Estado de depresión
Según dicen los médicos especialistas, la única manera de curar la depresión es hacer desaparecer la causa que la provoca. Los antidepresivos solo sirven para aliviar los síntomas de la enfermedad, y no siempre van bien. Hay depresiones tan severas que ni aún con los tratamientos más potentes se aminoran sus efectos. Entonces, no queda otra que ir a por las causas y eliminarlas. La labor médica pasa entonces a ser, más que prescriptora, investigadora. El especialista analiza al paciente hasta encontrar el botón que remueve su mente y, localizado este, ajustarlo poco a poco hasta conseguir la inversión de la espiral hacia el abismo.
Vivimos en un país aquejado de una depresión severa. Sin embargo, a diferencia de muchos casos médicos en los que la causa es desconocida, la causa de nuestra depresión país sí se conoce. Es más está tan a la vista que hasta el más tonto puede distinguirla: España está deprimida porque no es capaz de generar bienes y servicios para dar ocupación a su excedente de mano de obra. En el momento en que se elimine este inconveniente, no menor, el país volverá a la alegría sana, no a la basada en la administración de fármacos en forma de fútbol, ferias y fiestas, o circo político, judicial y mediático.
Que los políticos de los últimos casi 20 años se dedicaron a vivir y a hacer cosas que no nos llevaban a ninguna parte es un hecho tan evidente que, el que no lo quiera ver es porque no quiere abrir los ojos. Para crear la actividad necesaria para crecer lo único que supieron hacer es arrancar el motor de la construcción. Pero su estupidez les impidió ver que en esto había tarea para poco tiempo y que después estaba el gran agujero negro de la recesión y el paro. Y prefiero hablar de estupidez porque, si veían adónde nos llevaban aquellas políticas y, aún así, no las cortaron, estaríamos hablando de algo mucho peor, que es la traición a todo un pueblo.
Durante los años de bonanza, no se apuntaló el tejido industrial, salvo el de lo relacionado con el ladrillo. Se invirtieron cantidades enormes de dinero en obras gigantescas y en comunicaciones, pero nada prácticamente en I + D ni en fomento de la industria de bienes de equipo y servicios de alto nivel para que fueran, poco a poco, reabsorbiendo el excedente que debería generarse al hacer descender de manera controlada el nivel de dependencia de la construcción y la obra civil. España se quedó coja de las dos piernas en lo que se refiere a tejido industrial competitivo. Y eso es responsabilidad única y completa de quienes gestionaron el país durante los últimos 20 años.
Ahora el alto indice de paro nos atenaza, el aumento de la pobreza es imparable. Y que España llegue a formar parte de un tercer mundo, civilizado, pero tercer mundo, es una cuestión de tiempo. La pobreza será tanta que nos faltará energía para salir de ella. Los médicos, en este caso los políticos, están perdidos en discusiones estériles y no se aplican en la eliminación de las causas, es más, todavía ahondan más: reducen la inversión en ciencia e I + D y en todo lo que se refiere a apuntalamiento de nuevas tecnologías. siguen sin hacer lo que deben, o lo que se espera de ellos.
A veces tengo la sospecha de que hay un confabulación de la política para impedir que España se desarrolle. De otro modo, solo me queda seguir pensando en la estupidez como única dolencia de la clase dirigente. Porque prefiero no pensar en un plan de saqueo controlado para no caer en depresión yo mismo.
Blog de Jesús Arribas. Ciudadano que observa la realidad desde Avilés, una ciudad periférica de tamaño medio en el norte de España. En este momento, en estado de rebeldía personal.
05 marzo, 2013
28 febrero, 2013
Sobre la representatividad
La cuestión es simple y clara: un diputado representa a los ciudadanos que le otorgaron su voto y a ellos se debe. No hay que darle más vueltas a este asunto. Chacón lo hizo mal en todo punto. Ella debería saber si la sensibilidad de sus electores iba por un sí, o un no. Claro que, para eso un diputado tendría que estar cerca de su fuente de poder con cierta frecuencia. No hay partido en el mundo que pueda obligar a un representante del pueblo a emitir un voto en sentido contrario al parecer de sus ciudadanos.
La única justificación de la abstención de Chacón sería que en este asunto la ciudadanía a la que representa tuviese opinión dividida. La diputada tendría entonces que votar en conciencia, o abstenerse o seguir la recomendación del partido, pero solo entonces. Pero ni Carmen Chacón ni nadie del PSC tiene ni idea de si los ciudadanos que les votaron son independentistas o federalistas o españolistas o si están hasta el gorro de ellos, que sería lo más normal.
La representatividad de los políticos en España es poca, o ninguna. Y ello es así por el curioso sistema de circunscripciones y candidaturas. El votante español, en los más de los casos, no tiene ni idea de quién es el candidato que vota. Este está diluido en una lista cerrada que al ciudadano le es completamente ajena. Una lista elaborada por un gerifalte de un partido que coloca allí a quien quiere. Quién mejor le cae al mandamás, va en la lista. Y quién va en la lista tiene preso su voto y votará lo que se le diga. ¿Y los ciudadanos...? Bueno, los ciudadanos no importan, el partido sabe lo que les conviene.
Este es el gran problema de la política y de la sociedad española. Una sociedad ávida de democracia. Una sociedad que se lleva desde 1936 amordazada total o parcialmente. Una sociedad sin representación durante el franquismo y con representación diferida tras la transición. Los actuales diputados no tienen más legitimidad que aquellos procuradores en cortes de la dictadura: son impuestos igual por terceros y el pueblo solo escoge, por votación, una lista ya elaborada. Luego, la misma legitimidad, poca más.
Éste país necesita una segunda transición. Ya llevamos demasiados años de dictadura. Nos hemos pasado 40 años en una oligarquía con un tipo al mando. Ahora tenemos un sistema más caro. Tenemos al mando a un partido, elegido cada 4 años. En eso hemos ganado, es verdad. Uno no se siente tan estrecho como en la dictadura. Pero al pueblo le falta la capacidad de elegir a las personas que lo representen. El pueblo no necesita que nadie haga listas. Basta que se presenten candidatos por cada partido y que le dejen votar a quién mejor le parezca. Creo que los españoles nos merecemos ese privilegio. Nos lo hemos ganado a base de sufrimiento.
La cuestión es simple y clara: un diputado representa a los ciudadanos que le otorgaron su voto y a ellos se debe. No hay que darle más vueltas a este asunto. Chacón lo hizo mal en todo punto. Ella debería saber si la sensibilidad de sus electores iba por un sí, o un no. Claro que, para eso un diputado tendría que estar cerca de su fuente de poder con cierta frecuencia. No hay partido en el mundo que pueda obligar a un representante del pueblo a emitir un voto en sentido contrario al parecer de sus ciudadanos.
La única justificación de la abstención de Chacón sería que en este asunto la ciudadanía a la que representa tuviese opinión dividida. La diputada tendría entonces que votar en conciencia, o abstenerse o seguir la recomendación del partido, pero solo entonces. Pero ni Carmen Chacón ni nadie del PSC tiene ni idea de si los ciudadanos que les votaron son independentistas o federalistas o españolistas o si están hasta el gorro de ellos, que sería lo más normal.
La representatividad de los políticos en España es poca, o ninguna. Y ello es así por el curioso sistema de circunscripciones y candidaturas. El votante español, en los más de los casos, no tiene ni idea de quién es el candidato que vota. Este está diluido en una lista cerrada que al ciudadano le es completamente ajena. Una lista elaborada por un gerifalte de un partido que coloca allí a quien quiere. Quién mejor le cae al mandamás, va en la lista. Y quién va en la lista tiene preso su voto y votará lo que se le diga. ¿Y los ciudadanos...? Bueno, los ciudadanos no importan, el partido sabe lo que les conviene.
Este es el gran problema de la política y de la sociedad española. Una sociedad ávida de democracia. Una sociedad que se lleva desde 1936 amordazada total o parcialmente. Una sociedad sin representación durante el franquismo y con representación diferida tras la transición. Los actuales diputados no tienen más legitimidad que aquellos procuradores en cortes de la dictadura: son impuestos igual por terceros y el pueblo solo escoge, por votación, una lista ya elaborada. Luego, la misma legitimidad, poca más.
Éste país necesita una segunda transición. Ya llevamos demasiados años de dictadura. Nos hemos pasado 40 años en una oligarquía con un tipo al mando. Ahora tenemos un sistema más caro. Tenemos al mando a un partido, elegido cada 4 años. En eso hemos ganado, es verdad. Uno no se siente tan estrecho como en la dictadura. Pero al pueblo le falta la capacidad de elegir a las personas que lo representen. El pueblo no necesita que nadie haga listas. Basta que se presenten candidatos por cada partido y que le dejen votar a quién mejor le parezca. Creo que los españoles nos merecemos ese privilegio. Nos lo hemos ganado a base de sufrimiento.
26 febrero, 2013
Cospedal debe dimitir
Si resulta cierta la noticia recién difundida por El país de que Barcenas trabajó para el PP como asesor desde 2010, Dolores de Cospedal debe dimitir, sin más. La secretaria general del PP sostuvo ayer que con Bárcenas se había pactado una indemnización, lo cual significa que Bárcenas había sido despedido y se había llevado a un acuerdo con él para indemnizarlo de algún extraño modo. Afirmó rotundamente que, además, este había dejado de prestar servicios al PP en 2010. Por lo tanto, si se demuestra que Bárcenas tenía una relación laboral como asesor con el PP, Cospedal mintió y debe dimitir de inmediato.
Por otra parte, el hecho escandaloso de que un partido pueda pagar a un asesor 21.300 Euros brutos al mes lleva también a la exigencias de depuración de responsabilidades en profundidad en este partido, o en esta empresa mafiosa, como mejor se quiera. Los dirigentes actuales, o no se enteran de lo que pasa, o lo ocultan para que no se vea el caos interno y que la formación tiene como único objetivo el enriquecimiento de personas allegadas. No se puede pensar otra cosa a la vista de la cadena de acontecimientos de las últimas semanas y que tienen su origen en la trama Gürtel destapada y perseguida por el juez Garzón en su momento.
En una segunda derivada, Rajoy aseguró en la tribuna del congreso la semana pasada que "esas personas de las que se habla", sin nombrar a nadie, no tenían responsabilidades en el partido. Resulta difícil de creer que se le paguen 21.300 € a alguien sin ningún tipo de responsabilidad, al menos para cualquiera con un poco de sentido común. El presidente Rajoy debe tomar cartas en el asunto y aclarar qué está pasando en su partido. El PP atesora los votos de 10 millones de electores y gobierna en España con mayoría absoluta. Es desde todo punto exigible por parte de la sociedad que se aclare absolutamente todo este embrollo. De no ser así, Rajoy estará faltando al respeto de todos los ciudadanos, pero muy especialmente de los que le votaron.
Si resulta cierta la noticia recién difundida por El país de que Barcenas trabajó para el PP como asesor desde 2010, Dolores de Cospedal debe dimitir, sin más. La secretaria general del PP sostuvo ayer que con Bárcenas se había pactado una indemnización, lo cual significa que Bárcenas había sido despedido y se había llevado a un acuerdo con él para indemnizarlo de algún extraño modo. Afirmó rotundamente que, además, este había dejado de prestar servicios al PP en 2010. Por lo tanto, si se demuestra que Bárcenas tenía una relación laboral como asesor con el PP, Cospedal mintió y debe dimitir de inmediato.
Por otra parte, el hecho escandaloso de que un partido pueda pagar a un asesor 21.300 Euros brutos al mes lleva también a la exigencias de depuración de responsabilidades en profundidad en este partido, o en esta empresa mafiosa, como mejor se quiera. Los dirigentes actuales, o no se enteran de lo que pasa, o lo ocultan para que no se vea el caos interno y que la formación tiene como único objetivo el enriquecimiento de personas allegadas. No se puede pensar otra cosa a la vista de la cadena de acontecimientos de las últimas semanas y que tienen su origen en la trama Gürtel destapada y perseguida por el juez Garzón en su momento.
En una segunda derivada, Rajoy aseguró en la tribuna del congreso la semana pasada que "esas personas de las que se habla", sin nombrar a nadie, no tenían responsabilidades en el partido. Resulta difícil de creer que se le paguen 21.300 € a alguien sin ningún tipo de responsabilidad, al menos para cualquiera con un poco de sentido común. El presidente Rajoy debe tomar cartas en el asunto y aclarar qué está pasando en su partido. El PP atesora los votos de 10 millones de electores y gobierna en España con mayoría absoluta. Es desde todo punto exigible por parte de la sociedad que se aclare absolutamente todo este embrollo. De no ser así, Rajoy estará faltando al respeto de todos los ciudadanos, pero muy especialmente de los que le votaron.
Insoportable podredumbre
Los balbuceos de Dolores de Cospedal al contestar a preguntas sobre Bárcenas denotan no su incompetencia, qué también, sino una absoluta falta de preparación y aptitud para el puesto que desempeña. Esta mujer tiene unos cuantos puestos de responsabilidad, entre ellos presidente de una comunidad. Imagino que será igual de incapaz en de este puesto, digo yo. Alguien responderá que es inteligente, que es abogada del estado... Bien, vale, aceptado, pero yo tengo claro que no me subiría en un avión pilotado por un ingeniero aeronáutico, a no ser que también sea un avezado piloto. El PP está podrido y solo le queda desintegrarse en la vergüenza mientras nos cuenta a todos los manejos que se trajeron todos estos años.
Cuando veo a Bárcenas entrar con chulería en los juzgados siento asco. Y esto es lo que me queda, porque nada se puede hacer para evitarlo. Quienes tenemos una cierta ética (la mayor parte de los ciudadanos) siempre estamos expuestos a la actitud despectiva de estos profesionales del manoseo de mierda. Su altiva presencia es un insulto global. Algún militante del PP con dignidad, si es que hay alguno, que entiendo que sí, debería salir un día a su paso y solmenarle un bofetón igual que el que le dieron a aquel otro gran manoseador Boyer. Eso dejaría tranquilo al militante y nos quitaría la sensación de nausea a los pedestres contribuyentes.
La prensa corrompida y los medios putrefactos nos mantienen ocupados en atacar al oponente y defender a los nuestros. Mientras estamos entretenidos en esto dejamos de hablar de las cosas de Bankia y del enorme robo perpetrado por las cajas de ahorro con políticos y sindicalistas en los consejos de administración callando todo porque interesaba a su bolsillo y al de sus formaciones. La prima de riesgo sube hoy por el resultado de las elecciones en Italia, dice la prensa. Eso es mentira, una absoluta mentira. La prima de riesgo sube porque España fue empobrecida de tal manera por intereses particulares que, a la mínima distorsión económica en cualquier parte, los prestamistas pierden la confianza. A esta situación se llegó por la inestimable ayuda en forma de leyes "ad hoc" de los gobiernos de Aznar y Zapatero... Serán sin duda bien recompensados.
La insoportable podredumbre llega a todos los rincones de nuestra sociedad que tienen algo que ver con la política. Sin embargo la política nos es indispensable porque es la esencia misma del sistema. El cuerpo político español tiene algo parecido al SIDA: sus mecanismos de defensa están inactivados. Solo que en este caso no hay nadie que desde el exterior le aporte una medicación para paliar el deterioro. Mucho me temo que esto va a ir muy mal. Y sin embargo tiene una solución relativamente fácil. Si se sientan los principales líderes políticos y sociales y deciden dejarse de intereses particulares y trabajar en una misma dirección, en el mismo instante que esto pase, la prima de riesgo baja 200 puntos. Pero esto es imposible. El olor que despiden todos ellos es tan insoportable que no resistirían ni un minuto en una habitación cerrada.
Los balbuceos de Dolores de Cospedal al contestar a preguntas sobre Bárcenas denotan no su incompetencia, qué también, sino una absoluta falta de preparación y aptitud para el puesto que desempeña. Esta mujer tiene unos cuantos puestos de responsabilidad, entre ellos presidente de una comunidad. Imagino que será igual de incapaz en de este puesto, digo yo. Alguien responderá que es inteligente, que es abogada del estado... Bien, vale, aceptado, pero yo tengo claro que no me subiría en un avión pilotado por un ingeniero aeronáutico, a no ser que también sea un avezado piloto. El PP está podrido y solo le queda desintegrarse en la vergüenza mientras nos cuenta a todos los manejos que se trajeron todos estos años.
Cuando veo a Bárcenas entrar con chulería en los juzgados siento asco. Y esto es lo que me queda, porque nada se puede hacer para evitarlo. Quienes tenemos una cierta ética (la mayor parte de los ciudadanos) siempre estamos expuestos a la actitud despectiva de estos profesionales del manoseo de mierda. Su altiva presencia es un insulto global. Algún militante del PP con dignidad, si es que hay alguno, que entiendo que sí, debería salir un día a su paso y solmenarle un bofetón igual que el que le dieron a aquel otro gran manoseador Boyer. Eso dejaría tranquilo al militante y nos quitaría la sensación de nausea a los pedestres contribuyentes.
La prensa corrompida y los medios putrefactos nos mantienen ocupados en atacar al oponente y defender a los nuestros. Mientras estamos entretenidos en esto dejamos de hablar de las cosas de Bankia y del enorme robo perpetrado por las cajas de ahorro con políticos y sindicalistas en los consejos de administración callando todo porque interesaba a su bolsillo y al de sus formaciones. La prima de riesgo sube hoy por el resultado de las elecciones en Italia, dice la prensa. Eso es mentira, una absoluta mentira. La prima de riesgo sube porque España fue empobrecida de tal manera por intereses particulares que, a la mínima distorsión económica en cualquier parte, los prestamistas pierden la confianza. A esta situación se llegó por la inestimable ayuda en forma de leyes "ad hoc" de los gobiernos de Aznar y Zapatero... Serán sin duda bien recompensados.
La insoportable podredumbre llega a todos los rincones de nuestra sociedad que tienen algo que ver con la política. Sin embargo la política nos es indispensable porque es la esencia misma del sistema. El cuerpo político español tiene algo parecido al SIDA: sus mecanismos de defensa están inactivados. Solo que en este caso no hay nadie que desde el exterior le aporte una medicación para paliar el deterioro. Mucho me temo que esto va a ir muy mal. Y sin embargo tiene una solución relativamente fácil. Si se sientan los principales líderes políticos y sociales y deciden dejarse de intereses particulares y trabajar en una misma dirección, en el mismo instante que esto pase, la prima de riesgo baja 200 puntos. Pero esto es imposible. El olor que despiden todos ellos es tan insoportable que no resistirían ni un minuto en una habitación cerrada.
22 febrero, 2013
Bofetadas
Vistos los resúmenes del último debate sobre el estado de la nación, sigo deprimido. España es como un barco a la deriva y con vías de agua en el que la tripulación discute sobre los turnos de guardia y cosas que nada tienen que ver con el estado de la nave. Entre tanto, el pasaje, aterrorizado y sin poder hacer nada, ve en el horizonte acercarse una zona de icebergs y a sus pies el agua subir de nivel a cada momento.
Algunos gritan y aporrean inútilmente la puerta de la sala donde la tripulación en pleno continúa reunida en sesión solemne. Pero, lo más que consiguen es que, el capitán llame a los de seguridad para que repartan unos porrazos. A pesar de eso, el pánico va haciendo mella en la gente y cada vez presionan más sobre los tripulantes. El miedo se masca en el ambiente. No obstante los oficiales y el capitán insisten ante la mirada expectante de los pasajeros en que se van a articular normas que harán que las cosas funcionen mejor.
Yo tengo claro que, si estuviera escribiendo el guión de una película, me ganaría el favor del público. Haría descender un helicóptero en cubierta del que se bajaría a un mandamás de la naviera. Con paso decidido se dirigiría a la sala de reuniones. Entraría y, a bofetones, los haría callar a todos. Pero a bofetadas de las gordas. Vamos, las gafas del capitán, saltarían por el aire varios metros como principal responsable de la falta de decisiones adecuadas al problema. Naturalmente también habría hermosos tortazos para las diferentes facciones de la tripulación por complicidad.
Con las manos coloradas de tanto repartir estopa, el pez gordo se subiría a la tribuna y de manera amenazadora diría. "Pónganse todos a trabajar en lo que deben. Pónganse de acuerdo y dirijan este barco a puerto para que entre en dique seco a reparar. Y háganlo inmediatamente, imbéciles".
Qué bien habría estado que estos días en el parlamento hubiera ocurrido algo parecido.
Vistos los resúmenes del último debate sobre el estado de la nación, sigo deprimido. España es como un barco a la deriva y con vías de agua en el que la tripulación discute sobre los turnos de guardia y cosas que nada tienen que ver con el estado de la nave. Entre tanto, el pasaje, aterrorizado y sin poder hacer nada, ve en el horizonte acercarse una zona de icebergs y a sus pies el agua subir de nivel a cada momento.
Algunos gritan y aporrean inútilmente la puerta de la sala donde la tripulación en pleno continúa reunida en sesión solemne. Pero, lo más que consiguen es que, el capitán llame a los de seguridad para que repartan unos porrazos. A pesar de eso, el pánico va haciendo mella en la gente y cada vez presionan más sobre los tripulantes. El miedo se masca en el ambiente. No obstante los oficiales y el capitán insisten ante la mirada expectante de los pasajeros en que se van a articular normas que harán que las cosas funcionen mejor.
Yo tengo claro que, si estuviera escribiendo el guión de una película, me ganaría el favor del público. Haría descender un helicóptero en cubierta del que se bajaría a un mandamás de la naviera. Con paso decidido se dirigiría a la sala de reuniones. Entraría y, a bofetones, los haría callar a todos. Pero a bofetadas de las gordas. Vamos, las gafas del capitán, saltarían por el aire varios metros como principal responsable de la falta de decisiones adecuadas al problema. Naturalmente también habría hermosos tortazos para las diferentes facciones de la tripulación por complicidad.
Con las manos coloradas de tanto repartir estopa, el pez gordo se subiría a la tribuna y de manera amenazadora diría. "Pónganse todos a trabajar en lo que deben. Pónganse de acuerdo y dirijan este barco a puerto para que entre en dique seco a reparar. Y háganlo inmediatamente, imbéciles".
Qué bien habría estado que estos días en el parlamento hubiera ocurrido algo parecido.
20 febrero, 2013
Qué nos importa...
Lo que nos tiene que contar hoy Rajoy no nos importa porque, lo pinte como lo pinte, no va a ser verdad. Nada más que engaño puede surgir de su mesa de trilero. Ttratará de de embaucarnos moviendo a un lado y a otro la transparencia, la corrupción y la política de estímulo. Sencillamente no lo vamos a creer porque miente desde hace un año; o dicho de otro modo menos fuerte, en poco más de un año, engañó al electorado para que le votaran; hizo un discurso de investidura lleno de promesas que no solo no cumplió, sino que actuó en sentido contrario, y llevó al país a tasas de desempleo históricas. Por lo tanto...
Está claro que no voy a seguir el debate sobre el estado de la nación hoy en el Congreso. Para qué. No sirve para nada perder el tiempo en escuchar a un presidente que miente casi tanto como habla, altamente sospechoso de corrupción, sostenido por un partido cuya cúpula está en política para enriquecerse, y que destila falsedad, cobardía y falta de concreción por todos los poros. Tampoco sirve de nada escuchar a los grupos de la oposición. La absoluta falta de líderes hará que sus intervenciones, casi siempre vacías de contenido no tengan mayor interés. Estarán centradas en críticas a las promesas rotas, a los sobres de Bárcenas y en desgastar al PP. Pero no serán interesantes porque el PP está ya deslegitimado ante la sociedad. Los ciudadanos no tenemos muchas ganas de perder el tiempo en ver a unos cuantos políticos montando un circo.
Lo más ridículo será cuando Rajoy entre en el asunto de la balanza de pagos, muy mejorada por nuestras exportaciones, como si el gobierno hubiera hecho algo para fomentarlas. Es lastimoso como una cosa tan fácil de prometer: favorecer la salida al exterior de nuestros productos y empresas, nunca fue expuesto en discurso alguno. Este hecho positivo ha sido únicamente fruto del espíritu emprendedor de nuestros empresarios que, ante la caída del mercado nacional han hecho lo imposible por vender en el extranjero como única posibilidad de supervivencia de sus empresas. Y Rajoy se apuntará el tanto con toda esa cara, dura como el cemento, que tiene.
En resumen que el debate no tiene mayor interés. Que los españoles no creemos ya en nuestros políticos. Qué lo que queremos está bien claro: avances democráticos, partidos cristalinos, ley electoral diferente, un modelo de estado más moderno y justo, menos mamones en las múltiples instituciones, y mayor competencia en un mundo político lleno de mediocridad. Sin embargo, de nada de esto se va a hablar. Por lo tanto no solo no perderé el tiempo en escuchar a ese rebaño sino que voy a permitirme parafrasear a Labordeta: Señores del Congreso, váyanse ustedes a la mierda
Lo que nos tiene que contar hoy Rajoy no nos importa porque, lo pinte como lo pinte, no va a ser verdad. Nada más que engaño puede surgir de su mesa de trilero. Ttratará de de embaucarnos moviendo a un lado y a otro la transparencia, la corrupción y la política de estímulo. Sencillamente no lo vamos a creer porque miente desde hace un año; o dicho de otro modo menos fuerte, en poco más de un año, engañó al electorado para que le votaran; hizo un discurso de investidura lleno de promesas que no solo no cumplió, sino que actuó en sentido contrario, y llevó al país a tasas de desempleo históricas. Por lo tanto...
Está claro que no voy a seguir el debate sobre el estado de la nación hoy en el Congreso. Para qué. No sirve para nada perder el tiempo en escuchar a un presidente que miente casi tanto como habla, altamente sospechoso de corrupción, sostenido por un partido cuya cúpula está en política para enriquecerse, y que destila falsedad, cobardía y falta de concreción por todos los poros. Tampoco sirve de nada escuchar a los grupos de la oposición. La absoluta falta de líderes hará que sus intervenciones, casi siempre vacías de contenido no tengan mayor interés. Estarán centradas en críticas a las promesas rotas, a los sobres de Bárcenas y en desgastar al PP. Pero no serán interesantes porque el PP está ya deslegitimado ante la sociedad. Los ciudadanos no tenemos muchas ganas de perder el tiempo en ver a unos cuantos políticos montando un circo.
Lo más ridículo será cuando Rajoy entre en el asunto de la balanza de pagos, muy mejorada por nuestras exportaciones, como si el gobierno hubiera hecho algo para fomentarlas. Es lastimoso como una cosa tan fácil de prometer: favorecer la salida al exterior de nuestros productos y empresas, nunca fue expuesto en discurso alguno. Este hecho positivo ha sido únicamente fruto del espíritu emprendedor de nuestros empresarios que, ante la caída del mercado nacional han hecho lo imposible por vender en el extranjero como única posibilidad de supervivencia de sus empresas. Y Rajoy se apuntará el tanto con toda esa cara, dura como el cemento, que tiene.
En resumen que el debate no tiene mayor interés. Que los españoles no creemos ya en nuestros políticos. Qué lo que queremos está bien claro: avances democráticos, partidos cristalinos, ley electoral diferente, un modelo de estado más moderno y justo, menos mamones en las múltiples instituciones, y mayor competencia en un mundo político lleno de mediocridad. Sin embargo, de nada de esto se va a hablar. Por lo tanto no solo no perderé el tiempo en escuchar a ese rebaño sino que voy a permitirme parafrasear a Labordeta: Señores del Congreso, váyanse ustedes a la mierda
16 febrero, 2013
Cachondeo
Que los partidos políticos son algo poco serio es sabido por todos, salvo por ellos mismos. El gesto circunspecto de sus portavoces cuando "niegan rotundamente" algo provoca hilaridad entre el respetable. Véase si no la payasada de Floriano, del PP, cuando comunicó a la plebe que Bárcenas había sido despedido mucho tiempo atrás, que se le había indemnizado y que parte del acuerdo era pagarle la seguridad social, etc... Un rollo macabeo para que, poco después, el propio partido terminase por admitir que el tesorero había tenido relación laboral con el PP hasta diciembre de 2012. Ahora ya se sabe y no pasa nada, salvo el revuelo mediático. Para qué perdieron en el PP energía en urdir una nueva mentira. Por qué desgastarse de esa manera...
Puede pensarse que esta tipo de actuaciones forman parte de una complejísima estrategia de comunicación. Ya se sabe que a veces la política conlleva, como el ajedrez, movimientos de gran anticipación. Pero no creo que sea al caso. En el PP, esta camada, a lo mas que juega es al parchís. No veo a nadie con la inteligencia política necesaria para articular un plan estratégico de gran nivel. La alta dirección del PP, y la baja parecido, está compuesta por personajes bastante mediocres. Eso sí, con una gran habilidad para moverse en ese mundo ramplón de las comisiones y de ganar dinero fácil.
Hace algunos años (muchos) en España ser político significaba tener un cierto prestigio. Hoy ser político significa ser sospechoso de poner el cazo; de tomar decisiones contra el pueblo, si es necesario para favorecer al partido, y de ser algo lelo. Sí; la sociedad empieza a sospechar que la inteligencia desapareció hace ya eones del entorno político español. Naturalmente, la mayor parte de las personas metidas en política no se llevan nada. Por eso, no deja de sorprenderme que en el PP no haya dimisiones en masa y ni abandono a empujones de la militancia. Puede concluirse que, o todos esperan ganar algo al quedarse, o que el virus de la "lelez" atacó a todos los niveles.
En el PSOE las cosas son algo diferentes porque está en la oposición, pero no son muy distantes en lo que se refiere a estrategia... Es decir, no hay ninguna. Los acontecimientos surgen y la respuesta va detrás. Todavía no vi al partido de los talentos escondidos proponer algo serio a la sociedad para el futuro; sospecho que no tienen talentos en la recámara, solo unos cuantos que esperan turno con el cazo puesto, como los otros. El único futuro que les importa es el de sus miembros y "miembras", como dijo aquella mentecata, hoy asesora en la ONU (manda "guevos"). El discurso es vacío debido al miedo a los escándalos venideros. Cuando se sepa de verdad lo que se repartió en el caso de los ERE, será como una bomba en un congreso: saltarán por los aires "dirigentos" y "dirigentas".
En conclusión, España funciona por inercia. La política, que constituye el sistema circulatorio para que un país camine, no existe. Quienes están en política están completamente desnortados y todo lo que hacen perjudica a la sociedad seriamente. La sangre que debe dar vida a la nación está aquejada de leucemia. Un desorden patológico no incurable, pero si de muy pronóstico. La leucemia en política es la falta de seriedad, y esto lleva a lo que es en realidad la cosa política en nuestro país: un cachondeo.
Que los partidos políticos son algo poco serio es sabido por todos, salvo por ellos mismos. El gesto circunspecto de sus portavoces cuando "niegan rotundamente" algo provoca hilaridad entre el respetable. Véase si no la payasada de Floriano, del PP, cuando comunicó a la plebe que Bárcenas había sido despedido mucho tiempo atrás, que se le había indemnizado y que parte del acuerdo era pagarle la seguridad social, etc... Un rollo macabeo para que, poco después, el propio partido terminase por admitir que el tesorero había tenido relación laboral con el PP hasta diciembre de 2012. Ahora ya se sabe y no pasa nada, salvo el revuelo mediático. Para qué perdieron en el PP energía en urdir una nueva mentira. Por qué desgastarse de esa manera...
Puede pensarse que esta tipo de actuaciones forman parte de una complejísima estrategia de comunicación. Ya se sabe que a veces la política conlleva, como el ajedrez, movimientos de gran anticipación. Pero no creo que sea al caso. En el PP, esta camada, a lo mas que juega es al parchís. No veo a nadie con la inteligencia política necesaria para articular un plan estratégico de gran nivel. La alta dirección del PP, y la baja parecido, está compuesta por personajes bastante mediocres. Eso sí, con una gran habilidad para moverse en ese mundo ramplón de las comisiones y de ganar dinero fácil.
Hace algunos años (muchos) en España ser político significaba tener un cierto prestigio. Hoy ser político significa ser sospechoso de poner el cazo; de tomar decisiones contra el pueblo, si es necesario para favorecer al partido, y de ser algo lelo. Sí; la sociedad empieza a sospechar que la inteligencia desapareció hace ya eones del entorno político español. Naturalmente, la mayor parte de las personas metidas en política no se llevan nada. Por eso, no deja de sorprenderme que en el PP no haya dimisiones en masa y ni abandono a empujones de la militancia. Puede concluirse que, o todos esperan ganar algo al quedarse, o que el virus de la "lelez" atacó a todos los niveles.
En el PSOE las cosas son algo diferentes porque está en la oposición, pero no son muy distantes en lo que se refiere a estrategia... Es decir, no hay ninguna. Los acontecimientos surgen y la respuesta va detrás. Todavía no vi al partido de los talentos escondidos proponer algo serio a la sociedad para el futuro; sospecho que no tienen talentos en la recámara, solo unos cuantos que esperan turno con el cazo puesto, como los otros. El único futuro que les importa es el de sus miembros y "miembras", como dijo aquella mentecata, hoy asesora en la ONU (manda "guevos"). El discurso es vacío debido al miedo a los escándalos venideros. Cuando se sepa de verdad lo que se repartió en el caso de los ERE, será como una bomba en un congreso: saltarán por los aires "dirigentos" y "dirigentas".
En conclusión, España funciona por inercia. La política, que constituye el sistema circulatorio para que un país camine, no existe. Quienes están en política están completamente desnortados y todo lo que hacen perjudica a la sociedad seriamente. La sangre que debe dar vida a la nación está aquejada de leucemia. Un desorden patológico no incurable, pero si de muy pronóstico. La leucemia en política es la falta de seriedad, y esto lleva a lo que es en realidad la cosa política en nuestro país: un cachondeo.
13 febrero, 2013
Desubicados
El populismo o los generales. Son las dos opciones que nos deja Dolores de Cospedal, como una amenaza, cuando desaparece la "política con mayúsculas". Según esta doctísima filósofa, la cosa consiste en trabajar por lo que es de todos. Cuando la escuché me dio la impresión de que estaba hablando de la luna; no entendía nada... "lo que es de todos". Qué es lo que es de todos. ¿El dinero que se puso para rescatar las cajas de ahorro? ¿El dinero negro recibido de constructores y empresarios chuscos? ¿Las cuentas en Suiza? ¿...? Qué es lo que es de todos.
La desubicación del gobierno y del PP es manifiesta y grave para un país en crisis profunda como el nuestro. La incompetencia del PP para gobernar España, como para gobernarse a sí mismo es seria. A pesar de gozar de una sólida mayoría absoluta, la incapacidad de sus dirigentes y la falta de liderazgo tanto en el gobierno como en el partido hacen que este vaya a la deriva en aguas revueltas. La ausencia de decisiones contundentes con los corruptos, la sospecha de sobresueldos de altos gerifaltes, incluido el actual presidente del gobierno y las explicaciones, siempre desafortunadas, al respecto les eliminan como partido al mando. Sencillamente han perdido la confianza del electorado.
La acción desesperada de Cospedal aludiendo a las terribles sombras de la dictadura militar denota el miedo interno a perder el poder, ya no solo ejecutivo, sino como partido, que es lo importante. El PP tiene un serio peligro de implosión. Cospedal lo sabe e intenta zafarse de la presión de la sociedad, que les ahoga, para poder sobrevivir. La desconfianza del electorado les quita el aire e intentan desesperadamente tomar algunas bocanadas mediante declaraciones de este tipo.
Se han visto obligados a hacer lo que no querían con las tasas judiciales, con la iniciativa popular contra los desahucios... Dan palos de ciego en economía. Montoro se inventa una amnistía fiscal para favorecer a los ladrones y comisionistas de su propio partido que les hace parecer todavía más mafiosos. Mantienen el salario de Bárcenas hasta hace nada; no despiden al marido de Mato hasta hace cuatro días, antes no se podía, pero ahora se puede; Ana Mato no dimite... El PP es el ejército de Pancho Villa.
Y mientras tanto Rajoy instalado en la cobardía, como de costumbre, deja que todo se resuelva por si solo. Salpicado por la corrupción interna en carne propia, esconde la cabeza en la tierra. Pero olvida que tiene el culo fuera. Un enorme culo que la sociedad pateará con dureza inusitada, no la oposición, tan incapaz como el PP, el pueblo. La sociedad civil está revolucionada. Pide a gritos que se empiece a hacer política; que se realicen los cambios necesarios en el sistema, en los partidos, en las instituciones... Si ahora, los partidos no lo toman en serio y no mandan mensajes claros con un programa de acciones, será su último acto de irresponsabilidad antes de desaparecer en la nada. Así que, PP, PSOE y los demás... ojito. Los españoles ya hemos salido de una dictadura y podemos salir de esta otra en la que nos mantenéis ahora. Queremos democracia, no partitocracia.
El populismo o los generales. Son las dos opciones que nos deja Dolores de Cospedal, como una amenaza, cuando desaparece la "política con mayúsculas". Según esta doctísima filósofa, la cosa consiste en trabajar por lo que es de todos. Cuando la escuché me dio la impresión de que estaba hablando de la luna; no entendía nada... "lo que es de todos". Qué es lo que es de todos. ¿El dinero que se puso para rescatar las cajas de ahorro? ¿El dinero negro recibido de constructores y empresarios chuscos? ¿Las cuentas en Suiza? ¿...? Qué es lo que es de todos.
La desubicación del gobierno y del PP es manifiesta y grave para un país en crisis profunda como el nuestro. La incompetencia del PP para gobernar España, como para gobernarse a sí mismo es seria. A pesar de gozar de una sólida mayoría absoluta, la incapacidad de sus dirigentes y la falta de liderazgo tanto en el gobierno como en el partido hacen que este vaya a la deriva en aguas revueltas. La ausencia de decisiones contundentes con los corruptos, la sospecha de sobresueldos de altos gerifaltes, incluido el actual presidente del gobierno y las explicaciones, siempre desafortunadas, al respecto les eliminan como partido al mando. Sencillamente han perdido la confianza del electorado.
La acción desesperada de Cospedal aludiendo a las terribles sombras de la dictadura militar denota el miedo interno a perder el poder, ya no solo ejecutivo, sino como partido, que es lo importante. El PP tiene un serio peligro de implosión. Cospedal lo sabe e intenta zafarse de la presión de la sociedad, que les ahoga, para poder sobrevivir. La desconfianza del electorado les quita el aire e intentan desesperadamente tomar algunas bocanadas mediante declaraciones de este tipo.
Se han visto obligados a hacer lo que no querían con las tasas judiciales, con la iniciativa popular contra los desahucios... Dan palos de ciego en economía. Montoro se inventa una amnistía fiscal para favorecer a los ladrones y comisionistas de su propio partido que les hace parecer todavía más mafiosos. Mantienen el salario de Bárcenas hasta hace nada; no despiden al marido de Mato hasta hace cuatro días, antes no se podía, pero ahora se puede; Ana Mato no dimite... El PP es el ejército de Pancho Villa.
Y mientras tanto Rajoy instalado en la cobardía, como de costumbre, deja que todo se resuelva por si solo. Salpicado por la corrupción interna en carne propia, esconde la cabeza en la tierra. Pero olvida que tiene el culo fuera. Un enorme culo que la sociedad pateará con dureza inusitada, no la oposición, tan incapaz como el PP, el pueblo. La sociedad civil está revolucionada. Pide a gritos que se empiece a hacer política; que se realicen los cambios necesarios en el sistema, en los partidos, en las instituciones... Si ahora, los partidos no lo toman en serio y no mandan mensajes claros con un programa de acciones, será su último acto de irresponsabilidad antes de desaparecer en la nada. Así que, PP, PSOE y los demás... ojito. Los españoles ya hemos salido de una dictadura y podemos salir de esta otra en la que nos mantenéis ahora. Queremos democracia, no partitocracia.
09 febrero, 2013
¿Qué les hace pensar que somos imbéciles?
El lenguaje gestual y verbal que emplean los partidos políticos para dirigirse a la sociedad es tan antinatural y de una simpleza tal que solo cabe pensar que es que entienden que los ciudadanos son imbéciles. De otra manera no puede entenderse que ocurran las cosas que ocurren. Los políticos, en genérico, no pueden ni deben comunicarse con el electorado de otro modo que no sea el natural e inteligible lenguaje llano y el natural e inteligible decirle a las cosas por su nombre.
El asunto de moda es el caso Bárcenas. Un simple caso de cobro de comisiones en dinero negro procedente de empresas constructoras y que un tesorero listo manejaba a su antojo con la connivencia y complicidad de algunos miembros de la cúpula del PP. Punto. Eso es el caso Bárcenas. ¿Por qué el PP saca ahora a la luz su contabilidad oficial? ¿Qué tiene que ver la contabilidad oficial con el dinero negro? ¿Es que la dirección del PP piensa que somos imbéciles?
Salpicado el presidente Rajoy por el escándalo (cobró según Bárcenas sustanciosas cantidades durante años), sale a los medios en una comparecencia digna del más grande de los cobardes y dice, eso sí, solemnemente, que va a hacer públicas sus declaraciones de renta y patrimonio en una semana. Estoy sorprendido de dos cosas: una, por qué necesita tanto tiempo para publicar las declaraciones Rajoy, y dos, para qué las saca. El dinero negro que pudo haber percibido no va a figurar en ellas. Es como si a uno le piden que enseñe lo que lleva en los bolsillos y él enseña su cartilla de ahorros. ¿Es que Rajoy piensa que somos imbéciles? Son los bolsillos, señor Presidente... los bolsillos.
Que Ana Mato es probablemente la persona más incompetente e incapaz que hubo nunca en un gobierno es un hecho innegable. Hemos visto personas de bajísimo nivel en ministerios, hombres y mujeres, en todo tipo de gobiernos; pero confieso que he buscado a alguien para poder compararlo con este lastimoso caso y no lo he encontrado. Mato no solo no tiene ni repajolera idea de sanidad ni de economía ni de nada, sino que, además, da verdadera lástima oírla hablar. Qué me perdonen, pero parece como si tuviera un cierto retraso, o es que es muy tímida. ¿Cual puede ser la razón de que Rajoy la mantenga en el puesto implicada como está en un caso serio de corrupción? No lo sé, algo tendrá oculto. El presidente dice que es lo justo y que es una buena ministra. ¿De verdad no da la impresión de que nos toma por imbéciles?
Hablo del PP porque está ahora en la cresta de la ola, pero del PSOE y de sus miembros y "miembras" (otra ministra bien competente) se podrían poner ejemplos similares a mansalva. ¿Creen que no nos damos cuenta de sus tejemanejes con los ERE y de sus metidas de mano con pasta por el medio? ¿Por qué no enseñan sus cuentas y nos explican sus cosas? Ahora no toca, claro. Ahora está el adversario con la rodilla en tierra y el PSOE no quiere hablar del problema generalizado de corrupción en la política española, quiere hablar del PP. El PSOE sencillamente desvía el problema. El PSOE también cree que somos imbéciles.
De IU, UPyD y del resto poco que decir. ¿Por qué no nos enseñan la ropa interior? Querríamos saber como manejan la caja en casa de Cayo y de Rosa. ¿Por qué no lo explican? Por qué no publican sus cuentas a la vez que piden las de los demás. ¿Por qué catalanes y vascos están tan callados? No tienen estos problemas, o no dicen nada porque no quieren ni que se les oiga, no vaya a ser que su electorado empiece también a volverles la cara.
Lo dicho, que creen que somos imbéciles. Pues no, no lo somos, solo lo parecemos.
El lenguaje gestual y verbal que emplean los partidos políticos para dirigirse a la sociedad es tan antinatural y de una simpleza tal que solo cabe pensar que es que entienden que los ciudadanos son imbéciles. De otra manera no puede entenderse que ocurran las cosas que ocurren. Los políticos, en genérico, no pueden ni deben comunicarse con el electorado de otro modo que no sea el natural e inteligible lenguaje llano y el natural e inteligible decirle a las cosas por su nombre.
El asunto de moda es el caso Bárcenas. Un simple caso de cobro de comisiones en dinero negro procedente de empresas constructoras y que un tesorero listo manejaba a su antojo con la connivencia y complicidad de algunos miembros de la cúpula del PP. Punto. Eso es el caso Bárcenas. ¿Por qué el PP saca ahora a la luz su contabilidad oficial? ¿Qué tiene que ver la contabilidad oficial con el dinero negro? ¿Es que la dirección del PP piensa que somos imbéciles?
Salpicado el presidente Rajoy por el escándalo (cobró según Bárcenas sustanciosas cantidades durante años), sale a los medios en una comparecencia digna del más grande de los cobardes y dice, eso sí, solemnemente, que va a hacer públicas sus declaraciones de renta y patrimonio en una semana. Estoy sorprendido de dos cosas: una, por qué necesita tanto tiempo para publicar las declaraciones Rajoy, y dos, para qué las saca. El dinero negro que pudo haber percibido no va a figurar en ellas. Es como si a uno le piden que enseñe lo que lleva en los bolsillos y él enseña su cartilla de ahorros. ¿Es que Rajoy piensa que somos imbéciles? Son los bolsillos, señor Presidente... los bolsillos.
Que Ana Mato es probablemente la persona más incompetente e incapaz que hubo nunca en un gobierno es un hecho innegable. Hemos visto personas de bajísimo nivel en ministerios, hombres y mujeres, en todo tipo de gobiernos; pero confieso que he buscado a alguien para poder compararlo con este lastimoso caso y no lo he encontrado. Mato no solo no tiene ni repajolera idea de sanidad ni de economía ni de nada, sino que, además, da verdadera lástima oírla hablar. Qué me perdonen, pero parece como si tuviera un cierto retraso, o es que es muy tímida. ¿Cual puede ser la razón de que Rajoy la mantenga en el puesto implicada como está en un caso serio de corrupción? No lo sé, algo tendrá oculto. El presidente dice que es lo justo y que es una buena ministra. ¿De verdad no da la impresión de que nos toma por imbéciles?
Hablo del PP porque está ahora en la cresta de la ola, pero del PSOE y de sus miembros y "miembras" (otra ministra bien competente) se podrían poner ejemplos similares a mansalva. ¿Creen que no nos damos cuenta de sus tejemanejes con los ERE y de sus metidas de mano con pasta por el medio? ¿Por qué no enseñan sus cuentas y nos explican sus cosas? Ahora no toca, claro. Ahora está el adversario con la rodilla en tierra y el PSOE no quiere hablar del problema generalizado de corrupción en la política española, quiere hablar del PP. El PSOE sencillamente desvía el problema. El PSOE también cree que somos imbéciles.
De IU, UPyD y del resto poco que decir. ¿Por qué no nos enseñan la ropa interior? Querríamos saber como manejan la caja en casa de Cayo y de Rosa. ¿Por qué no lo explican? Por qué no publican sus cuentas a la vez que piden las de los demás. ¿Por qué catalanes y vascos están tan callados? No tienen estos problemas, o no dicen nada porque no quieren ni que se les oiga, no vaya a ser que su electorado empiece también a volverles la cara.
Lo dicho, que creen que somos imbéciles. Pues no, no lo somos, solo lo parecemos.
04 febrero, 2013
España, agujero negro
Hay dos economías nacionales, la blanca y la negra. España tiene por un lado unas cuentas transparentes, las de España país, controladas y gestionadas por Economía y Hacienda, y por otro las de la España de las cloacas. Con las primeras nos miden para la prima de riesgo, se calcula el PIB y todas esas estupideces. A ellas contribuyen los ciudadanos que tienen una nómina, transparente como el cristal, con el IRPF; aquellos que hacen una factura, con el IVA y todos, cuando compramos artículos directamente grabados con impuestos (carburantes, tabaco, alcohol,...). A las otras contribuyen los que no quieren pagar impuestos y también un poco nuestra cultura.
La otra economía nacional es un agujero negro gigantesco, masivo, de un negro tan intenso que no hay rayo de luz que lo penetre, tan denso que la única manera de entrar en él es hacerlo explotar, hacerlo añicos. En este inmenso retrete está todo lo que se paga sin IVA (que levante la mano el ciudadano que nunca haya dicho... "Pero sin el IVA, ¿eh?"). El sistema de estimación por módulos favorece esto. Si se elimina de un plumazo este sistema la recaudación por IVA se elevaría enormemente, pero no se quiere. También forma parte de este agujero toda la caja B de las grandes empresas, especialmente de las constructoras. Casi el 100 % de las viviendas vendidas en el boom inmobiliario fueron, en parte, pagadas con dinero no controlado (¿alguien puede negar que dio dinero en mano al pagar su piso? Si no, no te lo vendían). Los miles de millones de euros que circulaban y circulan en España sin control son sin duda una parte no menor de nuestro PIB. Es decir, nuestro PIB aumentaría y nuestra prima de riesgo bajaría en picado.
Sabiendo esto, porque esto lo sabe hasta el más tonto, no puedo explicarme como nadie quiere encontrar conexiones entre las donaciones al PP, y seguramente a todos los partidos, y las empresas donantes. Las constructoras, llenas de dinero negro, donan dinero negro. Qué más da que aparezca en las notas de un tesorero... no aparecen donde tienen que aparecer, en sus salidas contables, por lo tanto pueden negarlo sin temor. Es lo malo del dinero negro, que es negro, que no paga impuestos, que no se le puede seguir la pista. La investigación interna, la presentación de declaraciones y demás monsergas son solo estupideces. El problema real y por el que Rajoy debe dimitir, el gobierno irse a su casa y el PP escindirse, y detrás del PP estoy seguro que debería ir el PSOE y alguno más, no es el asunto Bárcenas, es mucho más grave: se llama prevaricación y cohecho en masa.
El gobierno, el PP en pleno sabe esto, con toda seguridad. Sabe que España es un inmenso agujero negro. El gobierno dispone en las Cortes de mayoría absoluta y puede legislar a su antojo para acabar con esta lacra de la economía sumergida y el dinero negro. Aún así no hace nada; y no lo hace porque tienen intereses espurios o lacras en su pasado que les impiden atacar este flanco. El gobierno y el PP están metidos en el lodo hasta el cuello. Por eso debe dimitir Rajoy y el gobierno en pleno; por no legislar en favor de este país y mantener un sistema económico que favorece a los tramposos (ellos incluidos) en detrimento de las personas honradas y con retribuciones bajo control. Si el gobierno hiciera lo que debe los intereses de la deuda bajarían, el desempleo parecido y los recortes en los servicios básicos no serían necesarios. Definitivamente el gobierno debe dimitir.
Hay dos economías nacionales, la blanca y la negra. España tiene por un lado unas cuentas transparentes, las de España país, controladas y gestionadas por Economía y Hacienda, y por otro las de la España de las cloacas. Con las primeras nos miden para la prima de riesgo, se calcula el PIB y todas esas estupideces. A ellas contribuyen los ciudadanos que tienen una nómina, transparente como el cristal, con el IRPF; aquellos que hacen una factura, con el IVA y todos, cuando compramos artículos directamente grabados con impuestos (carburantes, tabaco, alcohol,...). A las otras contribuyen los que no quieren pagar impuestos y también un poco nuestra cultura.
La otra economía nacional es un agujero negro gigantesco, masivo, de un negro tan intenso que no hay rayo de luz que lo penetre, tan denso que la única manera de entrar en él es hacerlo explotar, hacerlo añicos. En este inmenso retrete está todo lo que se paga sin IVA (que levante la mano el ciudadano que nunca haya dicho... "Pero sin el IVA, ¿eh?"). El sistema de estimación por módulos favorece esto. Si se elimina de un plumazo este sistema la recaudación por IVA se elevaría enormemente, pero no se quiere. También forma parte de este agujero toda la caja B de las grandes empresas, especialmente de las constructoras. Casi el 100 % de las viviendas vendidas en el boom inmobiliario fueron, en parte, pagadas con dinero no controlado (¿alguien puede negar que dio dinero en mano al pagar su piso? Si no, no te lo vendían). Los miles de millones de euros que circulaban y circulan en España sin control son sin duda una parte no menor de nuestro PIB. Es decir, nuestro PIB aumentaría y nuestra prima de riesgo bajaría en picado.
Sabiendo esto, porque esto lo sabe hasta el más tonto, no puedo explicarme como nadie quiere encontrar conexiones entre las donaciones al PP, y seguramente a todos los partidos, y las empresas donantes. Las constructoras, llenas de dinero negro, donan dinero negro. Qué más da que aparezca en las notas de un tesorero... no aparecen donde tienen que aparecer, en sus salidas contables, por lo tanto pueden negarlo sin temor. Es lo malo del dinero negro, que es negro, que no paga impuestos, que no se le puede seguir la pista. La investigación interna, la presentación de declaraciones y demás monsergas son solo estupideces. El problema real y por el que Rajoy debe dimitir, el gobierno irse a su casa y el PP escindirse, y detrás del PP estoy seguro que debería ir el PSOE y alguno más, no es el asunto Bárcenas, es mucho más grave: se llama prevaricación y cohecho en masa.
El gobierno, el PP en pleno sabe esto, con toda seguridad. Sabe que España es un inmenso agujero negro. El gobierno dispone en las Cortes de mayoría absoluta y puede legislar a su antojo para acabar con esta lacra de la economía sumergida y el dinero negro. Aún así no hace nada; y no lo hace porque tienen intereses espurios o lacras en su pasado que les impiden atacar este flanco. El gobierno y el PP están metidos en el lodo hasta el cuello. Por eso debe dimitir Rajoy y el gobierno en pleno; por no legislar en favor de este país y mantener un sistema económico que favorece a los tramposos (ellos incluidos) en detrimento de las personas honradas y con retribuciones bajo control. Si el gobierno hiciera lo que debe los intereses de la deuda bajarían, el desempleo parecido y los recortes en los servicios básicos no serían necesarios. Definitivamente el gobierno debe dimitir.
03 febrero, 2013
Comparecencia indigna
Siento envidia insana, de la de verdad, cuando veo al presidente Obama, o a cualquier otro en los EE. UU. comparecer ante los medios de comunicación y someterse a las preguntas de los periodistas, por difíciles y comprometedoras que sean. Esta imagen, recreada miles de veces en el cine, es la que da fuerza a una representación política. La prensa, a menudo ávida de carroña, monta trampas sensacionalistas para intentar atrapar a un líder (nunca sabré si en aras del derecho a la información o por el interés por retorcer la información y hacerla parecer lo que en realidad no es). Aún así, el presidente de los EE. UU. contesta como puede con todo el respeto a preguntas hechas de la misma manera.
Si lo comparamos con Obama, Rajoy es como el presidente de una asociación de vecinos a su lado. Por eso, no puedo entender que se permita el lujo de hacer una comparecencia sin preguntas en un caso como este de Bárcenas. Nixon tuvo que dejar la presidencia por el Watergate y compareció ante la prensa y se sometió a sus dardos cientos de veces. Rajoy, tiene que responder ante una acusación de los medios de una financiación irregular y de haber admitido pagos ilícitos con dinero negro y resulta que lo hace en una sala vacía, actúa frente una cámara, explica que él no ha hecho nada, y a correr. Me pregunto, si es que se sabía que iba a ser así, por qué fue la prensa a dar cobertura a una tomadura de pelo semejante. Ningún medio debe humillarse de esa manera. Que lo publique todo el que esté dispuesto a hacerlo, pero lo primero es la dignidad.
La cobardía de Mariano Rajoy es proverbial; la rezuma por todos los poros. Se puede ir más allá y hacer la afirmación de que todo político que comparece y no admite preguntas es un cobarde; más aún, es de antemano culpable de todo lo que se le acusa. Intentar pintar la realidad del color que uno quiere sin dejar que quienes la ven de otra manera le pongan matices es altamente sospechoso. Rajoy se equivoca en su estrategia de avestruz. Si le acusan de haber recibido dinero y no es verdad, él debe ponerse delante del atril y decir alto y claro que no lo es y que reunirá las pruebas para demostrarlo y que, además, quién lo acusa va a tener un problema serio... Y después responder con contundencia a las preguntas, o decir que no responde a algunas, pero con el interlocutor delante. Otra cosa es sencillamente canguelo.
Siento envidia insana, de la de verdad, cuando veo al presidente Obama, o a cualquier otro en los EE. UU. comparecer ante los medios de comunicación y someterse a las preguntas de los periodistas, por difíciles y comprometedoras que sean. Esta imagen, recreada miles de veces en el cine, es la que da fuerza a una representación política. La prensa, a menudo ávida de carroña, monta trampas sensacionalistas para intentar atrapar a un líder (nunca sabré si en aras del derecho a la información o por el interés por retorcer la información y hacerla parecer lo que en realidad no es). Aún así, el presidente de los EE. UU. contesta como puede con todo el respeto a preguntas hechas de la misma manera.
Si lo comparamos con Obama, Rajoy es como el presidente de una asociación de vecinos a su lado. Por eso, no puedo entender que se permita el lujo de hacer una comparecencia sin preguntas en un caso como este de Bárcenas. Nixon tuvo que dejar la presidencia por el Watergate y compareció ante la prensa y se sometió a sus dardos cientos de veces. Rajoy, tiene que responder ante una acusación de los medios de una financiación irregular y de haber admitido pagos ilícitos con dinero negro y resulta que lo hace en una sala vacía, actúa frente una cámara, explica que él no ha hecho nada, y a correr. Me pregunto, si es que se sabía que iba a ser así, por qué fue la prensa a dar cobertura a una tomadura de pelo semejante. Ningún medio debe humillarse de esa manera. Que lo publique todo el que esté dispuesto a hacerlo, pero lo primero es la dignidad.
La cobardía de Mariano Rajoy es proverbial; la rezuma por todos los poros. Se puede ir más allá y hacer la afirmación de que todo político que comparece y no admite preguntas es un cobarde; más aún, es de antemano culpable de todo lo que se le acusa. Intentar pintar la realidad del color que uno quiere sin dejar que quienes la ven de otra manera le pongan matices es altamente sospechoso. Rajoy se equivoca en su estrategia de avestruz. Si le acusan de haber recibido dinero y no es verdad, él debe ponerse delante del atril y decir alto y claro que no lo es y que reunirá las pruebas para demostrarlo y que, además, quién lo acusa va a tener un problema serio... Y después responder con contundencia a las preguntas, o decir que no responde a algunas, pero con el interlocutor delante. Otra cosa es sencillamente canguelo.
02 febrero, 2013
Y el juez Garzón inhabilitado
Quienes tenemos buena memoria tendemos no olvidarnos de las cosas, de las que nos gustan y de las que no nos gustan; es decir, no tenemos memoria selectiva. Los hechos son los hechos y son incontrovertibles. Garzón estaba en la pista de descubrir todo un pozo negro dentro del PP. A partir de aquí, el partido y sus tentáculos en el poder judicial con Trillo a los mandos, se ocuparon de enmarañar la situación y en un revoltijo de causas (franquismo, escuchas "ilegales", prevaricación...) complicarle la vida al juez hasta llevarlo al banquillo. Y en sentencia unánime, digna de la mas tragicómica tradición, expulsarlo de la carrera judicial.
Digo lo mismo que dice Garzón. Tenía que ser y fue. Así que, ya está. Cuando el tiempo de inhabilitación pase él retomará lo que le quede de su carrera, y punto. Pero lo que está perfectamente claro es que Baltasar Garzón, el juez odiado por unos y venerado por otros; el juez que se dice de izquierdas, pero que aplicó la ley a quien hizo falta sin importarle su adscripción política; el juez deseoso de protagonismo, según muchos; Baltasar Garzón tenía razón en este asunto de corrupción del Partido Popular. Vaya que si la tenía.
Muchas personas piensan como yo: la causa contra Garzón fue una pantomima judicial de dimensiones astronómicas. El papelón del supremo fue escandaloso. Pero es que, además, ahora el tiempo da la razón al juez castigado y, por otra parte el inicial caso Gürtel está vivo y su derivada es instruida por otro juez, que utiliza las pruebas y los indicios heredados Garzón. ¿Por qué ahora nadie lo para? Pues por una razón simple: lo que interesaba era eliminar a Baltasar Garzón fue, sencillamente. Sus colegas lo quitaron de en medio porque tenía un modo de trabajar diferente. No se debía a sigla alguna y era incómodo para sus amos (los de sus verdugos). Baltasar Garzón, al contrario que ellos, era incorruptible, o al menos nadie había llegado a su precio.
Tengo que reconocer que Garzón no es mi juez favorito; prefiero la discreción al ruido. Pero lo que se ha hecho con él es profundamente injusto. Sé que no me corresponde ni que nadie va a secundar mi iniciativa. Ni tan siquiera sé si soy el primero. Pero quiero que se oiga mi voz reclamando que, si esto del PP se demuestra, el Supremo, en sesión solemne, rehabilite a Garzón y le pida perdón. Reconocer los errores y bajarse del pedestal de vez en cuando es un sano ejercicio que sin duda tonificará a nuestro anquilosado poder judicial.
Quienes tenemos buena memoria tendemos no olvidarnos de las cosas, de las que nos gustan y de las que no nos gustan; es decir, no tenemos memoria selectiva. Los hechos son los hechos y son incontrovertibles. Garzón estaba en la pista de descubrir todo un pozo negro dentro del PP. A partir de aquí, el partido y sus tentáculos en el poder judicial con Trillo a los mandos, se ocuparon de enmarañar la situación y en un revoltijo de causas (franquismo, escuchas "ilegales", prevaricación...) complicarle la vida al juez hasta llevarlo al banquillo. Y en sentencia unánime, digna de la mas tragicómica tradición, expulsarlo de la carrera judicial.
Digo lo mismo que dice Garzón. Tenía que ser y fue. Así que, ya está. Cuando el tiempo de inhabilitación pase él retomará lo que le quede de su carrera, y punto. Pero lo que está perfectamente claro es que Baltasar Garzón, el juez odiado por unos y venerado por otros; el juez que se dice de izquierdas, pero que aplicó la ley a quien hizo falta sin importarle su adscripción política; el juez deseoso de protagonismo, según muchos; Baltasar Garzón tenía razón en este asunto de corrupción del Partido Popular. Vaya que si la tenía.
Muchas personas piensan como yo: la causa contra Garzón fue una pantomima judicial de dimensiones astronómicas. El papelón del supremo fue escandaloso. Pero es que, además, ahora el tiempo da la razón al juez castigado y, por otra parte el inicial caso Gürtel está vivo y su derivada es instruida por otro juez, que utiliza las pruebas y los indicios heredados Garzón. ¿Por qué ahora nadie lo para? Pues por una razón simple: lo que interesaba era eliminar a Baltasar Garzón fue, sencillamente. Sus colegas lo quitaron de en medio porque tenía un modo de trabajar diferente. No se debía a sigla alguna y era incómodo para sus amos (los de sus verdugos). Baltasar Garzón, al contrario que ellos, era incorruptible, o al menos nadie había llegado a su precio.
Tengo que reconocer que Garzón no es mi juez favorito; prefiero la discreción al ruido. Pero lo que se ha hecho con él es profundamente injusto. Sé que no me corresponde ni que nadie va a secundar mi iniciativa. Ni tan siquiera sé si soy el primero. Pero quiero que se oiga mi voz reclamando que, si esto del PP se demuestra, el Supremo, en sesión solemne, rehabilite a Garzón y le pida perdón. Reconocer los errores y bajarse del pedestal de vez en cuando es un sano ejercicio que sin duda tonificará a nuestro anquilosado poder judicial.
31 enero, 2013
¿Aparecerá el recibí?
Ya aparecieron los famosos apuntes de Bárcenas. Era cuestión de tiempo. Este "presunto" delincuente ha decidido que el no se traga el marrón solo. De momento lo que salió en la prensa es solo una parte, un apunte manuscrito: nada. Rajoy siempre puede decir que él nunca recibió ni un duro, y empeñar su palabra en ello. Cualquiera puede aludir a una falsificación del ex tesorero previendo lo que se le venía encima. Todos lo negarán, o callarán.
Claro, el problema será cuando, en un momento dado, aparecca alguna firma en un recibí. Seguramente Bárcenas los tiene bien escondidos. Con certeza no serán tantos como apuntes. Pero un tesorero no se pringa solo en estos asuntos. Las firmas de la más alta aristocracia del PP aparecerán cuando el grado de madurez del caso sea el óptimo. Y ese momento será cuando más lo estén negando, cuando hayan salido en todas la cadenas de radio y televisión: "no, no, nadie recibió nada, es una burda maniobra de un resentido...". Ese será el momento en que el depositante de la documentación, o el propio Bárcenas, sacarán la bala de plata que acabará entre las cejas del presidente y de sus secuaces, que ahora ya se les puede llamar así.
El PP es la cueva de Alí Babá. La ambición de la derecha, de los señoritos, es siempre desmedida: "España es nuestra, qué cojones"; en especial cuando cogen confianza: "No pasa nada". A partir de aquí el descaro es total y completo. El robo se produce a la luz del día y se hace con total impunidad. A la vez, que se mete el fajo en el bolsillo el perceptor se ríe entre dientes del resto de la sociedad: "Serán gilipollas estos del populacho". Esto es la derecha que nadie quiere pero que muchos votan, aunque no quieran. Esto es lo que anida en el PP. Imagino la decepción de la militancia.
Así que nada. Esto es lo que hay. Calma, Mariano... Tú sigue empecinado en darle lecciones a Rubalcaba para que arregle sus cosas en su casa... Tranquilo. Igual que a los cerdos, te llegará tu San Martín. Y contigo a toda la piara que te rodea. Es cuestión de tiempo, nada más que de tiempo. Alfredo ya te dijo que el PSOE había aprendido bien la lección por sus desmanes, que, por cierto, eran calderilla comparado con lo vuestro. El PSOE no aprendió aún del todo, pero escarmentará en cabeza ajena gracias a vosotros. Seguro. Deben estar temblándoles las piernas.
Solo es cuestión de tiempo, Mariano... Di adiós al partido. En el PP hay gente estupenda, como en todos lados. No te lo van a consentir. Se irán a su casa, o buscarán otras siglas, de una escisión o diferentes a las del PP. Los militantes serios no quieren estar en un partido regido por una cúpula que no solo se comporta de manera "poco ejemplar", sino que ademas tiene las manos manchadas del negro del dinero ilícito.
Ya aparecieron los famosos apuntes de Bárcenas. Era cuestión de tiempo. Este "presunto" delincuente ha decidido que el no se traga el marrón solo. De momento lo que salió en la prensa es solo una parte, un apunte manuscrito: nada. Rajoy siempre puede decir que él nunca recibió ni un duro, y empeñar su palabra en ello. Cualquiera puede aludir a una falsificación del ex tesorero previendo lo que se le venía encima. Todos lo negarán, o callarán.
Claro, el problema será cuando, en un momento dado, aparecca alguna firma en un recibí. Seguramente Bárcenas los tiene bien escondidos. Con certeza no serán tantos como apuntes. Pero un tesorero no se pringa solo en estos asuntos. Las firmas de la más alta aristocracia del PP aparecerán cuando el grado de madurez del caso sea el óptimo. Y ese momento será cuando más lo estén negando, cuando hayan salido en todas la cadenas de radio y televisión: "no, no, nadie recibió nada, es una burda maniobra de un resentido...". Ese será el momento en que el depositante de la documentación, o el propio Bárcenas, sacarán la bala de plata que acabará entre las cejas del presidente y de sus secuaces, que ahora ya se les puede llamar así.
El PP es la cueva de Alí Babá. La ambición de la derecha, de los señoritos, es siempre desmedida: "España es nuestra, qué cojones"; en especial cuando cogen confianza: "No pasa nada". A partir de aquí el descaro es total y completo. El robo se produce a la luz del día y se hace con total impunidad. A la vez, que se mete el fajo en el bolsillo el perceptor se ríe entre dientes del resto de la sociedad: "Serán gilipollas estos del populacho". Esto es la derecha que nadie quiere pero que muchos votan, aunque no quieran. Esto es lo que anida en el PP. Imagino la decepción de la militancia.
Así que nada. Esto es lo que hay. Calma, Mariano... Tú sigue empecinado en darle lecciones a Rubalcaba para que arregle sus cosas en su casa... Tranquilo. Igual que a los cerdos, te llegará tu San Martín. Y contigo a toda la piara que te rodea. Es cuestión de tiempo, nada más que de tiempo. Alfredo ya te dijo que el PSOE había aprendido bien la lección por sus desmanes, que, por cierto, eran calderilla comparado con lo vuestro. El PSOE no aprendió aún del todo, pero escarmentará en cabeza ajena gracias a vosotros. Seguro. Deben estar temblándoles las piernas.
Solo es cuestión de tiempo, Mariano... Di adiós al partido. En el PP hay gente estupenda, como en todos lados. No te lo van a consentir. Se irán a su casa, o buscarán otras siglas, de una escisión o diferentes a las del PP. Los militantes serios no quieren estar en un partido regido por una cúpula que no solo se comporta de manera "poco ejemplar", sino que ademas tiene las manos manchadas del negro del dinero ilícito.
27 enero, 2013
El abandono como solución
Los vergonzosos acontecimientos que se suceden en el PP están resquebrajando la poca confianza que la sociedad tenía en los partidos políticos y más concretamente en el Partido Popular. Ningún partido tiene más militancia que el PP, unos 800.000. El PSOE, tiene menos de la mitad y los demás son irrelevantes a título comparativo. La cúpula del PP conoce los entresijos de esta verdadera red mafiosa interna para financiar al partido y muchos bolsillos de los "bon vivants"; sin embargo, nadie rompe el pacto de silencio, claro está: los intereses comunes son una fuerza poderosa. Pero qué pasa con la militancia. ¿Están al tanto? ¿Consienten? Qué harán. He aquí la gran cuestión.
El PP no está midiendo bien. El peligro de una huida en masa de afilidaos está presente. De hecho sería lo más lógico, puesto que los partidos son lo que son por los militantes, no solo por las cuotas; tener 800.000 carnés repartidos por España permite sacar pecho de partido. Pero la fidelidad tiene límites. No todo el censo es fundamentalista. Muchas de las personas afiliadas, me consta, están avergonzadas con todo este sucio asunto y, no descartan el abandono de la formación. Yo tengo claro que saldría pitando.
El PSOE ya pasó por esta experiencia. También es verdad que en el PSOE no se facilitaba tanto la entrada como en el PP, pero sufrió, y sufre un goteo de huidas por desacuerdo, o mejor por desencanto con la praxis política y social. El PSOE tiene también un grave problema en Andalucía. Esta comunidad fue salteada por sus bandoleros puño y rosa en mano. El asunto de los ERE les hizo un roto en las autonómicas, pero no fue suficiente, y aún no estalló de verdad. Cuando todo en este asunto se conozca, el alejamiento de la sociedad se hará más evidente y la pérdida de militancia activa se incrementará. Si eso ocurre, el partido puede desmoronarse.
No obstante los problemas en las filas socialistas son de menor relevancia que los de los populares. El Partido Popular está en serio peligro de implosión; igual que si fuera una estrella masiva, corre peligro de convertirse en supernova. Porque, si Bárcena era un buen tesorero, guardará documentación de cada pago, seguro. Así que es cuestión de tiempo que se sepa que el dinero llegaba a los más altos dirigentes; el asunto es saber a cuales concretamente, pero también se sabrá. Y casi seguro que nos sorprenderán los nombres que aparezcan.
Los apuntes contables secretos del ex tesorero puede que sean la información más valiosa que existe en España a día de hoy. Bárcenas temerá incluso por su vida, por eso habrá tomado precauciones y puesto una copia de todo, con toda probabilidad, en manos de algún medio de comunicación. De momento se conoce solo la calderilla. Pero a una señal, todo empezará a saberse... todo. Y cuando esto ocurra, la única salida para los militantes con dignidad será la entrega del carnet, si es que quieren poder ir por la calle con la cabeza alta y no ser tildados de compinches de los mafiosos.
Los vergonzosos acontecimientos que se suceden en el PP están resquebrajando la poca confianza que la sociedad tenía en los partidos políticos y más concretamente en el Partido Popular. Ningún partido tiene más militancia que el PP, unos 800.000. El PSOE, tiene menos de la mitad y los demás son irrelevantes a título comparativo. La cúpula del PP conoce los entresijos de esta verdadera red mafiosa interna para financiar al partido y muchos bolsillos de los "bon vivants"; sin embargo, nadie rompe el pacto de silencio, claro está: los intereses comunes son una fuerza poderosa. Pero qué pasa con la militancia. ¿Están al tanto? ¿Consienten? Qué harán. He aquí la gran cuestión.
El PP no está midiendo bien. El peligro de una huida en masa de afilidaos está presente. De hecho sería lo más lógico, puesto que los partidos son lo que son por los militantes, no solo por las cuotas; tener 800.000 carnés repartidos por España permite sacar pecho de partido. Pero la fidelidad tiene límites. No todo el censo es fundamentalista. Muchas de las personas afiliadas, me consta, están avergonzadas con todo este sucio asunto y, no descartan el abandono de la formación. Yo tengo claro que saldría pitando.
El PSOE ya pasó por esta experiencia. También es verdad que en el PSOE no se facilitaba tanto la entrada como en el PP, pero sufrió, y sufre un goteo de huidas por desacuerdo, o mejor por desencanto con la praxis política y social. El PSOE tiene también un grave problema en Andalucía. Esta comunidad fue salteada por sus bandoleros puño y rosa en mano. El asunto de los ERE les hizo un roto en las autonómicas, pero no fue suficiente, y aún no estalló de verdad. Cuando todo en este asunto se conozca, el alejamiento de la sociedad se hará más evidente y la pérdida de militancia activa se incrementará. Si eso ocurre, el partido puede desmoronarse.
No obstante los problemas en las filas socialistas son de menor relevancia que los de los populares. El Partido Popular está en serio peligro de implosión; igual que si fuera una estrella masiva, corre peligro de convertirse en supernova. Porque, si Bárcena era un buen tesorero, guardará documentación de cada pago, seguro. Así que es cuestión de tiempo que se sepa que el dinero llegaba a los más altos dirigentes; el asunto es saber a cuales concretamente, pero también se sabrá. Y casi seguro que nos sorprenderán los nombres que aparezcan.
Los apuntes contables secretos del ex tesorero puede que sean la información más valiosa que existe en España a día de hoy. Bárcenas temerá incluso por su vida, por eso habrá tomado precauciones y puesto una copia de todo, con toda probabilidad, en manos de algún medio de comunicación. De momento se conoce solo la calderilla. Pero a una señal, todo empezará a saberse... todo. Y cuando esto ocurra, la única salida para los militantes con dignidad será la entrega del carnet, si es que quieren poder ir por la calle con la cabeza alta y no ser tildados de compinches de los mafiosos.
23 enero, 2013
Hartos ya de estar hartos...
Este asunto de los sobres del PP ha removido todas las capas de la sociedad. Todos los medios de comunicación tienen serias dudas acerca de si los partidos políticos se financian de manera legítima. Todos, hasta los más leales a la causa, tanto del PP como del PSOE, dejan una puerta de escape a sus apoyos incondicionales; lo cual quiere decir que los medios de comunicación en general, los grandes y pequeños grupos mediáticos, son igual de corruptos que sus amos ideológicos y más que ideológicos... No se puede ser "ligeramente" corrupto, como no se puede estar "ligeramente" embarazada.
La Cadena SER, afín al PSOE, hace lo que tiene que hacer y encarga un sondeo de opinión sobre lo que los ciudadanos piensan. El resultado es demoledor. No queda títere con cabeza. En torno al 70 % de los encuestados de una muestra estadísticamente representativa estiman que el PP y el PSOE están corruptos, que Rajoy conocía lo de los sobres, que la corrupción se extiende a las más altas instituciones del estado y no sé cuantas lindezas más... Recomiendo pinchar en el enlace.
ABC, nada sospechoso de ser partidario del PSOE, presenta hoy titulares cuando menos preocupantes. Uno en especial: "La borrosa financiación de los partidos" merece la pena leerlo... Es para llorar. El problema no solo es que los políticos son intrínsecamente corruptibles, sino que los mecanismos disuasorios y de control, o no existen, o son simplemente elementos de decoración del sistema. El Tribunal de Cuentas es el paradigma de cosa inútil, y digo "cosa" con todo el sentido, porque no sirve para nada más que para que los propios partidos metan allí a dinosaurios a vegetar y cobrar bien. El informe de ABC sobre este "tribunal" es también muy interesante.
Los ciudadanos estamos hartos ya de estar hartos. Estamos cansados. Los partidos políticos, insensibles a nuestras preocupaciones no dan un solo paso en la dirección de regenerarse y adaptarse a las demandas de la sociedad. La degradación del sistema democrático por falta de avances, de transformaciones hacia mayores logros, se hace evidente día a día. Y no somos los electores los culpables. Demasiado alto me parece el porcentaje de participación en las convocatorias electorales con la poca o nula ejemplaridad de los partidos.
Este asunto de los sobres del PP ha removido todas las capas de la sociedad. Todos los medios de comunicación tienen serias dudas acerca de si los partidos políticos se financian de manera legítima. Todos, hasta los más leales a la causa, tanto del PP como del PSOE, dejan una puerta de escape a sus apoyos incondicionales; lo cual quiere decir que los medios de comunicación en general, los grandes y pequeños grupos mediáticos, son igual de corruptos que sus amos ideológicos y más que ideológicos... No se puede ser "ligeramente" corrupto, como no se puede estar "ligeramente" embarazada.
La Cadena SER, afín al PSOE, hace lo que tiene que hacer y encarga un sondeo de opinión sobre lo que los ciudadanos piensan. El resultado es demoledor. No queda títere con cabeza. En torno al 70 % de los encuestados de una muestra estadísticamente representativa estiman que el PP y el PSOE están corruptos, que Rajoy conocía lo de los sobres, que la corrupción se extiende a las más altas instituciones del estado y no sé cuantas lindezas más... Recomiendo pinchar en el enlace.
ABC, nada sospechoso de ser partidario del PSOE, presenta hoy titulares cuando menos preocupantes. Uno en especial: "La borrosa financiación de los partidos" merece la pena leerlo... Es para llorar. El problema no solo es que los políticos son intrínsecamente corruptibles, sino que los mecanismos disuasorios y de control, o no existen, o son simplemente elementos de decoración del sistema. El Tribunal de Cuentas es el paradigma de cosa inútil, y digo "cosa" con todo el sentido, porque no sirve para nada más que para que los propios partidos metan allí a dinosaurios a vegetar y cobrar bien. El informe de ABC sobre este "tribunal" es también muy interesante.
Los ciudadanos estamos hartos ya de estar hartos. Estamos cansados. Los partidos políticos, insensibles a nuestras preocupaciones no dan un solo paso en la dirección de regenerarse y adaptarse a las demandas de la sociedad. La degradación del sistema democrático por falta de avances, de transformaciones hacia mayores logros, se hace evidente día a día. Y no somos los electores los culpables. Demasiado alto me parece el porcentaje de participación en las convocatorias electorales con la poca o nula ejemplaridad de los partidos.
21 enero, 2013
La segunda oportunidad del PP
Decir la verdad, o no decir la verdad, esa es la cuestión. Decir la verdad tiene una enorme ventaja: nadie te va tachar nunca de mentiroso, y eso es algo importante. Lo que ocurre es que la verdad, a veces es dolorosa porque puede ir en contra de tus intereses.
Los partidos políticos se deben a sus votantes. El PP tiene unos 10 millones de votantes atónitos, supongo, y ahora tiene la oportunidad de decirles la verdad y liquidar el problema para siempre. Es la segunda oportunidad que tiene el PP para decir la verdad sobre algo que puede influir en su éxito electoral. La primera fue en marzo de 2004: quiso hacer creer a todos el cuento de que ETA estaba detrás de los atentados del 11 M. L mentira le costó el poder y a Rajoy perder las elecciones y a Aznar una retirada sin honores.
Personalmente siempre creí que si Aznar, presidente en funciones, hubiera salido a los medios y explicado que habíamos sido atacados por nuestra posición en el ataque a Irak, la reacción del pueblo, según como se mandase el mensaje, podía haber sido positiva, incluso muy positiva. Pero se optó por la mentira calculada. La mentira siempre da malos resultados, como pudieron comprobar en carne propia. Se coge antes a un mentiroso que aún cojo, reza la sabiduría popular.
Ahora estamos lejos de toda cita electoral. el riesgo es menor. Si Rajoy sale y explica que sí, que había sobres por doquier para los cargos del partido, incluido él mismo, la reacción de su electorado va a ser de cabreo intenso, de dolor por saber que su partido está lleno de aprovechados. Sin embargo, bien explicado, si ahora esas prácticas ya no se dan (esto es indispensable), puede mandarse el mensaje de que el equipo actual termino con ellas por indebidas. Clero que, para hacer una cosa como esta, hay que ser valiente y jugársela, y mucho me temo que Rajoy es un cobarde vocacional.
Rubalcaba también tiene esta carta para jugar, si es inteligente. El PSOE está en mínimos de aceptación. La posibilidad de hacer borrón y cuenta nueva con sus electores es excelente. Con toda seguridad hay irregularidades en alguna agrupación. La gente ya manifestó su decepción en las últimas elecciones. Hay que aprovechar para vaciar las letrinas y comenzar la regeneración más cerca de los electores. El consejo es gratis, Alfredo.
Los ciudadanos están hartos de manejos. Por eso, quizá esta crisis en el PP sea una buena excusa para que todo el mundo: partidos políticos, sindicatos, patronal, altas instituciones del estado... saque el estiércol de casa. Todos deben aprovechar el momento para airear sus miserias y empezar de nuevo sonrojados, pero con la satisfacción de haber dicho la verdad con gallardía...
... Y entonces desperté.
Decir la verdad, o no decir la verdad, esa es la cuestión. Decir la verdad tiene una enorme ventaja: nadie te va tachar nunca de mentiroso, y eso es algo importante. Lo que ocurre es que la verdad, a veces es dolorosa porque puede ir en contra de tus intereses.
Los partidos políticos se deben a sus votantes. El PP tiene unos 10 millones de votantes atónitos, supongo, y ahora tiene la oportunidad de decirles la verdad y liquidar el problema para siempre. Es la segunda oportunidad que tiene el PP para decir la verdad sobre algo que puede influir en su éxito electoral. La primera fue en marzo de 2004: quiso hacer creer a todos el cuento de que ETA estaba detrás de los atentados del 11 M. L mentira le costó el poder y a Rajoy perder las elecciones y a Aznar una retirada sin honores.
Personalmente siempre creí que si Aznar, presidente en funciones, hubiera salido a los medios y explicado que habíamos sido atacados por nuestra posición en el ataque a Irak, la reacción del pueblo, según como se mandase el mensaje, podía haber sido positiva, incluso muy positiva. Pero se optó por la mentira calculada. La mentira siempre da malos resultados, como pudieron comprobar en carne propia. Se coge antes a un mentiroso que aún cojo, reza la sabiduría popular.
Ahora estamos lejos de toda cita electoral. el riesgo es menor. Si Rajoy sale y explica que sí, que había sobres por doquier para los cargos del partido, incluido él mismo, la reacción de su electorado va a ser de cabreo intenso, de dolor por saber que su partido está lleno de aprovechados. Sin embargo, bien explicado, si ahora esas prácticas ya no se dan (esto es indispensable), puede mandarse el mensaje de que el equipo actual termino con ellas por indebidas. Clero que, para hacer una cosa como esta, hay que ser valiente y jugársela, y mucho me temo que Rajoy es un cobarde vocacional.
Rubalcaba también tiene esta carta para jugar, si es inteligente. El PSOE está en mínimos de aceptación. La posibilidad de hacer borrón y cuenta nueva con sus electores es excelente. Con toda seguridad hay irregularidades en alguna agrupación. La gente ya manifestó su decepción en las últimas elecciones. Hay que aprovechar para vaciar las letrinas y comenzar la regeneración más cerca de los electores. El consejo es gratis, Alfredo.
Los ciudadanos están hartos de manejos. Por eso, quizá esta crisis en el PP sea una buena excusa para que todo el mundo: partidos políticos, sindicatos, patronal, altas instituciones del estado... saque el estiércol de casa. Todos deben aprovechar el momento para airear sus miserias y empezar de nuevo sonrojados, pero con la satisfacción de haber dicho la verdad con gallardía...
... Y entonces desperté.
17 enero, 2013
Y la corrupción se hizo partido...
Es escandaloso el gran número de casos de corrupción, presunta o comprobada, de personas del PP. Siempre sostuve que era cuestión de tiempo que aflorara la vieja relación de pareja entre la derecha española y el dinero fácil. La derecha española siempre utilizó la política para hacer negocios. Es una mácula imborrable desde que fueron única opción de gobierno después de la guerra civil del 36, y durante cuarenta años. La querencia es la querencia.
No se puede negar, desde luego, que en otros partidos, en casi todos, pero especialmente en el PSOE, hubo muchos casos de corrupción. Casos vergonzosos, desde luego, casos que llevaron a los socialistas a ser considerados corruptibles y que echaron por tierra lo de "cien años de honradez". Eso es así, no hay duda. Pero lo de la derecha ya sobrepasa los límites de la inmoralidad extrema. Se llevan dinero a manos llenas, o son pagados con otros bienes futuros, y se ríen de quienes se lo recriminan. Se sitúan por encima del bien y del mal; por encima, incluso, de la legalidad vigente.
No se me quita de la retina la sonrisa de hiena de Camps después de ser absuelto por un jurado popular (¿sobornado?). Ni me cae en el olvido que los tentáculos de la gran derecha político económica en la judicatura buscaron el modo de eliminar a Garzón. el Juez Campeador había metido las narices en algo demasiado gordo y fue anulado, incluso como persona. A Garzón se le expulsó prácticamente del país... "¡Hala, imbécil! A buscarte la vida donde no estorbes". La vergüenza que cayó sobre los jueces que lo condenaron es tan grande que no deberían ni de salir a la calle. Pero, claro, como son miembros de la gran derecha, salen con la cabeza alta; su reino no es de este mundo.
Toda la panoplia de casos de estos días: asalto a la sanidad, áticos en Marbella, consultoras de selección de directivos... Todo ello es rematado ahora por la información sobre Bárcenas y sus millones en Suiza. Y a todo esto se añade que Montoro se inventó lo de la amnistía fiscal, no como dijo para recaudar, sino para que sus corruptos correligionarios blanqueasen el dinero tenían en cuentas opacas; lo demás era un añadido. A mi entender, esta es la irregularidad más grave cometida por un gobierno desde el asunto GAL. El presidente debe tomar medidas contundentes, a no ser que él mismo esté implicado en toda la trama.
Es escandaloso el gran número de casos de corrupción, presunta o comprobada, de personas del PP. Siempre sostuve que era cuestión de tiempo que aflorara la vieja relación de pareja entre la derecha española y el dinero fácil. La derecha española siempre utilizó la política para hacer negocios. Es una mácula imborrable desde que fueron única opción de gobierno después de la guerra civil del 36, y durante cuarenta años. La querencia es la querencia.
No se puede negar, desde luego, que en otros partidos, en casi todos, pero especialmente en el PSOE, hubo muchos casos de corrupción. Casos vergonzosos, desde luego, casos que llevaron a los socialistas a ser considerados corruptibles y que echaron por tierra lo de "cien años de honradez". Eso es así, no hay duda. Pero lo de la derecha ya sobrepasa los límites de la inmoralidad extrema. Se llevan dinero a manos llenas, o son pagados con otros bienes futuros, y se ríen de quienes se lo recriminan. Se sitúan por encima del bien y del mal; por encima, incluso, de la legalidad vigente.
No se me quita de la retina la sonrisa de hiena de Camps después de ser absuelto por un jurado popular (¿sobornado?). Ni me cae en el olvido que los tentáculos de la gran derecha político económica en la judicatura buscaron el modo de eliminar a Garzón. el Juez Campeador había metido las narices en algo demasiado gordo y fue anulado, incluso como persona. A Garzón se le expulsó prácticamente del país... "¡Hala, imbécil! A buscarte la vida donde no estorbes". La vergüenza que cayó sobre los jueces que lo condenaron es tan grande que no deberían ni de salir a la calle. Pero, claro, como son miembros de la gran derecha, salen con la cabeza alta; su reino no es de este mundo.
Toda la panoplia de casos de estos días: asalto a la sanidad, áticos en Marbella, consultoras de selección de directivos... Todo ello es rematado ahora por la información sobre Bárcenas y sus millones en Suiza. Y a todo esto se añade que Montoro se inventó lo de la amnistía fiscal, no como dijo para recaudar, sino para que sus corruptos correligionarios blanqueasen el dinero tenían en cuentas opacas; lo demás era un añadido. A mi entender, esta es la irregularidad más grave cometida por un gobierno desde el asunto GAL. El presidente debe tomar medidas contundentes, a no ser que él mismo esté implicado en toda la trama.
12 enero, 2013
Sanidad, ambición y parasitismo
La sanidad es, con diferencia, el servicio público donde más dinero se mueve y por lo tanto el negocio más codiciado por empresas y particulares. Estar bien posicionado y conocer las políticas futuras es una ventaja importante para quienes quieren hacer negocio a partir de algo tan serio como la salud de las personas. El negocio puede ser tan jugoso que no importa tener en nómina a un antiguo consejero de sanidad, aunque sea para no hacer nada.
Esta forma de pagar, a Güemes, por ejemplo, es tan inmoral como haberle pagado mientras era consejero, pero es ilegal. Nadie sabe cuánto va a cobrar este indeseable, pero con toda seguridad que el salario por favores debidos será de muchos miles de euros al mes. Claro que el cachorro aprendió bien de ejemplos anteriores de políticos de todos los signos que, al terminar de ejercer como tales pasaron a las nóminas de grandes empresas a hacer lo mismo que va a hacer este yupi: nada. Si no que alguien me explique qué hacen Aznar, González (Felipe), Solves, Zaplana, Rato, etc...
Se llama ambición. Simplemente ambición. Güemes está casado en segundas con Fabra (la del "qué se jodan"), hija del famoso Fabra, el de Castellón, el del aeropuerto, el de la lotería. Gúemes es todo un experto en el braguetazo. Un tipo de derechas y neoliberal como Dios manda. Me pregunto de qué hablarán en la cama por la noche estos dos, de dinero, o de nada, viendo de lo que son capaces. Intento adivinar qué principios pasarán a sus hijos. Ninguno, absolutamente ninguno porque su vida carece de principios, por tanto de sentido.
Gente como esta crece y crece, parasita a una sociedad dormida que no sabe quitárselos de encima. El número de individuos dedicados en algún momento a la política y que viven actualmente de hacer nada es enorme. De momento, la sociedad no reacciona pero, ojo. Puede que en algún momento se produzca una respuesta acorde a este tipo de prácticas inmorales de estos parásitos. Y no seré yo el que diga que es una barbaridad que la gente los aplaste como a garrapatas chupasangre. Sería lo suyo.
La sanidad es, con diferencia, el servicio público donde más dinero se mueve y por lo tanto el negocio más codiciado por empresas y particulares. Estar bien posicionado y conocer las políticas futuras es una ventaja importante para quienes quieren hacer negocio a partir de algo tan serio como la salud de las personas. El negocio puede ser tan jugoso que no importa tener en nómina a un antiguo consejero de sanidad, aunque sea para no hacer nada.
Esta forma de pagar, a Güemes, por ejemplo, es tan inmoral como haberle pagado mientras era consejero, pero es ilegal. Nadie sabe cuánto va a cobrar este indeseable, pero con toda seguridad que el salario por favores debidos será de muchos miles de euros al mes. Claro que el cachorro aprendió bien de ejemplos anteriores de políticos de todos los signos que, al terminar de ejercer como tales pasaron a las nóminas de grandes empresas a hacer lo mismo que va a hacer este yupi: nada. Si no que alguien me explique qué hacen Aznar, González (Felipe), Solves, Zaplana, Rato, etc...
Se llama ambición. Simplemente ambición. Güemes está casado en segundas con Fabra (la del "qué se jodan"), hija del famoso Fabra, el de Castellón, el del aeropuerto, el de la lotería. Gúemes es todo un experto en el braguetazo. Un tipo de derechas y neoliberal como Dios manda. Me pregunto de qué hablarán en la cama por la noche estos dos, de dinero, o de nada, viendo de lo que son capaces. Intento adivinar qué principios pasarán a sus hijos. Ninguno, absolutamente ninguno porque su vida carece de principios, por tanto de sentido.
Gente como esta crece y crece, parasita a una sociedad dormida que no sabe quitárselos de encima. El número de individuos dedicados en algún momento a la política y que viven actualmente de hacer nada es enorme. De momento, la sociedad no reacciona pero, ojo. Puede que en algún momento se produzca una respuesta acorde a este tipo de prácticas inmorales de estos parásitos. Y no seré yo el que diga que es una barbaridad que la gente los aplaste como a garrapatas chupasangre. Sería lo suyo.
10 enero, 2013
Ana Botella, política y mediocridad
Encabezo esta entrada con un nombre propio: Ana Botella. La alcaldesa de Madrid es el epítome del político actual. En Ana Botella se resumen todas las características de las personas que se dedican a la política. Si hubiera que inventar un patrón de lo que es un político en España hoy, este sería una Ana Botella de platino iridiado. Sin duda.
En Ana botella se aprecia la mediocridad, que es el principal rasgo de político. Mediocridad en el verbo, inexpresiva, podría decirse; con poca capacidad de liderazgo, en este caso con ninguna; distante, se entera de lo que le cuentan; arrogante y prepotente; con poca capacidad para la resolución de crisis, o más bien con ninguna; y por último, absolutamente inútil a la hora de rodearse de un equipo.
Circulan rumores de que Ana Botella tiene a su disposición una cohorte, casi una corte, de asesores de todo tipo y de cargos de responsabilidad en su gabinete con unos estupendos sueldos. Tanta materia gris para que luego vaya ella y la cague estrepitosamente en la primera declaración ante un micrófono. Por cierto. ¿Algún asesor la habrá advertido de que cuando hay muertos en un fiestorro medio organizado por el ayuntamiento no se puede ir a un spa? Si alguno le dijo que tranquila, habría que despedirlo, si ninguno le dijo nada habría que despedirlos a todos y si se lo dijeron y no hizo caso, habría que despedirla a ella.
En fin un dechado de virtudes. Un patrón impagable del político español. Gracias, Ana. Nunca se lo agradeceremos bastante. Al fin tenemos alguien a quien hacer una estatua y poner en todas las plazas mayores con una placa que rece: Político patrón de principios del siglo XXI en España.
Encabezo esta entrada con un nombre propio: Ana Botella. La alcaldesa de Madrid es el epítome del político actual. En Ana Botella se resumen todas las características de las personas que se dedican a la política. Si hubiera que inventar un patrón de lo que es un político en España hoy, este sería una Ana Botella de platino iridiado. Sin duda.
En Ana botella se aprecia la mediocridad, que es el principal rasgo de político. Mediocridad en el verbo, inexpresiva, podría decirse; con poca capacidad de liderazgo, en este caso con ninguna; distante, se entera de lo que le cuentan; arrogante y prepotente; con poca capacidad para la resolución de crisis, o más bien con ninguna; y por último, absolutamente inútil a la hora de rodearse de un equipo.
Circulan rumores de que Ana Botella tiene a su disposición una cohorte, casi una corte, de asesores de todo tipo y de cargos de responsabilidad en su gabinete con unos estupendos sueldos. Tanta materia gris para que luego vaya ella y la cague estrepitosamente en la primera declaración ante un micrófono. Por cierto. ¿Algún asesor la habrá advertido de que cuando hay muertos en un fiestorro medio organizado por el ayuntamiento no se puede ir a un spa? Si alguno le dijo que tranquila, habría que despedirlo, si ninguno le dijo nada habría que despedirlos a todos y si se lo dijeron y no hizo caso, habría que despedirla a ella.
En fin un dechado de virtudes. Un patrón impagable del político español. Gracias, Ana. Nunca se lo agradeceremos bastante. Al fin tenemos alguien a quien hacer una estatua y poner en todas las plazas mayores con una placa que rece: Político patrón de principios del siglo XXI en España.
Nada
Cada día escucho expectante las noticias. Cada pocas horas abro las web de varios periódicos de todos los colores. Voy al quiosco y busco alguna esperanza en las portadas... Nada; ni una sola declaración, ni una sola pista ni un solo partido ni un solo gobernante de ningún nivel. Nada. Nadie habla de políticas orientadas a la creación de actividad. Faltan ideas, falta competencia, falta seriedad. Tenemos cientos de miles de personas dedicadas a la política y no nos sirven para nada. Me pregunto entonces para qué los queremos.
La cagada general de la política viene de la mano de anteponer los intereses de los partidos al buen funcionamiento de la sociedad. No sé cuantas veces lo habré escrito, pero si en algún momento hace falta un pacto global en España con un objetivo único, crear actividad, es ahora. El gravísimo error que comente el gobierno es no llamar inmediatamente a este pacto a todo el espectro político y a todos los agentes sociales. No para negociar; no hay nada que negociar. Se trata simplemente de coordinar esfuerzos y de conformar ideas sobre cómo crear actividad rápidamente. Si no se hace así, con los años, cuando salgamos de la crisis y miremos el paisaje, quedará poco o nada de lo que debería ser España.
Europa nos manda el recado de que ya hay 6.100.000 personas que deberían estar ocupadas y que están mano sobre mano. El coste económico de mantener a toda esta gente sin actividad es enorme, aunque mucho menor que el coste de tanto parlamento, diputación, autonomía, asesor o lameculos inutil. Pero no solo enorme en dinero, sino en competitividad y en productividad. ¿Alguien tiene idea de el volumen de talento que hay entre esta gigantesca cantidad de gente? ¿No se da cuenta ni el gobierno ni la oposición de este detalle?
No me puedo creer que no haya individuos competentes que nos puedan sacar de esta. La hay, sin duda; sin embargo, se esconden en el anonimato y no van a dar un paso adelante porque tienen miedo. Meterse en política e intentar navegar en las aguas ponzoñosas de los aparatos es algo que espanta. Solo pensarlo le hace a uno evocar a K, el pobre personaje Kafka que intentaba resolver sus problemas pero le era imposible en aquel absurdo mundo. Los partidos políticos tienen que reconocer su incapacidad para resolver los problemas. Tienen que refundarse; salir a la calle a mendigar gente nueva, con ideas frescas y dinamitar sus aparatos y actuales métodos; si es necesario con todos los dirigentes en reunión.
Cada día escucho expectante las noticias. Cada pocas horas abro las web de varios periódicos de todos los colores. Voy al quiosco y busco alguna esperanza en las portadas... Nada; ni una sola declaración, ni una sola pista ni un solo partido ni un solo gobernante de ningún nivel. Nada. Nadie habla de políticas orientadas a la creación de actividad. Faltan ideas, falta competencia, falta seriedad. Tenemos cientos de miles de personas dedicadas a la política y no nos sirven para nada. Me pregunto entonces para qué los queremos.
La cagada general de la política viene de la mano de anteponer los intereses de los partidos al buen funcionamiento de la sociedad. No sé cuantas veces lo habré escrito, pero si en algún momento hace falta un pacto global en España con un objetivo único, crear actividad, es ahora. El gravísimo error que comente el gobierno es no llamar inmediatamente a este pacto a todo el espectro político y a todos los agentes sociales. No para negociar; no hay nada que negociar. Se trata simplemente de coordinar esfuerzos y de conformar ideas sobre cómo crear actividad rápidamente. Si no se hace así, con los años, cuando salgamos de la crisis y miremos el paisaje, quedará poco o nada de lo que debería ser España.
Europa nos manda el recado de que ya hay 6.100.000 personas que deberían estar ocupadas y que están mano sobre mano. El coste económico de mantener a toda esta gente sin actividad es enorme, aunque mucho menor que el coste de tanto parlamento, diputación, autonomía, asesor o lameculos inutil. Pero no solo enorme en dinero, sino en competitividad y en productividad. ¿Alguien tiene idea de el volumen de talento que hay entre esta gigantesca cantidad de gente? ¿No se da cuenta ni el gobierno ni la oposición de este detalle?
No me puedo creer que no haya individuos competentes que nos puedan sacar de esta. La hay, sin duda; sin embargo, se esconden en el anonimato y no van a dar un paso adelante porque tienen miedo. Meterse en política e intentar navegar en las aguas ponzoñosas de los aparatos es algo que espanta. Solo pensarlo le hace a uno evocar a K, el pobre personaje Kafka que intentaba resolver sus problemas pero le era imposible en aquel absurdo mundo. Los partidos políticos tienen que reconocer su incapacidad para resolver los problemas. Tienen que refundarse; salir a la calle a mendigar gente nueva, con ideas frescas y dinamitar sus aparatos y actuales métodos; si es necesario con todos los dirigentes en reunión.
05 enero, 2013
Veréis, Majestad
No pretendo impartir lecciones a nadie, y menos a vos que disponéis de un nutrido grupo de asesores. Pero vais a escuchar mi crítica. Veréis. Un ciudadano con corona, un rey, un jefe de estado, no puede ser tan vacío ni superficial en una entrevista; ni aunque esta esté preparada y tenga como único objetivo la recomposición de su imagen ante el pueblo. Definitivamente no. Los ciudadanos no nos merecemos esto. Actuáis como un vulgar político más. Tratáis tan solo de salvar vuestro real trasero de las patadas que, sin duda, merecéis por vuestras últimas meteduras de pata.
Majestad. Una gran parte del pueblo os aprecia, seguro, y os está agradecido por vuestros desvelos y actuaciones en favor de España y de su democracia. De verdad, gracias. Pero ahora toca otra cosa. Ahora que el pueblo sufre, en gran parte por las desafortunadas decisiones de sus mandatarios, en el último decenio especialmente, se espera de vos que deis un golpe de efecto y que os pongáis de su parte. Al fin y al cabo, es el pueblo quién con os sostiene y sustenta, a vos y a vuestra muy noble familia.
Vuestras respuestas fueron vacuas. A mi, que no soy rey, también me preocupa el paro y sufro por la juventud. A mi, que no soy rey, me preocupa la vertebración del estado, y sé que juntos podemos salir de esta. También mi padre, como el vuestro, fue un hombre importante y, como vos, tengo un hijo muy preparado. La única diferencia con el vuestro es que no nació con un trabajo bien pagado esperándolo, sino que tuvo que luchar para conseguirlo. Él podría hacer el trabajo de vuestro príncipe, y, sin duda, yo el vuestro. Con toda seguridad, si es por preparación o madurez.
No quiero extenderme más, Majestad. Pero, lo que merece el sufrido pueblo español es que el Rey se ponga de su parte, que le diga que hará lo que pueda para que los gobiernos gobiernen para el bien común; que luchará y presionará a quien haga falta para que en España haya actividad y trabajo. Que diga alto y claro que los políticos tienen poco nivel y que la corrupción tiene que acabarse. En fin, Majestad, que un rey, a veces tiene que mojarse, y vos no lo habéis hecho.
Puede que haya a quien le preocupe vuestra vida familiar, lo de vuestro yerno y vuestras cacerías; vuestra relación con la reina, etcétera. A mi no, eso es secundario, aunque haya que guardar las formas. A mi lo que me preocupa es que, siendo, como sois, Jefe del Estado, concedáis una entrevista para no decir nada en un momento en que precisamente el pueblo necesita que El Rey diga algo. Esto no es el 23 F, Majestad, pero la ocasión lo merece, ¿no creéis?
04 enero, 2013
Política: pollo sin cabeza
La política es una actividad que consiste en tomar decisiones y ejecutar las acciones planificadas para conseguir los objetivos del grupo. En democracia, el grupo delega esta actividad a un cierto número de personas. Durante un periodo (campaña electoral), quienes quieran representar al grupo, exponen públicamente sus planes. Después, se vota. Los elegidos se organizan y trabajan en lo necesario para que los planes se ejecuten e informan al electorado de los progresos obtenidos.
Bonito, ¿no? Y fácil en apariencia. Sin embargo, ¿por qué la política está tan alejada de lo que se supone que tiene que ser? Eso es algo que la sociología tendrá que explicar, pero, mucho me temo que le va a llevar mucho tiempo. La política perdió el norte, como un pollo sin cabeza: se mueve de un lado a otro a todo correr pero no va a ninguna parte porque le falta el elemento de control central. La política debería ser el cerebro colectivo, pero no es así. Alguien descerebró a la política.
La verdad es que, en España, la cosecha de buenos políticos en los últimos veinte años es escasa. Las personas más valiosas fueron huyendo, y su sitio lo ocupó gente menos capaz. Esta gente, sin nada que ofrecer, fuera de una fidelidad sin límites a su madre nutricia (el partido), carece de principios axiomáticos. No entienden que, más allá de las ideologías, más allá del partido, lo esencial es alcanzar los objetivos del grupo, y sobre todo uno: el bienestar general. Eso es política.
La población cae en el desánimo cuando escucha las estupideces que le dicen sus representantes. Estupideces que dejan entrever su despiste total . Cualquier persona sabe que la falta de actividad es el problema general más importante a resolver en España. Cualquier persona ve que constantemente se pone el foco sobre cosas que no son un problema acuciante (el modelo de estado, o cualquier otro) para que no se hable de lo realmente importante: crear actividad. Esto es, sin duda, señal de desorientación general de los políticos.
Ni el anterior gobierno, ni el actual, que ya lleva un año, nos han dicho una sola palabra de cuales eran sus planes para resolver el gran asunto. Sin actividad no hay sostenimiento posible del estado. Así que del bienestar, ni se habla. Sencillamente no hay planes. ¿El déficit? Sí, claro que es importante pero si no crece la actividad, nunca se resolverá lo del déficit. Lo que queremos es que se nos diga qué se va a hacer para incrementar la actividad, o al menos cuales son los planes.
Claro está que el gobierno puede decir: "no sé", pero queda mal. Por contra se dice que la reforma laboral resolverá las cosas. Yo quisiera creerlo, de verdad, pero es que no lo entiendo. No entiendo qué tiene que ver la legislación laboral con la actividad. Actividad es producir bienes y servicios para consumo propio y ajeno, así de sencillo. Lo demás son estupideces que salen de la boca de estos personajes que tenemos en el poder y en la oposición. La política no resolverá el problema de la actividad en España; ni tan siquiera ayudará a ello porque la clase política, ni sabe hacerlo ni le interesa. su objetivo único es su propio bienestar, no el del grupo.
El descenso del paro en diciembre es una alegría, pero también un espejismo, porque nada cambia si no se hace algo, y aquí no se ha hecho nada. El único dato positivo de los últimos meses es que nuestras exportaciones aumentaron. Este aumento no fue obra de ninguna acción desde la política; fue el fruto del esfuerzo emprendedor de algunos empresarios, que se dan cuenta de que hay que buscar otros mercados. Aquí el problema real lo tenemos en los políticos, que no saben qué hacer para que las cosas cambien. Muchos empresarios, los menos garrulos, tienen bastante mérito: no hay crédito disponible y siguen luchando y abriendo mercado, es decir crean actividad.
¿Hay por ahí algún político que tenga la más ligera idea de qué POLÍTICAS hacer para que este país levante la cabeza y empiece a moverse? Me temo que no.
La política es una actividad que consiste en tomar decisiones y ejecutar las acciones planificadas para conseguir los objetivos del grupo. En democracia, el grupo delega esta actividad a un cierto número de personas. Durante un periodo (campaña electoral), quienes quieran representar al grupo, exponen públicamente sus planes. Después, se vota. Los elegidos se organizan y trabajan en lo necesario para que los planes se ejecuten e informan al electorado de los progresos obtenidos.
Bonito, ¿no? Y fácil en apariencia. Sin embargo, ¿por qué la política está tan alejada de lo que se supone que tiene que ser? Eso es algo que la sociología tendrá que explicar, pero, mucho me temo que le va a llevar mucho tiempo. La política perdió el norte, como un pollo sin cabeza: se mueve de un lado a otro a todo correr pero no va a ninguna parte porque le falta el elemento de control central. La política debería ser el cerebro colectivo, pero no es así. Alguien descerebró a la política.
La verdad es que, en España, la cosecha de buenos políticos en los últimos veinte años es escasa. Las personas más valiosas fueron huyendo, y su sitio lo ocupó gente menos capaz. Esta gente, sin nada que ofrecer, fuera de una fidelidad sin límites a su madre nutricia (el partido), carece de principios axiomáticos. No entienden que, más allá de las ideologías, más allá del partido, lo esencial es alcanzar los objetivos del grupo, y sobre todo uno: el bienestar general. Eso es política.
La población cae en el desánimo cuando escucha las estupideces que le dicen sus representantes. Estupideces que dejan entrever su despiste total . Cualquier persona sabe que la falta de actividad es el problema general más importante a resolver en España. Cualquier persona ve que constantemente se pone el foco sobre cosas que no son un problema acuciante (el modelo de estado, o cualquier otro) para que no se hable de lo realmente importante: crear actividad. Esto es, sin duda, señal de desorientación general de los políticos.
Ni el anterior gobierno, ni el actual, que ya lleva un año, nos han dicho una sola palabra de cuales eran sus planes para resolver el gran asunto. Sin actividad no hay sostenimiento posible del estado. Así que del bienestar, ni se habla. Sencillamente no hay planes. ¿El déficit? Sí, claro que es importante pero si no crece la actividad, nunca se resolverá lo del déficit. Lo que queremos es que se nos diga qué se va a hacer para incrementar la actividad, o al menos cuales son los planes.
Claro está que el gobierno puede decir: "no sé", pero queda mal. Por contra se dice que la reforma laboral resolverá las cosas. Yo quisiera creerlo, de verdad, pero es que no lo entiendo. No entiendo qué tiene que ver la legislación laboral con la actividad. Actividad es producir bienes y servicios para consumo propio y ajeno, así de sencillo. Lo demás son estupideces que salen de la boca de estos personajes que tenemos en el poder y en la oposición. La política no resolverá el problema de la actividad en España; ni tan siquiera ayudará a ello porque la clase política, ni sabe hacerlo ni le interesa. su objetivo único es su propio bienestar, no el del grupo.
El descenso del paro en diciembre es una alegría, pero también un espejismo, porque nada cambia si no se hace algo, y aquí no se ha hecho nada. El único dato positivo de los últimos meses es que nuestras exportaciones aumentaron. Este aumento no fue obra de ninguna acción desde la política; fue el fruto del esfuerzo emprendedor de algunos empresarios, que se dan cuenta de que hay que buscar otros mercados. Aquí el problema real lo tenemos en los políticos, que no saben qué hacer para que las cosas cambien. Muchos empresarios, los menos garrulos, tienen bastante mérito: no hay crédito disponible y siguen luchando y abriendo mercado, es decir crean actividad.
¿Hay por ahí algún político que tenga la más ligera idea de qué POLÍTICAS hacer para que este país levante la cabeza y empiece a moverse? Me temo que no.
02 enero, 2013
Lo que sí nos podemos permitir
En una de las reuniones de amigos típicas de las fechas navideñas surgió el asunto de la crisis y de los recortes: que si el euro por receta, que si sanidad pública, que si impuestos, que si contención del gasto. En fin, todo lo que está en el ambiente... La discusión se calentaba por momentos. A pesar de tratarse de un grupo de gente templada, los ánimos se encrespaban por las distintas sensibilidades de cada uno. Yo ya me temía que el diálogo se transformara en confrontación y que, como siempre en estos casos, ninguna luz surgiera de aquel debate.
De repente alguien dijo: "Lo que no puede ser es que haya gente que tenga que dormir en la calle; que no tenga un lugar donde asearse, un espejo donde peinarse ni un váter donde hacer lo que toque. Ese gasto nos lo tenemos permitir obligatoriamente. Lo demás son estupideces". El silencio se hizo espeso. A pesar de la locuacidad facilitada por un poco de alcohol, nadie abrió la boca durante unos largos segundos. Todos le miramos como si ese alguien fuera la única persona lúcida en el grupo. Nos sentíamos estúpidos.
Si una comunidad no es capaz de dar solución a esto es que carece de gobernanza. Sus objetivos, sus prioridades, están descentradas. Todo está mal porque, si al elemento esencial de toda sociedad, el ser humano, no puede ofrecérsele, un simple camastro donde dormir o un simple inodoro donde hacer sus deposiciones, entonces es que la sociedad está realmente enferma. En las protectoras hay animales que reciben unos mínimos cuidados: cobijo e higiene, que toda una comunidad organizada, llena de instituciones y de organismos, es incapaz de ofrecer a los seres humanos.
Me pregunto cuánto hay que recortar del presupuesto de fastos, fiestas, ipads, móviles y demás gilipolleces para que se pueda dar una tabla, una manta y un techo a la gente que duerme en la calle. Me pregunto cuanto hay que subir los impuestos a quienes más tienen para garantizar que los desfavorecidos puedan orinar sin estar expuestos a las miradas reprobatorias de los ciudadanos, o mirarse a un espejo, aunque sea pequeño, para reconocer su propio rostro oculto casi siempre por su propia vergüenza y pudor.
Feliz año nuevo.
En una de las reuniones de amigos típicas de las fechas navideñas surgió el asunto de la crisis y de los recortes: que si el euro por receta, que si sanidad pública, que si impuestos, que si contención del gasto. En fin, todo lo que está en el ambiente... La discusión se calentaba por momentos. A pesar de tratarse de un grupo de gente templada, los ánimos se encrespaban por las distintas sensibilidades de cada uno. Yo ya me temía que el diálogo se transformara en confrontación y que, como siempre en estos casos, ninguna luz surgiera de aquel debate.
De repente alguien dijo: "Lo que no puede ser es que haya gente que tenga que dormir en la calle; que no tenga un lugar donde asearse, un espejo donde peinarse ni un váter donde hacer lo que toque. Ese gasto nos lo tenemos permitir obligatoriamente. Lo demás son estupideces". El silencio se hizo espeso. A pesar de la locuacidad facilitada por un poco de alcohol, nadie abrió la boca durante unos largos segundos. Todos le miramos como si ese alguien fuera la única persona lúcida en el grupo. Nos sentíamos estúpidos.
Si una comunidad no es capaz de dar solución a esto es que carece de gobernanza. Sus objetivos, sus prioridades, están descentradas. Todo está mal porque, si al elemento esencial de toda sociedad, el ser humano, no puede ofrecérsele, un simple camastro donde dormir o un simple inodoro donde hacer sus deposiciones, entonces es que la sociedad está realmente enferma. En las protectoras hay animales que reciben unos mínimos cuidados: cobijo e higiene, que toda una comunidad organizada, llena de instituciones y de organismos, es incapaz de ofrecer a los seres humanos.
Me pregunto cuánto hay que recortar del presupuesto de fastos, fiestas, ipads, móviles y demás gilipolleces para que se pueda dar una tabla, una manta y un techo a la gente que duerme en la calle. Me pregunto cuanto hay que subir los impuestos a quienes más tienen para garantizar que los desfavorecidos puedan orinar sin estar expuestos a las miradas reprobatorias de los ciudadanos, o mirarse a un espejo, aunque sea pequeño, para reconocer su propio rostro oculto casi siempre por su propia vergüenza y pudor.
Feliz año nuevo.
25 diciembre, 2012
De políticos y reyes
Los reyes, por definición, reinan y disfrutan de una vida muelle mientras otros mandan y gobiernan. Tienen una agenda muy apretada de actos públicos y su único quehacer consiste en ir adonde les digan y ejercer su trabajo de representación. Es tanto el trabajo, que los reyes están obligados a reproducirse para tener quién los ayude, y así, reinas, príncipes, infantas y consortes les facilitan la tarea ostentando la representación del estado en cualquier parte. El abanico de la familia real española se extiende desde la recepción de embajadores y la representación en foros internacionales hasta la muy loable incursión en el mundo de la delincuencia económica, lo que llevará, si todo va normal, a alguien de la realeza postiza a representar a la casa real ante la población reclusa.
Los reyes no tienen mayor interés para una nación que no sea el puramente ornamental. Sin embargo, a veces, se ven obligados a tomar las riendas en situaciones en las que la falta de liderazgo entre los que mandan y gobiernan, o sea, la clase política, hace que el país sufra una parálisis anquilosante que le impide avanzar. Recuerdo el 23 F; qué alivio sentí cuando oí hablar a aquel rey "pardillo" ordenando al ejército que se estuviera quieto. No es que Juan Carlos tuviera realmente carisma, de hecho carece totalmente de esta cosa; pero se daba perfecta cuenta de que lo único que necesitaban los intrépidos militares era que se les mandara: "pónganse firmes", y se pusieron. A todo esto, en el 23 F se desembocó porque la clase política en pleno no supo reconocer al ejercito como un problema, o si lo hizo, no puso los medios para que no se saliera de madre.
Casi treinta años después un rey avejentado y en horas bajas de popularidad, recompuesto en su osamenta por gracia del titanio y otros materiales de última generación y descompuesto como líder a causa de yernos y algún elefante, tiene que ser quien diga algo inteligente, algo que marque la dirección a seguir, algo que los ciudadanos vemos claro y diáfano desde hace algunos años: que hay que volver a hacer política de estado en lugar de política de partido. Qué tenga que ser un jefe de estado no electo, o sea un jefe de estado ilegítimo, quien marque un rumbo lógico hacia la luz en la oscuridad de la crisis refrenda mis teorías de que, en este pobre país, no hay ningún político ni ningún partido que valga un carajo.
La clase política aprueba sacrificios económicos que estrujan a la población, sin embargo no adelgazan las administraciones ni las sinecuras para los pancistas (senado, diputaciones, consejos, fundaciones, etc...). El problema no va con ellos. Son cientos de miles y no hacen nada por los electores, por quienes, al final, los ponemos en sus sillones. Siguen a lo suyo, a conservar el poder para mantener su barriga y la de sus partidarios bien llena. La clase política se comporta como los reyes en la edad media al matar de hambre al pueblo para obtener dinero, mientras que el rey imparte teoría política simple en un discurso de Navidad. Es el mundo al revés.
Si yo fuera político hoy no saldría a la calle de vergüenza. Si yo fuera Rajoy, ya estaría llamando a Rubalcaba y a todos los demás para pedir perdón en conjunto a la población y en unos nuevos pactos de la Moncloa ponerle solución a esta mierda de crisis, que es económica en todo el mundo, pero que en España se ve quintuplicada a causa de la incompetencia y la ambición partidista de tanto estúpido metido a político.
Los reyes, por definición, reinan y disfrutan de una vida muelle mientras otros mandan y gobiernan. Tienen una agenda muy apretada de actos públicos y su único quehacer consiste en ir adonde les digan y ejercer su trabajo de representación. Es tanto el trabajo, que los reyes están obligados a reproducirse para tener quién los ayude, y así, reinas, príncipes, infantas y consortes les facilitan la tarea ostentando la representación del estado en cualquier parte. El abanico de la familia real española se extiende desde la recepción de embajadores y la representación en foros internacionales hasta la muy loable incursión en el mundo de la delincuencia económica, lo que llevará, si todo va normal, a alguien de la realeza postiza a representar a la casa real ante la población reclusa.
Los reyes no tienen mayor interés para una nación que no sea el puramente ornamental. Sin embargo, a veces, se ven obligados a tomar las riendas en situaciones en las que la falta de liderazgo entre los que mandan y gobiernan, o sea, la clase política, hace que el país sufra una parálisis anquilosante que le impide avanzar. Recuerdo el 23 F; qué alivio sentí cuando oí hablar a aquel rey "pardillo" ordenando al ejército que se estuviera quieto. No es que Juan Carlos tuviera realmente carisma, de hecho carece totalmente de esta cosa; pero se daba perfecta cuenta de que lo único que necesitaban los intrépidos militares era que se les mandara: "pónganse firmes", y se pusieron. A todo esto, en el 23 F se desembocó porque la clase política en pleno no supo reconocer al ejercito como un problema, o si lo hizo, no puso los medios para que no se saliera de madre.
Casi treinta años después un rey avejentado y en horas bajas de popularidad, recompuesto en su osamenta por gracia del titanio y otros materiales de última generación y descompuesto como líder a causa de yernos y algún elefante, tiene que ser quien diga algo inteligente, algo que marque la dirección a seguir, algo que los ciudadanos vemos claro y diáfano desde hace algunos años: que hay que volver a hacer política de estado en lugar de política de partido. Qué tenga que ser un jefe de estado no electo, o sea un jefe de estado ilegítimo, quien marque un rumbo lógico hacia la luz en la oscuridad de la crisis refrenda mis teorías de que, en este pobre país, no hay ningún político ni ningún partido que valga un carajo.
La clase política aprueba sacrificios económicos que estrujan a la población, sin embargo no adelgazan las administraciones ni las sinecuras para los pancistas (senado, diputaciones, consejos, fundaciones, etc...). El problema no va con ellos. Son cientos de miles y no hacen nada por los electores, por quienes, al final, los ponemos en sus sillones. Siguen a lo suyo, a conservar el poder para mantener su barriga y la de sus partidarios bien llena. La clase política se comporta como los reyes en la edad media al matar de hambre al pueblo para obtener dinero, mientras que el rey imparte teoría política simple en un discurso de Navidad. Es el mundo al revés.
Si yo fuera político hoy no saldría a la calle de vergüenza. Si yo fuera Rajoy, ya estaría llamando a Rubalcaba y a todos los demás para pedir perdón en conjunto a la población y en unos nuevos pactos de la Moncloa ponerle solución a esta mierda de crisis, que es económica en todo el mundo, pero que en España se ve quintuplicada a causa de la incompetencia y la ambición partidista de tanto estúpido metido a político.
20 diciembre, 2012
Países estúpidos
Los países, las comunidades sociales en general, son como las personas. Las hay normales y estúpidas. Hay quien sostiene que determinados rasgos, como la estupidez de la que hablamos, son determinados por los genes. Los genes muchas veces no se manifiestan, por raros mecanismos inhibitorios, hasta que se dan unas condiciones ambientales determinadas. Eso le pasa a la estupidez. Este gen social, es decir, residente en muchas personas, desencadena toda su fuerza cuando determinados individuos portadores se hacen políticos y tienen que tomar decisiones que afectan al resto de la comunidad.
La evidencia de que esto es así está en la extraña actitud de los gobernantes de turno para con la ciencia, para con la investigación en general. Desde hace decenios los investigadores españoles de alto nivel tuvieron que hacer la maleta e irse a lugares donde la comunidad ciudadana invirtiera en ciencia y desarrollo del conocimiento. Son raros los que se quedaron en España y tuvieron éxito. el caso de Santiago Ramón y Cajal fue uno entre cientos o miles. Nota para representantes electos y no electos: Santiago Ramón y Cajal era uno, no tres y ganó un premio Nobel (compartido) por sus estudios sobre las células nerviosas, las neuronas, que tan poco abundan en la clase política.
España jamás hizo un esfuerzo para que los genios se quedaran en casa investigando y dando frutos. La mayor parte de nuestros cerebros más valiosos estuvieron y están fuera de aquí; y no porque quieran, sino porque les empujan a marcharse. La frustración y la incomprensión de los estúpidos es algo con lo que los científicos no pueden. La estupidez y la ciencia siempre estuvieron reñidas, y en España, salvo excepciones difíciles de encontrar, los políticos son estúpidos, luego, los científicos huyen.
Qué nadie me pregunte por qué el gen de la estupidez se manifiesta al entrar en política porque no sabría explicarlo, pero la cosa parece evidente. Es así desde hace siglos respecto a la ciencia. Cortar recursos en investigación científica en un país en crisis es como si una familia, para recortar gastos, deja de enviar a los niños al colegio y, sin embargo, mantiene el de las vacaciones en la playa. La estupidez en los políticos es algo parecido.
Los países, las comunidades sociales en general, son como las personas. Las hay normales y estúpidas. Hay quien sostiene que determinados rasgos, como la estupidez de la que hablamos, son determinados por los genes. Los genes muchas veces no se manifiestan, por raros mecanismos inhibitorios, hasta que se dan unas condiciones ambientales determinadas. Eso le pasa a la estupidez. Este gen social, es decir, residente en muchas personas, desencadena toda su fuerza cuando determinados individuos portadores se hacen políticos y tienen que tomar decisiones que afectan al resto de la comunidad.
La evidencia de que esto es así está en la extraña actitud de los gobernantes de turno para con la ciencia, para con la investigación en general. Desde hace decenios los investigadores españoles de alto nivel tuvieron que hacer la maleta e irse a lugares donde la comunidad ciudadana invirtiera en ciencia y desarrollo del conocimiento. Son raros los que se quedaron en España y tuvieron éxito. el caso de Santiago Ramón y Cajal fue uno entre cientos o miles. Nota para representantes electos y no electos: Santiago Ramón y Cajal era uno, no tres y ganó un premio Nobel (compartido) por sus estudios sobre las células nerviosas, las neuronas, que tan poco abundan en la clase política.
España jamás hizo un esfuerzo para que los genios se quedaran en casa investigando y dando frutos. La mayor parte de nuestros cerebros más valiosos estuvieron y están fuera de aquí; y no porque quieran, sino porque les empujan a marcharse. La frustración y la incomprensión de los estúpidos es algo con lo que los científicos no pueden. La estupidez y la ciencia siempre estuvieron reñidas, y en España, salvo excepciones difíciles de encontrar, los políticos son estúpidos, luego, los científicos huyen.
Qué nadie me pregunte por qué el gen de la estupidez se manifiesta al entrar en política porque no sabría explicarlo, pero la cosa parece evidente. Es así desde hace siglos respecto a la ciencia. Cortar recursos en investigación científica en un país en crisis es como si una familia, para recortar gastos, deja de enviar a los niños al colegio y, sin embargo, mantiene el de las vacaciones en la playa. La estupidez en los políticos es algo parecido.
16 diciembre, 2012
Los que no olvidamos
Desde hace mucho tiempo critico ácidamente al PSOE. Critico porque no olvido que puso un horizonte de ilusión en un electorado tras las luces y las sombras de los gobiernos del PP. Zapatero subió al poder por una desgraciada carambola: un atentado horrible, un intento de engañar a toda una sociedad ("fue ETA") y pasar por allí en aquel momento. Pero, Zapatero, en quien se confiaba al grito de "no nos falles", no cortó las alas al neoliberalismo desbocado, es más, le dio continuidad. Eso sí, lo maquilló con unos cuantos afeites sociales en forma de ley de dependencia y premios a la natalidad. Zapatero lo hizo mal, y para ganar en sus segundas elecciones dijo que España era una economía sólida, que no había crisis... Pobre iluso... A él, seguro que también le engañaron los suyos.
Sin embargo, Zapatero ya es agua pasada. El tiempo dará su veredicto en forma de análisis histórico. Ahora tenemos aquí a Rajoy. Tenemos aquí al PP. Nos gobierna el partido político más amoral de la historia de España; el partido para el que la labor de oposición consiste no en proponer alternativas sino en hacer el máximo daño posible al oponente sin importar las consecuencias para la sociedad. El modelo que inauguró Aznar con el "Váyase Sr. González", lo continuó, fiel a la FAES, Rajoy con una oposición chusca y bronca que jamás ayudó al gobierno, a pesar de que las dificultades por las que atravesaba España eran también responsabilidad de su partido.
Lo malo de seguir un modelo negativo, es que todo se hace maniqueo: el problema es el PSOE, la solución el PP. Y eso es un error garrafal, porque, es cuestión de tiempo que todo lo dicho se vuelva contra la persona, contra el partido que alentó aquella política. La mala praxis nunca se olvida. Si un médico se equivoca, el paciente no olvida, está claro. El feo estilo de Rajoy le llevó a afirmar cosas que ahora no puede sostener. Ilusionó a un cierto electorado que le creía y eso es mala praxis en política. Crear expectativas y no cumplir es un seguro de expulsión del poder.
El electorado no va a olvidar lo que le dijo a Zapatero cuando subió el IVA, lo que prometió sobre no tocar los impuestos, sobre la garantía del poder adquisitivo de los pensionistas, sobre no recortar en sanidad ni educación,..., en fin, sobre miles de cosas. Rajoy, el PP, siguió una estrategia para derribar al gobierno anterior y para ganarse el favor de los ciudadanos. Lo consiguió, desde luego, pero ahora tendrá que explicar por qué lo dijo. Y echar la culpa a la herencia no vale. En la oposición conocía perfectamente las cuentas del estado, de las autonomías, la balanza de pagos, los indicadores económicos, todo. No hay excusas para engañar a un electorado crédulo de esa manera. El PP ganó las elecciones legítimamente pero de manera sucia.
Ahora estamos viendo el resultado de un año con Rajoy. Estoy completamente seguro de que si el PSOE estuviera en el poder las cosas serían exactamente igual en cuanto a recortes, igualito. Pero el PSOE ya nos había dicho en qué dificultades estábamos y se le descabalgó. Rajoy engañó al electorado y tiene lo que quería. Rajoy tendrá ahora el privilegio de ser el comandante al mando en el hundimiento, o el embarrancamiento, de este paquebote llamado España.
Desde hace mucho tiempo critico ácidamente al PSOE. Critico porque no olvido que puso un horizonte de ilusión en un electorado tras las luces y las sombras de los gobiernos del PP. Zapatero subió al poder por una desgraciada carambola: un atentado horrible, un intento de engañar a toda una sociedad ("fue ETA") y pasar por allí en aquel momento. Pero, Zapatero, en quien se confiaba al grito de "no nos falles", no cortó las alas al neoliberalismo desbocado, es más, le dio continuidad. Eso sí, lo maquilló con unos cuantos afeites sociales en forma de ley de dependencia y premios a la natalidad. Zapatero lo hizo mal, y para ganar en sus segundas elecciones dijo que España era una economía sólida, que no había crisis... Pobre iluso... A él, seguro que también le engañaron los suyos.
Sin embargo, Zapatero ya es agua pasada. El tiempo dará su veredicto en forma de análisis histórico. Ahora tenemos aquí a Rajoy. Tenemos aquí al PP. Nos gobierna el partido político más amoral de la historia de España; el partido para el que la labor de oposición consiste no en proponer alternativas sino en hacer el máximo daño posible al oponente sin importar las consecuencias para la sociedad. El modelo que inauguró Aznar con el "Váyase Sr. González", lo continuó, fiel a la FAES, Rajoy con una oposición chusca y bronca que jamás ayudó al gobierno, a pesar de que las dificultades por las que atravesaba España eran también responsabilidad de su partido.
Lo malo de seguir un modelo negativo, es que todo se hace maniqueo: el problema es el PSOE, la solución el PP. Y eso es un error garrafal, porque, es cuestión de tiempo que todo lo dicho se vuelva contra la persona, contra el partido que alentó aquella política. La mala praxis nunca se olvida. Si un médico se equivoca, el paciente no olvida, está claro. El feo estilo de Rajoy le llevó a afirmar cosas que ahora no puede sostener. Ilusionó a un cierto electorado que le creía y eso es mala praxis en política. Crear expectativas y no cumplir es un seguro de expulsión del poder.
El electorado no va a olvidar lo que le dijo a Zapatero cuando subió el IVA, lo que prometió sobre no tocar los impuestos, sobre la garantía del poder adquisitivo de los pensionistas, sobre no recortar en sanidad ni educación,..., en fin, sobre miles de cosas. Rajoy, el PP, siguió una estrategia para derribar al gobierno anterior y para ganarse el favor de los ciudadanos. Lo consiguió, desde luego, pero ahora tendrá que explicar por qué lo dijo. Y echar la culpa a la herencia no vale. En la oposición conocía perfectamente las cuentas del estado, de las autonomías, la balanza de pagos, los indicadores económicos, todo. No hay excusas para engañar a un electorado crédulo de esa manera. El PP ganó las elecciones legítimamente pero de manera sucia.
Ahora estamos viendo el resultado de un año con Rajoy. Estoy completamente seguro de que si el PSOE estuviera en el poder las cosas serían exactamente igual en cuanto a recortes, igualito. Pero el PSOE ya nos había dicho en qué dificultades estábamos y se le descabalgó. Rajoy engañó al electorado y tiene lo que quería. Rajoy tendrá ahora el privilegio de ser el comandante al mando en el hundimiento, o el embarrancamiento, de este paquebote llamado España.
15 diciembre, 2012
In God we trust
Este es el lema de los EE. UU. Confiamos en Dios. Este lema fue adoptado en los años 50 bajo la presidencia de Eisenhower. La mención a Dios es constante en este país. El lema anterior era algo más civil, era E pluribus unum. De muchos uno era un poco más coherente con lo que una sociedad es o quiere ser. Es en verdad un lema, algo que une, algo tangible. Pero en ninguno de los dos hay una referencia a un objetivo común como pueblo.
Los lemas son importantes porque dan carácter a un país. Francia es Libertad, Igualdad, Fraternidad y la sociedad francesa va adelante con su lema, con su carácter. El de Alemania, Unidad, Justicia, Libertad, también imprime un sello al país. Incluso el lema del Reino Unido, Dios y mi derecho, pone claro que, a la par que el poder divino, está el derecho de las personas. el pueblo británico es altivo y orgulloso, a la altura de cualquier dios.
Loe EE.UU. tienen una historia particular y una visión de las cosas chocante para los europeos. El individualismo y la desprotección estatal, fuera de la pura beneficencia, esculpió una sociedad carente de valores comunes, preñada de tipos raros, solitarios, sin conciencia verdadera de qué es bueno o malo. Individuos que no son más que el fruto de la desatención. Los padres se preocupan de buscarse la vida y solo se preocupan de la protección de sus hijos, pero no de su educación en valores. Los cachorros repiten el comportamiento de los padres y en este caso el comportamiento del estadounidense medio es el individualismo, el yo. Los niños son lo que ven en casa.
Esta ausencia de atención hacia la población infantil genera tres tipos de personas. Por un lado, gracias a la propia naturaleza humana, la gente normal, mayoría; por otro los insensibles capaces de hacer cualquier cosa en su provecho, sin importar las consecuencias para el resto de los humanos, la sociedad americana es fuente constante de desalmados de alto nivel; y en tercer lugar los inadaptados sociales extremos, que suelen ser quienes preparan este tipo de masacres.
En Europa esto puede ocurrir alguna vez, especialmente en aquellos países más ricos y con una sociedad llena de gente solitaria. Pero no es moneda común como en Norteamérica. En Europa, aún en crisis, hay una política social. En Estados Unidos no quieren ni la sanidad pública. Lo que les pase a quienes no pueden pagar les trae absolutamente sin cuidado. Ellos confían en Dios, y es todo. Es su carácter. In God we trust y E pluribus unum. Pero nada más.
Me pregunto qué puede pasar por la mente de un individuo que va a cometer una atrocidad de este tipo. que resortes de pensamiento tendrá cuando coge un rifle y se dirige a una escuela a pegarles tiros a niños. ¿Pensaba en su madre que había asesinado antes? También me pregunto qué pasa por la cabeza de la gente sensible en este extraño país. Imagino que se preguntaran cómo se generan tales monstruos en esta tierra de oportunidades. Lo malo es que no quieren dar solución a las cosas, y la hay.
Este es el lema de los EE. UU. Confiamos en Dios. Este lema fue adoptado en los años 50 bajo la presidencia de Eisenhower. La mención a Dios es constante en este país. El lema anterior era algo más civil, era E pluribus unum. De muchos uno era un poco más coherente con lo que una sociedad es o quiere ser. Es en verdad un lema, algo que une, algo tangible. Pero en ninguno de los dos hay una referencia a un objetivo común como pueblo.
Los lemas son importantes porque dan carácter a un país. Francia es Libertad, Igualdad, Fraternidad y la sociedad francesa va adelante con su lema, con su carácter. El de Alemania, Unidad, Justicia, Libertad, también imprime un sello al país. Incluso el lema del Reino Unido, Dios y mi derecho, pone claro que, a la par que el poder divino, está el derecho de las personas. el pueblo británico es altivo y orgulloso, a la altura de cualquier dios.
Loe EE.UU. tienen una historia particular y una visión de las cosas chocante para los europeos. El individualismo y la desprotección estatal, fuera de la pura beneficencia, esculpió una sociedad carente de valores comunes, preñada de tipos raros, solitarios, sin conciencia verdadera de qué es bueno o malo. Individuos que no son más que el fruto de la desatención. Los padres se preocupan de buscarse la vida y solo se preocupan de la protección de sus hijos, pero no de su educación en valores. Los cachorros repiten el comportamiento de los padres y en este caso el comportamiento del estadounidense medio es el individualismo, el yo. Los niños son lo que ven en casa.
Esta ausencia de atención hacia la población infantil genera tres tipos de personas. Por un lado, gracias a la propia naturaleza humana, la gente normal, mayoría; por otro los insensibles capaces de hacer cualquier cosa en su provecho, sin importar las consecuencias para el resto de los humanos, la sociedad americana es fuente constante de desalmados de alto nivel; y en tercer lugar los inadaptados sociales extremos, que suelen ser quienes preparan este tipo de masacres.
En Europa esto puede ocurrir alguna vez, especialmente en aquellos países más ricos y con una sociedad llena de gente solitaria. Pero no es moneda común como en Norteamérica. En Europa, aún en crisis, hay una política social. En Estados Unidos no quieren ni la sanidad pública. Lo que les pase a quienes no pueden pagar les trae absolutamente sin cuidado. Ellos confían en Dios, y es todo. Es su carácter. In God we trust y E pluribus unum. Pero nada más.
Me pregunto qué puede pasar por la mente de un individuo que va a cometer una atrocidad de este tipo. que resortes de pensamiento tendrá cuando coge un rifle y se dirige a una escuela a pegarles tiros a niños. ¿Pensaba en su madre que había asesinado antes? También me pregunto qué pasa por la cabeza de la gente sensible en este extraño país. Imagino que se preguntaran cómo se generan tales monstruos en esta tierra de oportunidades. Lo malo es que no quieren dar solución a las cosas, y la hay.
14 diciembre, 2012
Santa Rita, Rita...
Siempre es fácil todo cuando las cosas van a mejor. Se pasa perfectamente de un camastro a una cama; de ir a pie, a ir en bicicleta; de una choza a una casa, aunque no sea muy grande; y de lo garbanzos a los chuletones. Sin embargo el sentido opuesto es mas trabajoso. Los personas nos adaptamos perfectamente a mayores comodidades, pero nos rebelamos cuando estas nos son negadas, después de habérnoslas regalado: Santa Rita Rita...
Los problemas siempre vienen del mismo sitio: de la aplicación de políticas. Si tengo dinero y lo utilizo para contentar con mejoras sociales a una masa electoral para que me otorgue sus favores, me expongo a que, cuando no lo tenga y se las elimine, se me suban a las barbas por lo expuesto en el párrafo anterior: Santa Rita Rita... No se puede jugar nunca a electoralismo con una mejora social. Antes hay que estar seguro de que esta es consolidable "ad eternum", porque, si no, cuando la cosa patine, va a haber lío.
Que la ley de dependencia es una ley justa, todo el mundo lo sabe, hasta los votantes del PP. Nadie niega, salvo que sea un malnacido, que las personas que tienen hipotecada su vida por cuidar a un familiar tienen que ser protegidas de alguna manera. Como nadie niega que la sanidad integral debe incluir los transportes hospitalarios y la gratuidad de los medicamentos para aquellos que menos tienen, o más necesitan. Lo malo es que el dinero no florece, que las cosas cuestan mucho y que el estado no recauda ni dispone de crédito suficiente para afrontar los costes en que incurrió por jugar al electoralismo con el bienestar.
La aplicación de la ideología del PP lleva a la injusticia social manifiesta, que es eliminar derechos. Para el PP los desfavorecidos no existen. Como tampoco existe una sanidad universal y pública. Para el PP todo debería ser privado. Y eso en un modelo europeo es inaceptable. El PP tiene ahora el encargo de gobernar y gestionar la situación del estado, ciertamente difícil. Pero esto no consiste en eliminar de un plumazo los beneficios que la sociedad fue adquiriendo con los años y a través de sucesivos gobiernos de todos los colores. No, sin intentar mantenerlos por todos los medios.
El PP, como el PSOE, jugaron con fuego y regalaron favores sociales de los que los ciudadanos no quieren ahora desprenderse. Los ciudadanos quieren un sistema de salud más gratuito, si cabe, que el actual. Los ciudadanos quieren que la sociedad sea justa con los dependientes y con sus cuidadores. La sociedad quiere que los derechos adquiridos se conserven y se amplíen. Y exige de los políticos que hagan lo necesario para que esto sea así.
Y, desde luego, es posible. Todo se puede gestionar mejor y nada como una situación de crisis para hacerlo. Se pueden abaratar costes en miles de sitios para evitar recortes en otros. Se pueden elevar fuertemente los impuestos de los favorecidos para mantener los derechos de todos. Los partidos no pueden olvidar que el voto de un pobre vale exactamente lo mismo que el de un rico y que se deben a sus electores, y hay más pobres.
Es una lástima que se nos acostumbrase mal, pero la culpa no es nuestra, así que los políticos tendrán que mover el culo y mantener el estado de las cosas sacando el dinero de donde lo hay: de los bolsillos de quienes lo acumularon el la época de bonanza y de reducir los enormes costos del aparato político del estado central, autonomías, administraciones locales, diputaciones, cabildos y demás engendros. Es fácil, solo hay que hacerlo... Eso y gestionar con la máxima eficiencia.
Siempre es fácil todo cuando las cosas van a mejor. Se pasa perfectamente de un camastro a una cama; de ir a pie, a ir en bicicleta; de una choza a una casa, aunque no sea muy grande; y de lo garbanzos a los chuletones. Sin embargo el sentido opuesto es mas trabajoso. Los personas nos adaptamos perfectamente a mayores comodidades, pero nos rebelamos cuando estas nos son negadas, después de habérnoslas regalado: Santa Rita Rita...
Los problemas siempre vienen del mismo sitio: de la aplicación de políticas. Si tengo dinero y lo utilizo para contentar con mejoras sociales a una masa electoral para que me otorgue sus favores, me expongo a que, cuando no lo tenga y se las elimine, se me suban a las barbas por lo expuesto en el párrafo anterior: Santa Rita Rita... No se puede jugar nunca a electoralismo con una mejora social. Antes hay que estar seguro de que esta es consolidable "ad eternum", porque, si no, cuando la cosa patine, va a haber lío.
Que la ley de dependencia es una ley justa, todo el mundo lo sabe, hasta los votantes del PP. Nadie niega, salvo que sea un malnacido, que las personas que tienen hipotecada su vida por cuidar a un familiar tienen que ser protegidas de alguna manera. Como nadie niega que la sanidad integral debe incluir los transportes hospitalarios y la gratuidad de los medicamentos para aquellos que menos tienen, o más necesitan. Lo malo es que el dinero no florece, que las cosas cuestan mucho y que el estado no recauda ni dispone de crédito suficiente para afrontar los costes en que incurrió por jugar al electoralismo con el bienestar.
La aplicación de la ideología del PP lleva a la injusticia social manifiesta, que es eliminar derechos. Para el PP los desfavorecidos no existen. Como tampoco existe una sanidad universal y pública. Para el PP todo debería ser privado. Y eso en un modelo europeo es inaceptable. El PP tiene ahora el encargo de gobernar y gestionar la situación del estado, ciertamente difícil. Pero esto no consiste en eliminar de un plumazo los beneficios que la sociedad fue adquiriendo con los años y a través de sucesivos gobiernos de todos los colores. No, sin intentar mantenerlos por todos los medios.
El PP, como el PSOE, jugaron con fuego y regalaron favores sociales de los que los ciudadanos no quieren ahora desprenderse. Los ciudadanos quieren un sistema de salud más gratuito, si cabe, que el actual. Los ciudadanos quieren que la sociedad sea justa con los dependientes y con sus cuidadores. La sociedad quiere que los derechos adquiridos se conserven y se amplíen. Y exige de los políticos que hagan lo necesario para que esto sea así.
Y, desde luego, es posible. Todo se puede gestionar mejor y nada como una situación de crisis para hacerlo. Se pueden abaratar costes en miles de sitios para evitar recortes en otros. Se pueden elevar fuertemente los impuestos de los favorecidos para mantener los derechos de todos. Los partidos no pueden olvidar que el voto de un pobre vale exactamente lo mismo que el de un rico y que se deben a sus electores, y hay más pobres.
Es una lástima que se nos acostumbrase mal, pero la culpa no es nuestra, así que los políticos tendrán que mover el culo y mantener el estado de las cosas sacando el dinero de donde lo hay: de los bolsillos de quienes lo acumularon el la época de bonanza y de reducir los enormes costos del aparato político del estado central, autonomías, administraciones locales, diputaciones, cabildos y demás engendros. Es fácil, solo hay que hacerlo... Eso y gestionar con la máxima eficiencia.
11 diciembre, 2012
Desconfianza
Un hombre que se había resbalado y caído por un precipicio, agarrado a una rama, pedía socorro: "¿Hay alguien ahí? ¡Socorro! ¿Hay alguien ahí?". Llevaba tiempo gritando y empezaba a perder toda esperanza, cuando, de repente una voz potente resonó en el entorno: "Sí. Hay alguien. Soy yo, Dios. No te preocupes. Suelta tus manos de la rama y déjate caer. Cuando estés cerca del suelo, dos de mis ángeles te recogerán y te posarán suavemente". El hombre, dudó un momento..., miró arriba y abajo... y, asiéndose mas fuerte a la rama, volvió a gritar: "¿No hay nadie más?"
¿No hay nadie más? me pregunto cada día que me enfrento a la realidad política de España y de su entorno. En este caso me refiero a Italia: Berlusconi va a pedir el voto a los italianos para salvarlos, y apuesto a que consigue la confianza del pueblo ciego. Berlusconi asume el papel de Dios, como Rajoy, que hace "lo que es mejor para el interés de todos los españoles"... Lo único en que el nuestro es mejor que el italiano es en lo de la discreción: no hace payasadas en público ni actuaciones vergonzantes ni comentarios obscenos y de mal gusto. Pero, por lo demás, como el otro, es un auténtico peligro.
Berlusconi no es un líder, es un listo que se aprovecha de la inoperancia de los partidos políticos, ocupados de sus problemas internos, para medrar y hacerse con el poder, y en su caso para evitar ir a la cárcel. Pero nada más. El éxito empresarial de este hombre le proporciona la autoestima necesaria para atreverse con todo. Solo que un estado, por mucho que se empeñen algunos, no es una empresa. Un estado se lleva más bien como un hogar, o así debe ser, porque es la casa común de todos los ciudadanos.
Los partidos, sus aparatos, se inventan cualquier cosa para justificar sus actuaciones. Sus gigantescas masturbaciones mecanicistas acerca de la estructura del estado y la suya propia nos alcanzan a todos. Piden nuestro voto y nos involucran en asuntos abstractos y subjetivos para que nos decantemos por unos o por otros, pero no nos explican nunca la realidad. Conseguir el poder mediante nuestro sufragio es el objetivo, aunque este sufragio haya sido conseguido mediante cualquier argucia.
Berlusconi vuelve; Rajoy gobierna en España,; Gallardón revienta el mundo judicial, los jueces se manifiestan; Wert incendia la educación, los rectores en bloque se echan las manos a la cabeza; y Ana Mato es ministra (increíble). En el otro lado Rubalcaba está mudo en el seno de un PSOE avergonzado; mudo, porque sino le espetan aquello de que "por qué no lo hicisteis cuando pudisteis". IU y UPy D intentan pescar en el río revuelto de los votantes defraudados. Vamos, un auténtico edén.
Y este enjambre es el que nos pide que soltemos las manos y nos dejemos caer al vacío... ¿NO HAY NADIE MAS?
Un hombre que se había resbalado y caído por un precipicio, agarrado a una rama, pedía socorro: "¿Hay alguien ahí? ¡Socorro! ¿Hay alguien ahí?". Llevaba tiempo gritando y empezaba a perder toda esperanza, cuando, de repente una voz potente resonó en el entorno: "Sí. Hay alguien. Soy yo, Dios. No te preocupes. Suelta tus manos de la rama y déjate caer. Cuando estés cerca del suelo, dos de mis ángeles te recogerán y te posarán suavemente". El hombre, dudó un momento..., miró arriba y abajo... y, asiéndose mas fuerte a la rama, volvió a gritar: "¿No hay nadie más?"
¿No hay nadie más? me pregunto cada día que me enfrento a la realidad política de España y de su entorno. En este caso me refiero a Italia: Berlusconi va a pedir el voto a los italianos para salvarlos, y apuesto a que consigue la confianza del pueblo ciego. Berlusconi asume el papel de Dios, como Rajoy, que hace "lo que es mejor para el interés de todos los españoles"... Lo único en que el nuestro es mejor que el italiano es en lo de la discreción: no hace payasadas en público ni actuaciones vergonzantes ni comentarios obscenos y de mal gusto. Pero, por lo demás, como el otro, es un auténtico peligro.
Berlusconi no es un líder, es un listo que se aprovecha de la inoperancia de los partidos políticos, ocupados de sus problemas internos, para medrar y hacerse con el poder, y en su caso para evitar ir a la cárcel. Pero nada más. El éxito empresarial de este hombre le proporciona la autoestima necesaria para atreverse con todo. Solo que un estado, por mucho que se empeñen algunos, no es una empresa. Un estado se lleva más bien como un hogar, o así debe ser, porque es la casa común de todos los ciudadanos.
Los partidos, sus aparatos, se inventan cualquier cosa para justificar sus actuaciones. Sus gigantescas masturbaciones mecanicistas acerca de la estructura del estado y la suya propia nos alcanzan a todos. Piden nuestro voto y nos involucran en asuntos abstractos y subjetivos para que nos decantemos por unos o por otros, pero no nos explican nunca la realidad. Conseguir el poder mediante nuestro sufragio es el objetivo, aunque este sufragio haya sido conseguido mediante cualquier argucia.
Berlusconi vuelve; Rajoy gobierna en España,; Gallardón revienta el mundo judicial, los jueces se manifiestan; Wert incendia la educación, los rectores en bloque se echan las manos a la cabeza; y Ana Mato es ministra (increíble). En el otro lado Rubalcaba está mudo en el seno de un PSOE avergonzado; mudo, porque sino le espetan aquello de que "por qué no lo hicisteis cuando pudisteis". IU y UPy D intentan pescar en el río revuelto de los votantes defraudados. Vamos, un auténtico edén.
Y este enjambre es el que nos pide que soltemos las manos y nos dejemos caer al vacío... ¿NO HAY NADIE MAS?
09 diciembre, 2012
Habrá que radicalizarse
No parece quedar mucho espacio político en el que alguien pueda asentarse en estos tiempos. el PSOE y el PP están prácticamente a lo mismo: conquistar parcelas de poder en las instituciones para manejar el sistema y dotar de sinecuras a sus militantes destacados que no tienen escaño en algún agujero. Ambos han hecho perder valor a la política, ambos han violentado, y hasta violado, a la Democracia.
El resto de los partidos con representación tienen el objetivo de hacerse con mayor número de votos para obtener más dinero, más representatividad y mas ventajas, que sin duda utilizarán para crecer como hidras. Es decir, si no son como el PSOE o como el PP, es porque sencillamente no pueden o no les dejan.
En esta atmósfera de desánimo para cualquier ciudadano que piense las cosas, surgen individuos como Wert, que no deja de ser un mero provocador cuya falta de humildad le impide reconocer sus propias limitaciones intelectuales. Este especimen se puso en manos de la Iglesia para cambiar el sistema educativo en lo que se refiere a la enseñanza de valores. Y se abrió de piernas para obtener a cambio no sé que cosa. ¿Por qué salto este tipo a Wert en mi argumentación...? Pues porque es todo un síntoma de la enfermedad real de nuestro país. No actúa el PP, ni mucho menos su marioneta. Actúa el poder oculto.
La Iglesia, empresa oportunista donde las haya, deja entrever cual es la mano que gobierna en realidad el timón del estado: el duo iglesia - poder económico. El PSOE y el PP no solo están plegados a él sino que forman parte de su materia. Son el brazo ejecutor de sus deseos. Parece increíble, pero es así. el PP hace lo que le dice este poder oculto, porque está en su genoma; y el PSOE porque fue bien pagado, como una prostituta política para dejarse hacer.
Si el PSOE tuvo no sé ya cuantos años para poder convertir de este país en otra cosa y no se atrevió o no supo, en quién vamos a confiar para que elimine prebendas a los poderes económicos y haga pagar impuestos de verdad a quien más tiene, o nos libre del Concordato y haga que la Iglesia Católica sea lo que tiene que ser: un grupo de curas ocupados de sus feligreses. ¿Lo haría IU, o UPyD, o...? Ni el sursuncorda que se acercara por aquí lo cambiaría. El parlamento, el gobiernos y las instituciones del estado están preñadas de acólitos que lo impedirían.
Este panorama desolador para el ciudadano lo forzará a buscar opciones radicales fuera de los circuitos. Los partidos ideológicos están terminados. Las ideologías fueron compradas con dinero y cuotas de poder. La única opción de futuro son las uniones ciudadanas con intereses comunes. Los ciudadanos, de izquierdas y de derechas, se irán concentrando en grupos a la búsqueda de objetivos. Y lo harán en la calle, porque el espacio político común está a reventar y porque tomando la calle se anexiona a más gente harta de tanta incapacidad. Esto tendrá que ocurrir si un giro copernicano no se produce en el centro izquierda. El peligro que tiene es que, si las opciones radicales toman impulso, el sistema saltará por los aires con consecuencias imprevisibles, cosa, deseable a la vista de los resultados.
No parece quedar mucho espacio político en el que alguien pueda asentarse en estos tiempos. el PSOE y el PP están prácticamente a lo mismo: conquistar parcelas de poder en las instituciones para manejar el sistema y dotar de sinecuras a sus militantes destacados que no tienen escaño en algún agujero. Ambos han hecho perder valor a la política, ambos han violentado, y hasta violado, a la Democracia.
El resto de los partidos con representación tienen el objetivo de hacerse con mayor número de votos para obtener más dinero, más representatividad y mas ventajas, que sin duda utilizarán para crecer como hidras. Es decir, si no son como el PSOE o como el PP, es porque sencillamente no pueden o no les dejan.
En esta atmósfera de desánimo para cualquier ciudadano que piense las cosas, surgen individuos como Wert, que no deja de ser un mero provocador cuya falta de humildad le impide reconocer sus propias limitaciones intelectuales. Este especimen se puso en manos de la Iglesia para cambiar el sistema educativo en lo que se refiere a la enseñanza de valores. Y se abrió de piernas para obtener a cambio no sé que cosa. ¿Por qué salto este tipo a Wert en mi argumentación...? Pues porque es todo un síntoma de la enfermedad real de nuestro país. No actúa el PP, ni mucho menos su marioneta. Actúa el poder oculto.
La Iglesia, empresa oportunista donde las haya, deja entrever cual es la mano que gobierna en realidad el timón del estado: el duo iglesia - poder económico. El PSOE y el PP no solo están plegados a él sino que forman parte de su materia. Son el brazo ejecutor de sus deseos. Parece increíble, pero es así. el PP hace lo que le dice este poder oculto, porque está en su genoma; y el PSOE porque fue bien pagado, como una prostituta política para dejarse hacer.
Si el PSOE tuvo no sé ya cuantos años para poder convertir de este país en otra cosa y no se atrevió o no supo, en quién vamos a confiar para que elimine prebendas a los poderes económicos y haga pagar impuestos de verdad a quien más tiene, o nos libre del Concordato y haga que la Iglesia Católica sea lo que tiene que ser: un grupo de curas ocupados de sus feligreses. ¿Lo haría IU, o UPyD, o...? Ni el sursuncorda que se acercara por aquí lo cambiaría. El parlamento, el gobiernos y las instituciones del estado están preñadas de acólitos que lo impedirían.
Este panorama desolador para el ciudadano lo forzará a buscar opciones radicales fuera de los circuitos. Los partidos ideológicos están terminados. Las ideologías fueron compradas con dinero y cuotas de poder. La única opción de futuro son las uniones ciudadanas con intereses comunes. Los ciudadanos, de izquierdas y de derechas, se irán concentrando en grupos a la búsqueda de objetivos. Y lo harán en la calle, porque el espacio político común está a reventar y porque tomando la calle se anexiona a más gente harta de tanta incapacidad. Esto tendrá que ocurrir si un giro copernicano no se produce en el centro izquierda. El peligro que tiene es que, si las opciones radicales toman impulso, el sistema saltará por los aires con consecuencias imprevisibles, cosa, deseable a la vista de los resultados.
06 diciembre, 2012
Oscar Niemeyer
Me había comprometido a no hablar de mi ciudad en el blog. Sólo lo hice una vez para entrar en el debate sobre la industria siderúrgica y el Centro Niemeyer. Sin embargo, hoy estoy obligado a hacerlo. Oscar Niemeyer ha muerto y creo que todos le debemos algo, como todos debemos algo a los grandes hombres. Pero es que, en Asturias, en Avilés, le debemos mucho más.
Avilés es hoy, y ya será siempre, conocida en todo el mundo gracias a este genial arquitecto. Antes, Avilés, a pesar de sus más de mil años de historia, no era nada más que un nombre geográfico ligado a la pesca, a la industria pesada y, sobre todo, a la elevada contaminación ambiental. Ahora no, ahora es un punto de referencia de la cultura a nivel mundial.
El pueblo de Avilés está orgulloso de Oscar Niemeyer y avergonzado de quienes confundieron el espíritu de su obra y de la fundación que lleva su nombre. Avergonzado de quienes intentaron e intentan sacar tajada política de una fundación únicamente orientada y con el objetivo de que la sociedad fuera cada día un poco mejor y más justa a través de la manifestación cultural.
La cultura, como la educación, no tiene signo político. En cuanto alguien partidista mete las manos en cualquiera de ellas destruye su esencia. La cultura no tiene ideología. Wagner y Borges tenían ideas que pueden considerarse ultraderechistas, y el propio Oscar Niemeyer se confesaba comunista. Y todos hicieron grandes aportaciones a las artes, porque la cultura, el arte o la ciencia, cuando son lo que en esencia son, carecen de ideología.
El nombre de Niemeyer y su lugar en el Olimpo de las artes no merece ser manchado por los intereses espurios de un puñado de bárbaros que desconocen completamente el significado del término cultura. Los muy ignorantes no saben que cultura es una idea, una idea que designa la proeza intelectual de un pueblo o civilización. Nada que ver con la política.
Descanse en paz Oscar Niemeyer. Mi agradecimiento personal por su regalo a Avilés... Por cierto, don Oscar. Si me escucha, desconfíe de los homenajes que sin duda le van a caer desde la parte política. Van también a por la tajada partidista.
El pueblo de Avilés está orgulloso de Oscar Niemeyer y avergonzado de quienes confundieron el espíritu de su obra y de la fundación que lleva su nombre. Avergonzado de quienes intentaron e intentan sacar tajada política de una fundación únicamente orientada y con el objetivo de que la sociedad fuera cada día un poco mejor y más justa a través de la manifestación cultural.
La cultura, como la educación, no tiene signo político. En cuanto alguien partidista mete las manos en cualquiera de ellas destruye su esencia. La cultura no tiene ideología. Wagner y Borges tenían ideas que pueden considerarse ultraderechistas, y el propio Oscar Niemeyer se confesaba comunista. Y todos hicieron grandes aportaciones a las artes, porque la cultura, el arte o la ciencia, cuando son lo que en esencia son, carecen de ideología.
El nombre de Niemeyer y su lugar en el Olimpo de las artes no merece ser manchado por los intereses espurios de un puñado de bárbaros que desconocen completamente el significado del término cultura. Los muy ignorantes no saben que cultura es una idea, una idea que designa la proeza intelectual de un pueblo o civilización. Nada que ver con la política.
Descanse en paz Oscar Niemeyer. Mi agradecimiento personal por su regalo a Avilés... Por cierto, don Oscar. Si me escucha, desconfíe de los homenajes que sin duda le van a caer desde la parte política. Van también a por la tajada partidista.
04 diciembre, 2012
Mariano... Mira que eres crédulo
Qué tal, Mariano: Sí, soy yo otra vez, tu asesor de menor coste. Y te tengo que entrar nuevamente a saco, porque no haces ni pito caso a las cosas que te digo. Y mira que te lo pongo fácil. Pero, nada. No sé si es que eres algo borrico, o solo lo aparentas. Pero, machote, enfócate, porque entre tú que no te enteras y tus ministros que no saben por dónde andan, vais a acabar por llevarnos a todos a la ruina.
Mira, Mariano, lo de la crisis pertinaz es como lo de la sequía idem de Felipe. Ya lo sabemos. Así que ya vale de monsergas. Para resolver todo este embrollo, no tienes más que crear actividad y eso es más fácil que hacer llover. ¿Cómo se crea actividad? Macho, por eso ya sí que cobro. Así que pon a trabajar a esos cerebros que metiste en el gobierno y si no te resuelven el tema, habla conmigo en privado, pero prepara pasta, que uno no es Teresa de Calcuta.
Por lo tanto, no te voy a hablar de cómo resolver el problema, te voy a hablar de por qué lo creaste. Te voy a hablar de lo estúpidamente infantil que fuiste. Porque no se puede calificar de otra manera vuestra peregrina idea de que con la reforma laboral se iba a crear empleo. A ver, Mariano, tú sacaste una oposición, no puedes ser tan tonto. En qué cabeza cabe que si facilitas el despido se va a crear más empleo. Yo no veo qué tiene que ver una cosa con la otra. Pero es de cajón de pino que si echar a alguien a la calle cuesta la mitad, es como un dos por uno en las rebajas. Confiésalo, la idea se le ocurrió a Fátima mientras tenía una visión de la Virgen esa del Rocío.
La Virgen del Rocío, Mariano, sabe de rejas y de romerías, pero de temas laborales, ni puta idea. Te lo digo yo. La Virgen en su vida dio un palo al agua. Y su devota sierva, parecido. Quién te recomendó a esta buena mujer. Despide al de Recursos Humanos. Ve menos que un topo con antifaz. Tu amiga Fátima les está haciendo el caldo gordo a algunos empresarios que les gusta más la política que la empresa. Con toda seguridad se estarán todavía partiendo de la risa por haberle hecho creer la milonga de que la solución era abaratar el despido. Menuda pardilla.
Los Sindicatos tienen razón en esto, cuanto más barato es despedir más se despide. En otras cosas no, en esta sí. Pero, tranquilo. Todo tiene solución. Olvídate de lo que te dice la devotísima y hazme caso a mi. Facilita la contratación temporal al máximo, deja que se concatenen contratos temporales, no obligues a las empresas a hacer indefinido a nadie hasta un máximo de tres años. Esto da tiempo a los trabajadores a currarse el puesto y a formarse seriamente en sus tareas. La rescisión de contratos al final es baja. Consulta las estadísticas de finales de los 80... Había un contrato temporal de duración mínimo 6 meses, máximo 3 años. Eso no lo hay ahora. Ponlo y tírale de las orejas a Santa Fátima, que no vale ni para tacos de escopeta.
De volver a encarecer el despido, ya hablaremos, pero yo la haría. Verás cómo se frena en seco eso que llamáis destrucción de empleo.
Hala, hasta otro día... De nada. Ah. Acuérdate, olvidadizo, que los trabajadores pagan más impuestos que las empresas. Ponlas a cotizar y que se dejen de trampas.
Qué tal, Mariano: Sí, soy yo otra vez, tu asesor de menor coste. Y te tengo que entrar nuevamente a saco, porque no haces ni pito caso a las cosas que te digo. Y mira que te lo pongo fácil. Pero, nada. No sé si es que eres algo borrico, o solo lo aparentas. Pero, machote, enfócate, porque entre tú que no te enteras y tus ministros que no saben por dónde andan, vais a acabar por llevarnos a todos a la ruina.
Mira, Mariano, lo de la crisis pertinaz es como lo de la sequía idem de Felipe. Ya lo sabemos. Así que ya vale de monsergas. Para resolver todo este embrollo, no tienes más que crear actividad y eso es más fácil que hacer llover. ¿Cómo se crea actividad? Macho, por eso ya sí que cobro. Así que pon a trabajar a esos cerebros que metiste en el gobierno y si no te resuelven el tema, habla conmigo en privado, pero prepara pasta, que uno no es Teresa de Calcuta.
Por lo tanto, no te voy a hablar de cómo resolver el problema, te voy a hablar de por qué lo creaste. Te voy a hablar de lo estúpidamente infantil que fuiste. Porque no se puede calificar de otra manera vuestra peregrina idea de que con la reforma laboral se iba a crear empleo. A ver, Mariano, tú sacaste una oposición, no puedes ser tan tonto. En qué cabeza cabe que si facilitas el despido se va a crear más empleo. Yo no veo qué tiene que ver una cosa con la otra. Pero es de cajón de pino que si echar a alguien a la calle cuesta la mitad, es como un dos por uno en las rebajas. Confiésalo, la idea se le ocurrió a Fátima mientras tenía una visión de la Virgen esa del Rocío.
La Virgen del Rocío, Mariano, sabe de rejas y de romerías, pero de temas laborales, ni puta idea. Te lo digo yo. La Virgen en su vida dio un palo al agua. Y su devota sierva, parecido. Quién te recomendó a esta buena mujer. Despide al de Recursos Humanos. Ve menos que un topo con antifaz. Tu amiga Fátima les está haciendo el caldo gordo a algunos empresarios que les gusta más la política que la empresa. Con toda seguridad se estarán todavía partiendo de la risa por haberle hecho creer la milonga de que la solución era abaratar el despido. Menuda pardilla.
Los Sindicatos tienen razón en esto, cuanto más barato es despedir más se despide. En otras cosas no, en esta sí. Pero, tranquilo. Todo tiene solución. Olvídate de lo que te dice la devotísima y hazme caso a mi. Facilita la contratación temporal al máximo, deja que se concatenen contratos temporales, no obligues a las empresas a hacer indefinido a nadie hasta un máximo de tres años. Esto da tiempo a los trabajadores a currarse el puesto y a formarse seriamente en sus tareas. La rescisión de contratos al final es baja. Consulta las estadísticas de finales de los 80... Había un contrato temporal de duración mínimo 6 meses, máximo 3 años. Eso no lo hay ahora. Ponlo y tírale de las orejas a Santa Fátima, que no vale ni para tacos de escopeta.
De volver a encarecer el despido, ya hablaremos, pero yo la haría. Verás cómo se frena en seco eso que llamáis destrucción de empleo.
Hala, hasta otro día... De nada. Ah. Acuérdate, olvidadizo, que los trabajadores pagan más impuestos que las empresas. Ponlas a cotizar y que se dejen de trampas.
01 diciembre, 2012
La tristeza
La tristeza es la peor de las sensaciones. La imagen que mejor la define es la cara de las madres con sus críos, casi desmayados por el hambre, entre sus brazos. La mirada, el gesto, es la manifestación externa de lo que siente nuestro interior, nuestra alma. Cualquiera puede verla porque los humanos tenemos en el rostro un medio de expresión. Manifestamos al exterior nuestras sensaciones para que quién nos ve sepa que algo nos está pasando. La tristeza te invade cuando ya no te queda rabia ni capacidad de lucha para poder dar a tus hijos, a tu familia, lo más esencial y cuando miras alrededor y nadie te protege ni te ampara.
Pero, no solo las personas se entristecen y lo manifiestan. La tristeza social es la que siente un grupo cuando está invadido por sensaciones negativas, cuando no hay nada a su alrededor que le haga atisbar una esperanza de que las cosas van a ir a mejor, cuando la vida de los otros, allí arriba, en el castillo del bienestar, parece inalcanzable. La tristeza invade a una sociedad en la que desaparecieron las oportunidades para la gente común; en la que no existe esperanza alguna de avance, tan solo se te ofrece la oportunidad de enroscarse como un caracol: gastar menos, reducir, privarte de cosas de las que antes disfrutabas, mientras el entorno te incita al consumo: "oferta", "llévese dos y pague uno", "llega la navidad, compre lotería"...
Las comunidades manifiestan la tristeza con la apatía. La apatía de millones de pensionistas que se tragaron con resignación la pérdida de poder adquisitivo; la de 6 millones de desocupados que no tienen posibilidad ni presente ni futura de encontrar una actividad de la que vivir; la de millones de familias que se esforzaron hasta el infinito en educar a sus hijos, en formarlos para hacer más competitivo a un país, y ahora les ven tomar un avión para escapar de esta especie de purgatorio que es España y dirigirse hacia otras partes donde haya menos nubarrones para no regresar, en muchos casos, ni de visita.
La tristeza se torna llanto cuando alguien, desesperado, sin ingresos, sin posibilidad de obtenerlos, salta al vacío y acaba con su vida porque se va a quedar sin un techo bajo el que guarecerse, cuando alguien roba en un supermercado para llevar comida a casa y se expone a la vergüenza pública, cuando uno se levanta por la mañana y mira a su alrededor y no ve nada más que soledad y una atmósfera gris anodina, y decide sentarse en una esquina concurrida y extender su mano... No siente nada, no tiene nada, la dignidad hace tiempo que se le esfumó, se le robó el sistema. Y los ladrones tienen nombre y apellidos.
Termino aquí porque me invade una profunda sensación de llanto inminente. No sé por qué escribí esto, pero sí sé que me impulsó a hacerlo un pequeño recorrido por las noticias de la mañana buscando un rayo de luz entre tanta penumbra. No lo vi, y entonces vomité... Lo siento.
La tristeza es la peor de las sensaciones. La imagen que mejor la define es la cara de las madres con sus críos, casi desmayados por el hambre, entre sus brazos. La mirada, el gesto, es la manifestación externa de lo que siente nuestro interior, nuestra alma. Cualquiera puede verla porque los humanos tenemos en el rostro un medio de expresión. Manifestamos al exterior nuestras sensaciones para que quién nos ve sepa que algo nos está pasando. La tristeza te invade cuando ya no te queda rabia ni capacidad de lucha para poder dar a tus hijos, a tu familia, lo más esencial y cuando miras alrededor y nadie te protege ni te ampara.
Pero, no solo las personas se entristecen y lo manifiestan. La tristeza social es la que siente un grupo cuando está invadido por sensaciones negativas, cuando no hay nada a su alrededor que le haga atisbar una esperanza de que las cosas van a ir a mejor, cuando la vida de los otros, allí arriba, en el castillo del bienestar, parece inalcanzable. La tristeza invade a una sociedad en la que desaparecieron las oportunidades para la gente común; en la que no existe esperanza alguna de avance, tan solo se te ofrece la oportunidad de enroscarse como un caracol: gastar menos, reducir, privarte de cosas de las que antes disfrutabas, mientras el entorno te incita al consumo: "oferta", "llévese dos y pague uno", "llega la navidad, compre lotería"...
Las comunidades manifiestan la tristeza con la apatía. La apatía de millones de pensionistas que se tragaron con resignación la pérdida de poder adquisitivo; la de 6 millones de desocupados que no tienen posibilidad ni presente ni futura de encontrar una actividad de la que vivir; la de millones de familias que se esforzaron hasta el infinito en educar a sus hijos, en formarlos para hacer más competitivo a un país, y ahora les ven tomar un avión para escapar de esta especie de purgatorio que es España y dirigirse hacia otras partes donde haya menos nubarrones para no regresar, en muchos casos, ni de visita.
La tristeza se torna llanto cuando alguien, desesperado, sin ingresos, sin posibilidad de obtenerlos, salta al vacío y acaba con su vida porque se va a quedar sin un techo bajo el que guarecerse, cuando alguien roba en un supermercado para llevar comida a casa y se expone a la vergüenza pública, cuando uno se levanta por la mañana y mira a su alrededor y no ve nada más que soledad y una atmósfera gris anodina, y decide sentarse en una esquina concurrida y extender su mano... No siente nada, no tiene nada, la dignidad hace tiempo que se le esfumó, se le robó el sistema. Y los ladrones tienen nombre y apellidos.
Termino aquí porque me invade una profunda sensación de llanto inminente. No sé por qué escribí esto, pero sí sé que me impulsó a hacerlo un pequeño recorrido por las noticias de la mañana buscando un rayo de luz entre tanta penumbra. No lo vi, y entonces vomité... Lo siento.
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