económicas que sirven de estímulo a discusiones inútiles y demasiado tiempo pendientes de cualquier idea genial del gobierno y de la respuesta, no menos genial, de la oposición. Estos últimos días con los costes judiciales. Qué si son, que si no son, o que si dejan de ser no sé que estupideces. No son más que un medio recaudatorio en un país en el que, si no se saca el dinero de este modo, no hay dinero.

La riqueza de un estado depende de los ingresos por impuestos derivados de la actividad. Las empresas ganan y pagan, el paro desciende y la gente gana más y paga más impuestos. El dinero fluye y todo es un poco más hermoso que ahora. Pero, dónde están los líderes que van a impulsar este tipo de acciones.  dónde están las políticas que favorezcan algo, aunque sea poco. Por ejemplo ayudas a los autónomos para que se sitúen. Dónde está la ayuda prometida  por Rajoy en su famoso discurso en las Cortes para propulsar la actividad consultora a nivel internacional.

Dónde están los empresarios. ¿Solo el Sr. Grifols es capaz de decirle al pan pan y al vino vino? ¿Dónde está la prensa, dando caña de verdad en este asunto? ¿Dónde están los sindicatos, aparte de en las convocatorias de huelga? ¿Solo valen para eso? Por los políticos, ni pregunto... Estos están en su mundo ideal de buenos salarios y vida muelle mientras el pueblo a quién representan sufre y sufre.

21 noviembre, 2012

Permiso de residencia

Entender. Solo quiero entender, porque no logro ver cuales son los inconvenientes que puede generar dar la residencia española a quien compre una vivienda ni, por otra parte, las ventajas de hacerlo. Quienes sean extranjeros y compren un piso, seguramente estarán más interesados en la rentabilidad de su inversión que en obtener la autorización para vivir legalmente en España por un tiempo limitado.

De dónde puede sacar el Gobierno la peregrina idea de que este ofrecimiento puede atraer inversores. Seguro que salió de una tormenta de ideas de esas que se hacen cuando no se tiene ni puta idem de qué hacer y alguien dice algo parecido a "oyes, y por qué no les damos permiso de residencia a esos inmigrantes que tienen pasta, osea oye, pasta de verdad. Fijo, fijo que vienen a comprarnos el stock de pisos, ministra...". Es imposible que de un debate inteligente salga una idea estúpida como esta.

Claro que hay que atraer inversores, como si vienen del infierno. Claro que hay que facilitar la residencia en el país al que traiga dinero para invertir en inmuebles o para hacer negocios, pero dinero, no unos míseros 150.000 €. En todos los países un inversor puede acceder a la residencia si cumple determinados requisitos, pero hacer a alguien residente por comprar únicamente un piso, sin más, parece un poco fuerte. Es, pues, lógico que las asociaciones de inmigrantes varios se cabreen por agravio comparativo.

Otra cosa es lo de que la medida pueda atraer mafias, como afirma algún tremendista por ahí. Yo, de verdad, no creo que las mafias y los mafiosos vayan a comprar un piso para instalarse aquí, tienen otros posibles métodos. Son también ganas de enredar y de crear debates estériles que no nos llevan a parte alguna.

Atraer inversión extranjera es una necesidad, como también lo es inventarse actividad para que la gente vuelva a tener ocupación. Porque, está claro que la construcción nunca más va a volver a ser motor de nada. En España ya se hicieron viviendas para muchos años. Solo el mantenimento y la renovación del stock va a mover algo el sector. El Gobierno debería pensar en algo más serio y dejarse de ocurrencias y vaguedades.

16 noviembre, 2012

No entienden nada

Ni PP ni PSOE están por la labor de detener los desahucios. En varias reuniones hablaron y hablaron, pero de nada de lo que realmente hace que los ciudadanos a punto de ser desalojados de su vivienda se sientan desesperados y lleguen incluso al suicidio. No se enteran. Ambos partidos siguen prisioneros de la banca y de sus propios miedos. Sencillamente no quisieron hacer un decreto que frenase en seco el problema. La valentía, en política, se demuestra al hacer cosas para el pueblo en momentos difíciles; especialmente si las dificultades por las que pasan los ciudadanos son responsabilidad de la gestión política de ambas formaciones en sucesivos gobiernos.

La gente se seguirá suicidando porque la desesperación por la pérdida de la vivienda no tiene que ver con cuánto se gane o se deje de ganar. Tiene que ver con la imposibilidad de generar los ingresos suficientes para vivir y, a la vez para atender los recibos de la hipoteca. Tiene que ver con algo tan simple como que si no pagas a tiempo, los intereses de demora hacen crecer y crecer tu deuda hasta el punto de poder pasarte la vida pagando por algo que nunca va a llegar a ser tuyo. El sueño de la vivienda propia convertido en pesadilla infernal. La depresión, la angustia, a muchos, les puede llevar a autoeliminarse: aquí se queda el mundo, yo me bajo.

No comprendo esa incapacidad de la política para hacer cosas por la gente corriente. Tengo la impresión que PSOE y PP solo quieren a la masa social de a pie para que metan un voto que les coloque en posición de poder para, una vez instalados, utilizarlo en cosas que nada tienen que ver con la realidad de quienes metieron ese voto en las urnas. Yo no voto porque me da asco lo que hay en política hoy en día, pero esto es otro asunto... La actuación de los dos grandes partidos es vergonzosa. Por primera vez me doy cuenta de que, no solo no intervienen en favor del pueblo, sino que lo hacen en contra. Nunca pensé que pudiera llegar a decir esto, pero a la vista del resultado de este intento de acuerdo sobre los deshaucios, creo que es exactamente así: contra el pueblo.

Qué la gente se suicide no es una cuestión técnica ni de ingresos, es una cuestión de situación social general. Los habitantes de este país nos sentimos desamparados ante un panorama en que los partidos políticos van a lo suyo; los sindicatos, parecido; la patronal, qué vamos a decir; y el poder económico, sensibilidad cero. Es una vergüenza que pueda ocurrir una situación así. Es una injusticia. De qué manera se puede pagar algo adquirido en un momento en que tenías ingresos cuando no los tienes por desaparición casi completa de la actividad y del trabajo que antes poseías. Yo siempre había creído que entregabas el bien y se acabó. Pero no. Es más complicado.

Me siento avergonzado de nuestros dos grandes partidos, de su cobardía, de su insensibilidad, de su falta de acción en favor de los ciudadanos y de su despreocupación. De su barriga llena, de sus comisiones, de sus grupos de trabajo, de sus mesas de negociación, en definitiva: estoy harto de este circo. Me siento mal, me siento realmente mal por la impotencia de no poder echarlos a todos a patadas de sus escaños de mierda que no sirven más que para calentar su gordo culo.

Escribir probablemente no sirva de nada, pero mientras me quede un gramo de ánimo, seguiré denunciando esta pantomima urdida en contra de todos nosotros, que hemos pagado y pagamos la fiesta en este puto país de mierda en el que tan bien viven políticos, sindicalistas, banqueros y ricos mientras la pobre clase media se desloma y la baja mendiga para mantenerles a todos ellos. No conseguiré que los políticos, que son quiénes tienen la solución, cambien radicalmente, pero al menos van a tener que escuchar una voz que les diga alto y claro lo cobardes y miserables que son.

14 noviembre, 2012

La huelga como síntoma

Siempre que se convoca una huelga general es que algo está pasando en un país. Siempre que se convoca una huelga general las plumas de opinión se afilan: qué si está justificada, o no; qué si perjudica al país,  o no... Incluso algún iluminado opina sobre la pertinencia de tal derecho ciudadano. Sin embargo nadie, o casi nadie hace un análisis de la situación con un enfoque clínico: la convocatoria de una huelga general es un síntoma de que una sociedad atraviesa por problemas serios.

En España se han convocado varias huelgas generales, algunas difícilmente justificables. Sin embargo esta vez no es así. Los sindicatos, a pesar de estar devaluados, como los partidos políticos, están tomando en cuenta el sufrimiento de las clases medias bajas en esta crisis y canalizan este malestar de la única forma que les es posible, haciendo presión mediante la convocatoria de una huelga general

El común de los ciudadanos tacha a los sindicatos de nido de liberados que no pegan un palo al agua, a veces con cierta razón. Los sindicatos no son ya la fuerza preeminente que algún día fueron, sus actuaciones y sus abusos han quemado su credibilidad. Su presencia en los consejos de las Cajas, por ejemplo, les ha puesto en situación incómoda y ha reducido su credibilidad social. Los sindicatos, aunque no lo admitan, están medio podridos. Sin embargo, en esta ocasión, hacen lo que se espera de ellos: oponerse a la explotación.

El problema es que la huelga va contra un sistema difícilmente manejable por el Gobierno de España. La pérdida de derechos y del estado de bienestar en los países del sur de Europa se debe sobre todo a que el BCE no se comporta como tal banco central comprando deuda de los países del euro a bajo interés, sino que deja que estos se financien a través de préstamos en "los mercados" a un interés alrededor del 6%. El BCE presta dinero a las corporaciones financieras (bancos) a menos del 1% y estas lo invierten en deuda de los países con dificultades. El diferencial del 5% es el chollo del siglo.
Si el BCE prestase el dinero a los estados al 1%, la deuda pública española dejaría de ser un problema inmediatamente. Luego, aquí lo que hay es una explotación del sur por parte del norte y una recapitalización bancaria a costa de los ciudadanos de los países que fueron más incautos en estos últimos años.

Claro, desde el poder político en España poco puede hacerse para obligar a algo al BCE. Pero sí que pueden hacerse cosas "domésticas". Por eso está bien la huelga porque mediante ella se mete presión para que los gobiernos central y autonómicos para que hagan lo correcto: dejarse de electoralismos y sacar el dinero de donde hay que sacarlo. Y es fácil... Si se revierten impuestos que se quitaron, especialmente a grandes empresas y tramos altos del IRPF; si se revierte el impuesto de sucesiones y el de patrimonio; si se introducen impuestos especiales a las grandes fortunas; si todo esto se hace no hará falta recortar pensiones ni en sanidad, ni retrasar la jubilación, ni nada parecido. Las clases más humildes no pueden ser las únicas que soporten la presión.

La huelga general está, esta vez sí, plenamente justificada, aunque solo sea para obligar a la clase política a redistribuir equitativamente los sacrificios en tiempos de crisis.


10 noviembre, 2012

¡A la calle, pobre de mierda!

Este es el mensaje implícito que lleva un desahucio hoy. Un mensaje frío e hiriente como la punta de un punzón. Un mensaje humillante, insultante, degradante, ofensivo. Alguien llega con un papel en la mano y te deja sin un techo donde guarecerte. En qué estarías pensando cuando se te ocurrió pedir un crédito para comprar un piso... Todo brillaba, el dinero, barato, el trabajo, a mansalva. Qué más da lo que cueste, el año que viene vale el doble. Y mañana te echan... Espera. Cierra la ventana. Piénsalo bien. La vida es lo único que no te pueden robar entre los banqueros y los políticos. No se la entregues. Debes, debemos, luchar contra ellos... Siempre hay alguna posibilidad. Algún día morderán el polvo.

Pensaba en esto esta mañana en mi deambular por las calles de mi ciudad. No paraba de darle vueltas a lo fácil que resulta llegar a una situación de pobreza extrema y no entendía cómo nadie hacía nada al respecto. Mi inflamación interior iba "in crescendo", cuando de repente me crucé con una cara conocida de la política nacional. Iba con un crío y no tuve valor para decirle nada, pero si tuve la energía suficiente para mirar directamente a sus ojos. Creo que vio mi cara de reproche, porque bajó instintivamente los suyos. Fue una mirada muda, pero llena de preguntas, que creo que entendió. ¿Qué estás haciendo por la sociedad desde tu escaño? ¿No te da vergüenza? ¿No te sientes culpable de que haya gente tirándose por la ventana a causa de tu inacción?

Cada día que pasa estoy más convencido de que si no hacemos algo para que reaccionen estos palurdos de políticos, acabaremos o con una revuelta popular de proporciones imprevisibles, o escuchando a caudillos abanderados del orden y de la ortodoxia católica. ¿Cómo es posible que se esté suicidando gente a causa de los desahucios y no haya ya en el BOE un decreto de paralización. Cómo es posible que ante una situación social como la que tenemos no haya un pacto de estado entre todas las fuerzas políticas, sindicales, económicas y empresariales para tomar acciones conjuntas para que la sociedad, que les mantiene a todos no sufra como está sufriendo. ¿Tiene que morir más gente? ¿Tiene que haber más hambre?

A mi lo que se me ocurre es que, cuando nos los encontremos por la calle, venzamos nuestra cobardía y les hagamos las preguntas que yo hice con la mirada. Fui un cobarde, lo reconozco. Puede que el hecho de ir con un crío me frenase. No lo sé. Pero no me importa  decirlo públicamente, porque igual hay muchos, menos apocados que yo, que, a lo mejor, se atreven a espetarles en la cara preguntas de este tipo a los políticos. Sí. A los políticos. Únicamente ellos nos metieron en este embrollo y solo ellos nos pueden sacar. Tenemos que hacerles reaccionar, porque, aparte de cómodos con su vida, están paralizados... Y, a veces no queda otra que mover al personal a patadas.



08 noviembre, 2012

¿Qué hemos hecho para llegar a esto?

Nuestro país está llamado a ser el último de la clase en Europa. Seremos los últimos en equilibrar nuestras cuentas, por tanto los últimos en empezar a crecer; también seremos los últimos en empleabilidad, o los primeros en paro, que es lo mismo; y también seremos, casi seguro los más endeudados con relación a nuestro PIB, que decrece y decrece.

Me pregunté muchas veces qué hemos hecho y las mismas veces me di la misma respuesta: los líderes políticos no supieron llevarnos hacia un camino de actividad sólida, bien cimentada en la investigación y en la tecnología para poder coexistir (ya no digo competir) en un mundo donde el nivel de exigencia a bienes, productos y servicios es cada día mayor.

Echar la culpa a los políticos es fácil. Yo no albergo duda alguna de que la tuvieron casi toda. Pero tengo la impresión de que hay una pequeña parte de responsabilidad en todos y cada uno de los habitantes de este país, tan amigos todos de criticar mucho y hacer poco. La falta de iniciativa para decir alto y claro que las cosas se hacían mal es únicamente culpa de cada uno de nosotros. A los españoles nos puede nuestro maniqueismo: Izquierda o derecha, Madrid o Barça, religioso o ateo, blanco o negro...

De esta manera, los votantes menos dogmáticos de la izquierda desprecian a los de la derecha. E incapaces de reconocer la enorme equivocación que se estaba cometiendo, se limitaron a esperar a las siguientes elecciones para pasar, avergonzados, a la abstención, donde continúan. Los votantes de la derecha, casi todos dogmáticos, desprecian a la izquierda. Y como la leal infantería, ni siquiera pasan a la abstención cuando los suyos la cagan, untan la mierda en panecillos y preparan sabrosos canapés que se comen entre alusiones a la herencia recibida y al recuerdo de Aznar y lo bien que dejó el país. Los pobres, en su ignorancia y fidelidad perruna no saben ver que la diferencia entre Aznar y Zapatero fue ninguna, en lo referente a sistema productivo.

Hay, sin duda, una parte de culpa de todo esto en nosotros, el pueblo. Los españoles carecemos del arranque necesario para organizarnos y ponerles las peras al cuarto a los partidos si lo que están haciendo no es bueno para nuestro futuro. Nos ponemos una venda en los ojos y consumimos de la despensa sin importarnos si quedan alimentos. Nada importa si cuando pasemos hambre le podemos echar la culpa a nuestro adversario. Este círculo infernal es la causa de nuestros males. Es como si estuviésemos genéticamente predispuestos a confiar ciegamente tras unas elecciones. No nos damos cuenta que los ciudadanos tenemos la obligación de ser beligerantes en la petición de responsabilidades. Les hemos puesto ahí, pero, coño, les pagamos nosotros y no les exigimos nada.

Seremos los últimos de Europa en levantar la cabeza porque, a pesar de que todos nosotros sabemos cómo estamos, seguimos sin exigir a los políticos que trabajen para nosotros. Hemos entrado como incautos al trapo de la independencia de Cataluña. Ya tenemos alguien a quien sacudir, a quien criticar, a quien escupir... Ya estamos contentos y tranquilos. No importa que el hambre se esté ya asomando a muchos hogares, que la depresión empiece a hacer mella en muchas personas, que la angustia y los suicidios se empiecen a instalar en el día a día. Con tener algo de que hablar (Cataluña, el PSOE, el PP, el Madrid, El Barça... ) nos basta.

Hasta que lleguemos al suelo en este salto en el vacío sin paracaídas. A ver quien nos recompone... Claro que siempre está Dios. Olvidaba decir que en España siempre tenemos a Dios para sacarnos del apuro... Seremos memos.

05 noviembre, 2012

Las 3 especies de españoles

Charles Darwin explicó, allá por 1859 en su célebre obra "El origen de las especies", que la selección natural, es decir las condiciones del medio, determinan la diferenciación de los individuos hasta el punto de que, con el paso del tiempo, pueden llegar a convertirse es especies diferentes. Dos especies se consideran diferentes cuando los descendientes híbridos son incapaces de reproducirse entre sí. Como los mulos, para que se entienda.

Hoy hemos desayunado con dos noticias interesantes: tenemos nosecuantosmil parados más en octubre y en España se acrecienta la diferencia entre las clases sociales. Todo a causa de la consabida crisis económica que se aferra a nuestros gañotes. La maldita crisis que nos dejó con el culo al aire y que demostró que los políticos encargados de llevar el timón, llevan 20 años engañándonos a todos. Veinte años de bonanza en los que en lugar de organizar un tejido productivo de futuro, parcelaron el país para que cada europeo se hiciese una casa. Idea brillante, oiga.

La decisión equivocada de los gobernantes convirtió España en un lugar idóneo para la especiación, es decir, para que de una especie única, "Homo hispanicus" (la mujer se incluye en el género homo, que no se me remonte el personal femenino), y por acción de las condiciones ambientales, se seleccionen variedades que terminen por ser incapaces de generar descendientes fértiles.

El ambiente social hará que cada día sea más difícil el acceso desde las clases inferiores a las clases acomodadas. Los pobres no podrán disfrutar de oportunidades para dejar de serlo y se mezclarán entre sí. Se fomentará la endogamia y, sus descendientes sólo se reproducirán entre ellos, acelerando de esta manera la selección natural. Lo mismo los ricos: no se mezclarán con los pobres ni con la clase media. Así las nuevas generaciones de pudientes serán más pijas, si cabe, y acabarán por tener descendientes pijérrimos que aprenderán a decir "ooseaoye" antes que "papá", o "mamá".

Luego está la clase media, que como está cómoda, se queda quieta, no vaya a ser que si se mueve le planten otro impuesto para mantener el cotarro. La inmovilidad se refiere también al movimiento de caderas necesario para reproducirse. La clase media tendrá cada día menos descendientes; su economía da para el sostenimiento de la pareja, o al lo sumo uno o dos retoños, con lo cual disminuirá su número hasta llegar a la extinción, Porque ya no habrá jubilación, claro.

Cuando esto ocurra, pobres y ricos tendrán que llegar a un acuerdo, porque, hombre, al no haber clase media, a ver quien paga impuestos para mantener los servicios, a los funcionarios y a todos los políticos (estos son una clase aparte no pertenecientes a la especie nodriza). Entonces, sin duda, intentarán reproducirse entre ellos. Pijas y pijos con una pinza en la nariz mientras fornican con pobres y "pobras". Habrá preñaciones a tutiplén. Y los representantes de ambas clases estarán muy contentos porque los descendientes serán, lógicamente, de clase media, por un principio matemático simple.

Sin embargo, pobres y ricos son ya variedades demasiado alejadas; constituyen especies diferentes y sus híbridos, la clase media, no pueden reproducirse. Son estériles. Son mulos (rico y "pobra") y burdéganos (pobre y rica). Con lo que a las clases extremas no les va a quedar otra que seguir yaciendo para mantener el número de mulos que sostengan el sistema. Qué cosa más curiosa esto de la selección natural... Pobres y ricos condenados, no a entenderse, pero si a joderse, en el sentido más literal de la palabra. Siempre dije yo que el tal Darwin era un genio.

02 noviembre, 2012

Tragedia en Difuntos

Las chicas muertas en la fiesta, por llamarla de alguna manera, organizada con motivo de la Víspera de Todos los Santos (Halloween), pagaron un precio demasiado alto por un rato de diversión. Ellas no volverán a fiesta alguna. Sus padres se preguntarán toda la vida si no deberían habérselo prohibido. Sus amigos llorarán amargamente su pérdida, algunos por mucho tiempo, otros, hasta el siguiente botellón. La sociedad se escandaliza y se revoluciona, como siempre que algún joven resulta muerto por causas semejantes.

De poco sirve ahora lamentarse, el mal ya está hecho. Sin embargo el aparato social tiende a la autojustificación. Busca responsables, causas, algo que explique el hecho: puertas de emergencia, aforo,  petardos, demasiado alcohol, ... También mezcla cosas, porque a la sociedad le encanta el revoltijo y se denuncia la presencia de menores como si ello fuera relevante. Se pregunta si los permisos estaban en regla. Los organizadores defienden su gestión, pero la empresa es sospechosa... Lo dicho, un revoltijo.

Qué hayan entrado, o no menores, no causa el accidente, que los permisos estuvieran, o no en regla, no causa la catástrofe. Lo único real es que se permitió una fiesta "descontrolada" en un recinto preparado para otro tipo de cosas. Los chavales, metidos en un vórtice de música, diversión, gritos y risas están a lo suyo. De repente, por lo que sea, alguien entra en pánico y todo de desmorona. La tragedia está servida. Y ahora viene la gran cuestión: por qué ocurrió. Quién es el culpable se deduce del porqué.

Un pabellón deportivo está preparado para eventos a los que la gente acude ordenadamente y se marcha de la misma manera. Todos hemos acudido a conciertos en este tipo de recintos y nos hemos sentido agobiados al finalizar. Siempre resulta difícil salir. Siempre hay alguien que quiere correr más, se producen empujones, el espacio entre las personas se reduce a milímetros. Si esto pasa cuando hay cierto orden ¿Qué puede ocurrir entonces cuando hay un momento de pánico en una fiesta caótica como la de ayer? El riesgo se multiplica por mil.

Es una aberración meter a varios miles de jóvenes en una celda, por muy grande que esta sea. Lógicamente, la muchachada va a beber y a tomar cosas, serán jóvenes, pero no son imbéciles y les gusta divertirse. Ellos no son culpables de nada. La ignorancia de quién tuvo la feliz idea de celebrar la fiesta en un recinto cerrado, o de quién consintió en hacerlo, es la única causa de las muertes. El error es este y los responsables son quienes lo organizaron y quienes lo permitieron. Otra cosa es que sea, o no legal, pero esto es irrelevante. Siguen siendo los responsables y sobre su conciencia están las muertes de las chicas. Si la justicia actúa, o no, es secundario.

No es un problema de que los jóvenes no sepan divertirse si no es en macrofiestas ni tonterías semejantes. El sentido común de los chavales les lleva a celebrar botellones en lugares abiertos y diáfanos: son más cómodos y cada uno puede hacer casi lo que quiera. Los espacios abiertos dan seguridad a la manada, en los espacios cerrados la muerte puede estar emboscada y manifestarse de muchas maneras, fuego, agua, pánico...

El modo e divertirse la chavalería siempre estuvo en entredicho. Eso mismo pensaban nuestros padres de quienes ahora somos padres. Ellos hacen lo que deben como nosotros lo hicimos. Qué diferencia hay entre esto o ir a un concierto en los 80 con varios cubatas puestos y con un canuto en la mano. Es responsabilidad de la sociedad, de alguien concreto, desde luego, velar porque el modo de diversión no desemboque en tragedia. Si alguien organiza una fiesta loca en un laberinto cerrado, en una ratonera, en un crematorio y no evalúa bien el riesgo y se produce la catástrofe, el responsable es únicamente el organizador y, por extensión quien le otorgó el permiso.