Si no fuera por esta extraña moral laxa, patrimonio único de España, de los cargos públicos en general, y más en concreto de quienes se dedican a la política en cualquier sentido, es decir que los sindicalistas también son de esta ralea, si no fuera por esto, yo creo que ya nos habríamos quedado solos, en el caos, o en una anarquía organizada, qué se yo. Pero aquí, todo lo relacionado con lo público, en especial con el dinero, huele a podrido, qué digo a podrido: huele a mierda pura.
Basta un breve repaso para empezar a temblar. Para empezar, lo más gordo: el caso Bárcenas y Gurtel, que viene a ser lo mismo y que lleva años en manos de los jueces, y parece que no va a terminar nunca. Lo que sí es seguro es que, pase lo que pase, no se van a asumir responsabilidades. En el PP, presuntamente, se robó, se malversó, se admitieron mordidas, se hicieron negocios oscuros, proliferaron las cuentas en Suiza, los jaguares, los viajes de lujo... Y no pasó nada. Su jefe, Rajoy, muy digno, calla lo que sabe y dice que todo está en manos de los jueces. Él es perfecto conocedor de que, al final, el juez encargado del caso dirá lo que quiera, pero todo va a quedar diluido porque la justicia forma parte de la trama de corrupción. Si no que se lo pregunten a Garzón.
Los ERE de Andalucía no dejan en muy buen lugar al PSOE. La imputada Magdalena Álvarez, según la juez, urdió una trama interna para poder desviar dinero por canales colaterales para emplearlo de manera ligera, si era preciso, que lo fue para hacer falsos ERE, prejubilaciones y montones de cosas moralmente reprobables. Esta señora resistió un tiempo como vicepresidenta del BEI, pero el listón moral, o ético, no sé, en el extranjero es un poco diferente y la exconsejera y exministra Álvarez tuvo que dimitir antes de que la echaran a patadas (el Banco Europeo de Inversiones es plurinacional, o sea de la UE). Eso sí, el PP pedía su dimisión. Para el PP el PSOE es corrupto y ellos están limpios. Otra prueba de la desfachatez de esta "casta", como les llama, no sin razón Pablo Iglesias, de Podemos..., que a ver lo que dura en su posición irreductible.
Los sindicatos están también encantados de conocerse. UGT de Andalucía tiene a gente detenida, da igual si de esta dirección o de la anterior, por malversar fondos para la formación de trabajadores en beneficio propio. La cosa es fuerte en momentos de paro galopante. Todavía no he encontrado a nadie que me dijera cuanto dinero, proveniente de la UE y detraído en las nóminas, se gastó solo para lucro de empresas de formación, sindicatos y empresarios de baja estofa, porque el nivel del trabajador medio en España no subió nada. Esto de la formación de parados es el mayor expolio de dinero público en este país en toda su historia. Y esto, todos: Partidos, Sindicatos y Empresarios lo saben, y callan. Callan porque quieren seguir con la práctica.
El Tribunal de Cuentas, que por cierto, nunca encontró nada serio en ningún partido (¿incompetentes, o es que lo componen los partidos mismos?), está plagado de enchufes entre sus empleados. De qué nos sirve un tribunal como este. De nada, es un gasto inútil. Y hay muchos más casos: Valencia, Pokemon, Palau, Noos..., que harían sonrojarse a una sociedad entera. Pero la sociedad española aguanta lo que le echen. Lo extraño es que todavía haya gente que crea que este sistema basado en el poder absoluto de los partidos, es democrático y va a votar. El sistema electoral basado en listas (lo mismo da que sean abiertas que cerradas) no tiene nada de democrático, no es más que un apaño generador de corrupción y clientelismo. A la vista está.
Por otra parte, está tan arraigado a los cargos públicos, políticos en especial, lo de hacer dinero en el ejercicio de su trabajo, que incluso se asocian a sicavs, para asegurar su futuro. Valenciano, Cañete e incluso el amigo Willy Meyer, comunista de pro desde los 70, tenían pasta metida en estos jardines en Luxemburgo, paraíso fiscal dentro de la UE. Y aunque, ahora que se sabe, el amigo Meyer renunció, me pregunto que hubiera pasado si no hubiese saltado la liebre.
De lo que estamos hablando es de cantidades de dinero tan grandes que, de estar en las arcas del estado, viviríamos con toda seguridad en un país con superavit; en el que el desempleo estaría en niveles aceptables; en el que no se habría hecho reforma laboral, ni se habrían tocado la sanidad ni la educación; y en el que, como consecuencia de todo ello, no habría millones de parados sin prestación ni millones de niños en riesgo de pobreza y con la posibilidad de pasar hambre este verano, si no lo remedia algún organismo con posibilidades de hacerlo.
Este país está descompuesto y, de verdad, yo siento algo de vergüenza por haber ayudado, en cierto modo, a mantener el monstruo con mi voto en unas cuantas elecciones. Pero esto no va a volver a ocurrir hasta que no cambie algo significativamente. Incluso empiezo a pensar que igual es bueno entrar en política e intentarlo desde dentro, pero soy pesimista..., muy pesimista.
Blog de Jesús Arribas. Ciudadano que observa la realidad desde Avilés, una ciudad periférica de tamaño medio en el norte de España. En este momento, en estado de rebeldía personal.
25 junio, 2014
24 junio, 2014
La soledad del español
Sostengo desde hace años que España es uno de los países civilizados en los que el pueblo tiene peor suerte. Sí, digo bien, suerte. Los habitantes de un país tienen que tener la suerte de cara para que, en los momentos cruciales de su historia, quién sea, construya un armazón legal básico para que las cosas se desarrollen en el futuro de la manera más favorable posible para los intereses generales, los de la mayoría del pueblo, en lugar de para los de las clases dominantes económicas y políticas.
En estas últimas semanas no he escrito porque me parecía que no merecía la pena hacerlo, ante el curso de los acontecimientos, en automático, tras la abdicación de Juan Carlos. La discusión monarquía o república me parece estéril en este momento: intoxica, más que aclarar el ambiente. El problema es de leyes: de la Constitución y de la Ley Electoral principalmente. Cambiar estas dos guías principales es lo básico. Lo demás vendría solo. Pero las leyes no se cambian chillando en la calle en el momento en que se produce un hecho significativo. Para que las cosas cambien, la presión tiene que ser constante, aunque sea de baja intensidad.
Cuando se hicieron las leyes básicas de nuestro país, tras el Franquismo, se prepararon para mantener los derechos de las élites extractivas y para que se unieran a estas élites las altas jerarquías políticas emergentes. Está claro que había que negociar en mínimos y que, en aquel momento, se necesitaba prudencia por parte de los partidos de izquierdas, aunque aspirasen a más. Había que ceder para después hacer modificaciones. Sin embargo, durante las mayorías amplias del PSOE no se hizo ni el más mínimo intento de adaptación a las necesidades y derechos del pueblo de estas leyes básicas. Ni se intentó con la Constitución y la Ley Electoral. El PSOE ya había sido comprado, y ahí sigue (sentido de Estado, le llaman a esto, yo le llamo pancismo). Y por esta razón no se puede hacer un referéndum sobre si la monarquía sí, o no. Así de simple. Las clases altas compraron, y barato, a los representantes de las clases medias y bajas.
Otra de las consecuencias del estatismo de la izquierda durante todos estos años, de toda la izquierda, es la vergonzosa cifra de aforados que tenemos en España, unos 10.000. Y hablo de la izquierda porque de la derecha española, salvo muy pocas excepciones, no se pueden esperar más que desgracias para las clases medias y bajas. La izquierda, que tiene en esta banda social su granero de votos, debía, desde el primer momento, haber dado un paso al frente en este asunto y renunciar de manera clara a cualquier tipo de aforamiento. Todavía no he visto a nadie del PSOE ni de IU ni de ningúna formación progresista decir alto y claro «renunciamos a ser aforados». Por cierto, por qué tiene que haber aforados. En Alemania no los hay, ni en Inglaterra, y no veo yo que sean países peores que España.
Sí. Definitivamente los españoles tenemos mala suerte con quienes se dedican a representarnos. Es como si cuando se llega a ser representante uno se volviera tonto. Esto hace que seamos un país con verdadera incapacidad para resolver nuestros problemas. El ejemplo más claro es el de la burbuja inmobiliaria que acentuó severamente la crisis en España. Se crea por el cambio de la Ley del Suelo por el gobierno de Aznar (primer error, la construcción galopante no es una actividad sólida); cuando el PP pierde las elecciones el 11M, el PSOE toma el timón y persiste en el error, en consecuencia, paro y más paro; y, al perder Zapatero las elecciones, llega Rajoy y nos salva a todos, banca incluida, cargando sobre los hombros de las clases medias y bajas el coste de todos los errores cometidos. Ahora, además, nos hace una falsa bajada de impuestos y para demostrar su ideología hace tributar a las indemnizaciones por despido, seas un banquero que cobras millones por irte a tu casa, o seas un currito que te dieron 100.000 € después de trabajar 30 años como un cabrón, que solo te van a servir para malvivir hasta que te puedas jubilar.
No hay remedio. Derecha, izquierda, centros de todos los tipos, podemos y 15emes... Da igual. De lo que realmente puede presumir un español es de la soledad y del desamparo en el que se encuentra.
En estas últimas semanas no he escrito porque me parecía que no merecía la pena hacerlo, ante el curso de los acontecimientos, en automático, tras la abdicación de Juan Carlos. La discusión monarquía o república me parece estéril en este momento: intoxica, más que aclarar el ambiente. El problema es de leyes: de la Constitución y de la Ley Electoral principalmente. Cambiar estas dos guías principales es lo básico. Lo demás vendría solo. Pero las leyes no se cambian chillando en la calle en el momento en que se produce un hecho significativo. Para que las cosas cambien, la presión tiene que ser constante, aunque sea de baja intensidad.
Cuando se hicieron las leyes básicas de nuestro país, tras el Franquismo, se prepararon para mantener los derechos de las élites extractivas y para que se unieran a estas élites las altas jerarquías políticas emergentes. Está claro que había que negociar en mínimos y que, en aquel momento, se necesitaba prudencia por parte de los partidos de izquierdas, aunque aspirasen a más. Había que ceder para después hacer modificaciones. Sin embargo, durante las mayorías amplias del PSOE no se hizo ni el más mínimo intento de adaptación a las necesidades y derechos del pueblo de estas leyes básicas. Ni se intentó con la Constitución y la Ley Electoral. El PSOE ya había sido comprado, y ahí sigue (sentido de Estado, le llaman a esto, yo le llamo pancismo). Y por esta razón no se puede hacer un referéndum sobre si la monarquía sí, o no. Así de simple. Las clases altas compraron, y barato, a los representantes de las clases medias y bajas.
Otra de las consecuencias del estatismo de la izquierda durante todos estos años, de toda la izquierda, es la vergonzosa cifra de aforados que tenemos en España, unos 10.000. Y hablo de la izquierda porque de la derecha española, salvo muy pocas excepciones, no se pueden esperar más que desgracias para las clases medias y bajas. La izquierda, que tiene en esta banda social su granero de votos, debía, desde el primer momento, haber dado un paso al frente en este asunto y renunciar de manera clara a cualquier tipo de aforamiento. Todavía no he visto a nadie del PSOE ni de IU ni de ningúna formación progresista decir alto y claro «renunciamos a ser aforados». Por cierto, por qué tiene que haber aforados. En Alemania no los hay, ni en Inglaterra, y no veo yo que sean países peores que España.
Sí. Definitivamente los españoles tenemos mala suerte con quienes se dedican a representarnos. Es como si cuando se llega a ser representante uno se volviera tonto. Esto hace que seamos un país con verdadera incapacidad para resolver nuestros problemas. El ejemplo más claro es el de la burbuja inmobiliaria que acentuó severamente la crisis en España. Se crea por el cambio de la Ley del Suelo por el gobierno de Aznar (primer error, la construcción galopante no es una actividad sólida); cuando el PP pierde las elecciones el 11M, el PSOE toma el timón y persiste en el error, en consecuencia, paro y más paro; y, al perder Zapatero las elecciones, llega Rajoy y nos salva a todos, banca incluida, cargando sobre los hombros de las clases medias y bajas el coste de todos los errores cometidos. Ahora, además, nos hace una falsa bajada de impuestos y para demostrar su ideología hace tributar a las indemnizaciones por despido, seas un banquero que cobras millones por irte a tu casa, o seas un currito que te dieron 100.000 € después de trabajar 30 años como un cabrón, que solo te van a servir para malvivir hasta que te puedas jubilar.
No hay remedio. Derecha, izquierda, centros de todos los tipos, podemos y 15emes... Da igual. De lo que realmente puede presumir un español es de la soledad y del desamparo en el que se encuentra.
07 junio, 2014
Ojalá no se gane el mundial
Sí. Yo, el que suscribe, no solo deseo que la Selección no gane el Mundial, sino que, si fuera posible, preferiría que no pasase de la primera ronda.
El mundial de fútbol es un acontecimiento "planetario" que hace enloquecer a las masas, especialmente de los países más pobres (por qué será). Un acontecimiento que al país organizador, Brasil, le está costando sangre en las calles. La gente en Brasil sencillamente no puede entender que se gaste una enorme suma de dinero en un acontecimiento semejante, mientras gran parte del pueblo pasa hambre y carece de las mínimas prestaciones sociales. Parece una paradoja, pero en Brasil, el pueblo, empieza a despertar: las necesidades vitales no parecían importar mientras su Selección ganase la copa, pero ahora ya no.
La incultura, en muchos casos, y la pasión irracional, en otros, impiden ver que es lo que se cuece y lo injusto que es, lo absurdo que resulta si se piensa. ¿Qué da el fútbol de valor a un país? Poco o nada. Puede que en algún momento, cuando lo que se jugaba era poco más que el honor de vencer en una gran competición, la pasión y la alegría colectiva estuviera, no solo justificada, sino que, además, fuera hasta sana, tanto para aficionados como para jugadores. Pero hoy no es así. Hoy el honor no cuenta, solo el dinero. Y en Brasil, la población parece haberse dado cuenta de ello, la chusma famélica ya no quiere bailar la samba cuando haya un gol.
En los países pudientes, el fútbol de élite es un deporte en el que unos niños ricos se lo pasan en grande y se hacen famosos mientras unos cuantos millones de alienados, sí, alienados, cantan sus victorias y sus hazañas como si fueran proezas épicas. Cuando uno ve aquí, en España, pero también en nuestros países vecinos, a las hordas de ultras dirigirse como un rebaño al campo a empujar a su equipo a la victoria, a cualquier precio; o a millones de hinchas celebrar como saltimbanquis la Champions, o la Liga, o lo que sea..., uno siente vergüenza, y algo de pena. Porque, de esta manera, se alienta la continuidad de un modelo, la verdad, bastante poco edificante.
Qué cada jugador de la Selección vaya a percibir 720.000 euros es inmoral en un país donde cientos de miles de niños van a pasar hambre este verano porque los comedores escolares van a estar cerrados. Cientos de miles de niños que van a cantar los goles con el estómago vacío. Y ya sé que el dinero no va a salir del contribuyente, que la Federación es riquísima (antes no, y era mantenida). Pero es inmoral, tan inmoral como el sueldo de los directivos de los bancos, tan inmoral como los sobresueldos en la política, tan inmoral como el fraude fiscal o que la gente de las preferentes se haya quedado sin dinero, o tantas otras cosas. ¿Es posible que nadie se haya dado cuenta de que esa cantidad, 720.000 euros, son más de 30 años de salario para un trabajador que gane 2.000 euros al mes? Una vida laboral completa.
El fútbol profesional solo tiene sentido cuando los jugadores, aparte de por la honra, jueguen por un salario alto, o muy alto si se quiere, que les permita vivir el resto de su vida cuando se retiren. De acuerdo. Pero, ¿cuantas vidas se pueden vivir con el salario de estos astros del balón? ¿De verdad tiene esto sentido? ¿No es una pena que un deporte tan hermoso se haya prostituido de esta manera tan miserable? Pues a mi me lo parece. Por eso insisto... No veré ni un solo partido del mundial y, cuanto más pronto vuelva a casa la Selección, pues mejor.
El mundial de fútbol es un acontecimiento "planetario" que hace enloquecer a las masas, especialmente de los países más pobres (por qué será). Un acontecimiento que al país organizador, Brasil, le está costando sangre en las calles. La gente en Brasil sencillamente no puede entender que se gaste una enorme suma de dinero en un acontecimiento semejante, mientras gran parte del pueblo pasa hambre y carece de las mínimas prestaciones sociales. Parece una paradoja, pero en Brasil, el pueblo, empieza a despertar: las necesidades vitales no parecían importar mientras su Selección ganase la copa, pero ahora ya no.
La incultura, en muchos casos, y la pasión irracional, en otros, impiden ver que es lo que se cuece y lo injusto que es, lo absurdo que resulta si se piensa. ¿Qué da el fútbol de valor a un país? Poco o nada. Puede que en algún momento, cuando lo que se jugaba era poco más que el honor de vencer en una gran competición, la pasión y la alegría colectiva estuviera, no solo justificada, sino que, además, fuera hasta sana, tanto para aficionados como para jugadores. Pero hoy no es así. Hoy el honor no cuenta, solo el dinero. Y en Brasil, la población parece haberse dado cuenta de ello, la chusma famélica ya no quiere bailar la samba cuando haya un gol.
En los países pudientes, el fútbol de élite es un deporte en el que unos niños ricos se lo pasan en grande y se hacen famosos mientras unos cuantos millones de alienados, sí, alienados, cantan sus victorias y sus hazañas como si fueran proezas épicas. Cuando uno ve aquí, en España, pero también en nuestros países vecinos, a las hordas de ultras dirigirse como un rebaño al campo a empujar a su equipo a la victoria, a cualquier precio; o a millones de hinchas celebrar como saltimbanquis la Champions, o la Liga, o lo que sea..., uno siente vergüenza, y algo de pena. Porque, de esta manera, se alienta la continuidad de un modelo, la verdad, bastante poco edificante.
Qué cada jugador de la Selección vaya a percibir 720.000 euros es inmoral en un país donde cientos de miles de niños van a pasar hambre este verano porque los comedores escolares van a estar cerrados. Cientos de miles de niños que van a cantar los goles con el estómago vacío. Y ya sé que el dinero no va a salir del contribuyente, que la Federación es riquísima (antes no, y era mantenida). Pero es inmoral, tan inmoral como el sueldo de los directivos de los bancos, tan inmoral como los sobresueldos en la política, tan inmoral como el fraude fiscal o que la gente de las preferentes se haya quedado sin dinero, o tantas otras cosas. ¿Es posible que nadie se haya dado cuenta de que esa cantidad, 720.000 euros, son más de 30 años de salario para un trabajador que gane 2.000 euros al mes? Una vida laboral completa.
El fútbol profesional solo tiene sentido cuando los jugadores, aparte de por la honra, jueguen por un salario alto, o muy alto si se quiere, que les permita vivir el resto de su vida cuando se retiren. De acuerdo. Pero, ¿cuantas vidas se pueden vivir con el salario de estos astros del balón? ¿De verdad tiene esto sentido? ¿No es una pena que un deporte tan hermoso se haya prostituido de esta manera tan miserable? Pues a mi me lo parece. Por eso insisto... No veré ni un solo partido del mundial y, cuanto más pronto vuelva a casa la Selección, pues mejor.
03 junio, 2014
Abdicación
Esta es la manera de dimitir de los reyes, la manera de dejarlo. Es como si dimitir estuviera mal visto, así que, el cargo, el de rey, pasa a un sucesor. Juan Carlos abdico en su hijo y heredero, Felipe. El rey lo dejó por las razones que fuera y se retira a sus aposentos privados para gozar de un merecido descanso, o inmerecido, quién sabe, que en esto, como en todo, hay opiniones diversas.
Personalmente opino que Juan Carlos prestó buenos servicios a España. Desde luego no le estoy agradecido por haber traspasado al pueblo, al jurar la Constitución, los poderes que le habían sido otorgados de manera arbitraria por un dictador. Hacerlo era lo normal en alguien con dos dedos de frente, so pena de enfrentarse, antes o después, a un follón de aquí te espero. Pero también podía no haberlo hecho. Este fue un buen servicio, así como también lo fue tomar partido el 23 F del lado de la legalidad constitucional. Su abuelo Alfonso XIII, en otro momento, se puso del lado de Primo de Rivera y le costó la corona. Sí; definitivamente prestó buenos servicios y justo es reconocerlo.
Es verdad también que en los últimos tiempos tuvo mala suerte y se le fue un poco la pinza. La mala suerte con las niñas y los yernos, que le metieron en unos líos tremendos, y lo de la pinza con las expediciones de caza por diferentes latitudes, desde los Cárpatos a la Sabana africana, para abatir urogallos, osos y elefantes. Claro, un rey no va a cazar gorriones, o conejos, tiene que disparar sobre piezas de otro rango cinegético. De sus asuntos privados, de alcoba, ni quiero ni tengo el derecho de opinar.
Con la salida de Juan Carlos de la institución surge en la sociedad el debate de si la monarquía debe ser, o no, la forma del estado: Reino de España o República Española. Es lógico que una parte de la sociedad reclame una resolución de este debate. La monarquía, aunque apreciada por un amplio sector, no deja de ser algo impuesto por la dictadura franquista. Franco le había nombrado sucesor y se hizo su voluntad: el "heredero" reinó casi cuarenta años, que no está nada mal.
Tengo claro que la elección de la forma de estado, monarquía o república, es una pregunta pendiente y que solo puede contestar el conjunto de los españoles en referéndum. De esto no hay ninguna duda. También estoy convencido de que el país puede funcionar igual de bien siendo una cosa u otra. Nadie puede vender que la República Francesa es mejor o peor país que el Reino Unido de la Gran Bretaña, o que el Reino de Holanda. Son modelos diferentes. Lo importante de un país es su calidad democrática y social, y esta no viene determinada por la forma de estado. O lo que es lo mismo; un reino como Suecia tiene un nivel de democracia y de libertad a años luz de una teórica República Española soportada por las actuales leyes básicas: Constitución, ley Electoral, modelo autonómico, etc...
Tal vez, sin olvidar un futuro referéndum, deberíamos orientar bien el tiro. Felipe puede ser un buen catalizador para iniciar las maniobras de regeneración de nuestro sistema, completamente descompuesto: con partidos que andan como pollos sin cabeza; con la mayor parte del electorado en la abstención, o en el voto en blanco; con nacionalismos que intentan pescar en río revuelto; y con un sistema judicial en connivencia con el poder político, que no garantiza nada, y que constituye un peligro cierto.
La regeneración. Esta es la prioridad. Este es el objetivo que deberían tener quienes manejan el paquebote: reorientarlo y hacerlo navegar con rumbo seguro. Una vez conseguido esto, entonces sí, entonces preguntar. ¿Monarquía o República? Y el pueblo decidirá sobre algo que lleva demasiado tiempo pendiente de respuesta.
Personalmente opino que Juan Carlos prestó buenos servicios a España. Desde luego no le estoy agradecido por haber traspasado al pueblo, al jurar la Constitución, los poderes que le habían sido otorgados de manera arbitraria por un dictador. Hacerlo era lo normal en alguien con dos dedos de frente, so pena de enfrentarse, antes o después, a un follón de aquí te espero. Pero también podía no haberlo hecho. Este fue un buen servicio, así como también lo fue tomar partido el 23 F del lado de la legalidad constitucional. Su abuelo Alfonso XIII, en otro momento, se puso del lado de Primo de Rivera y le costó la corona. Sí; definitivamente prestó buenos servicios y justo es reconocerlo.
Es verdad también que en los últimos tiempos tuvo mala suerte y se le fue un poco la pinza. La mala suerte con las niñas y los yernos, que le metieron en unos líos tremendos, y lo de la pinza con las expediciones de caza por diferentes latitudes, desde los Cárpatos a la Sabana africana, para abatir urogallos, osos y elefantes. Claro, un rey no va a cazar gorriones, o conejos, tiene que disparar sobre piezas de otro rango cinegético. De sus asuntos privados, de alcoba, ni quiero ni tengo el derecho de opinar.
Con la salida de Juan Carlos de la institución surge en la sociedad el debate de si la monarquía debe ser, o no, la forma del estado: Reino de España o República Española. Es lógico que una parte de la sociedad reclame una resolución de este debate. La monarquía, aunque apreciada por un amplio sector, no deja de ser algo impuesto por la dictadura franquista. Franco le había nombrado sucesor y se hizo su voluntad: el "heredero" reinó casi cuarenta años, que no está nada mal.
Tengo claro que la elección de la forma de estado, monarquía o república, es una pregunta pendiente y que solo puede contestar el conjunto de los españoles en referéndum. De esto no hay ninguna duda. También estoy convencido de que el país puede funcionar igual de bien siendo una cosa u otra. Nadie puede vender que la República Francesa es mejor o peor país que el Reino Unido de la Gran Bretaña, o que el Reino de Holanda. Son modelos diferentes. Lo importante de un país es su calidad democrática y social, y esta no viene determinada por la forma de estado. O lo que es lo mismo; un reino como Suecia tiene un nivel de democracia y de libertad a años luz de una teórica República Española soportada por las actuales leyes básicas: Constitución, ley Electoral, modelo autonómico, etc...
Tal vez, sin olvidar un futuro referéndum, deberíamos orientar bien el tiro. Felipe puede ser un buen catalizador para iniciar las maniobras de regeneración de nuestro sistema, completamente descompuesto: con partidos que andan como pollos sin cabeza; con la mayor parte del electorado en la abstención, o en el voto en blanco; con nacionalismos que intentan pescar en río revuelto; y con un sistema judicial en connivencia con el poder político, que no garantiza nada, y que constituye un peligro cierto.
La regeneración. Esta es la prioridad. Este es el objetivo que deberían tener quienes manejan el paquebote: reorientarlo y hacerlo navegar con rumbo seguro. Una vez conseguido esto, entonces sí, entonces preguntar. ¿Monarquía o República? Y el pueblo decidirá sobre algo que lleva demasiado tiempo pendiente de respuesta.
30 mayo, 2014
La paradoja del PSOE
El Partido Socialista está en estado shock. Los últimos resultados electorales constituyeron un traumatismo serio para la formación. Ya desde hace bastantes años el PSOE tiene un problema de votos que le pertenecen por afinidad, pero que permanecen agazapados en la abstención a la espera de que el partido que se ajusta mejor a sus preferencias se decida a dar pasos en la dirección adecuada.
Muchos de esos potenciales votantes han dado un sonoro toque de atención en las europeas del pasado domingo decantándose por Podemos. Y esto fue el detonante para hacer sonar todas las alarmas. El Partido Socialista entró en fase de caos absoluto y la organización interna saltó por los aires. Así, la convocatoria de un congreso extraordinario dio al traste con las aspiraciones de quienes tenían pensado presentarse a las primarias para candidato en las próximas generales. Una nueva dirección podría no considerar tal convocatoria y dejar a los aspirantes en meros figurines sin ninguna posibilidad en la nueva organización.
El terremoto comenzó cuando Eduardo Madina, uno de los potenciales candidatos a las primarias, lanzó el órdago de democratizar el partido y que, en el congreso extraordinario, el secretario general fuera nombrado por sufragio directo de todos los militantes, es decir, a la gallega. De repente todo el mundo empezó a aplaudir Y, aunque eso era algo que ya había sido rechazado en un congreso anterior, un rayo de luz empezaba a vislumbrarse. Por fin algo con pegada, con transcendencia social: un partido con democracia interna de verdad. Algo que podía enseñarse a la sociedad como un aspecto positivo del que los adversarios carecían.
Sin embargo, solo fue un espejismo. El PSOE, como casi ningún otro partido, no quiere democracia interna. Quiere solo el control interno. La facción dominante quiere mandar y mantener reprimidos a los elementos en discordia. De repente todo hijo de vecino quiere que Susana Díaz de un paso al frente y diga que quiere ser secretaria general. De esta forma nadie se atrevería a presentar candidatura. Es tanto el peso de la federación andaluza, que todos prefieren mantener su cota de poder y organizar las cosas para que los delegados den su voto en el congreso a la nueva lideresa. Mejor un puesto en la ejecutiva que un revolcón. O sea, un rechazo frontal a lo que sería justo y equitativo, es decir, que quienes sostienen el partido, los militantes, tuvieran el derecho a votar directamente, un hecho que, de darse, sería imposible de controlar por el aparato. En resumen, el PSOE no quiere democracia.
¿Cómo un partido que reniega de los métodos democráticos para su funcionamiento interno puede querer liderar un estado que se define como democrático? Es una paradoja que solo se explica de una manera. El PSOE no cree en la democracia, ni en la interna ni en ninguna otra. El PSOE pretende seguir con las malas prácticas de gestionar un estado en el que los ciudadanos tienen libertad, pero que no pueden elegir a sus representantes. Estos son elegidos de manera clientelar por las organizaciones políticas y así se mantiene el poder omnímodo que tienen.
Esta absurda paradoja es la causa de la corrupción a todos los niveles en nuestro país. Por eso los partidos no quieren dejar resquicios. Si los militantes votan en el PSOE hay el peligro de que surja una organización no deseada y esto no puede ser. Pues bien, por lo que parece va a tener que ser Podemos quien les saque de su error, porque con esta pantomima que quieren organizar, los potenciales votantes por afinidad, seguirán, seguiremos, en la abstención, y si en Podemos son listos, que lo parecen, seguirán solos, sin pactar con nadie y mandarán mensajes a ese 40 % de la población agazapado para que acuda a las urnas a cambiar el estado de las cosas. Cuidado PSOE, un mal paso puede significar caer en un pozo de paredes resbaladizas del que será imposible volver a salir. Al tiempo.
Muchos de esos potenciales votantes han dado un sonoro toque de atención en las europeas del pasado domingo decantándose por Podemos. Y esto fue el detonante para hacer sonar todas las alarmas. El Partido Socialista entró en fase de caos absoluto y la organización interna saltó por los aires. Así, la convocatoria de un congreso extraordinario dio al traste con las aspiraciones de quienes tenían pensado presentarse a las primarias para candidato en las próximas generales. Una nueva dirección podría no considerar tal convocatoria y dejar a los aspirantes en meros figurines sin ninguna posibilidad en la nueva organización.
El terremoto comenzó cuando Eduardo Madina, uno de los potenciales candidatos a las primarias, lanzó el órdago de democratizar el partido y que, en el congreso extraordinario, el secretario general fuera nombrado por sufragio directo de todos los militantes, es decir, a la gallega. De repente todo el mundo empezó a aplaudir Y, aunque eso era algo que ya había sido rechazado en un congreso anterior, un rayo de luz empezaba a vislumbrarse. Por fin algo con pegada, con transcendencia social: un partido con democracia interna de verdad. Algo que podía enseñarse a la sociedad como un aspecto positivo del que los adversarios carecían.
Sin embargo, solo fue un espejismo. El PSOE, como casi ningún otro partido, no quiere democracia interna. Quiere solo el control interno. La facción dominante quiere mandar y mantener reprimidos a los elementos en discordia. De repente todo hijo de vecino quiere que Susana Díaz de un paso al frente y diga que quiere ser secretaria general. De esta forma nadie se atrevería a presentar candidatura. Es tanto el peso de la federación andaluza, que todos prefieren mantener su cota de poder y organizar las cosas para que los delegados den su voto en el congreso a la nueva lideresa. Mejor un puesto en la ejecutiva que un revolcón. O sea, un rechazo frontal a lo que sería justo y equitativo, es decir, que quienes sostienen el partido, los militantes, tuvieran el derecho a votar directamente, un hecho que, de darse, sería imposible de controlar por el aparato. En resumen, el PSOE no quiere democracia.
¿Cómo un partido que reniega de los métodos democráticos para su funcionamiento interno puede querer liderar un estado que se define como democrático? Es una paradoja que solo se explica de una manera. El PSOE no cree en la democracia, ni en la interna ni en ninguna otra. El PSOE pretende seguir con las malas prácticas de gestionar un estado en el que los ciudadanos tienen libertad, pero que no pueden elegir a sus representantes. Estos son elegidos de manera clientelar por las organizaciones políticas y así se mantiene el poder omnímodo que tienen.
Esta absurda paradoja es la causa de la corrupción a todos los niveles en nuestro país. Por eso los partidos no quieren dejar resquicios. Si los militantes votan en el PSOE hay el peligro de que surja una organización no deseada y esto no puede ser. Pues bien, por lo que parece va a tener que ser Podemos quien les saque de su error, porque con esta pantomima que quieren organizar, los potenciales votantes por afinidad, seguirán, seguiremos, en la abstención, y si en Podemos son listos, que lo parecen, seguirán solos, sin pactar con nadie y mandarán mensajes a ese 40 % de la población agazapado para que acuda a las urnas a cambiar el estado de las cosas. Cuidado PSOE, un mal paso puede significar caer en un pozo de paredes resbaladizas del que será imposible volver a salir. Al tiempo.
28 mayo, 2014
¿Podemos?
Cuando salta una sorpresa no prevista, en cuestiones de política, siempre se genera una pequeña tormenta. Si no, mírense con atención las declaraciones sobre Podemos de todo tipo de personajes, desde expresidentes hasta gurús, pasando por otros candidatos, alcaldes y alcaldesas... Todo el mundo tiene una opinión sobre Podemos. Sin embargo, más que el fenómeno en sí del éxito electoral de este grupo, constituido en partido para poder presentarse a unas elecciones hace pocos meses, me llama la atención la polvareda levantada entre el establishment.
El líder de la formación, Pablo Iglesias ha tenido que escuchar de todo, desde melenudo mediático, hasta titiritero de tertulias, pasando por demagogo y antisistema; y el partido fue comparado con grupos neonazis, con extremistas anti todo, además, fue definido como friki..., hasta lo asemejan a la extrema derecha de Le Pen. Es increíble el miedo que dan. Lo que no llego a entender es por qué. Qué es lo que pone tan nervioso al personal. Al fin y al cabo, Podemos no deja de ser, sin darse cuenta, un movimiento favorable a los intereses de los que no quieren que nada cambie; un instrumento al servicio del sistema que la propia su dirección propició de manera infantil.
¿Por qué tanta alteración? Creo sinceramente que todo viene de la mano de que Podemos fue capaz, con nada, de aglutinar muchos votos del descontento. Un joven enraizado en los movimientos sociales tipo 15 M, empieza a ser invitado a las tertulias más cutres (por lo de la ausencia de respeto entre los protagonistas), Intereconomía, primero, y Cuatro y la Sexta, después, y, de repente..., zas, te lo encuentras liderando a la cuarta fuerza política en las elecciones al parlamento europeo con una mochila de 1.250.000 votos. Sí..., es paradójico que fuera la televisión de la extrema derecha quien lanzara al estrellato a un «sujeto» de la «extrema izquierda», como posiciona a la formación la gloriosa prensa del Movimiento. Bueno, es lo que tiene la televisión de calidad, que fabrica productos de gran consumo.
Lo que preocupa en realidad a los partidos tradicionales, apoltronados mirándose el ombligo en lugar de al lado de la sociedad, es que Podemos rescató más de un millón de votos de la abstención, y esto puede volver a suceder en posteriores convocatorias. ¿Qué puede impedir que este partido irrumpa en los ayuntamientos y comunidades como un ciclón? En Madrid son la tercera fuerza política. ¿Qué pasa si parte de quienes están en la abstención entran en el juego de Podemos? El PP perdería Madrid, sin duda, y el PSOE, si quisiera gobernar, tendría que someterse a las condiciones de IU y de un movimiento impredecible del que huyó en su momento como del cólera. Las cosas se les pondrían muy feas a los grandes, muy, pero que muy feas.
El caso de IU no es diferente. No deja de ser un partido tradicional, además, de los menos democráticos, aunque ellos digan lo contrario. IU intenta ya en este momento una OPA sobre Podemos, pero no creo que consiga nada, Iglesias es inteligente, mucho más que los líderes de IU. Estos ya hicieron un primer ensayo para acaparar el 15 M y los corrieron a gorrazos. Iglesias sabe que obtuvo un gran poder solo con su imagen protestataria y no va a tirarlo a la basura vendiéndose a una formación robótica, por muy buenas que sean sus propuestas políticas, que lo son.
El programa de Podemos es un ejemplo de nada en 36 páginas. Nada de lo que propone es realizable en el contexto actual. Son simples ideas generales impresas para agradar. A todos nos gustaría una Europa como la que plantean, con un sistema más participativo; una jubilación de los 60 años; un salario social para los más desfavorecidos igual, al menos, al salario mínimo; unos sectores estratégicos nacionalizados; un BCE sujeto al poder político que emita eurobonos, y hasta bonos sociales, etcétera, etcétera. Solo que algo así es irrealizable, y cualquiera que lea el programa ve que es así. Pero visto lo visto, mentir para conseguir el poder es lícito. Lo hizo, por ejemplo, Rajoy al prometer no tocar pensiones y bajar impuestos, o Zapatero al negar la crisis. ¿Por qué no intentar venderle al electorado algo irrealizable? No es mentir... La Iglesia promete el cielo y millones y millones de crédulos están convencidos de que irán allí cuando les llame la parca.
Podemos tal vez aporte aire fresco a la política española, pero, en esencia, no deja de ser un movimiento utópico. Su extracción universitaria y la presencia en sus filas de Jiménez Villarejo me dan algo de confianza, pero no tanta como para salir de mi abstención razonada en base a la estafa que constituye el sistema. Al fin y al cabo Podemos accedió a Europa por al método ademocrático de lista cerrada y bloqueada. Da igual que lo disfrazasen de un sistema de círculos y de avales al que podía someterse cualquier ciudadano que lo deseara para ser candidato. Disponen, como todos, de un aparato para mantener el control, que hace de filtro para que no entre allí nadie que pueda resultar incómodo.
Podemos, al final, hizo un enorme favor al PP y al PSOE al sacar de la abstención a más de un millón de personas. Les hizo el favor de evitarles el bochorno de tener que explicar una ausencia de más del 60% del electorado. Hasta Cospedal en su discurso recalcó que la participación había sido buena para unas Europeas. En fin... Felicitaciones a los nuevos eurodiputados. A ver qué consiguen de lo que exponen en su programa. Tendrán que explicárnoslo al final de su mandato. Yo, por lo menos les preguntaré por los resultados obtenidos. Bienvenidos al examen ciudadano.
El líder de la formación, Pablo Iglesias ha tenido que escuchar de todo, desde melenudo mediático, hasta titiritero de tertulias, pasando por demagogo y antisistema; y el partido fue comparado con grupos neonazis, con extremistas anti todo, además, fue definido como friki..., hasta lo asemejan a la extrema derecha de Le Pen. Es increíble el miedo que dan. Lo que no llego a entender es por qué. Qué es lo que pone tan nervioso al personal. Al fin y al cabo, Podemos no deja de ser, sin darse cuenta, un movimiento favorable a los intereses de los que no quieren que nada cambie; un instrumento al servicio del sistema que la propia su dirección propició de manera infantil.
¿Por qué tanta alteración? Creo sinceramente que todo viene de la mano de que Podemos fue capaz, con nada, de aglutinar muchos votos del descontento. Un joven enraizado en los movimientos sociales tipo 15 M, empieza a ser invitado a las tertulias más cutres (por lo de la ausencia de respeto entre los protagonistas), Intereconomía, primero, y Cuatro y la Sexta, después, y, de repente..., zas, te lo encuentras liderando a la cuarta fuerza política en las elecciones al parlamento europeo con una mochila de 1.250.000 votos. Sí..., es paradójico que fuera la televisión de la extrema derecha quien lanzara al estrellato a un «sujeto» de la «extrema izquierda», como posiciona a la formación la gloriosa prensa del Movimiento. Bueno, es lo que tiene la televisión de calidad, que fabrica productos de gran consumo.
Lo que preocupa en realidad a los partidos tradicionales, apoltronados mirándose el ombligo en lugar de al lado de la sociedad, es que Podemos rescató más de un millón de votos de la abstención, y esto puede volver a suceder en posteriores convocatorias. ¿Qué puede impedir que este partido irrumpa en los ayuntamientos y comunidades como un ciclón? En Madrid son la tercera fuerza política. ¿Qué pasa si parte de quienes están en la abstención entran en el juego de Podemos? El PP perdería Madrid, sin duda, y el PSOE, si quisiera gobernar, tendría que someterse a las condiciones de IU y de un movimiento impredecible del que huyó en su momento como del cólera. Las cosas se les pondrían muy feas a los grandes, muy, pero que muy feas.
El caso de IU no es diferente. No deja de ser un partido tradicional, además, de los menos democráticos, aunque ellos digan lo contrario. IU intenta ya en este momento una OPA sobre Podemos, pero no creo que consiga nada, Iglesias es inteligente, mucho más que los líderes de IU. Estos ya hicieron un primer ensayo para acaparar el 15 M y los corrieron a gorrazos. Iglesias sabe que obtuvo un gran poder solo con su imagen protestataria y no va a tirarlo a la basura vendiéndose a una formación robótica, por muy buenas que sean sus propuestas políticas, que lo son.
El programa de Podemos es un ejemplo de nada en 36 páginas. Nada de lo que propone es realizable en el contexto actual. Son simples ideas generales impresas para agradar. A todos nos gustaría una Europa como la que plantean, con un sistema más participativo; una jubilación de los 60 años; un salario social para los más desfavorecidos igual, al menos, al salario mínimo; unos sectores estratégicos nacionalizados; un BCE sujeto al poder político que emita eurobonos, y hasta bonos sociales, etcétera, etcétera. Solo que algo así es irrealizable, y cualquiera que lea el programa ve que es así. Pero visto lo visto, mentir para conseguir el poder es lícito. Lo hizo, por ejemplo, Rajoy al prometer no tocar pensiones y bajar impuestos, o Zapatero al negar la crisis. ¿Por qué no intentar venderle al electorado algo irrealizable? No es mentir... La Iglesia promete el cielo y millones y millones de crédulos están convencidos de que irán allí cuando les llame la parca.
Podemos tal vez aporte aire fresco a la política española, pero, en esencia, no deja de ser un movimiento utópico. Su extracción universitaria y la presencia en sus filas de Jiménez Villarejo me dan algo de confianza, pero no tanta como para salir de mi abstención razonada en base a la estafa que constituye el sistema. Al fin y al cabo Podemos accedió a Europa por al método ademocrático de lista cerrada y bloqueada. Da igual que lo disfrazasen de un sistema de círculos y de avales al que podía someterse cualquier ciudadano que lo deseara para ser candidato. Disponen, como todos, de un aparato para mantener el control, que hace de filtro para que no entre allí nadie que pueda resultar incómodo.
Podemos, al final, hizo un enorme favor al PP y al PSOE al sacar de la abstención a más de un millón de personas. Les hizo el favor de evitarles el bochorno de tener que explicar una ausencia de más del 60% del electorado. Hasta Cospedal en su discurso recalcó que la participación había sido buena para unas Europeas. En fin... Felicitaciones a los nuevos eurodiputados. A ver qué consiguen de lo que exponen en su programa. Tendrán que explicárnoslo al final de su mandato. Yo, por lo menos les preguntaré por los resultados obtenidos. Bienvenidos al examen ciudadano.
27 mayo, 2014
Aquí estamos. ¿Y ahora?
Pues nada. Ahora nada. Al menos en lo que se refiere a Europa. Se configuró un parlamento en el que los grupos al centro derecha y al centro izquierda mantienen el control. Un parlamento en el que habrá un poco más de ruido por parte de los antieuropeos (no entiendo por qué los llaman «euroescépticos») y de grupos de recién llegados críticos con las políticas de la Unión. ¿Qué pasará? Nada, absolutamente nada, todo seguirá igual para el ciudadano. Sub sole Nihil novi est.
Estas elecciones, sin embargo, sí que tuvieron importancia a nivel estatal. Francia tiene un problema para neutralizar a una extrema derecha que envía al electorado mensajes más claros y fáciles de entender. Hay que vivir y conocer Francia para darse cuenta de que muchos franceses que no ven con buenos ojos que haya millones de personas que vivan de los subsidios que van coleccionando diversos miembros de la familia; millones de extranjeros, sobre todo, mantenidos por el estado. La extrema derecha francesa ve el filón y difunde su mensaje, «no hay derecho a que nos estén robando este dinero y el trabajo y haya franceses que estén necesitados de ambas cosas», y este cala en el electorado. Y lo mismo en Inglaterra, donde echarle la culpa al que viene de fuera es el deporte nacional. «La culpa de Europa y de esos que vienen aquí».
Este tipo de elecciones sirve para que la gente manifieste su rebeldía y esta vez la cosa fue seria. Basta para confirmarlo analizar el caso de España. En nuestro país, cada uno fue a lo suyo a la hora de utilizar su voto, o de no utilizarlo. Los puntos calientes del nacionalismo aprovecharon para enseñar su músculo; Cataluña y País Vasco fueron «líderes» en participación y los nacionalistas sonríen satisfechos. No entiendo por qué. Las fuerzas nacionalistas catalanas sacaron 1.400.000 votos (Esquerra, CiU e ICV-EU), el resto, 1.100.000. Pero 2.800.000 personas se inhibieron, es decir se quedaron en su casa y no participaron. ¿De verdad no les entra vértigo a los independentistas ante un posible referéndum? Si se analizan los números del País Vasco, son más o menos iguales.
En el resto de España solo fue a votar el 44% del electorado y el palo se lo llevaron PP y PSOE. En el PP ya se sabe lo que son: el bien común les importa un rábano. Ellos tienen una idea de España parecida a la que tenía la élite social durante el franquismo y se mantienen firmes en el rumbo. El PP lo hace bien para sus intereses y los de la sociedad se la traen floja. Así de sencillo. En el PSOE siguen sin enterarse de que pierden votos por su empecinamiento en no bajarse los pantalones de una vez y dejar que la gente tome el partido y saque a patadas a todos los parásitos generados por el aparato durante todos estos años. Los votos se quedan en la abstención o se van a IU, Podemos y Movimiento Ciudadano, que le dicen a la sociedad cosas que se esperaría dijese el PSOE... en fin, allá ellos.
Nadie habla de la abstención. Bastante más de la mitad de los electores decidieron no participar. Pues bien. Todavía no escuché de ningún partido, ni siquiera al del "huracán Iglesias" una palabra sobre la abstención. Se ve que están todos satisfechos con haber obtenido un escaño que les permitirá vivir estupendamente durante al menos 5 añitos, incluso a los de Podemos que van a donar casi todo a la formación. ¿Por qué desprecian los partidos tanto a la abstención? ¿No se dan cuenta de que tenemos mayoría absoluta? ¿No se dan cuenta de que, en cuanto recibamos mensajes claros en la dirección correcta saldremos de las catacumbas y colocaremos en el poder a quien decidamos? Cómo pueden ser tan estúpidos.
El PSOE, debido a su fracaso electoral, convoca un congreso extraordinario para seguir igual. Mil delegados, más o menos, hijos de una red de lealtades y sin otro mérito para estar ahí, que asentir a todo desde que se iniciaron las juventudes, van a arreglarlo todo. Qué simpleza. El voto del PSOE está en la abstención y, mientras no abran las puertas y ventanas de par en par y den capacidad de participación a cuanto ciudadano quiera hacerlo para renovar el partido, ese voto seguirá ahí. Solo el PSOE tiene la caja fuerte de los votos, pero, como lleva decenas de años sometido a prácticas endogámicas, pues claro, tiene el problema de que está lleno individuos genéticamente incapacitados para hacer los análisis acertados que constituyen la combinación para abrirla. Una lástima.
Estas elecciones, sin embargo, sí que tuvieron importancia a nivel estatal. Francia tiene un problema para neutralizar a una extrema derecha que envía al electorado mensajes más claros y fáciles de entender. Hay que vivir y conocer Francia para darse cuenta de que muchos franceses que no ven con buenos ojos que haya millones de personas que vivan de los subsidios que van coleccionando diversos miembros de la familia; millones de extranjeros, sobre todo, mantenidos por el estado. La extrema derecha francesa ve el filón y difunde su mensaje, «no hay derecho a que nos estén robando este dinero y el trabajo y haya franceses que estén necesitados de ambas cosas», y este cala en el electorado. Y lo mismo en Inglaterra, donde echarle la culpa al que viene de fuera es el deporte nacional. «La culpa de Europa y de esos que vienen aquí».
Este tipo de elecciones sirve para que la gente manifieste su rebeldía y esta vez la cosa fue seria. Basta para confirmarlo analizar el caso de España. En nuestro país, cada uno fue a lo suyo a la hora de utilizar su voto, o de no utilizarlo. Los puntos calientes del nacionalismo aprovecharon para enseñar su músculo; Cataluña y País Vasco fueron «líderes» en participación y los nacionalistas sonríen satisfechos. No entiendo por qué. Las fuerzas nacionalistas catalanas sacaron 1.400.000 votos (Esquerra, CiU e ICV-EU), el resto, 1.100.000. Pero 2.800.000 personas se inhibieron, es decir se quedaron en su casa y no participaron. ¿De verdad no les entra vértigo a los independentistas ante un posible referéndum? Si se analizan los números del País Vasco, son más o menos iguales.
En el resto de España solo fue a votar el 44% del electorado y el palo se lo llevaron PP y PSOE. En el PP ya se sabe lo que son: el bien común les importa un rábano. Ellos tienen una idea de España parecida a la que tenía la élite social durante el franquismo y se mantienen firmes en el rumbo. El PP lo hace bien para sus intereses y los de la sociedad se la traen floja. Así de sencillo. En el PSOE siguen sin enterarse de que pierden votos por su empecinamiento en no bajarse los pantalones de una vez y dejar que la gente tome el partido y saque a patadas a todos los parásitos generados por el aparato durante todos estos años. Los votos se quedan en la abstención o se van a IU, Podemos y Movimiento Ciudadano, que le dicen a la sociedad cosas que se esperaría dijese el PSOE... en fin, allá ellos.
Nadie habla de la abstención. Bastante más de la mitad de los electores decidieron no participar. Pues bien. Todavía no escuché de ningún partido, ni siquiera al del "huracán Iglesias" una palabra sobre la abstención. Se ve que están todos satisfechos con haber obtenido un escaño que les permitirá vivir estupendamente durante al menos 5 añitos, incluso a los de Podemos que van a donar casi todo a la formación. ¿Por qué desprecian los partidos tanto a la abstención? ¿No se dan cuenta de que tenemos mayoría absoluta? ¿No se dan cuenta de que, en cuanto recibamos mensajes claros en la dirección correcta saldremos de las catacumbas y colocaremos en el poder a quien decidamos? Cómo pueden ser tan estúpidos.
El PSOE, debido a su fracaso electoral, convoca un congreso extraordinario para seguir igual. Mil delegados, más o menos, hijos de una red de lealtades y sin otro mérito para estar ahí, que asentir a todo desde que se iniciaron las juventudes, van a arreglarlo todo. Qué simpleza. El voto del PSOE está en la abstención y, mientras no abran las puertas y ventanas de par en par y den capacidad de participación a cuanto ciudadano quiera hacerlo para renovar el partido, ese voto seguirá ahí. Solo el PSOE tiene la caja fuerte de los votos, pero, como lleva decenas de años sometido a prácticas endogámicas, pues claro, tiene el problema de que está lleno individuos genéticamente incapacitados para hacer los análisis acertados que constituyen la combinación para abrirla. Una lástima.
18 mayo, 2014
Los gritos del silencio
En las próximas elecciones europeas me abstendré, lo mismo que harán, según los sondeos, el 60% de los ciudadanos españoles con derecho a voto. Pero la abstención no es en ningún modo una renuncia al derecho a votar, al contrario. Abstenerse es negarse de forma activa a ejercer un derecho para mostrar la disconformidad con el entorno político, especialmente con un sistema electoral que favorece la selección de los menos dotados y que es, a todas luces, injusto y casi "ademocrático".
He conversado en los últimos meses con muchas personas a este respecto, y coincidimos en que, efectivamente, un sistema de elección indirecta no es lo más adecuado para que brillen los talentos políticos que pudiera haber. La supremacía en lo que se refiere a la valía de los candidatos de las democracias con sistemas de elección directos, como Francia e Inglaterra, se hace evidente cuando se compara a los mandatarios. Está claro que figuras de la talla Cameron, Hollande o el mismo Valls, recientemente nombrado primer ministro en Francia, no existen en España ni en los países de sistemas similares (Italia, Grecia,...).
Alemania tiene un mecanismo electoral parecido al nuestro, pero con alguna concesión al voto directo. En Alemania, como en España, el poder de los partidos es enorme, y como en España, no hay figuras de alto nivel. Solo Merkel manda, o más que mandar ordena, basada en su peso económico en la Unión, lo que le indican los financieros. En Alemania no se hace política, se gobierna de manera competente, como no podía ser de otra manera dado el especial carácter germano disciplinado y obediente.
Pero los españoles no somos alemanes. Ni de lejos llegamos a su nivel técnico ni de responsabilidad personal para con su país. En España somos cainitas y necesitamos políticos de peso que nos lleven de la mano, como pasó en la transición. Sin embargo, el poder excesivo que se les dio a los partidos mediante leyes ad hoc les ha convertido en monstruos ocupados únicamente de sus problemas internos y de obtener y conservar el poder como único medio de subsistencia.
El sistema electoral de listas cerradas y bloqueadas impide la renovación y construye un camino hacia la mediocridad, casi hacia el esperpento, de los elegidos para ir en ellas. Todos conocemos ejemplos de políticos, de los que nos avergonzamos por su poca talla, en nuestra ciudad, en nuestra autonomía, en nuestro país. Por eso no votamos. Por eso nos abstenemos cada día más. Es nuestro modo de protestar pacíficamente y sin ruido. Los votos que no llegan a las urnas son los gritos del silencio.
He conversado en los últimos meses con muchas personas a este respecto, y coincidimos en que, efectivamente, un sistema de elección indirecta no es lo más adecuado para que brillen los talentos políticos que pudiera haber. La supremacía en lo que se refiere a la valía de los candidatos de las democracias con sistemas de elección directos, como Francia e Inglaterra, se hace evidente cuando se compara a los mandatarios. Está claro que figuras de la talla Cameron, Hollande o el mismo Valls, recientemente nombrado primer ministro en Francia, no existen en España ni en los países de sistemas similares (Italia, Grecia,...).
Alemania tiene un mecanismo electoral parecido al nuestro, pero con alguna concesión al voto directo. En Alemania, como en España, el poder de los partidos es enorme, y como en España, no hay figuras de alto nivel. Solo Merkel manda, o más que mandar ordena, basada en su peso económico en la Unión, lo que le indican los financieros. En Alemania no se hace política, se gobierna de manera competente, como no podía ser de otra manera dado el especial carácter germano disciplinado y obediente.
Pero los españoles no somos alemanes. Ni de lejos llegamos a su nivel técnico ni de responsabilidad personal para con su país. En España somos cainitas y necesitamos políticos de peso que nos lleven de la mano, como pasó en la transición. Sin embargo, el poder excesivo que se les dio a los partidos mediante leyes ad hoc les ha convertido en monstruos ocupados únicamente de sus problemas internos y de obtener y conservar el poder como único medio de subsistencia.
El sistema electoral de listas cerradas y bloqueadas impide la renovación y construye un camino hacia la mediocridad, casi hacia el esperpento, de los elegidos para ir en ellas. Todos conocemos ejemplos de políticos, de los que nos avergonzamos por su poca talla, en nuestra ciudad, en nuestra autonomía, en nuestro país. Por eso no votamos. Por eso nos abstenemos cada día más. Es nuestro modo de protestar pacíficamente y sin ruido. Los votos que no llegan a las urnas son los gritos del silencio.
12 mayo, 2014
Con la oreja puesta: elecciones europeas
Sobre las 13:00 horas, en una terraza, solazando con una cerveza fresca mientras ojeo el periódico. Centro mi atención en dos amigos, supongo, que toman un vino plácidamente sentados. Hablan, o mejor..., despotrican, sobre política. Yo, a cubierto tras la caña y la prensa, escucho atentamente. Nada más divertido que poner la oreja para capturar el estado de opinión sobre país.
Los llamaré X e Y porque no los conozco, no son de la ciudad. Avilés recibe muchas visitas de forasteros atraídos por sus encantos variados y sus terrazas, cuando no llueve, son siempre una fuente de información impagable para quien quiera escuchar con atención desde el silencio anónimo.
X, más corpulento y con unas gafas de sol un tanto pijas es el que saca el tema electoral...
—¿Qué vas a hacer en las europeas?
Y, más menudo, le mira un tanto sorprendido y se rasca la cabeza un rato, dubitativo. Pero al fin contesta.
—Nada, quedarme en casa, qué voy a hacer.
—Ostras, ir a votar.
—¿Votar? Por qué y a quién.
X le mira un tanto sorprendido, como si no se esperase una pregunta como respuesta.
—Coño, votar. Votar a alguien, a Rajoy, por ejemplo, que parece que está haciendo arrancar esto otra vez.
—Qué va. Ni de coña —responde X como un resorte—, ¿a Rajoy? Pero si Rajoy ni se presenta. Además qué hizo para merecer el voto. ¿Salvar bancos que previamente habían saqueado los suyos mismos, los de la oposición, donde mandan, y hasta los sindicatos? Mira, te voy a decir lo que hubiera hecho yo: hubiera pedido el dinero a Europa en la cantidad justa para devolver los depósitos y lo invertido en preferentes, que fue una estafa, y dejaría caer las entidades. O sea, que lo pagaran los accionistas y los directivos. Ya verías como así...
—Pero qué dices —le corta X espantado—, el Estado tiene una responsabilidad.
—Ya verías como así —continúa Y— se lo miraban mucho a la hora de hacer el canelo con el dinero. Y el Estado no tiene más responsabilidad que la contraída con los ciudadanos. Un Banco es una empresa. O es que el Estado le reflota el negocio a un autónomo que le fue mal. El Estado lo que tiene que hacer es garantizar los depósitos y la gobernanza de los bancos. Pero si quiebran es cosa de ellos.
—Caray, Y, la verdad es que visto así, casi que voy a tener que darte parte de razón. Pero no ir a votar me parece muy fuerte.
—Pues no pienso dar un voto a quienes nos metieron en todo este lío. De los partidos grandes no me fío, de los pequeños tampoco; tienen todos el mismo objetivo: obtener poder. Ninguno pone al ciudadano por delante. No. Definitivamente, no. Qué les den morcilla. Yo no quiero ser cómplice de atracos ni estafas. Y qué es Europa, qué hicieron por nosotros en esta crisis. Trasladar al ciudadano las obligaciones contraídas por los nuestros mal gestionadas cajas con los banqueros alemanes, holandeses, etc. Qué les den por el mismísimo. Yo no tengo por qué pagar las deudas de chorizos y vividores.
—Joder, ¿sabes que yo también me lo voy a pensar? Tío, me haces sentirme casi culpable... ¡Oiga, por favor, otros dos riojas...
Me quedé pensando un rato. Me había sorprendido la opinión encendida, pero centrada, de aquel tipo. Si se analizan sus argumentos, casi que es como para echarse a temblar. Y lo de sentirse cómplice, tiene bastante razón... Yo tampoco quiero sentirme cómplice de esta orgía de extorsión y robo a los ciudadanos. Nunca lo había pensado así.
Los llamaré X e Y porque no los conozco, no son de la ciudad. Avilés recibe muchas visitas de forasteros atraídos por sus encantos variados y sus terrazas, cuando no llueve, son siempre una fuente de información impagable para quien quiera escuchar con atención desde el silencio anónimo.
X, más corpulento y con unas gafas de sol un tanto pijas es el que saca el tema electoral...
—¿Qué vas a hacer en las europeas?
Y, más menudo, le mira un tanto sorprendido y se rasca la cabeza un rato, dubitativo. Pero al fin contesta.
—Nada, quedarme en casa, qué voy a hacer.
—Ostras, ir a votar.
—¿Votar? Por qué y a quién.
X le mira un tanto sorprendido, como si no se esperase una pregunta como respuesta.
—Coño, votar. Votar a alguien, a Rajoy, por ejemplo, que parece que está haciendo arrancar esto otra vez.
—Qué va. Ni de coña —responde X como un resorte—, ¿a Rajoy? Pero si Rajoy ni se presenta. Además qué hizo para merecer el voto. ¿Salvar bancos que previamente habían saqueado los suyos mismos, los de la oposición, donde mandan, y hasta los sindicatos? Mira, te voy a decir lo que hubiera hecho yo: hubiera pedido el dinero a Europa en la cantidad justa para devolver los depósitos y lo invertido en preferentes, que fue una estafa, y dejaría caer las entidades. O sea, que lo pagaran los accionistas y los directivos. Ya verías como así...
—Pero qué dices —le corta X espantado—, el Estado tiene una responsabilidad.
—Ya verías como así —continúa Y— se lo miraban mucho a la hora de hacer el canelo con el dinero. Y el Estado no tiene más responsabilidad que la contraída con los ciudadanos. Un Banco es una empresa. O es que el Estado le reflota el negocio a un autónomo que le fue mal. El Estado lo que tiene que hacer es garantizar los depósitos y la gobernanza de los bancos. Pero si quiebran es cosa de ellos.
—Caray, Y, la verdad es que visto así, casi que voy a tener que darte parte de razón. Pero no ir a votar me parece muy fuerte.
—Pues no pienso dar un voto a quienes nos metieron en todo este lío. De los partidos grandes no me fío, de los pequeños tampoco; tienen todos el mismo objetivo: obtener poder. Ninguno pone al ciudadano por delante. No. Definitivamente, no. Qué les den morcilla. Yo no quiero ser cómplice de atracos ni estafas. Y qué es Europa, qué hicieron por nosotros en esta crisis. Trasladar al ciudadano las obligaciones contraídas por los nuestros mal gestionadas cajas con los banqueros alemanes, holandeses, etc. Qué les den por el mismísimo. Yo no tengo por qué pagar las deudas de chorizos y vividores.
—Joder, ¿sabes que yo también me lo voy a pensar? Tío, me haces sentirme casi culpable... ¡Oiga, por favor, otros dos riojas...
Me quedé pensando un rato. Me había sorprendido la opinión encendida, pero centrada, de aquel tipo. Si se analizan sus argumentos, casi que es como para echarse a temblar. Y lo de sentirse cómplice, tiene bastante razón... Yo tampoco quiero sentirme cómplice de esta orgía de extorsión y robo a los ciudadanos. Nunca lo había pensado así.
01 mayo, 2014
Andalucía empieza a ser un problema
Incluso para los propios andaluces, Andalucía, la Comunidad Autónoma de Andalucía, es un problema de dimensiones colosales. Los mandatarios andaluces han hecho del territorio un cortijo en el sentido más insultante de la palabra y se han dedicado a ordeñar al Estado absorbiendo inversiones, fondos para empleo, para formación, para transformación social e industrial..., fondos para todo que no han producido ningún resultado, salvo para ellos mismos.
Siempre resultó difícil de entender aquello del PER, pero, si se lo metían a uno con calzador y se hacía un esfuerzo, se podía admitir el argumento de que sirviera, en cierto modo, para fijar la población agrícola y que campo andaluz no quedase baldío por falta de mano de obra. Insisto que es un argumento débil y difícilmente aceptable, pero al menos es un argumento. Sin embargo, cualquier argumento queda invalidado para explicar la gestión de los fondos destinados al desarrollo del tejido industrial y a la formación de trabajadores que dieron lugar a escándalos mayúsculos de políticos y sindicalistas metidos hasta las cejas.
No voy a entrar en lo vergonzoso que resulta para un ciudadano decir que vive en un país donde los partidos y los sindicatos juegan con el dinero destinado a mejorar la sociedad sin responder por ello. Uno ya se apuesto colorado tantas veces por estas cosas que ya está acostumbrado. Es como si tuviera una piedra en el zapato: llega un momento en que la soportas estoicamente y sigues caminando. Pero, en Andalucía el asunto toma dimensiones difícilmente soportables por cualquier persona en sus cabales.
Lo que alguien como yo, ajeno a Andalucía, no termina de entender es por qué un territorio que recibió cientos de miles de millones de euros en los últimos tres decenios en forma de cosas como infraestructuras, ayudas sociales, fondos de formación de los trabajadores, desarrollo industrial y económico, y no sé cuantas cosas más, tiene el índice de paro más alto de España. Y no solo eso. La tasa de paro en menores de 25 años es del 63% y en mayores de 55 años del 30%. ¿Es que todo ese dinero no ha servido para nada?
Si hoy se celebrasen elecciones, el PSOE ganaría otra vez. Pero hay un pequeño detalle: un 45% del electorado no participaría. Lo que indica este dato es que los andaluces tampoco ven que se les arreglen las cosas cambiando de montura (votando al PP). Los andaluces simplemente están hasta el gorro de sus mandatarios y lo único que quieren es ser bien gobernados. Por eso se van a la abstención, por algo tan sencillo como que, con las actuales leyes, no pueden escoger a sus líderes, solo al partido, y esto no les gusta, están escaldados. Siempre pierden.
Siempre resultó difícil de entender aquello del PER, pero, si se lo metían a uno con calzador y se hacía un esfuerzo, se podía admitir el argumento de que sirviera, en cierto modo, para fijar la población agrícola y que campo andaluz no quedase baldío por falta de mano de obra. Insisto que es un argumento débil y difícilmente aceptable, pero al menos es un argumento. Sin embargo, cualquier argumento queda invalidado para explicar la gestión de los fondos destinados al desarrollo del tejido industrial y a la formación de trabajadores que dieron lugar a escándalos mayúsculos de políticos y sindicalistas metidos hasta las cejas.
No voy a entrar en lo vergonzoso que resulta para un ciudadano decir que vive en un país donde los partidos y los sindicatos juegan con el dinero destinado a mejorar la sociedad sin responder por ello. Uno ya se apuesto colorado tantas veces por estas cosas que ya está acostumbrado. Es como si tuviera una piedra en el zapato: llega un momento en que la soportas estoicamente y sigues caminando. Pero, en Andalucía el asunto toma dimensiones difícilmente soportables por cualquier persona en sus cabales.
Lo que alguien como yo, ajeno a Andalucía, no termina de entender es por qué un territorio que recibió cientos de miles de millones de euros en los últimos tres decenios en forma de cosas como infraestructuras, ayudas sociales, fondos de formación de los trabajadores, desarrollo industrial y económico, y no sé cuantas cosas más, tiene el índice de paro más alto de España. Y no solo eso. La tasa de paro en menores de 25 años es del 63% y en mayores de 55 años del 30%. ¿Es que todo ese dinero no ha servido para nada?
Si hoy se celebrasen elecciones, el PSOE ganaría otra vez. Pero hay un pequeño detalle: un 45% del electorado no participaría. Lo que indica este dato es que los andaluces tampoco ven que se les arreglen las cosas cambiando de montura (votando al PP). Los andaluces simplemente están hasta el gorro de sus mandatarios y lo único que quieren es ser bien gobernados. Por eso se van a la abstención, por algo tan sencillo como que, con las actuales leyes, no pueden escoger a sus líderes, solo al partido, y esto no les gusta, están escaldados. Siempre pierden.
27 abril, 2014
La atención selectiva
A veces ma pregunto quién dirige la atención de la prensa, de los medios de comunicación en general, hacia un determinado asunto. Hoy he repasado las portadas de los principales diarios digitales y he visto referencias principalmente a las elecciones europeas, a asuntos económicos, al fútbol y poca cosa más. Es decir a ningún tema de importancia real, como por ejemplo lo que está pasando en Sudan del Sur.
En África se producen constantemente episodios violentos, genocidios, asesinatos, violaciones, ataques a los derechos humanos... África es el mismísimo infierno para los seres humanos que allí habitan: SIDA, hambre, muerte, ablaciones, imposiciones religiosas, más hambre, pobreza extrema: un auténtico averno que ni el mismísimo Dante podría haber descrito. En África multitudes enormes deambulan en busca de un lugar donde refugiarse de asesinos que, desde su completa carencia moral y cultural, no tienen reparos en disparar a quemarropa o degollar a hombre, mujer, anciano o niño que se le ponga por delante.
En África cualquiera puede ser un asesino. Se le da un fusil automático y munición, se le señala al enemigo a eliminar, se le da cualquier razón, étnica o religiosa normalmente, y voilà: un chico que nunca fue a la escuela y que solo se alimentó de papas de harina y hambre de segundo plato se convierte en una máquina de matar a sus semejantes. Eso es lo que está pasando en Sudan del Sur, un país que tiene tres años de vida, y todo un historial de guerras. Pero la prensa internacional se preocupa de otros asuntos que le producen mayores beneficios.
Uno puede comprender que la comunicación sea principalmente un negocio, pero no encuentro argumentos plausibles para que se deje de cubrir esta noticia como se debería. En los próximos meses, si las cosas no cambian, millones de personas pueden morir aquí de hambre. Sin embargo, este asunto no está en las primeras páginas. Sencillamente no interesa. África tiene que seguir así: se necesita un infierno en alguna parte para que unos pocos, en otra, vivan en un perpetuo paraíso de opulencia.
Es posible que sea yo quien esté equivocado cuando pienso en el homo sapiens como la especie a la que pertenecemos todos los machos y las hembras de todos los colores de lo que llamamos humanidad. Ser más o menos oscuro de piel no nos hace especies ni subespecies distintas. A lo mejor es que erróneamente yo pienso que todos somos iguales y la muerte de un niño es siempre una pena en Berlín, El Cairo o Dakar. Pero de lo que no me cabe ninguna duda es que esta situación de desequilibrio tan extremo va a llevar al mundo al colapso y los responsables serán todos los que tienen interés en que África esté en perpetuas tinieblas.
Los medios de comunicación son también responsables de lo que pasa en África. Al final van allí tan solo a por la foto impactante y a cubrir la noticia cuando estalla un conflicto. Pero en África los conflictos son permanentes... Y esto a la prensa también le interesa. Los medios también quieren que África siga siendo el infierno. Sí, es verdad. Acabo de matar al mensajero.
En África se producen constantemente episodios violentos, genocidios, asesinatos, violaciones, ataques a los derechos humanos... África es el mismísimo infierno para los seres humanos que allí habitan: SIDA, hambre, muerte, ablaciones, imposiciones religiosas, más hambre, pobreza extrema: un auténtico averno que ni el mismísimo Dante podría haber descrito. En África multitudes enormes deambulan en busca de un lugar donde refugiarse de asesinos que, desde su completa carencia moral y cultural, no tienen reparos en disparar a quemarropa o degollar a hombre, mujer, anciano o niño que se le ponga por delante.
En África cualquiera puede ser un asesino. Se le da un fusil automático y munición, se le señala al enemigo a eliminar, se le da cualquier razón, étnica o religiosa normalmente, y voilà: un chico que nunca fue a la escuela y que solo se alimentó de papas de harina y hambre de segundo plato se convierte en una máquina de matar a sus semejantes. Eso es lo que está pasando en Sudan del Sur, un país que tiene tres años de vida, y todo un historial de guerras. Pero la prensa internacional se preocupa de otros asuntos que le producen mayores beneficios.
Uno puede comprender que la comunicación sea principalmente un negocio, pero no encuentro argumentos plausibles para que se deje de cubrir esta noticia como se debería. En los próximos meses, si las cosas no cambian, millones de personas pueden morir aquí de hambre. Sin embargo, este asunto no está en las primeras páginas. Sencillamente no interesa. África tiene que seguir así: se necesita un infierno en alguna parte para que unos pocos, en otra, vivan en un perpetuo paraíso de opulencia.
Es posible que sea yo quien esté equivocado cuando pienso en el homo sapiens como la especie a la que pertenecemos todos los machos y las hembras de todos los colores de lo que llamamos humanidad. Ser más o menos oscuro de piel no nos hace especies ni subespecies distintas. A lo mejor es que erróneamente yo pienso que todos somos iguales y la muerte de un niño es siempre una pena en Berlín, El Cairo o Dakar. Pero de lo que no me cabe ninguna duda es que esta situación de desequilibrio tan extremo va a llevar al mundo al colapso y los responsables serán todos los que tienen interés en que África esté en perpetuas tinieblas.
Los medios de comunicación son también responsables de lo que pasa en África. Al final van allí tan solo a por la foto impactante y a cubrir la noticia cuando estalla un conflicto. Pero en África los conflictos son permanentes... Y esto a la prensa también le interesa. Los medios también quieren que África siga siendo el infierno. Sí, es verdad. Acabo de matar al mensajero.
24 abril, 2014
Hasta la justicia huele a podrido
Qué pena de país. Qué asco genera a veces el proceder de las instituciones y de los poderes del estado. Qué horrible sensación de impotencia, de indignación: qué nausea. Ya estábamos enterados de que la política en general está aquejada de una enfermedad degenerativa sin remedio conocido o de que los partidos mafia entregados al poder económico quieren que todo continúe igual para seguir viviendo la vida muelle a costa de desangrar a la sociedad. Pero no sabíamos, o no queríamos saber, que la Justicia estuviera también al servicio de los mismos señores. Yo al menos no lo quería creer, pero parece que sí, que hay estamentos judiciales tan podridos o más que la política.
Está en la calle, y lo dice hoy el Fiscal General del Estado, muy preocupado él, que la justicia no es percibida como igual para todos. La calle, la maldita calle, la gente cree que la justicia es injusta. Que se aplican penas enormes a hechos livianos y penas livianas a hechos terribles; que unos hacen paseíllo y otros llegan en coche oficial, que a unos les juzgan con inusitada rapidez y a otros les prescriben los delitos a fuerza de recursos y más recursos... En fin, que la gente tiene razón: la Justicia es una mierda pinchada en un palo, y encima maloliente.
Eso es lo que piensa la gente al ver que Garzón fue juzgado y expulsado por meterse donde no debía con la Gürtel, lo mismo que Silva por hacer lo propio con Blesa. Es lo que la gente pensará todavía con más razón cuando empiece a digerir la noticia recién salida de la cocina de los juzgados madrileños: el hombre disfrazado de cura que entró en casa de Bárcenas condenado a 22 años. Sí, sí, 22 años por darles un susto a la mujer de Bárcenas, a su hijo y a una empleada... Bueno,pensándolo bien, había el agravante de ir disfrazado de cura. Además, con que cumpla 18 saldrá sin problemas.
Cuando uno mira hacia atrás y ve a etarras con decenas de asesinatos que salieron en 20 años, o a ladrones y corruptos que no cumplen pena alguna, o a indultados por el gobierno que solo estuvieron de paso un corto tiempo en el trullo, uno piensa que quieren reírse de nosotros, de toda la sociedad que les mantiene, que les legitima en cierto modo, a políticos y a jueces y que, sobre todo, les soporta. Porque, que a un chiflado que da un susto se le juzgue y condene en 6 meses se hace bastante insoportable para quienes pensamos, demasiados ya, que todo esto es una farsa, un mal sueño que tenemos la maldita suerte de vivir. Lo dicho: qué asco.
Está en la calle, y lo dice hoy el Fiscal General del Estado, muy preocupado él, que la justicia no es percibida como igual para todos. La calle, la maldita calle, la gente cree que la justicia es injusta. Que se aplican penas enormes a hechos livianos y penas livianas a hechos terribles; que unos hacen paseíllo y otros llegan en coche oficial, que a unos les juzgan con inusitada rapidez y a otros les prescriben los delitos a fuerza de recursos y más recursos... En fin, que la gente tiene razón: la Justicia es una mierda pinchada en un palo, y encima maloliente.
Eso es lo que piensa la gente al ver que Garzón fue juzgado y expulsado por meterse donde no debía con la Gürtel, lo mismo que Silva por hacer lo propio con Blesa. Es lo que la gente pensará todavía con más razón cuando empiece a digerir la noticia recién salida de la cocina de los juzgados madrileños: el hombre disfrazado de cura que entró en casa de Bárcenas condenado a 22 años. Sí, sí, 22 años por darles un susto a la mujer de Bárcenas, a su hijo y a una empleada... Bueno,pensándolo bien, había el agravante de ir disfrazado de cura. Además, con que cumpla 18 saldrá sin problemas.
Cuando uno mira hacia atrás y ve a etarras con decenas de asesinatos que salieron en 20 años, o a ladrones y corruptos que no cumplen pena alguna, o a indultados por el gobierno que solo estuvieron de paso un corto tiempo en el trullo, uno piensa que quieren reírse de nosotros, de toda la sociedad que les mantiene, que les legitima en cierto modo, a políticos y a jueces y que, sobre todo, les soporta. Porque, que a un chiflado que da un susto se le juzgue y condene en 6 meses se hace bastante insoportable para quienes pensamos, demasiados ya, que todo esto es una farsa, un mal sueño que tenemos la maldita suerte de vivir. Lo dicho: qué asco.
21 abril, 2014
Formación, educación y apatía
Está claro que España necesita formación. La formación debe alcanzar a todos los estamentos del tejido político, social y laboral. No solo los niños deben ser mejor educados, eso es evidente y lo dejan claro los informes PISA; también los adultos deben ser repulidos, reciclados, repasados y reprogramados; y dentro de estos, políticos, empresarios, sindicalistas, jueces, reyes y consortes deben serlo especialmente para que, de una vez por todas, comprendan que lo que están haciendo, y me refiero a todo lo que hacen, no es nada, absolutamente nada que beneficie a la sociedad, al pueblo, al país.
Los últimos escándalos de los cursos de formación dejan desnudo a todo el mundo. Toda la cadena de decisión está pringada. Los empresarios en Madrid cobraron el dinero de las malditas subvenciones sin aportar nada a cambio; lo mismo que los empresarios y sindicatos en Andalucía: organizaron cursos sin asistencia pero, en un ejercicio digno de la España más chusca, encontraron firmas de trabajadores o parados que los justificaron. Sí los parados y los trabajadores también están enmerdados por esto.
La fuerza laboral española carece de formación adecuada y adaptada. La masa laboral proveniente de la construcción y de empresas que soltaron lastre humano es, en un 80% mano de obra no cualificada. Sí; conviene mirarse al espejo. La mayor parte de los trabajadores españoles tienen poca o ninguna formación acorde con las necesidades del mercado laboral, cada día más exigentes. Pero lo peor es que tampoco parecen estar locos por formarse para encontrar un trabajo. No veo yo a gente en las oficinas de empleo ni delante de las sedes sindicales exigiendo formación. Me cuesta trabajo escribirlo, pero creo firmemente que muchos trabajadores pasan absolutamente de formarse. Su objetivo es aguantar la crisis y, cuando escampe, volver a ser peones.
Lo mismo que los adolescentes son en cierto modo culpables de sus carencias culturales los trabajadores lo son de sus carencias formativas. No se puede echar la culpa de todo al sistema educativo o al formativo. Los padres, desde las asociaciones deben exigir mejor educación y participar en ella: es cosa de los padres la educación básica de jóvenes que no dicen ni buenos días cuando entran en un sitio o se comportan en la calle como auténticos cafres. Los trabajadores, como personas adultas deben presionar para que se les forme adecuadamente. No sé de que manera, pero no puede ser a través de unos sindicatos metidos en el estiércol hasta la garganta. Sin embargo deben hacerlo, y con contundencia.
Si no salen, si no salimos por cuenta propia de la apatía, este país nunca dejará el pozo en el que está metido. Un pozo en el que viven de las subvenciones y del dinero de todos agentes de todo tipo: políticos, jueces, sindicalistas, organizaciones empresariales, funcionarios de todo cuño, pensionistas y parados con derecho a prestación. La cuestión es cuánto puede durar esto sin hacer crack. Es el pueblo, son los trabajadores en paro y en activo quienes deben empezar a presionar señalando con el dedo y acusando a los causantes de que esto no avance, o sea: políticos, sindicatos y empresarios. Así de sencillo.
Los últimos escándalos de los cursos de formación dejan desnudo a todo el mundo. Toda la cadena de decisión está pringada. Los empresarios en Madrid cobraron el dinero de las malditas subvenciones sin aportar nada a cambio; lo mismo que los empresarios y sindicatos en Andalucía: organizaron cursos sin asistencia pero, en un ejercicio digno de la España más chusca, encontraron firmas de trabajadores o parados que los justificaron. Sí los parados y los trabajadores también están enmerdados por esto.
La fuerza laboral española carece de formación adecuada y adaptada. La masa laboral proveniente de la construcción y de empresas que soltaron lastre humano es, en un 80% mano de obra no cualificada. Sí; conviene mirarse al espejo. La mayor parte de los trabajadores españoles tienen poca o ninguna formación acorde con las necesidades del mercado laboral, cada día más exigentes. Pero lo peor es que tampoco parecen estar locos por formarse para encontrar un trabajo. No veo yo a gente en las oficinas de empleo ni delante de las sedes sindicales exigiendo formación. Me cuesta trabajo escribirlo, pero creo firmemente que muchos trabajadores pasan absolutamente de formarse. Su objetivo es aguantar la crisis y, cuando escampe, volver a ser peones.
Lo mismo que los adolescentes son en cierto modo culpables de sus carencias culturales los trabajadores lo son de sus carencias formativas. No se puede echar la culpa de todo al sistema educativo o al formativo. Los padres, desde las asociaciones deben exigir mejor educación y participar en ella: es cosa de los padres la educación básica de jóvenes que no dicen ni buenos días cuando entran en un sitio o se comportan en la calle como auténticos cafres. Los trabajadores, como personas adultas deben presionar para que se les forme adecuadamente. No sé de que manera, pero no puede ser a través de unos sindicatos metidos en el estiércol hasta la garganta. Sin embargo deben hacerlo, y con contundencia.
Si no salen, si no salimos por cuenta propia de la apatía, este país nunca dejará el pozo en el que está metido. Un pozo en el que viven de las subvenciones y del dinero de todos agentes de todo tipo: políticos, jueces, sindicalistas, organizaciones empresariales, funcionarios de todo cuño, pensionistas y parados con derecho a prestación. La cuestión es cuánto puede durar esto sin hacer crack. Es el pueblo, son los trabajadores en paro y en activo quienes deben empezar a presionar señalando con el dedo y acusando a los causantes de que esto no avance, o sea: políticos, sindicatos y empresarios. Así de sencillo.
11 abril, 2014
Desvergüenza
Hoy son noticia, en especial en los medios no afines al Gobierno, los contenidos de la declaración, la enésima, de Bárcenas ante el juez Ruz. Estos medios intentan, con poco éxito, resaltar e infiltrar en la sociedad la idea de que el PP es un nido de ladrones que durante años y años sacaron dinero de mordidas a cambio de favores derivados de las decisiones políticas, en especial de las que tenían que ver con la obra pública y la calificación de terrenos.
El PP es un partido básicamente corrupto porque la célula cancerosa de la dirección nacional, especializada en flirtear con el dinero negro y las comisiones, hizo metástasis y el mal aparece en todas las sedes, en todas las agrupaciones... El PP está corrupto en todas partes y hasta en mi pueblo tienen, casi seguro, caja B de la que se nutren los caciques locales. Y sin embargo el PP entusiasma; tienen ochocientos mil militantes y un suelo electoral sólido y fiel que les mantiene. El porqué habrá que preguntárselo a esos votantes que son capaces de ir como ovejas estúpidas a respaldar a verdaderos saqueadores.
Cuando uno mira los papeles del Bárcenas este, se queda estupefacto. En el año 1990, el insigne Aznar, el ínclito Cascos y unos cuantos secuaces se metían en el bolsillo, aparte de su sueldo, que ya era considerable, 500.000 pesetas en concepto de gastos de representación. En el año 1990 ganar 100.000 pesetas era ya un salario medio decente. Pero estos golfos apandadores ganaban 10 veces más como mínimo. Claro que, esto no se sabía en aquellos años. En aquel momento el PSOE estaba inmerso en su chapuza particular de financiación y el PP se ocupaba de que se hablara de ello. Me imagino las risotadas en el sanedrín pepero: "estos rojos incautos no saben ni robar".
Bueno, pues que se anden con ojo en el PP porque el electorado de derechas, aunque menos despierto, tonto del todo no es y está tomando buena nota de todas estas trampas. La mayor parte de los ochocientos mil militantes se darán cuenta de que son unos imbéciles por no sacar tajada como los que se arriman a la cúpula o van en las listas. Vamos, que la gente del PP, sin dejar de ser de derechas, va a ir dejando de ser mema y de ir con el voto en la boca a entregarlo cuando sean llamados.
La gente progresista ya se dio cuenta de que, con el sistema electoral actual, la clase política no es más que una clase extractiva de recursos monetarios y absolutamente improductiva. Los electores más conservadores lo están empezando a ver y responderán, lo mismo que los primeros, con la abstención. Las elecciones europeas, apuesto algo a que serán un desastre de participación. Y si nadie hace nada con la ley electoral, aunque sea solo un proyecto de cambio hacia un sistema más parecido al mayoritario, en el que los electos respondan ante los electores en lugar de ante su partido, la abstención masiva empezará a notarse también el municipales y generales. Tiempo al tiempo.
El PP es un partido básicamente corrupto porque la célula cancerosa de la dirección nacional, especializada en flirtear con el dinero negro y las comisiones, hizo metástasis y el mal aparece en todas las sedes, en todas las agrupaciones... El PP está corrupto en todas partes y hasta en mi pueblo tienen, casi seguro, caja B de la que se nutren los caciques locales. Y sin embargo el PP entusiasma; tienen ochocientos mil militantes y un suelo electoral sólido y fiel que les mantiene. El porqué habrá que preguntárselo a esos votantes que son capaces de ir como ovejas estúpidas a respaldar a verdaderos saqueadores.
Cuando uno mira los papeles del Bárcenas este, se queda estupefacto. En el año 1990, el insigne Aznar, el ínclito Cascos y unos cuantos secuaces se metían en el bolsillo, aparte de su sueldo, que ya era considerable, 500.000 pesetas en concepto de gastos de representación. En el año 1990 ganar 100.000 pesetas era ya un salario medio decente. Pero estos golfos apandadores ganaban 10 veces más como mínimo. Claro que, esto no se sabía en aquellos años. En aquel momento el PSOE estaba inmerso en su chapuza particular de financiación y el PP se ocupaba de que se hablara de ello. Me imagino las risotadas en el sanedrín pepero: "estos rojos incautos no saben ni robar".
Bueno, pues que se anden con ojo en el PP porque el electorado de derechas, aunque menos despierto, tonto del todo no es y está tomando buena nota de todas estas trampas. La mayor parte de los ochocientos mil militantes se darán cuenta de que son unos imbéciles por no sacar tajada como los que se arriman a la cúpula o van en las listas. Vamos, que la gente del PP, sin dejar de ser de derechas, va a ir dejando de ser mema y de ir con el voto en la boca a entregarlo cuando sean llamados.
La gente progresista ya se dio cuenta de que, con el sistema electoral actual, la clase política no es más que una clase extractiva de recursos monetarios y absolutamente improductiva. Los electores más conservadores lo están empezando a ver y responderán, lo mismo que los primeros, con la abstención. Las elecciones europeas, apuesto algo a que serán un desastre de participación. Y si nadie hace nada con la ley electoral, aunque sea solo un proyecto de cambio hacia un sistema más parecido al mayoritario, en el que los electos respondan ante los electores en lugar de ante su partido, la abstención masiva empezará a notarse también el municipales y generales. Tiempo al tiempo.
05 abril, 2014
Linchamientos en Argentina
Cuando el grado e pobreza y e desigualdad sobrepasa ciertos límites las reacciones de la población, normalmente pacífica, pueden volverse imprevisibles y extremadamente violentas. En Argentina estos límites se sobrepasaron y la gente reacciona de manera brutal. Un chico murió apaleado por unas 50 personas por intentar quitarle el bolso a una mujer. Una simpleza lleva a una reacción exagerada. En Rosario, donde murió el chico, se dieron varios casos. En este enlace pueden verse 10 segundos paralizantes.
Según el diario clarín, el problema se extiende por el país. La reacción del gobierno, de la oposición de la Iglesia, que siempre se mete en estas cosas, y de toda la sociedad civil hipócrita es una "enérgica condena". En este país nuestro llevamos oyendo lo de enérgica condena a los actos de terrorismo: el problema persistió durante 50 años y aún no ha terminado del todo. Las condenas, por muy enérgicas que sean, no arreglan las cosas. Son las acciones, las decisiones, las normas, las leyes y las políticas las que las resuelven de verdad.
Claro que Argentina es un poco como España. Rebaños enteros de políticos que hablan y hablan sin hacer, encantados de conocerse y viviendo estupendamente con un jugoso salario. Para qué van a trabajar si les pagan igual. Qué las cosas sigan así y que no se muevan. "Virgencita de mi vida que me quede como estoy". Es por lo tanto normal que una población llena de necesidades, abandonada y desprotegida se termine por levantar contra la delincuencia. ¿Y quién paga? Pues el pobre "pringao" que da un tirón. Pero ellos condenan, condenan enérgicamente.
Cuando se sobrepasan los límites de lo que una sociedad puede soportar también se sobrepasan las reacciones. Y no es una cuestión de condenas, es una cuestión de hacer cosas concretas que solo se pueden hacer desde la política. Primero con acciones de choque y en paralelo leyes y normas que favorezcan la igualdad social y que reduzcan seriamente la pobreza en todos los sentidos. Esa es la solución y eso es lo que no va a hacerse porque el propio gobierno y la propia oposición están interesados en que nada cambie.
El caso de Argentina es como para echarse a temblar. Un país repleto de materias primas que es saqueado permanentemente por sus mandatarios; que se levanta y se arruina casi cada década y que permanentemente cae en los mismos errores. Los argentinos, me consta, adoran a su país y se avergüenzan de sus políticos, salvo los salvapatrias peronistas y algún exaltado más. Lo más valioso de Argentina está en el exilio mientras los que allí se quedan son vampirizados. Argentina no llora por Evita, valiente gilipollez. Argentina llora de dolor y de vergüenza por no saber sacudirse esa plaga de garrapatas que lleva más de un siglo chupándole la sangre.
Según el diario clarín, el problema se extiende por el país. La reacción del gobierno, de la oposición de la Iglesia, que siempre se mete en estas cosas, y de toda la sociedad civil hipócrita es una "enérgica condena". En este país nuestro llevamos oyendo lo de enérgica condena a los actos de terrorismo: el problema persistió durante 50 años y aún no ha terminado del todo. Las condenas, por muy enérgicas que sean, no arreglan las cosas. Son las acciones, las decisiones, las normas, las leyes y las políticas las que las resuelven de verdad.
Claro que Argentina es un poco como España. Rebaños enteros de políticos que hablan y hablan sin hacer, encantados de conocerse y viviendo estupendamente con un jugoso salario. Para qué van a trabajar si les pagan igual. Qué las cosas sigan así y que no se muevan. "Virgencita de mi vida que me quede como estoy". Es por lo tanto normal que una población llena de necesidades, abandonada y desprotegida se termine por levantar contra la delincuencia. ¿Y quién paga? Pues el pobre "pringao" que da un tirón. Pero ellos condenan, condenan enérgicamente.
Cuando se sobrepasan los límites de lo que una sociedad puede soportar también se sobrepasan las reacciones. Y no es una cuestión de condenas, es una cuestión de hacer cosas concretas que solo se pueden hacer desde la política. Primero con acciones de choque y en paralelo leyes y normas que favorezcan la igualdad social y que reduzcan seriamente la pobreza en todos los sentidos. Esa es la solución y eso es lo que no va a hacerse porque el propio gobierno y la propia oposición están interesados en que nada cambie.
El caso de Argentina es como para echarse a temblar. Un país repleto de materias primas que es saqueado permanentemente por sus mandatarios; que se levanta y se arruina casi cada década y que permanentemente cae en los mismos errores. Los argentinos, me consta, adoran a su país y se avergüenzan de sus políticos, salvo los salvapatrias peronistas y algún exaltado más. Lo más valioso de Argentina está en el exilio mientras los que allí se quedan son vampirizados. Argentina no llora por Evita, valiente gilipollez. Argentina llora de dolor y de vergüenza por no saber sacudirse esa plaga de garrapatas que lleva más de un siglo chupándole la sangre.
31 marzo, 2014
La abstención se extiende. Francia habla claro
Casi nadie tiene duda de la madurez del electorado francés. A lo largo del tiempo, los franceses vienen demostrando su indudable capacidad para hacer que los políticos se espabilen y trabajen en favor de la sociedad. La suficiencia de los votantes para desalojar de sus puestos a quienes no les sirven adecuadamente es notoria. La derecha y la izquierda tienen claro que cuando no hacen lo correcto les toca dejar el poder. Los franceses cuando votan son pragmáticos, maduros, inflexibles.
Hace relativamente poco tiempo Sarkozy fue víctima de sus promesas incumplidas, de su egocentrismo y de sus ínfulas. Hollande le sustituyó con el mandato claro de trabajar para que Francia mantuviese sus niveles de libertad y de equilibrio social, pero Hollande está fallando. Como Rajoy en España, el presiente francés decidió aplicarse en satisfacer a los mercados, dispuso que la política debía pasar a un segundo plano, y se plegó a lo que Alemania tuviera a bien mandar. Pero los franceses no tragan; tienen claro que lo que se promete hay que cumplirlo, si no, no haberlo prometido.
En las municipales de estos dos últimos fines de semana, Francia, un país donde la participación siempre fue considerada una necesidad para tener legítimamente el poder, decidió no ser cómplice de engaño alguno. Así, casi un 40% de las personas con derecho a voto se quedaron en su casa, y la cifra llegó hasta el 60% entre los jóvenes de menos de 30 años; además, se dio un alto e inusual porcentaje de votos nulos. Los franceses hablaron alto y claro: ante una derecha que les perjudica y una izquierda que hace, más o menos, lo mismo, han dicho que se inhiben, que no otorgan el poder a nadie que no se lo merezca realmente.
De lo que no me cabe ninguna duda es de que los políticos franceses no van a pasar de sus votantes. Las cosas en Francia no son como en la inmadura sociedad española. Aquí, los políticos se pasean tranquilamente por la calle con chulería y sin asumir responsabilidades. En Francia habrá serias consecuencias. De momento, alguien importante dimitirá, o será destituido. Los mandatarios franceses intentarán ganar tiempo de este modo y todos, derecha e izquierda, se pondrán a pensar seriamente en cómo arreglar las cosas, porque la abstención es lo que más les preocupa.
Sostengo desde hace años que el poder de la no participación es mucho mayor de lo que nadie se imagina. En Francia comprobaremos que es así. Los políticos franceses se pondrán las pilas sin duda. Y siguiendo el ejemplo de Francia, en las próximas elecciones europeas, veremos como la distancia entre el pueblo y sus representantes crece a pasos agigantados. Y no dejará de crecer hasta que el electorado perciba que la política vuelve a tomar el mando. O hay política, o no hay votos.
Hace relativamente poco tiempo Sarkozy fue víctima de sus promesas incumplidas, de su egocentrismo y de sus ínfulas. Hollande le sustituyó con el mandato claro de trabajar para que Francia mantuviese sus niveles de libertad y de equilibrio social, pero Hollande está fallando. Como Rajoy en España, el presiente francés decidió aplicarse en satisfacer a los mercados, dispuso que la política debía pasar a un segundo plano, y se plegó a lo que Alemania tuviera a bien mandar. Pero los franceses no tragan; tienen claro que lo que se promete hay que cumplirlo, si no, no haberlo prometido.
En las municipales de estos dos últimos fines de semana, Francia, un país donde la participación siempre fue considerada una necesidad para tener legítimamente el poder, decidió no ser cómplice de engaño alguno. Así, casi un 40% de las personas con derecho a voto se quedaron en su casa, y la cifra llegó hasta el 60% entre los jóvenes de menos de 30 años; además, se dio un alto e inusual porcentaje de votos nulos. Los franceses hablaron alto y claro: ante una derecha que les perjudica y una izquierda que hace, más o menos, lo mismo, han dicho que se inhiben, que no otorgan el poder a nadie que no se lo merezca realmente.
De lo que no me cabe ninguna duda es de que los políticos franceses no van a pasar de sus votantes. Las cosas en Francia no son como en la inmadura sociedad española. Aquí, los políticos se pasean tranquilamente por la calle con chulería y sin asumir responsabilidades. En Francia habrá serias consecuencias. De momento, alguien importante dimitirá, o será destituido. Los mandatarios franceses intentarán ganar tiempo de este modo y todos, derecha e izquierda, se pondrán a pensar seriamente en cómo arreglar las cosas, porque la abstención es lo que más les preocupa.
Sostengo desde hace años que el poder de la no participación es mucho mayor de lo que nadie se imagina. En Francia comprobaremos que es así. Los políticos franceses se pondrán las pilas sin duda. Y siguiendo el ejemplo de Francia, en las próximas elecciones europeas, veremos como la distancia entre el pueblo y sus representantes crece a pasos agigantados. Y no dejará de crecer hasta que el electorado perciba que la política vuelve a tomar el mando. O hay política, o no hay votos.
25 marzo, 2014
Y el Ejército se inclinó respetuosamente
El Ejército rindió honores a Suarez. Se lo debía al hombre que fue acosado, insultado y vilipendiado por la panda de chusqueros que constituía la mayor parte de la soldadesca tras la muerte de Franco, militares cuyo único mérito había sido haber participado en el bando vencedor de una guerra ilegítima y fratricida iniciada por ellos.
Aquellos cavernícolas intentaron reducir sin éxito al pueblo yendo contra su presidente y contra sus representantes el 23 F. Afortunadamente se pudo con ellos. Ese día el ejercito del 18 de julio hizo su último acto de cobardía. Los anteriores habían sido fusilar, matar y hacer sufrir a gente durante casi cuatro décadas
Suárez había nombrado ministro de defensa a uno de los pocos militares merecedores de llamarse así en aquella época: Gutiérrez Mellado, y en la milicia empezaron a colarse elementos no fascistoides. Por una vez se consiguió que las manzanas sanas acabaran con las podridas. Y Adolfo Suárez fue el primero que impulsó ese cambio. Luego ya nunca el Ejército volvió a fallar y pasó, para siempre a ser liderado por un, o una, civil. Menos mal que en este asunto todos sus predecesores, los mismos que se negaron a profundizar el entorno democrático, siguieron su directriz. Eso sí que se lo debemos a todos: derechas, izquierdas y nacionalistas.
Los militares le debían esto al presidente Suarez y lo hicieron bien. Se inclinaron respetuosamente al hombre que puso el germen para que las Fuerzas Armadas pasaran de ser una institución temida y repudiada a tal vez la más espetada por los ciudadanos en este momento. Nunca me hubiera creído que pudiera sentir cierto orgullo por ellas, más habiendo pasado, como pasé, el 23 F en la mili entre golpistas y cabestros con estrellas y galones.
El final del toque de Oración con la descarga de los mosquetones fue todo un signo de reconocimiento respeto y honor a un hombre al que algunos no habíamos entendido bien.
Aquellos cavernícolas intentaron reducir sin éxito al pueblo yendo contra su presidente y contra sus representantes el 23 F. Afortunadamente se pudo con ellos. Ese día el ejercito del 18 de julio hizo su último acto de cobardía. Los anteriores habían sido fusilar, matar y hacer sufrir a gente durante casi cuatro décadas
Suárez había nombrado ministro de defensa a uno de los pocos militares merecedores de llamarse así en aquella época: Gutiérrez Mellado, y en la milicia empezaron a colarse elementos no fascistoides. Por una vez se consiguió que las manzanas sanas acabaran con las podridas. Y Adolfo Suárez fue el primero que impulsó ese cambio. Luego ya nunca el Ejército volvió a fallar y pasó, para siempre a ser liderado por un, o una, civil. Menos mal que en este asunto todos sus predecesores, los mismos que se negaron a profundizar el entorno democrático, siguieron su directriz. Eso sí que se lo debemos a todos: derechas, izquierdas y nacionalistas.
Los militares le debían esto al presidente Suarez y lo hicieron bien. Se inclinaron respetuosamente al hombre que puso el germen para que las Fuerzas Armadas pasaran de ser una institución temida y repudiada a tal vez la más espetada por los ciudadanos en este momento. Nunca me hubiera creído que pudiera sentir cierto orgullo por ellas, más habiendo pasado, como pasé, el 23 F en la mili entre golpistas y cabestros con estrellas y galones.
El final del toque de Oración con la descarga de los mosquetones fue todo un signo de reconocimiento respeto y honor a un hombre al que algunos no habíamos entendido bien.
24 marzo, 2014
Adolfo Suárez González
Ayer escribí una entrada sobre el, a mi juicio, error de Suárez hijo al precisar en rueda de prensa el tiempo de agonía de su padre. Alguien me indicó que lo hizo para evitar un circo mediático... Pues buena la lió, salió de jefe de pista. En fin, al límite, tuvo suerte y Adolfo Suárez, el presidente Suárez, tuvo el buen gusto de no dejar mal a su vástago. Insisto en que no juzgo a Suárez Illana, pero opino que dio un ejemplo de como no se deben hacer estas cosas, sea quien sea tu padre.
Durante mi juventud critiqué ácidamente al Suárez político. Puede que su famoso puedo prometer y prometo fuese una frase vacía y electoralista para mi en aquel momento. Pensaba que era un tramposo que quería impedir la llegada de fuerzas progresistas al poder. Me equivoqué. Me equivoqué completamente. Suarez era el único que estaba entendiendo qué había que hacer, además de cómo, cuándo dónde y por qué para poner a este país en la línea de salida hacia la democracia plena.
El presidente Suárez entendió que España era un sufrido país constituido por un sufrido pueblo por el que no se había tenido nunca ningún respeto desde el poder. Así, en menos de tres años puso las cosas patas arriba y con un equipo bien escogido de personas competentes y comprometidas organizó los cambios necesarios para poner al servicio de la sociedad las bases para construir el sistema que nos merecíamos. Aunque bien es vedad, en aquel momento yo no lo supe ver, insisto.
Ahora, con el presidente Suárez de cuerpo presente, todo el mundo escribe loas. Sin embargo nadie dio continuidad a su empeño de hacer de España una democracia de verdad. Todos los que le van a honrar, solo estarán allí, como él: de cuerpo presente. Parece increíble, pero en los funerales de Adolfo Suárez se verá en unión a todos los cómplices de haber destruido su idea. La cara de cartón que pondrán es puro teatro. Suárez fue traicionado por todos ellos y por los suyos porque tenía altura de miras y pretendía resarcir al pueblo de sus sufrimientos a lo largo de siglos. Y eso no podía ser, claro. Qué va a ser eso de que la sociedad española avance a su paso. Hasta ahí podíamos llegar.
El PP, PSOE y los nacionalistas, con nocturnidad y premeditación, urdieron un plan para impedir que lo que fue un embrión de democracia que debía crecer, se quedara en feto en estado de hibernación. Adolfo Suárez y su equipo vieron claro. No podían romper con el sistema, tenían miedo. Pero sí podían organizar el entramado de leyes que impidieran la vuelta atrás y que permitieran a generaciones posteriores de políticos mejorarlas: Constitución, Ley electoral, autonomías... Pero no, no lo hicieron. PP, PSOE y los nacionalistas decidieron que la falsa democracia en la que los aparatos de los partidos ponían arbitrariamente a los candidatos era buena. Que era bueno seguir como con Franco, pero sin él. La democracia orgánica era suficiente para el pueblo. El embrión quedaba congelado.
Yo era partidario de la ruptura. La reforma me parecía una patraña: no se puede esta ligeramente embarazada, pensaba... Claro, ahora, desde el sosiego barrunto que tal vez estuviera equivocado, o no, quién sabe. No obstante, seguí la corriente reformista desde posiciones claramente más progresistas pensando que era el camino. Y aquí sí me equivoqué. Poco a poco vi como la gente valiosa se iba de la política y empezaba la llegada de los mediocres que tuvo su momento culminante con la llegada de Aznar primero y de Zapatero después (lo de Rajoy ya no lo menciono). Los partidos con opciones son una fuente inagotable de indignidad y de mendacidad. Nos muestran a todos con rotundidad qué no es democracia. Y mira tú por donde, al final van a ser los mediocres los que van a representar a la sociedad en los funerales de estado. Pero estoy seguro que nosotros, el pueblo, sabremos darle el homenaje que se merece en forma de respeto perpetuo. Mis respetos, señor Presidente. Disfrute de su viaje al infinito.
Durante mi juventud critiqué ácidamente al Suárez político. Puede que su famoso puedo prometer y prometo fuese una frase vacía y electoralista para mi en aquel momento. Pensaba que era un tramposo que quería impedir la llegada de fuerzas progresistas al poder. Me equivoqué. Me equivoqué completamente. Suarez era el único que estaba entendiendo qué había que hacer, además de cómo, cuándo dónde y por qué para poner a este país en la línea de salida hacia la democracia plena.
El presidente Suárez entendió que España era un sufrido país constituido por un sufrido pueblo por el que no se había tenido nunca ningún respeto desde el poder. Así, en menos de tres años puso las cosas patas arriba y con un equipo bien escogido de personas competentes y comprometidas organizó los cambios necesarios para poner al servicio de la sociedad las bases para construir el sistema que nos merecíamos. Aunque bien es vedad, en aquel momento yo no lo supe ver, insisto.
Ahora, con el presidente Suárez de cuerpo presente, todo el mundo escribe loas. Sin embargo nadie dio continuidad a su empeño de hacer de España una democracia de verdad. Todos los que le van a honrar, solo estarán allí, como él: de cuerpo presente. Parece increíble, pero en los funerales de Adolfo Suárez se verá en unión a todos los cómplices de haber destruido su idea. La cara de cartón que pondrán es puro teatro. Suárez fue traicionado por todos ellos y por los suyos porque tenía altura de miras y pretendía resarcir al pueblo de sus sufrimientos a lo largo de siglos. Y eso no podía ser, claro. Qué va a ser eso de que la sociedad española avance a su paso. Hasta ahí podíamos llegar.
El PP, PSOE y los nacionalistas, con nocturnidad y premeditación, urdieron un plan para impedir que lo que fue un embrión de democracia que debía crecer, se quedara en feto en estado de hibernación. Adolfo Suárez y su equipo vieron claro. No podían romper con el sistema, tenían miedo. Pero sí podían organizar el entramado de leyes que impidieran la vuelta atrás y que permitieran a generaciones posteriores de políticos mejorarlas: Constitución, Ley electoral, autonomías... Pero no, no lo hicieron. PP, PSOE y los nacionalistas decidieron que la falsa democracia en la que los aparatos de los partidos ponían arbitrariamente a los candidatos era buena. Que era bueno seguir como con Franco, pero sin él. La democracia orgánica era suficiente para el pueblo. El embrión quedaba congelado.
Yo era partidario de la ruptura. La reforma me parecía una patraña: no se puede esta ligeramente embarazada, pensaba... Claro, ahora, desde el sosiego barrunto que tal vez estuviera equivocado, o no, quién sabe. No obstante, seguí la corriente reformista desde posiciones claramente más progresistas pensando que era el camino. Y aquí sí me equivoqué. Poco a poco vi como la gente valiosa se iba de la política y empezaba la llegada de los mediocres que tuvo su momento culminante con la llegada de Aznar primero y de Zapatero después (lo de Rajoy ya no lo menciono). Los partidos con opciones son una fuente inagotable de indignidad y de mendacidad. Nos muestran a todos con rotundidad qué no es democracia. Y mira tú por donde, al final van a ser los mediocres los que van a representar a la sociedad en los funerales de estado. Pero estoy seguro que nosotros, el pueblo, sabremos darle el homenaje que se merece en forma de respeto perpetuo. Mis respetos, señor Presidente. Disfrute de su viaje al infinito.
23 marzo, 2014
Suárez Illana y el pudor
No es mi intención juzgar a este hombre ni lo voy a hacer. Cuando tu padre se muere puedes llegar a hacer cosas que, una vez pasadas y vistas en perspectiva, tal vez te hagan avergonzarte de ti mismo, en el pecado se lleva la penitencia. Respeto el dolor de este hombre; respeto la pena de la familia. Una persona querida parece empezar a decir adiós. Pero el adiós puede ser largo, o muy largo, y hay ciertas cosas con las que es mejor no jugar a las predicciones. El momento de la muerte es una de ellas.
Todos los que tenemos cierta edad y hemos perdido a nuestro padre hemos pasado por ese momento. El dolor es el mismo porque el dolor no sabe de política. Da igual que tu padre haya sido presidente del gobierno o peón caminero. Con tu padre te abandonan la mitad de tus genes y ello te causa una enorme aflicción, más cuando lo ves como se apaga lentamente y con gran sufrimiento. Yo, como muchos, perdí a mi padre y no comuniqué a nadie la inminencia de su muerte porque eso pertenece a lo de uno, a la intimidad, al susurro, al llanto escondido. Hay un código de pudor no escrito en estos casos que, a mi entender Suárez Illana incumplió.
No juzgo al hijo de Adolfo Suárez, es decir no valoro como buena o mala su intervención. Pero creo que su estado de ánimo le jugó una mala pasada y le nubló la mente. Tomó la decisión de airear una agonía y probablemente no midió sus consecuencias. ¿Qué consecuencias? Fácil... Suárez lleva más de diez años sin aparecer en público y su hijo abre las ventanas de par en par justamente en el momento en que debía ser más recatado.
Adolfo Suárez puede que sea el único político español vivo que cuenta con el favor de toda la población. Todos, tanto los que pensaban como él como los que no lo hacían, saben que se le debe mucho. Por eso, por su trayectoria, por respeto, por dignidad y por pudor habría merecido una agonía sin micrófonos ni partes médicos. ¿Difícil? Ya. Es inevitable la presión mediática. Pero, ante esto basta el socorrido la familia desea la máxima discreción en estos momentos, gracias. La prensa estaría en la calle esperando noticias; el pueblo español estaría expectante y entristecido. Pero no hay nada que desmitifique más a una persona que una agonía retransmitida como un acontecimiento mediático. ¿Alguien se acuerda de Franco? Pues eso. Suárez se hubiera merecido otra cosa.
Mis respetos a la familia.
Todos los que tenemos cierta edad y hemos perdido a nuestro padre hemos pasado por ese momento. El dolor es el mismo porque el dolor no sabe de política. Da igual que tu padre haya sido presidente del gobierno o peón caminero. Con tu padre te abandonan la mitad de tus genes y ello te causa una enorme aflicción, más cuando lo ves como se apaga lentamente y con gran sufrimiento. Yo, como muchos, perdí a mi padre y no comuniqué a nadie la inminencia de su muerte porque eso pertenece a lo de uno, a la intimidad, al susurro, al llanto escondido. Hay un código de pudor no escrito en estos casos que, a mi entender Suárez Illana incumplió.
No juzgo al hijo de Adolfo Suárez, es decir no valoro como buena o mala su intervención. Pero creo que su estado de ánimo le jugó una mala pasada y le nubló la mente. Tomó la decisión de airear una agonía y probablemente no midió sus consecuencias. ¿Qué consecuencias? Fácil... Suárez lleva más de diez años sin aparecer en público y su hijo abre las ventanas de par en par justamente en el momento en que debía ser más recatado.
Adolfo Suárez puede que sea el único político español vivo que cuenta con el favor de toda la población. Todos, tanto los que pensaban como él como los que no lo hacían, saben que se le debe mucho. Por eso, por su trayectoria, por respeto, por dignidad y por pudor habría merecido una agonía sin micrófonos ni partes médicos. ¿Difícil? Ya. Es inevitable la presión mediática. Pero, ante esto basta el socorrido la familia desea la máxima discreción en estos momentos, gracias. La prensa estaría en la calle esperando noticias; el pueblo español estaría expectante y entristecido. Pero no hay nada que desmitifique más a una persona que una agonía retransmitida como un acontecimiento mediático. ¿Alguien se acuerda de Franco? Pues eso. Suárez se hubiera merecido otra cosa.
Mis respetos a la familia.
20 marzo, 2014
Telecinco. Gracias, gracias...
Mi agradecimiento a Telecinco por su labor. El esfuerzo por convertirnos en una sociedad diferente, más acorde con estos tiempos es de resaltar. Cada día esta cadena hace que nuestra vida sea un poco más luminosa. Sus espacios de debate filosófico, que suele presentar un señor de gafas regordete, son un ejemplo a seguir por el resto de televisiones que nos aburren con documentales y toda clase de monsergas sin interés.
La discusión sobre lo más profundo del ser humano que, en las sobremesas, tiene lugar en el plató de Telecinco es el paradigma del debate profundo y educado. Y, si bien no está exento de cierta vehemencia en ocasiones, esta no es más que fruto de las convicciones morales y éticas de los contertulios y de sus ínclitos invitados, a los que exprimen al máximo para mostrar a nuestra lerda sociedad lo más íntimo del pensamiento de una "persona humana" entregada a sus convicciones filosóficas.
Telecinco también nos muestra en ocasiones como se debe hacer un debate político. Los todólogos de plantilla, los mejores, analizan la realidad del país con tal ímpetu que deben ser cortados cada poco para que recuperen resuello. Cada tertuliano es fiel defensor de sus ideales y el escenario es un verdadero circo romano repleto de gladiadores luchando a muerte. Y como la cadena no quiere accidentes cardíacos, cada poco nos regala unos minutos eternos de consejos publicitarios para hacernos más fácil la vida.
Hasta los niños ven Telecinco. Hasta los niños son educados por esta magnífica televisión. Los niños cantan y son felices con La Voz, versión infantil, más de medio millón cada vez. Nos tienen a la gente menuda despierta hasta la una y media de la madrugada para que se acostumbre, y el día de mañana pueda estar hasta la madrugada preparando exámenes. Hasta la sensibilidad les fomentan homenajeando a la pobre niña que un día concursó y que una terrible enfermedad se la llevó.
Gracias, Telecinco. La sociedad española nunca será contigo lo suficientemente agradecida.
La discusión sobre lo más profundo del ser humano que, en las sobremesas, tiene lugar en el plató de Telecinco es el paradigma del debate profundo y educado. Y, si bien no está exento de cierta vehemencia en ocasiones, esta no es más que fruto de las convicciones morales y éticas de los contertulios y de sus ínclitos invitados, a los que exprimen al máximo para mostrar a nuestra lerda sociedad lo más íntimo del pensamiento de una "persona humana" entregada a sus convicciones filosóficas.
Telecinco también nos muestra en ocasiones como se debe hacer un debate político. Los todólogos de plantilla, los mejores, analizan la realidad del país con tal ímpetu que deben ser cortados cada poco para que recuperen resuello. Cada tertuliano es fiel defensor de sus ideales y el escenario es un verdadero circo romano repleto de gladiadores luchando a muerte. Y como la cadena no quiere accidentes cardíacos, cada poco nos regala unos minutos eternos de consejos publicitarios para hacernos más fácil la vida.
Hasta los niños ven Telecinco. Hasta los niños son educados por esta magnífica televisión. Los niños cantan y son felices con La Voz, versión infantil, más de medio millón cada vez. Nos tienen a la gente menuda despierta hasta la una y media de la madrugada para que se acostumbre, y el día de mañana pueda estar hasta la madrugada preparando exámenes. Hasta la sensibilidad les fomentan homenajeando a la pobre niña que un día concursó y que una terrible enfermedad se la llevó.
Gracias, Telecinco. La sociedad española nunca será contigo lo suficientemente agradecida.
04 marzo, 2014
Formación de los trabajadores: el gran fracaso
A partidos políticos, sindicatos y empresarios se les llena la boca cuando hablan de formación. Babean de orgullo y felicidad cuando exponen las estadísticas. Presumen del número de actos formativos emprendidos y del número de asistentes; del dinero invertido y de lo bueno que es para todos que la gente se forme... Los trabajadores formados desarrollan mejor su cometido, es verdad. Pero, ¿es adecuada la formación que se da a las necesidades de las empresas y de los propios trabajadores?
Mucho me temo que la respuesta a la pregunta anterior sea un contundente NO. La formación que se da, en la mayor parte de los casos, ni es adecuada ni está bien orientada. Y el problema está en que la mayoría de los actos formativos están en manos de empresarios y sindicatos. Estos agentes sociales reciben un dinero para impartir formación y esta acaba siendo cualquier cosa, cuando se imparte, que hay veces, ni se da. Eso sí, el dinero se cobra.
El Estado invirtió en formación en los últimos 30 años miles de millones de euros. El objetivo era elevar el nivel general de la mano de obra en España. Pero el mismo Estado no supo controlar ni cómo se gestionaban los fondos puestos en manos de los agentes sociales ni ejerció una evaluación de los resultados obtenidos. Durante estos 30 años todo ese dinero fue gastado casi para nada. De hecho seguimos siendo uno de los países con mano de obra peor formada y menos cualificada de Europa.
Hay una parte de la formación que sí está bien, y es la específica para el puesto de trabajo que se da en las empresas. Por ejemplo, si un operario tiene que aprender el manejo de una máquina, se le pone al lado de otro operario experto para que le traspase la competencia. No sé si eso está subvencionado, creo que no. Pero está claro que ese es el camino: la formación interna y específica.
Se emplearon miles de millones en impartir formación durante el desempleo. ¿Para qué? ¿Es que el INEM sabe en que se va a emplear de nuevo el parado? ¿De qué le sirve a un albañil recibir formación en informática si su futuro nuevo trabajo puede estar en una carpintería, por ejemplo? La formación inespecífica es una gran pérdida de tiempo y dinero, más cuando el receptor va obligado y carece de motivación.
Por lo que se está viendo, el asunto de la formación es simplemente un chollo para sindicatos, especialmente, y para empresarios. La cantidad de dinero que manejan es incalculable. Este dinero es de todos y se está malgastando, cuando no robando directamente. Lo que está pasando con la formación en España denota que somos un país tremendamente rico que puede tirar el dinero tranquilamente. Aquí no necesitamos ni reformas laborales ni de la Seguridad social ni de la Administración. Este país tendría superávit si se eliminara de un plumazo el Estado del Descontrol, que es lo que siempre tuvimos en España... Claro que unos cuantos dejarían de meterse un buen dinero público en sus bolsillos particulares.
Mucho me temo que la respuesta a la pregunta anterior sea un contundente NO. La formación que se da, en la mayor parte de los casos, ni es adecuada ni está bien orientada. Y el problema está en que la mayoría de los actos formativos están en manos de empresarios y sindicatos. Estos agentes sociales reciben un dinero para impartir formación y esta acaba siendo cualquier cosa, cuando se imparte, que hay veces, ni se da. Eso sí, el dinero se cobra.
El Estado invirtió en formación en los últimos 30 años miles de millones de euros. El objetivo era elevar el nivel general de la mano de obra en España. Pero el mismo Estado no supo controlar ni cómo se gestionaban los fondos puestos en manos de los agentes sociales ni ejerció una evaluación de los resultados obtenidos. Durante estos 30 años todo ese dinero fue gastado casi para nada. De hecho seguimos siendo uno de los países con mano de obra peor formada y menos cualificada de Europa.
Hay una parte de la formación que sí está bien, y es la específica para el puesto de trabajo que se da en las empresas. Por ejemplo, si un operario tiene que aprender el manejo de una máquina, se le pone al lado de otro operario experto para que le traspase la competencia. No sé si eso está subvencionado, creo que no. Pero está claro que ese es el camino: la formación interna y específica.
Se emplearon miles de millones en impartir formación durante el desempleo. ¿Para qué? ¿Es que el INEM sabe en que se va a emplear de nuevo el parado? ¿De qué le sirve a un albañil recibir formación en informática si su futuro nuevo trabajo puede estar en una carpintería, por ejemplo? La formación inespecífica es una gran pérdida de tiempo y dinero, más cuando el receptor va obligado y carece de motivación.
Por lo que se está viendo, el asunto de la formación es simplemente un chollo para sindicatos, especialmente, y para empresarios. La cantidad de dinero que manejan es incalculable. Este dinero es de todos y se está malgastando, cuando no robando directamente. Lo que está pasando con la formación en España denota que somos un país tremendamente rico que puede tirar el dinero tranquilamente. Aquí no necesitamos ni reformas laborales ni de la Seguridad social ni de la Administración. Este país tendría superávit si se eliminara de un plumazo el Estado del Descontrol, que es lo que siempre tuvimos en España... Claro que unos cuantos dejarían de meterse un buen dinero público en sus bolsillos particulares.
27 febrero, 2014
Debate estéril sobre el estado de la nación
Durante un par de días hemos asistido al lastimoso espectáculo de cómo, en el parlamento, varios grupos políticos utilizan un debate de este tipo, no para lo que se supone que tiene que ser: discutir y confrontar opiniones para modificar cosas y mejorarlas, sino para lanzar mensajes poco inteligibles a no se sabe quién. Se entiende que en el debate sobre el estado de la nación las cosas tienen que ocurrir de otro modo: el gobierno expone su punto de vista, y la oposición matiza y cuestiona el punto de vista del ejecutivo mediante iniciativas propias; todo ello se discute y, si es necesario, que se vota en el pleno.
El parlamentarismo en España, como la política, ha desaparecido. El Congreso es un circo en el que, como charlatanes, cada uno de los líderes hace su propaganda y canta sus propias loas, o critica públicamente los pecados, o la falta de virtud del vecino. Su único objetivo es ganar notoriedad en sucesivas llamadas a las urnas. Nada sobre la realidad, nada sobre el estado palpable de las cosas; todo a través de la lente de sus propios intereses o ideologías, jugando al despiste de un electorado al que tratan como ganado: lo importante no es hacer que la gente entienda nada sino meter reses en el redil.
Las estrategias estuvieron claras. Rajoy, con su pobre capacidad de comunicación, se dedicó a lanzar un par de ideas sobre impuestos y cotizaciones y a magnificar los resultados obtenidos por su gobierno en el ámbito macroeconómico; Rubalcaba, con su característica afectación, atacó en lo social: se perdieron derechos, se maltrató a la sanidad y a la educación, el aborto...; Rosa Díez y Cayo Lara hablaron para los suyos y para pescar votos a costa de criticar duramente al gobierno por los pobres logros conseguidos con su equivocada política; los nacionalistas, en su guerra; y los ciudadanos, estupefactos ante tal jaula de grillos, no nos enteramos de cómo están las cosas en realidad y qué se va a hacer para mejorarlas.
Por qué se empeñan en hacernos la vida tan difícil y en que nos preguntemos cada día para qué queremos a esos políticos si no nos resuelven nada. Por que no nos ponen las cosas fáciles de entender. Por ejemplo:
RAJOY Hemos conseguido que los indicadores pasasen de negativo a positivo y que la prima de riesgo volviese a niveles tolerables...
RUBALCABA Es verdad, pero la tasa de paro y los índices de pobreza indican que la gente lo pasa mal. Además los salarios bajaron y los despidos son menos costosos. Nos hemos convertido en un país que empieza a exportar porque los costes laborales son menores, no porque tengamos mejores productos. Qué planes tiene usted para eso...
RAJOY No hemos tenido otro remedio que hacer recortes traumáticos para los ciudadanos, ustedes nos habían dejado un país endeudado y roto; los mercados no nos daban dinero...
RUBALCABA Es verdad que nosotros nos dimos de narices con una crisis y no supimos ver adonde nos llevaba la burbuja inmobiliaria iniciada por Aznar, por cierto, usted también estaba allí. Pero, una vez en este estado, insisto. ¿Tiene usted algún plan para devolver las cosas a un estado soportable para la gente...,?
RAJOY Nuestra idea es que en un año, cuando se consolide la mejora, articularemos normas para facilitar el crédito, el acceso al mercado laboral de los jóvenes y de mayores de 50 años, y también el fomento del emprendimiento. De hecho hay varios equipos trabajando ya en estas cosas...
...
¿Verdad que resulta inimaginable un diálogo semejante? Un diálogo sensato, sin tintes electoralistas y que todo el mundo podría entender. Claro que el parlamento es un sitio en el que se hacen discursos, pero el sentido de este diálogo puede trasladarse a los discursos. Bueno, pues es por esto por lo que los ciudadanos estamos hartos de los políticos, de su falta de nivel, de su falta de preparación, de su falta de sensibilidad en definitiva.
Pero mucho me temo que nada va a cambiar.
El parlamentarismo en España, como la política, ha desaparecido. El Congreso es un circo en el que, como charlatanes, cada uno de los líderes hace su propaganda y canta sus propias loas, o critica públicamente los pecados, o la falta de virtud del vecino. Su único objetivo es ganar notoriedad en sucesivas llamadas a las urnas. Nada sobre la realidad, nada sobre el estado palpable de las cosas; todo a través de la lente de sus propios intereses o ideologías, jugando al despiste de un electorado al que tratan como ganado: lo importante no es hacer que la gente entienda nada sino meter reses en el redil.
Las estrategias estuvieron claras. Rajoy, con su pobre capacidad de comunicación, se dedicó a lanzar un par de ideas sobre impuestos y cotizaciones y a magnificar los resultados obtenidos por su gobierno en el ámbito macroeconómico; Rubalcaba, con su característica afectación, atacó en lo social: se perdieron derechos, se maltrató a la sanidad y a la educación, el aborto...; Rosa Díez y Cayo Lara hablaron para los suyos y para pescar votos a costa de criticar duramente al gobierno por los pobres logros conseguidos con su equivocada política; los nacionalistas, en su guerra; y los ciudadanos, estupefactos ante tal jaula de grillos, no nos enteramos de cómo están las cosas en realidad y qué se va a hacer para mejorarlas.
Por qué se empeñan en hacernos la vida tan difícil y en que nos preguntemos cada día para qué queremos a esos políticos si no nos resuelven nada. Por que no nos ponen las cosas fáciles de entender. Por ejemplo:
RAJOY Hemos conseguido que los indicadores pasasen de negativo a positivo y que la prima de riesgo volviese a niveles tolerables...
RUBALCABA Es verdad, pero la tasa de paro y los índices de pobreza indican que la gente lo pasa mal. Además los salarios bajaron y los despidos son menos costosos. Nos hemos convertido en un país que empieza a exportar porque los costes laborales son menores, no porque tengamos mejores productos. Qué planes tiene usted para eso...
RAJOY No hemos tenido otro remedio que hacer recortes traumáticos para los ciudadanos, ustedes nos habían dejado un país endeudado y roto; los mercados no nos daban dinero...
RUBALCABA Es verdad que nosotros nos dimos de narices con una crisis y no supimos ver adonde nos llevaba la burbuja inmobiliaria iniciada por Aznar, por cierto, usted también estaba allí. Pero, una vez en este estado, insisto. ¿Tiene usted algún plan para devolver las cosas a un estado soportable para la gente...,?
RAJOY Nuestra idea es que en un año, cuando se consolide la mejora, articularemos normas para facilitar el crédito, el acceso al mercado laboral de los jóvenes y de mayores de 50 años, y también el fomento del emprendimiento. De hecho hay varios equipos trabajando ya en estas cosas...
...
¿Verdad que resulta inimaginable un diálogo semejante? Un diálogo sensato, sin tintes electoralistas y que todo el mundo podría entender. Claro que el parlamento es un sitio en el que se hacen discursos, pero el sentido de este diálogo puede trasladarse a los discursos. Bueno, pues es por esto por lo que los ciudadanos estamos hartos de los políticos, de su falta de nivel, de su falta de preparación, de su falta de sensibilidad en definitiva.
Pero mucho me temo que nada va a cambiar.
24 febrero, 2014
ETA interesa
Si no fuera por lo serio que es tener a sus espaldas mil muertos, lo de ETA y el mundo abertzale roza el ridículo, casi el esperpento. Si se quiere parecer más castizo y más español no se puede. Vamos que La escopeta nacional se queda corta. La escenografía de unos mediadores (por cierto, quién llamó a estos tipos), unos encapuchados, unas cuantas pistolas, y unos paquetitos para hacer la foto. Además, todo el montaje mediático, la asistencia del presidente de Euskadi, con semblante serio para la foto con estos pacificadores postizos, resultó eso, como el montaje de una película cutre, de una de aquellas españoladas de los años 70 del siglo pasado.
No puedo entender muy bien adónde se pretende llegar. Qué quiere el gobierno vasco, qué quiere el gobierno central, qué quiere el mundo abertzale, qué quiere ETA. Porque, por lo que parece todos quieren cosas distintas. Todos los actores tienen un guión bien marcado por sus propios intereses. Aquí no cuentan los intereses de los ciudadanos: ni los de los vascos ni los de los que no lo son. Aquí lo que cuenta es la cuota de poder que se va a repartir si ETA se disuelve de una maldita vez.
Por eso todo este montaje. Los pasos tienen que ser muy lentos porque, en realidad a todas las partes, menos a los ciudadanos que lo sufren, les interesa que ETA siga en activo por diferentes y extrañas razones. Bueno, puede que a la propia ETA no le interese, pero, en este momento ETA no manda nada, ETA hace lo que le ordena Bildu y compañía.
Al PP le interesa que ETA no se disuelva porque entre los exaltados de la extrema derecha tiene un montonazo de votos al grito de Viva España. Qué va a hacer el PP sin el terrorismo, aunque solo sea como posibilidad. Perdería sentido su política en el País Vasco y en España. No podrían sacar a los fantasmas cuando interesara enfervorizar, sacar el amor patrio.
Al PNV le viene bien que haya presos y zulos. De este modo puede tener un enemigo en casa contra el que azuzar a todos los vascos de bien. Si ETA se disuelve, y los proetarras pasan a ser casi pacifistas, los votos que se le irían al PNV por este agujero serían muchos miles. Así que, interesa que el proceso se vaya produciendo despacio, muy, muy despacio. Necesitan ganar tiempo para tener una estrategia nueva.
A Bildu también le vendría muy mal que ETA se disolviera, por eso se lo impide. Bildu tendría un problema de sobrecarga de candidatos a ocupar puestos en las listas electorales. Los gudaris regresan a casa y deben ser tetados como héroes. Esto quiere decir que muchos de los actuales candidatos se iban a quedar sin sitio y sin la buena pasta que se paga por ser político en este país. Cuando no tienes oficio ni beneficio y la política te permite vivir como un cura, está claro que tienes que maniobrar para que nadie te ventile el asiento.
Y aquí tenemos a los pobres etarras, que lo que quieren es vivir ya relajados, sea en la cárcel, al lado de casa, sea en casa, si no tienen delitos de sangre. ETA está cansada y le costaría no más de un par de días juntar las pocas armas de que dispone y entregarlas a la policía. Cincuenta años de "lucha" para obtener nada son demasiados y solo quieren llegar a viejos pacíficamente. Algo, por otra parte, que ellos impidieron a todos aquellos que mataron.
En fin, que les va a costar trabajo dejarlo. Demasiados intereses para que sigan en coma, vamos, como Franco, que tenía unas enormes ganas de morirse, pero no lo dejaban.
No puedo entender muy bien adónde se pretende llegar. Qué quiere el gobierno vasco, qué quiere el gobierno central, qué quiere el mundo abertzale, qué quiere ETA. Porque, por lo que parece todos quieren cosas distintas. Todos los actores tienen un guión bien marcado por sus propios intereses. Aquí no cuentan los intereses de los ciudadanos: ni los de los vascos ni los de los que no lo son. Aquí lo que cuenta es la cuota de poder que se va a repartir si ETA se disuelve de una maldita vez.
Por eso todo este montaje. Los pasos tienen que ser muy lentos porque, en realidad a todas las partes, menos a los ciudadanos que lo sufren, les interesa que ETA siga en activo por diferentes y extrañas razones. Bueno, puede que a la propia ETA no le interese, pero, en este momento ETA no manda nada, ETA hace lo que le ordena Bildu y compañía.
Al PP le interesa que ETA no se disuelva porque entre los exaltados de la extrema derecha tiene un montonazo de votos al grito de Viva España. Qué va a hacer el PP sin el terrorismo, aunque solo sea como posibilidad. Perdería sentido su política en el País Vasco y en España. No podrían sacar a los fantasmas cuando interesara enfervorizar, sacar el amor patrio.
Al PNV le viene bien que haya presos y zulos. De este modo puede tener un enemigo en casa contra el que azuzar a todos los vascos de bien. Si ETA se disuelve, y los proetarras pasan a ser casi pacifistas, los votos que se le irían al PNV por este agujero serían muchos miles. Así que, interesa que el proceso se vaya produciendo despacio, muy, muy despacio. Necesitan ganar tiempo para tener una estrategia nueva.
A Bildu también le vendría muy mal que ETA se disolviera, por eso se lo impide. Bildu tendría un problema de sobrecarga de candidatos a ocupar puestos en las listas electorales. Los gudaris regresan a casa y deben ser tetados como héroes. Esto quiere decir que muchos de los actuales candidatos se iban a quedar sin sitio y sin la buena pasta que se paga por ser político en este país. Cuando no tienes oficio ni beneficio y la política te permite vivir como un cura, está claro que tienes que maniobrar para que nadie te ventile el asiento.
Y aquí tenemos a los pobres etarras, que lo que quieren es vivir ya relajados, sea en la cárcel, al lado de casa, sea en casa, si no tienen delitos de sangre. ETA está cansada y le costaría no más de un par de días juntar las pocas armas de que dispone y entregarlas a la policía. Cincuenta años de "lucha" para obtener nada son demasiados y solo quieren llegar a viejos pacíficamente. Algo, por otra parte, que ellos impidieron a todos aquellos que mataron.
En fin, que les va a costar trabajo dejarlo. Demasiados intereses para que sigan en coma, vamos, como Franco, que tenía unas enormes ganas de morirse, pero no lo dejaban.
19 febrero, 2014
Este país abyecto y ruin
No sé cuanto tiempo hace que en España impera la iniquidad en los entresijos del poder, pero tengo la impresión de que siempre estuvo presente. No recuerdo nunca que, ni en política ni en economía ni en el ejercicio del gobierno, se haya actuado nunca por parte de quien ostenta la responsabilidad con la sencillez y la claridad suficientes para que fueran vistas por todo el mundo sus intenciones, o el alcance y las consecuencias de sus decisiones. España es un país infumable porque todo lo que pasa que deba ser conocido por la sociedad va a ser previamente filtrado, manipulado, tergiversado y maquillado de tal forma, que cuando llegue a la gente será irreconocible.
La opinión pública quiere saber cual fue la realidad en el caso de las muertes, de los homicidios, de la frontera en Ceuta hace unos días. Murieron, que se sepa catorce personas y todo está grabado en vídeo, absolutamente todo. Sin embargo esta grabación no fue entregada al parlamento para que pudiera ser conocida de manera íntegra y sin censura por la comisión que correspondiera. En el parlamento, los diputados se lanzaron invectivas, se insultaron, aludieron al honor patrio y entraron en un debate inútil sobre qué se yo que cosas para nada. El parlamento no aclaró nada. Los representantes de los ciudadanos, que demandaban explicaciones en nombre de estos, solo hicieron lo que saben hacer: el ridículo, marear la perdiz, armar alboroto sin ningún fin. Y esto fue así porque hablaron sin datos, sin datos a los que por otra parte tenían todo el derecho.
Me pregunto para que nos sirven los partidos políticos, para que sirven los mediocres diputados portavoces si ninguno sale a la tribuna a hacer un discurso de unos pocos segundos que tumbaría cualquier acción evasiva posterior del gobierno. El discurso sería este, muy simple: entreguen a esta cámara los vídeos íntegros de lo que sucedió en Ceuta y después empezamos a hablar. Y listo, nada de petición de dimisiones, de responsabilidades, nada de acusaciones sobre si se actuó de una manera o de otra. O sea, nada de marear la perdiz, como dije antes: hechos, datos, imágenes incontrovertibles, claras, que con su solo visión el ministro presentara la dimisión o saliera reforzado y la Guardia Civil se sintiera orgullosa o avergonzada.
Por qué es así España. Por qué se tiene tanto miedo a admitir la realidad, a llamar a las cosas por su nombre. Por qué se tiene tanto terror a la verdad. Bastaría ver unas cuantas grabaciones y todo quedaría aclarado. Por qué en este país abyecto y ruin, lleno de políticos y aparatos de poder que lo hacen así porque ellos son la fuente de abyección y ruindad, no se puede nunca conocer nada con certeza. Qué impulsa a quienes tienen la responsabilidad, desde el rey hasta el alcalde del pueblo más ínfimo, pasando por presidentes de gobierno, comunidades, diputados, concejales... a no afrontar nunca las cosas como son, a tratar de disfrazarlas para eludir esa responsabilidad. Por qué la cobardía es la norma.
España es el país de no aclarar los problemas, del silencio administrativo, del mirar para otro lado, del amiguismo, de las trampas, de los engaños, de la manipulación. Los españoles tenemos que aguantar desde presidentes imbéciles como Aznar, asegurando que era ETA, sin ninguna duda la responsable del 11 M, o Zapatero viendo la crisis como una desaceleración, hasta reyes alelados que cazan elefantes, pasando por miles y miles de políticos chulos, sin oficio ni beneficio, que se dedican a vivir a nuestra costa sin hacer ni mínimamente lo que se supone es su trabajo. Por esto España fue siempre un auténtico desastre, por estar gestionada por gente abyecta y ruin, porque la mendacidad extrema está instalada en la política, en las instituciones y la vida pública. Así de sencillo.
La opinión pública quiere saber cual fue la realidad en el caso de las muertes, de los homicidios, de la frontera en Ceuta hace unos días. Murieron, que se sepa catorce personas y todo está grabado en vídeo, absolutamente todo. Sin embargo esta grabación no fue entregada al parlamento para que pudiera ser conocida de manera íntegra y sin censura por la comisión que correspondiera. En el parlamento, los diputados se lanzaron invectivas, se insultaron, aludieron al honor patrio y entraron en un debate inútil sobre qué se yo que cosas para nada. El parlamento no aclaró nada. Los representantes de los ciudadanos, que demandaban explicaciones en nombre de estos, solo hicieron lo que saben hacer: el ridículo, marear la perdiz, armar alboroto sin ningún fin. Y esto fue así porque hablaron sin datos, sin datos a los que por otra parte tenían todo el derecho.
Me pregunto para que nos sirven los partidos políticos, para que sirven los mediocres diputados portavoces si ninguno sale a la tribuna a hacer un discurso de unos pocos segundos que tumbaría cualquier acción evasiva posterior del gobierno. El discurso sería este, muy simple: entreguen a esta cámara los vídeos íntegros de lo que sucedió en Ceuta y después empezamos a hablar. Y listo, nada de petición de dimisiones, de responsabilidades, nada de acusaciones sobre si se actuó de una manera o de otra. O sea, nada de marear la perdiz, como dije antes: hechos, datos, imágenes incontrovertibles, claras, que con su solo visión el ministro presentara la dimisión o saliera reforzado y la Guardia Civil se sintiera orgullosa o avergonzada.
Por qué es así España. Por qué se tiene tanto miedo a admitir la realidad, a llamar a las cosas por su nombre. Por qué se tiene tanto terror a la verdad. Bastaría ver unas cuantas grabaciones y todo quedaría aclarado. Por qué en este país abyecto y ruin, lleno de políticos y aparatos de poder que lo hacen así porque ellos son la fuente de abyección y ruindad, no se puede nunca conocer nada con certeza. Qué impulsa a quienes tienen la responsabilidad, desde el rey hasta el alcalde del pueblo más ínfimo, pasando por presidentes de gobierno, comunidades, diputados, concejales... a no afrontar nunca las cosas como son, a tratar de disfrazarlas para eludir esa responsabilidad. Por qué la cobardía es la norma.
España es el país de no aclarar los problemas, del silencio administrativo, del mirar para otro lado, del amiguismo, de las trampas, de los engaños, de la manipulación. Los españoles tenemos que aguantar desde presidentes imbéciles como Aznar, asegurando que era ETA, sin ninguna duda la responsable del 11 M, o Zapatero viendo la crisis como una desaceleración, hasta reyes alelados que cazan elefantes, pasando por miles y miles de políticos chulos, sin oficio ni beneficio, que se dedican a vivir a nuestra costa sin hacer ni mínimamente lo que se supone es su trabajo. Por esto España fue siempre un auténtico desastre, por estar gestionada por gente abyecta y ruin, porque la mendacidad extrema está instalada en la política, en las instituciones y la vida pública. Así de sencillo.
14 febrero, 2014
¿De verdad hay que obedecer?
Yo creo que no, que cuando la orden atenta contra derechos humanos básicos no hay por qué obedecer. si a un guardia civil le mandan disparar pelotas de goma, lanzar botes de humo y meter ruido con cartuchos de fogueo para impedir salir del mar a un grupo de personas que intentan llegar a una playa, no tiene por qué hacerlo, o si lo hace es porque quiere. Por lo tanto es plenamente responsable de sus actos.
Los guardias civiles que indirectamente provocaron con su acción 'disuasoria' la muerte de una decena larga de personas por ahogamiento podían no haber obedecido las órdenes. Así de claro. El santo ministro del Interior explicó ayer al parlamento que las pelotas de goma y el humo se utilizaron para marcar la línea imaginaria de frontera... ¿En el agua? Pero cómo se puede ser tan memo. Los guardias civiles recibieron orden, con toda seguridad, de impedir la arribada a la playa del grupo de gente que venía a nado o con flotadores y, para ello debían utilizarse los medios necesarios. El problema es que nadie evaluó las catastróficas consecuencias de tal acción. O sí, no lo sé.
Una orden de este tipo tiene que partir de un imbécil, o de un político, claro. Sin embargo los mandos de las fuerzas de seguridad tienen la obligación de advertir de los riesgos de tales instrucciones. Si no lo hicieron, hubo por parte de estos mandos manifiesta incompetencia; y si advirtieron, pero no fue tomada en cuenta su opinión, y cumplieron la orden sabiendo de tales riesgos, peor, pues, a sabiendas, pusieron en peligro vidas humanas con el fatal resultado de todos conocido.
Si uno analiza opiniones en determinados foros, o escucha con atención comentarios en la calle, hay gente que rechaza la entrada de inmigrantes, gente que dice que hay que recibirlos a tiros, gente que da la razón al político italiano del partido del infausto Berlusconi que decía que los barcos llenos de negros deberían ser cañoneados... Toda esta gente, toda, es gente indeseable, indigna de pertenecer a una sociedad civilizada. Su posición no se diferencia en nada de quienes apoyaron el holocausto nazi, o de los esclavistas americanos, o de los talibanes, o de los judíos de hoy respecto a los palestinos.
Lo malo es que nadie toma una decisión para resolver esto. Incluso la presidenta de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado, cuando en una entrevista le preguntaron qué solución daría ella, se salió por la tangente y, en lugar de ser clara y decir que la solución era abrir las fronteras a la gente que huye de la guerra y del hambre, no, la buena señora habló de crear una comisión para estudiar el problema. Tiempo después pidió de que la ONU hiciera una investigación. En definitiva: bla, bla, bla...
Reconozco que el problema es serio, que desde un punto de vista técnico, las fronteras no se pueden abrir de par en par, puesto que España es, además, Europa. Abrir las fronteras traería consigo un éxodo de proporciones descomunales, un éxodo lógico. Si en mi tierra hubiese hambre, guerra y muerte, yo tengo claro que huiría hacia donde hay paz, alimentos y vida. Y toda esta gentuza que opina que habría que dispararles haría lo mismo, porque esencialmente somos seres humanos y buscamos mantenernos vivos. Y la negación de auxilio es inhumano, o infrahumano, diría yo.
Sin embargo, hay algo que es claro y diáfano. Impedir con medios antidisturbios que gente que viene nadando llegue a la orilla es una atrocidad, y si el resultado es la muerte de personas, estamos hablando de homicidios. Los culpables de estos homicidios tienen nombre y cargo. Son estos, es fácil: los que apretaron el gatillo, por mucha orden que estuvieran cumpliendo; los mandos que dieron la orden; el delegado del gobierno en Ceuta; el director de la Guardia Civil, que además negó el uso de material antidisturbios en el agua, y el Ministro del Interior. Lo puedo decir más alto, pero no más claro, o, al menos así es como lo veo yo.
Los guardias civiles que indirectamente provocaron con su acción 'disuasoria' la muerte de una decena larga de personas por ahogamiento podían no haber obedecido las órdenes. Así de claro. El santo ministro del Interior explicó ayer al parlamento que las pelotas de goma y el humo se utilizaron para marcar la línea imaginaria de frontera... ¿En el agua? Pero cómo se puede ser tan memo. Los guardias civiles recibieron orden, con toda seguridad, de impedir la arribada a la playa del grupo de gente que venía a nado o con flotadores y, para ello debían utilizarse los medios necesarios. El problema es que nadie evaluó las catastróficas consecuencias de tal acción. O sí, no lo sé.
Una orden de este tipo tiene que partir de un imbécil, o de un político, claro. Sin embargo los mandos de las fuerzas de seguridad tienen la obligación de advertir de los riesgos de tales instrucciones. Si no lo hicieron, hubo por parte de estos mandos manifiesta incompetencia; y si advirtieron, pero no fue tomada en cuenta su opinión, y cumplieron la orden sabiendo de tales riesgos, peor, pues, a sabiendas, pusieron en peligro vidas humanas con el fatal resultado de todos conocido.
Si uno analiza opiniones en determinados foros, o escucha con atención comentarios en la calle, hay gente que rechaza la entrada de inmigrantes, gente que dice que hay que recibirlos a tiros, gente que da la razón al político italiano del partido del infausto Berlusconi que decía que los barcos llenos de negros deberían ser cañoneados... Toda esta gente, toda, es gente indeseable, indigna de pertenecer a una sociedad civilizada. Su posición no se diferencia en nada de quienes apoyaron el holocausto nazi, o de los esclavistas americanos, o de los talibanes, o de los judíos de hoy respecto a los palestinos.
Lo malo es que nadie toma una decisión para resolver esto. Incluso la presidenta de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado, cuando en una entrevista le preguntaron qué solución daría ella, se salió por la tangente y, en lugar de ser clara y decir que la solución era abrir las fronteras a la gente que huye de la guerra y del hambre, no, la buena señora habló de crear una comisión para estudiar el problema. Tiempo después pidió de que la ONU hiciera una investigación. En definitiva: bla, bla, bla...
Reconozco que el problema es serio, que desde un punto de vista técnico, las fronteras no se pueden abrir de par en par, puesto que España es, además, Europa. Abrir las fronteras traería consigo un éxodo de proporciones descomunales, un éxodo lógico. Si en mi tierra hubiese hambre, guerra y muerte, yo tengo claro que huiría hacia donde hay paz, alimentos y vida. Y toda esta gentuza que opina que habría que dispararles haría lo mismo, porque esencialmente somos seres humanos y buscamos mantenernos vivos. Y la negación de auxilio es inhumano, o infrahumano, diría yo.
Sin embargo, hay algo que es claro y diáfano. Impedir con medios antidisturbios que gente que viene nadando llegue a la orilla es una atrocidad, y si el resultado es la muerte de personas, estamos hablando de homicidios. Los culpables de estos homicidios tienen nombre y cargo. Son estos, es fácil: los que apretaron el gatillo, por mucha orden que estuvieran cumpliendo; los mandos que dieron la orden; el delegado del gobierno en Ceuta; el director de la Guardia Civil, que además negó el uso de material antidisturbios en el agua, y el Ministro del Interior. Lo puedo decir más alto, pero no más claro, o, al menos así es como lo veo yo.
12 febrero, 2014
Astracanada de parlamento
Los que acuden a votar cuando les convocan, cada día menos, tienen que sentirse responsables, por fuerza, de lo estúpido, extravagante y caro que resulta disponer de un parlamento como el que tenemos. Para qué queremos 365 diputados. Sobran 360. Con cinco sería suficiente. A estos se les otorgaría la representatividad en función del número de escaños y a correr: 5 salarios, 5 despachos y 5 sillas alrededor de una mesa camilla serían suficientes para dar mandato a la "voluntad popular". ¿No es extraordinario? Me apunto la idea. Un día me pondré a calcular el dinero que el estado, que nosotros, el pueblo, nos ahorraríamos.
La mayor parte de las votaciones que tienen lugar en el Congreso tienen un resultado conocido antes de que se produzcan, porque en este disparate de país impera la disciplina de voto. Por eso no nos hace falta tanta gente: si se vota en bloque, nos hacen falta tantos representantes como partidos con representatividad, pero para nada necesitamos 365 parásitos. En la votación de ayer sobre la propuesta de retirar el proyecto de ley del aborto se produjo el esperpento máximo al realizarse de manera secreta y tener el mismo resultado que si no lo fuera. O sea, en el PP todos son antiabortistas, en el PSOE y demás oposición, proabortistas... Por cosas como esta España es el país de los dos bandos, simplemente por la estúpida costumbre de exterminar la diversidad.
Uno ya lleva muchos años con pocas ganas de votar, o ninguna, porque sostiene que nuestro modelo no tiene nada, NADA, que ver con una democracia. Tenemos parlamentos nacionales, autonómicos, incluso tenemos un senado (no sé para qué) y miles de ayuntamientos cargados de concejales. De qué nos sirven tantos representantes si en lugar de hacer valer los intereses de los electores hacen valer los de los partidos, o peor aún, los de las cúpulas dirigentes de los partidos. ¿Con qué criterio dice Gallardón que el parlamento da soporte a la voluntad popular de la "inmensa mayoría"? Gallardón no es tonto, sabe que no es así. Lo rechazado ayer en el congreso hubiera sido reflejo de la voluntad popular si en el PP se hubieran manifestado otras sensibilidades respecto al aborto. Gallardón es sencillamente un cínico, un escolástico con cilicio ajustado al muslo.
No es la primera vez que el PP hace uso del argumento falaz de que el parlamento representa al pueblo para justificar cosas, cosas tan graves como la entrada en la guerra de Irak. Pero tampoco el PSOE es manco: hizo lo mismo para reformar la Constitución y adaptarla a las exigencias de seguridades en el pago de nuestra deuda y antes, mucho antes para tumbar la investigación sobre los GAL. Sin embargo tengo que reconocer que lo del PP es peor, mucho peor. Su comportamiento es gregario, son un rebaño. Y de todo esto tiene la culpa un sistema electoral viciado en el que son nombrados a dedo y sin criterios los que pueden llegar a ser representantes del pueblo. Me pregunto, de qué pueblo. Porque a casi un 40% del electorado que se niega a votar dentro de esta bufonada, yo entre ellos, no lo representan.
Para que un parlamentario pueda votar en nombre de sus electores tiene que haber sido elegido por ellos. Eso es soberanía popular, no este sainete organizado por los partidos para dar ocupación a miles y miles de mediocres que hacen mal la o con un canuto.
La mayor parte de las votaciones que tienen lugar en el Congreso tienen un resultado conocido antes de que se produzcan, porque en este disparate de país impera la disciplina de voto. Por eso no nos hace falta tanta gente: si se vota en bloque, nos hacen falta tantos representantes como partidos con representatividad, pero para nada necesitamos 365 parásitos. En la votación de ayer sobre la propuesta de retirar el proyecto de ley del aborto se produjo el esperpento máximo al realizarse de manera secreta y tener el mismo resultado que si no lo fuera. O sea, en el PP todos son antiabortistas, en el PSOE y demás oposición, proabortistas... Por cosas como esta España es el país de los dos bandos, simplemente por la estúpida costumbre de exterminar la diversidad.
Uno ya lleva muchos años con pocas ganas de votar, o ninguna, porque sostiene que nuestro modelo no tiene nada, NADA, que ver con una democracia. Tenemos parlamentos nacionales, autonómicos, incluso tenemos un senado (no sé para qué) y miles de ayuntamientos cargados de concejales. De qué nos sirven tantos representantes si en lugar de hacer valer los intereses de los electores hacen valer los de los partidos, o peor aún, los de las cúpulas dirigentes de los partidos. ¿Con qué criterio dice Gallardón que el parlamento da soporte a la voluntad popular de la "inmensa mayoría"? Gallardón no es tonto, sabe que no es así. Lo rechazado ayer en el congreso hubiera sido reflejo de la voluntad popular si en el PP se hubieran manifestado otras sensibilidades respecto al aborto. Gallardón es sencillamente un cínico, un escolástico con cilicio ajustado al muslo.
No es la primera vez que el PP hace uso del argumento falaz de que el parlamento representa al pueblo para justificar cosas, cosas tan graves como la entrada en la guerra de Irak. Pero tampoco el PSOE es manco: hizo lo mismo para reformar la Constitución y adaptarla a las exigencias de seguridades en el pago de nuestra deuda y antes, mucho antes para tumbar la investigación sobre los GAL. Sin embargo tengo que reconocer que lo del PP es peor, mucho peor. Su comportamiento es gregario, son un rebaño. Y de todo esto tiene la culpa un sistema electoral viciado en el que son nombrados a dedo y sin criterios los que pueden llegar a ser representantes del pueblo. Me pregunto, de qué pueblo. Porque a casi un 40% del electorado que se niega a votar dentro de esta bufonada, yo entre ellos, no lo representan.
Para que un parlamentario pueda votar en nombre de sus electores tiene que haber sido elegido por ellos. Eso es soberanía popular, no este sainete organizado por los partidos para dar ocupación a miles y miles de mediocres que hacen mal la o con un canuto.
10 febrero, 2014
Europa: destino perfecto
Empiezan los movimientos estratégicos para las elecciones europeas. El PSOE dio el primer paso: Elena Valenciano. Se muestra a la número dos como la apuesta del partido para intentar ganar. Una peso pesado para que se vea lo importantes que son estos comicios. Aver si hay suerte y alguien lo valora. ¿Importantes las europeas? No lo creo. Yo creo que Esta señora encabeza la lista por otras rezones, oscuras, como siempre en los partidos españoles.
Ir de cabeza de lista garantiza un puesto en Bruselas, en la bicoca de Bruselas. Es el premio de Rubalcaba a la fidelidad demostrada todos estos años: una sinecura. Bruselas es en este momento el mejor destino para alguien que está en política. Una silla en el europarlamento significa poco trabajo, un fenomenal salario, una vida social intensa en la élite en la elitista capital de Europa, viajes de ida y vuelta en primera y de gorra, buenas comidas y cenas, y, tal vez un cargo en el Gobierno de la Unión. Vamos, un verdadero chollo comparado con la mediocridad cutre de la política nacional, en la que hay que aguantar a un pueblo cada día más cabreado y a una oposición chusca, corrupta y dañina. ¿Bruselas? Sí, quiero..., más aún, lo exijo.
A Valenciano le pasa lo mismo que a Almunia. No tiene madera de líder para un partido al estilo español, casi una mafia llena de familias, en la que el canibalismo es la norma. Pero Valenciano demuestra ser más inteligente que Almunia: prefirió no esperar al resultado de unas primarias o a perder las siguientes elecciones y, a lo mejor, tener que dimitir. Mejor pájaro en mano. Para qué arriesgar. Yo creo que Valenciano exigió ir a Bruselas... Y ahí os quedáis, habrá pensado.
Sesudos analistas hablan de que es una apuesta del PSOE para tratar de invertir el ciclo electoral desfavorable y empezar la remontada. No sé, tengo muchas dudas a este respecto. ¿Invertir el ciclo en unas elecciones donde probablemente no vaya a votar ni el 40% del electorado? Las europeas no anuncian el futuro electoral, no son las municipales, ni muchísimo menos. Veremos cuanta gente acude a la llamada a urnas.
De un modo u otro lo seguro es que a Elena Valenciano le va a ir muy bien. Vivirá como una marquesa al margen de la crisis y de la pobreza de España. También vivirá al margen de la corrupción y regresará cuando de una vez las cosas empiecen a ser serias en los partidos en España, de aquí a cinco años. Tal vez el futuro del PSOE sea en 2020 con los "europeos" Almunia, López Aguilar y Valenciano en vanguardia. No es descabellado si, como parece probable, no se gana ni en las municipales ni en las próximas generales. Pero claro, esta no es más que la opinión de un provinciano poco influyente...
Ir de cabeza de lista garantiza un puesto en Bruselas, en la bicoca de Bruselas. Es el premio de Rubalcaba a la fidelidad demostrada todos estos años: una sinecura. Bruselas es en este momento el mejor destino para alguien que está en política. Una silla en el europarlamento significa poco trabajo, un fenomenal salario, una vida social intensa en la élite en la elitista capital de Europa, viajes de ida y vuelta en primera y de gorra, buenas comidas y cenas, y, tal vez un cargo en el Gobierno de la Unión. Vamos, un verdadero chollo comparado con la mediocridad cutre de la política nacional, en la que hay que aguantar a un pueblo cada día más cabreado y a una oposición chusca, corrupta y dañina. ¿Bruselas? Sí, quiero..., más aún, lo exijo.
A Valenciano le pasa lo mismo que a Almunia. No tiene madera de líder para un partido al estilo español, casi una mafia llena de familias, en la que el canibalismo es la norma. Pero Valenciano demuestra ser más inteligente que Almunia: prefirió no esperar al resultado de unas primarias o a perder las siguientes elecciones y, a lo mejor, tener que dimitir. Mejor pájaro en mano. Para qué arriesgar. Yo creo que Valenciano exigió ir a Bruselas... Y ahí os quedáis, habrá pensado.
Sesudos analistas hablan de que es una apuesta del PSOE para tratar de invertir el ciclo electoral desfavorable y empezar la remontada. No sé, tengo muchas dudas a este respecto. ¿Invertir el ciclo en unas elecciones donde probablemente no vaya a votar ni el 40% del electorado? Las europeas no anuncian el futuro electoral, no son las municipales, ni muchísimo menos. Veremos cuanta gente acude a la llamada a urnas.
De un modo u otro lo seguro es que a Elena Valenciano le va a ir muy bien. Vivirá como una marquesa al margen de la crisis y de la pobreza de España. También vivirá al margen de la corrupción y regresará cuando de una vez las cosas empiecen a ser serias en los partidos en España, de aquí a cinco años. Tal vez el futuro del PSOE sea en 2020 con los "europeos" Almunia, López Aguilar y Valenciano en vanguardia. No es descabellado si, como parece probable, no se gana ni en las municipales ni en las próximas generales. Pero claro, esta no es más que la opinión de un provinciano poco influyente...
06 febrero, 2014
Manipular estadísticas
Sé perfectamente que este blog no tiene una difusión significativa como para influir suficientemente en el estado de las cosas. En cada entrada se vierten exclusivamente las opiniones particulares de quién escribe. Sin embargo hay algo que no se hace en este blog, manipular datos. La manipulación de los números para intentar disfrazar la realidad es en todo punto poco ético, además de amoral.
Un ejemplo de lo que digo es la interpretación de las estadísticas. No voy a entrar otra vez en como lo hace la prensa, que es capaz de falsear o maquillar los datos para favorecer a sus amos ideológicos. En lo que quiero entrar es en algo tan serio como los métodos del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas). Su encuesta de intención de voto de Enero de 2014 es para tener en cuenta en el futuro como sospechosa de intentar manipular la opinión pública desde un organismo oficial que debería ser completamente aséptico.
Hace un par de días salieron los datos del paro en Enero y, aunque no deja de ser un dato que refleja una realidad incontestable: tenemos ciento y muchos mil parados más, y eso no es bueno, puede interpretarse según el ángulo de observación: tendencia, comparativamente al mismo mes de años anteriores, aislado, en el conjunto de la serie. Es decir, que todos pueden tener razón, o ninguno. Se trata de un simple número al que pueden dársele múltiples significados. Eso es válido. Pero de lo que hablo es de que el CIS, exclusivamente con los datos, elabora conclusiones sospechosamente favorables al gobierno de turno. Esto, que no es la primera vez que sucede es, a mi juicio, muy serio. Veamos.
Esta es la tabla en la que se pregunta por la preferencia electoral:
Una pregunta simple con una respuesta simple por parte de los casi 2 500 encuestados, una muestra muy significativa. Se pregunta con toda claridad a quién se votaría, y la preferencia parece ser el PSOE, después el PP, luego IU y detrás UPyD. El resto de los partidos son casi todos de carácter regional, por lo que la encuesta, habida cuenta de nuestro particular sistema electoral, no es demasiado adecuada para evaluar sus resultados. Sin embargo sí lo es para los partidos nacionales, para los grandes. Se ve también la preferencia mayor es la abstención (el 24,2% de los encuestados no votaría), y también que un 21,1% no lo tiene claro todavía.
Bien, pues por no puedo explicarme qué método, esta tabla se acaba transformando en esta otra:


Se puede ver que la primera columna coincide con la tabla anterior. Sin embargo, por algún método esotérico, el PP pasa a ser el partido más votado con más de 5 puntos de ventaja sobre el PSOE, lo que contradice a la primera columna. No se me podrá decir que no es curioso esto. La otra cosa que llama la atención es cómo son capaces de inferir el voto que obtendrían partidos casi sin representación en las respuestas de la encuesta y, sin embargo no lo son de estimar la abstención (en la segunda columna está desaparecida).
La encuesta del CIS, si se lee al completo, dice muchas más cosas, y ninguna positiva ni para el gobierno ni para la oposición ni para ningún partido político. Es para echarse a llorar de desamparo. sin embargo esta es la realidad. No hay por qué disfrazarla. La mayor parte de la gente, al menos cuando opina en las encuestas, se abstendrá en unas elecciones. Es labor de los partidos cambiar su manera de hacer política.
Tengo perfectamente claro que al CIS le resbala lo que opine un ciudadano gris. Pero yo sé que tengo razón. Se manipulan los números.
Un ejemplo de lo que digo es la interpretación de las estadísticas. No voy a entrar otra vez en como lo hace la prensa, que es capaz de falsear o maquillar los datos para favorecer a sus amos ideológicos. En lo que quiero entrar es en algo tan serio como los métodos del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas). Su encuesta de intención de voto de Enero de 2014 es para tener en cuenta en el futuro como sospechosa de intentar manipular la opinión pública desde un organismo oficial que debería ser completamente aséptico.
Hace un par de días salieron los datos del paro en Enero y, aunque no deja de ser un dato que refleja una realidad incontestable: tenemos ciento y muchos mil parados más, y eso no es bueno, puede interpretarse según el ángulo de observación: tendencia, comparativamente al mismo mes de años anteriores, aislado, en el conjunto de la serie. Es decir, que todos pueden tener razón, o ninguno. Se trata de un simple número al que pueden dársele múltiples significados. Eso es válido. Pero de lo que hablo es de que el CIS, exclusivamente con los datos, elabora conclusiones sospechosamente favorables al gobierno de turno. Esto, que no es la primera vez que sucede es, a mi juicio, muy serio. Veamos.
Esta es la tabla en la que se pregunta por la preferencia electoral:
Bien, pues por no puedo explicarme qué método, esta tabla se acaba transformando en esta otra:
Se puede ver que la primera columna coincide con la tabla anterior. Sin embargo, por algún método esotérico, el PP pasa a ser el partido más votado con más de 5 puntos de ventaja sobre el PSOE, lo que contradice a la primera columna. No se me podrá decir que no es curioso esto. La otra cosa que llama la atención es cómo son capaces de inferir el voto que obtendrían partidos casi sin representación en las respuestas de la encuesta y, sin embargo no lo son de estimar la abstención (en la segunda columna está desaparecida).La encuesta del CIS, si se lee al completo, dice muchas más cosas, y ninguna positiva ni para el gobierno ni para la oposición ni para ningún partido político. Es para echarse a llorar de desamparo. sin embargo esta es la realidad. No hay por qué disfrazarla. La mayor parte de la gente, al menos cuando opina en las encuestas, se abstendrá en unas elecciones. Es labor de los partidos cambiar su manera de hacer política.
Tengo perfectamente claro que al CIS le resbala lo que opine un ciudadano gris. Pero yo sé que tengo razón. Se manipulan los números.
05 febrero, 2014
Iglesia, aborto: diarrea mental
Un erudito arzobispo, de Zaragoza, creo, se deja decir que un cigoto tiene los mismos derechos que una persona de cuarenta años. Claro, aquí, el filósofo este lo dijo a preguntas de los periodistas sobre el aborto. Estos periodistas es que son tremendos, le preguntan a un cura sobre el aborto porque saben que va a decir cualquier majadería que les va a proporcionar un titular.
Pues nada, habrá que entrar al trapo una vez más para exponer la tremenda diarrea mental que tiene esta gente, los curas, los del Opus, los provida..., que no hacen nada por los derechos de las personas, pero se rasgan las vestiduras por tirar al contenedor a un feto humano en formación, aunque vaya a resultar un monstruo y pueda estar condenado a horribles sufrimientos en el caso de nacer. Es curiosa esta escala de valores basada en que, como su líder, Jesucristo, murió sufriendo, el sufrimiento es bueno. Cómo pueden ser tan sádicos.
A ver si nos aclaramos. Al parecer, dicen, que la "vida" comienza con un cigoto, justo tras una fusión entre las células sexuales masculina y femenina. ¿Es que ellas por separado no son "vida"? ¿No es vida un espermatozoide con su bonita cola batiente o un orondo óvulo con su citoplasma nutricio? Puestos a retorcer las cosas, ¿eh?. Por qué se meten en estos líos. Por qué no se callan o dicen sencillamente que están en desacuerdo con el aborto. Es completamente lícito. No hay necesidad de meter por el medio argumentaciones científicas para justificarse. La Iglesia no está legitimada para hablar científicamente. ¿Galileo... Recuerdan?
Hay mucha gente en contra del aborto. De lo que ya no estoy seguro es de cuánta gente de esta es contraria a su regulación. Me atrevo a suponer que entre los cristianos más ortodoxos hay un buen porcentaje que están a favor de esta regulación. ¿Por qué entonces este empecinamiento de la Iglesia en filosofar sobre que si la vida empieza, o que si los derechos del cigoto. No son más que simplezas. Simplezas en un mundo en el que se puede fecundar in vitro, en un mundo en que se podría incluso clonar. De hecho basta con quitar el núcleo haploide del óvulo e implantar otro diploide de, teóricamente cualquier célula.
¿Tiene los mismos derechos un ser clónico que uno proveniente de dos gametos tras unión carnal? ¿O un cigoto obtenido in vitro? Porque, claro el clon no proviene de un cigoto, pero el óvulo empieza a dividirse y acaba por dar origen a un ser, ¿vivo? ¿Qué dicen estos sabios de la partenogénesis, o sea un clon materno? Se podría, o sería posible, si la tecnología avanza lo suficiente. Implantamos en un óvulo un núcleo completo de su propietaria y tatachín, una niña clavadita a la madre, oiga. ¿Tiene los mismos derechos un individuo obtenido por partenogénesis? Son simples preguntas para intentar curarles esa diarrea mental, seguramente producida por tantos años de santidad y abstinencia, salvo con los niños.
Pues nada, habrá que entrar al trapo una vez más para exponer la tremenda diarrea mental que tiene esta gente, los curas, los del Opus, los provida..., que no hacen nada por los derechos de las personas, pero se rasgan las vestiduras por tirar al contenedor a un feto humano en formación, aunque vaya a resultar un monstruo y pueda estar condenado a horribles sufrimientos en el caso de nacer. Es curiosa esta escala de valores basada en que, como su líder, Jesucristo, murió sufriendo, el sufrimiento es bueno. Cómo pueden ser tan sádicos.
A ver si nos aclaramos. Al parecer, dicen, que la "vida" comienza con un cigoto, justo tras una fusión entre las células sexuales masculina y femenina. ¿Es que ellas por separado no son "vida"? ¿No es vida un espermatozoide con su bonita cola batiente o un orondo óvulo con su citoplasma nutricio? Puestos a retorcer las cosas, ¿eh?. Por qué se meten en estos líos. Por qué no se callan o dicen sencillamente que están en desacuerdo con el aborto. Es completamente lícito. No hay necesidad de meter por el medio argumentaciones científicas para justificarse. La Iglesia no está legitimada para hablar científicamente. ¿Galileo... Recuerdan?
Hay mucha gente en contra del aborto. De lo que ya no estoy seguro es de cuánta gente de esta es contraria a su regulación. Me atrevo a suponer que entre los cristianos más ortodoxos hay un buen porcentaje que están a favor de esta regulación. ¿Por qué entonces este empecinamiento de la Iglesia en filosofar sobre que si la vida empieza, o que si los derechos del cigoto. No son más que simplezas. Simplezas en un mundo en el que se puede fecundar in vitro, en un mundo en que se podría incluso clonar. De hecho basta con quitar el núcleo haploide del óvulo e implantar otro diploide de, teóricamente cualquier célula.
¿Tiene los mismos derechos un ser clónico que uno proveniente de dos gametos tras unión carnal? ¿O un cigoto obtenido in vitro? Porque, claro el clon no proviene de un cigoto, pero el óvulo empieza a dividirse y acaba por dar origen a un ser, ¿vivo? ¿Qué dicen estos sabios de la partenogénesis, o sea un clon materno? Se podría, o sería posible, si la tecnología avanza lo suficiente. Implantamos en un óvulo un núcleo completo de su propietaria y tatachín, una niña clavadita a la madre, oiga. ¿Tiene los mismos derechos un individuo obtenido por partenogénesis? Son simples preguntas para intentar curarles esa diarrea mental, seguramente producida por tantos años de santidad y abstinencia, salvo con los niños.
04 febrero, 2014
Pocas razones para votar
Los augurios para las lecciones al parlamento europeo del próximo mes de mayo son realmente negativos para la institución. Según algunos sondeos, la participación será del 40%, o menos. Este hecho coloca a La Unión ante un importante reto, como es convencer a la población de que realmente sirve para algo más que para dar cobijo a unos cuantos políticos burócratas y a 766 diputados con excelente sueldo que cada jueves tiran todo al aire para coger el primer avión de vuelta a su país a pasar el weekend.
El único interés que tienen estas elecciones es ver cómo de grande va a ser el castigo que los que voten van a infligir al PP después de todos los desmanes ejecutados contra la población en forma de recortes sociales y de imposiciones ideológicas. Por lo demás nada a tener en cuenta, salvo el ensayo de UPyD o IU..., a ver cómo andan de músculo pensando en elecciones internas.
Poco importa quiénes sean los candidatos, una vez en Bruselas, o en Estrasburgo, son completamente invisibles, e inservibles para los electores. La gente les ve como algo lejano, intangible. Qué más da de qué se hable en Bruselas, poco de bueno nos va a traer. Puede que para la banca o para las grandes empresas sea importante, pero para la población en general, ¿qué representa que se tome una decisión legislativa u otra si no se le va a hacer caso?, como no se hizo caso de las directivas sobre desahucios. De qué vale que se legisle favorablemente a los derechos de la gente si luego la transposición de las leyes no se hace o se hace demasiado tarde.
Sin embargo el problema no es de Europa, es de los estados miembros. España, por ejemplo, votó en masa el proyecto de constitución europea. Desde nuestra entrada en la Comunidad recibimos ingentes cantidades de dinero para infraestructuras y proyectos de desarrollo. España quiere a Europa en tanto en cuanto sale beneficiada. Otra cosa, conociendo a este país, sería que España tuviera una balanza negativa, como Alemania, Francia u Holanda. ¿Por qué me quieres Andrés...? Europa no es más que lo que en un principio fue: un mercado común, pero no una comunidad política. Demasiada historia en contra, demasiadas guerras, lo impiden.
En definitiva que las instituciones europeas no son muy bien vistas en parte alguna, que la participación en el global de la Unión es poco más del 40% y que realmente no se sabe muy bien qué pintan allá en Bruselas toda una pléyade de políticos bien pagados si realmente no vemos prácticamente ningún resultado. Todo ello trae como consecuencia que la gente no participe. Tal vez se consiguiera el éxito de Europa si realmente las decisiones del parlamento tuvieran inmediata repercusión en la vida de los ciudadanos, pero eso no va a suceder.
El único interés que tienen estas elecciones es ver cómo de grande va a ser el castigo que los que voten van a infligir al PP después de todos los desmanes ejecutados contra la población en forma de recortes sociales y de imposiciones ideológicas. Por lo demás nada a tener en cuenta, salvo el ensayo de UPyD o IU..., a ver cómo andan de músculo pensando en elecciones internas.
Poco importa quiénes sean los candidatos, una vez en Bruselas, o en Estrasburgo, son completamente invisibles, e inservibles para los electores. La gente les ve como algo lejano, intangible. Qué más da de qué se hable en Bruselas, poco de bueno nos va a traer. Puede que para la banca o para las grandes empresas sea importante, pero para la población en general, ¿qué representa que se tome una decisión legislativa u otra si no se le va a hacer caso?, como no se hizo caso de las directivas sobre desahucios. De qué vale que se legisle favorablemente a los derechos de la gente si luego la transposición de las leyes no se hace o se hace demasiado tarde.
Sin embargo el problema no es de Europa, es de los estados miembros. España, por ejemplo, votó en masa el proyecto de constitución europea. Desde nuestra entrada en la Comunidad recibimos ingentes cantidades de dinero para infraestructuras y proyectos de desarrollo. España quiere a Europa en tanto en cuanto sale beneficiada. Otra cosa, conociendo a este país, sería que España tuviera una balanza negativa, como Alemania, Francia u Holanda. ¿Por qué me quieres Andrés...? Europa no es más que lo que en un principio fue: un mercado común, pero no una comunidad política. Demasiada historia en contra, demasiadas guerras, lo impiden.
En definitiva que las instituciones europeas no son muy bien vistas en parte alguna, que la participación en el global de la Unión es poco más del 40% y que realmente no se sabe muy bien qué pintan allá en Bruselas toda una pléyade de políticos bien pagados si realmente no vemos prácticamente ningún resultado. Todo ello trae como consecuencia que la gente no participe. Tal vez se consiguiera el éxito de Europa si realmente las decisiones del parlamento tuvieran inmediata repercusión en la vida de los ciudadanos, pero eso no va a suceder.
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