08 diciembre, 2015

Guía para decidir el voto

Normalmente el voto de los españoles fue siempre una cosa visceral, además de irracional. Se elegía entre izquierda o derecha. Había solo dos partidos a los que mirar, el PP, en la derecha y el PSOE, en la izquierda; y salvo unos pocos que miraban a un tercero, también en la izquierda, la cosa estaba entre los dos grandes. ¿Cómo ocurría que uno u otro ganaba? Sencillo: el PP tenía un voto fiel prácticamente seguro (la leal infantería que no pensaba, votaba); el PSOE tenía técnicamente más votantes, pero menos fieles. Cuando, por alguna razón estos votantes libres se incomodaban con el PSOE, se quedaban en casa, no iban a votar, y entonces ganaba el PP. Cuando el PP hacía el canelo (11 M) se volvían a movilizar, y entonces ganaba el PSOE.

El asunto se dirimía siempre en el centro. España es un país con un elector medio temeroso, tanto de la derecha derechosa como de la izquierda izquierdosa. El elector medio es de centro izquierda. Este hecho es avalado por los datos de años de gobierno del PP, o del PSOE. El PSOE gobernó más tiempo que el PP, un poco más. Así pues quedamos en que la victoria la decidía la abstención de la izquierda y, en pequeña medida, alguna gente, poca, residente en el centro ideológico,
y capaz de cambiar el voto.

Pero las cosas cambiaron en el transcurso e los años, y cambiaron porque en las últimas cuatro o cinco legislaturas casi todo se hizo tan rematadamente mal que la gente se cabreó. Entonces ocurrió que se empieza a pensar en elegir a otras formaciones. Estas, abanderadas de la limpieza, pretenden ocupar un espacio importante en el parlamento. Por fin en España el electorado está dispuesto quitarse complejos y a votar libremente. El problema está en que los aparatos propagandísticos de los partidos hasta ahora preponderantes no lo ponen fácil y extienden cortinas de humo para hacer que los votantes duden.

Por eso en esta ocasión el voto debería ser técnico, es decir evaluando, en el caso del PP, el resultado de su gestión, en el PSOE sus antecedentes y sus propuestas y en Podemos y Ciudadanos únicamente las propuestas. Después se debería situar todo en un eje de valor, digamos de 1 a 10, y sencillamente sumar. Así de simple.

La cosa no es demasiado difícil. Los criterios en los que hay que moverse no son demasiados. A mi se me ocurren algunos. Son estos:
  • Calidad democrática
  • Equilibrio social
  • Actividad y empleo
  • Educación
  • Sanidad
  • Economía
En Calidad democrática estaría, por orden de importancia:
  • Cambiar la Ley Electoral
  • Elaborar leyes contundentes anticorrupción
  • Elección de jueces (TC y CGPJ)
  • Retocar o cambiar La Constitución
  • Puertas giratorias
El equilibrio social sería todo lo que tiene que ver con...
  • Reducir la brecha entre ricos y pobres
  • Lucha contra el fraude
  • Capitalismo de amiguetes
  • Justeza fiscal
Actividad y empleo. Esta es fácil:
  • Planes para generar actividad productiva
  • Parados sin prestación
  • Cambios en modelo productivo para dejar de ser los camareros de Europa
  • I + D y política científica y técnica
Educación
  • Un pacto necesario para el futuro
  • Dejarlo como está
  • Derogarlo todo y empezar de nuevo
Sanidad. Aquí hay para todos los gustos
  • Sanidad universal absoluta
  • Sanidad universal con matices (extranjeros)
  • Recuperación de derechos eliminados
  • Mejora de la eficiencia
Economía
  • Cómo devolver una deuda del 100% del PIB
  • Cómo se va a garantizar el pago de pensiones
  • Cómo se va a recuperar y aumentar la hucha de la SS
Podemos fijarnos en estas, en más, o en menos. Pero lo importante son los criterios. Todos hemos visto debates, leído resúmenes de los programas y escuchado a los líderes en sus periplos televisivos. No es tan difícil, de todo lo anterior, extraer lo que uno considera más importante y ponerle nota en función de lo que nos parece lo que cada uno ofrece sobre esto. Luego, se suma, y listo. Ya tenemos una base para decidirnos.

Luego hay una segunda parte: la credibilidad. El PP gobernó los últimos cuatro años. Es fácil evaluar si cumplió su programa, si mejoró la economía, el empleo, la educación, etc... Si la respuesta es sí, ya no hay que pensar más. Pero si la respuesta es no, para qué escucharle. Por qué va a cambiar nada alguien que no lo cambió hasta ahora. Y con el PSOE pasa algo parecido: por qué se les va a creer ahora si pudieron haberlo hecho bien antes. Y con Ciudadanos y Podemos. ¿Por qué tenemos que hacer un acto de fe? Son nada más que preguntas que uno puede hacerse antes ir a las urnas.

Así que, en nuestras manos está. Espero que la entrada ayude a decidir el voto a quien tiene la paciencia de seguirme. Creo firmemente que esta vez España necesita de nuestra capacidad de raciocinio para elegir la opción correcta. Buena suerte.

04 diciembre, 2015

Varietés

En esta especie de cabaré de país pueden admirarse muy diferentes números, como sería de esperar. Números cómicos y grotescos, como es menester arriba de un escenario de varietés... Al final todo es pura burla. Los candidatos y allegados se pasean haciendo el gilipollas por los distintos platós de las televisiones: saltan y brincan, cantan y tocan, confiesan sus cositas como «personas humanas»... A ver quien cae mejor y es más majo. Porque hay quien vota por esto, les dicen. Los hacen imitar a los americanos (los asesores..., supongo) en todo salvo en una cosa: estos, los yankees, practican la seriedad luego, a la hora de hacer política, algo inusual en nuestra amada madrastra patria (seguiré con este asunto de hacer el pijo en la tele).

No nos bastaba ya con el sonrojo por verlos a todos hacer el canelo, cuando, el lunes se presentan a un debate en El País. Un buen debate, la verdad, independientemente de vencedores o vencidos. Se echaba de menos. Estaban todos los normales, faltó, el inadaptado: Rajoy. Hay quien dice que es que es listo Rajoy. No, no es verdad, puede que haga bien eso de ir a su ritmo y marcar los tiempos. Pero es porque no tiene otro ritmo, vamos que va lentito, que se le oyen ruidos si se le arrima el oído a la cabeza cuando piensa. Rajoy es lo suficientemente despierto para darse cuenta de que un debate libre al estilo del visto, es como jugar fuera de casa en campo embarrado y sin bota de tacos. Vamos, que no iba a dar bola. Intentó mandar a Soraya y le dieron calabazas. Al final hubo un atril vacío

Rajoy va a tener un debate, dice, con líder del principal partido de la oposición. Me pregunto si Pedro Sánchez tendrá los reflejos suficientes para anunciar que no va, que es mucho mejor que Rajoy hable solo... Total, va a decir nada más que chorradas. A qué va a ir Sánchez, ¿a escuchar que el paro bajó y la economía mejoró y no poder mandarlo a la mierda? Porque, a ver. Uno no sabe como cuentan lo del paro, pero le resulta raro, por llamarlo de algún modo que haya, según el INEM casi 1.000.000 de personas más trabajando que cuando empezó Mariano, y, sin embargo haya 25.000 cotizantes menos a la Seguridad Social. La bajada del paro se explica facilito: la gente que deja de tener prestación pasa de fichar y desaparece de las listas de desempleados. Pero, puedo equivocarme, desde luego.

Sánchez no debería ir a un debate con un tipo capaz de creerse sus propias mentiras; a una discusión con preguntas pactadas, con tiempo pactado... No se si habrá acuerdo hasta para el tipo de ropa interior de cada uno. Es mejor no ir. Rajoy va a decir que la economía mejoró. Algo que se desmonta con una simple alusión al aumento hasta el 100% del PIB de nuestra deuda pública. Rajoy va a decir que subió las pensiones, cosa que se tira abajo solo con mencionar que se gastó la mitad de la hucha del fondo de reserva y que si no nos andamos con ojo va a haber dificultades para pagarlas, puesto que cada mes entran varios miles de millones menos a la Seguridad Social al haber no solo 25.000 adscritos menos, sino a que los que hay cotizan menos porque los salarios son bajos o el empleo que tienen es a tiempo parcial. A qué va a ir Sánchez al debate. Hazme caso Pedrín queda en casa.

Y vuelvo al desfile por los platós para dejar solo una pregunta en el aire. ¿De verdad es necesario ser entrevistado por Bertín Osborne para ganar votos? ¿Es que no hay ni un ápice de dignidad en quién va allí para cuando le invitan decir sencillamente que no va? ¿De verdad el amigo Bertín puede ofrecernos algo que pueda interesar a los electores sobre el candidato. A mi me da que ir a esos sitios hace dudar a los votantes de la seriedad de esta gente. Pero, claro, uno solo es un pobre blogero de provincias cuya opinión no cuenta.




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26 noviembre, 2015

Vergüenza obligada

La actuación del Gobierno en el asunto de ayudar a Francia en su lucha contra el yihadismo es verdaderamente bochornosa. Rajoy intenta, como siempre, ponerse de perfil y dejar morir los problemas de inanición. Pero en este caso le resulta imposible porque él no marca los tiempos. Sin embargo, persiste en ello por puro miedo, por puro egoísmo. Rajoy pretende parapetarse detrás de la inacción por si hacer algo pudiera resultar negativo para sus intereses electorales.

Se me permitirá decir que esta actitud de Rajoy me produce verdadero asco. Más cuando su ministro de Exteriores, ya el primer día después de los atentados le marcó el camino más fácil, y el más lógico:   remplazar a Francia en el control del Sahel. Pero Rajoy, en un acto de cobardía indigno de alguien que está a la cabeza de una nación como España, paró en seco algo tan razonable. Haber tomado esta decisión en el primer momento nos habría puesto en primer plano de la escena internacional y nos hubiera dignificado como país. Pero este infausto presidente que nos tocó en suerte dijo no.

A nadie se le puede olvidar que si Francia no hubiera puesto mucho de su parte ETA seguramente seguiría poniendo bombas y pegando tiros en la nuca a policías y militares. Es verdad que Francia pudo haber reaccionado primero, que pasó de nosotros al principio..., tal vez por desconfianza en una nueva y descafeinada democracia. Pero cuando decidió ayudar lo hizo con seriedad y con contundencia. Así, Francia fue la clave para que el mayor problema que había tenido nuestro país en décadas quedase resuelto.

Por eso la táctica del avestruz de Rajoy produce nauseas; igual que la actitud del líder del PSOE, que no dice ni pío y que está encantado de no estar en la piel de Rajoy y así no tener que tomar decisiones. Sánchez no parece darse cuenta de que a Francia no solo hay que ayudarla porque lo necesita sino porque se lo debemos. Nadie en el espectro político nacional, salvo Rivera, tiene una postura clara en este asunto. Nadie, con la excepción mencionada, quiere tomar partido. ¿Tan importante es el poder que se entrega incluso la dignidad? ¿Es que no saben que se trata de la dignidad de una nación? ¿Es que nadie se da cuenta de que se pierde de un plumazo la posibilidad de pedir a Francia colaboración en el futuro? Eso sí, todos van corriendo a firmar un pacto antiyihadismo completamente inútil salvo para salir en una foto.

España no se merece políticos de tan baja estofa. Francia fue atacada por el terrorismo islámico desde dentro. Hay jóvenes franceses que por alguna razón caen el las redes del islamismo radical, y este es un problema interno que Francia tiene que resolver. Pero Francia entiende que el problema está en el Estado Islámico, y decidió responder al ataque movilizando a su ejército en un acto legítimo, más cuando el EI tiene declarada la guerra a Francia (y a España, no debemos olvidarlo). Pero los recursos de nuestros aliados y vecinos no son ilimitados ni en material ni en efectivos. Por eso piden ayuda. Ayuda que nosotros le negamos por pura cobardía de nuestro presidente. Un presidente que quiere que se le vote de nuevo. Inaudito. Y habrá gente que vote a un cobarde.

Si en estos días tengo la oportunidad de hablar con algún amigo o conocido francés, lo primero que haré será pedirle perdón en nombre de la gente de bien que hay España, que es casi toda. También le pediré excusas por esta rara habilidad que tiene el electorado español de poner al frente del país a verdaderos estúpidos.

24 noviembre, 2015

Campaña electoral y guerra

En una entrada anterior intentaba explicar que estas próximas elecciones eran un buen momento para ejercer como votante racional, o sea ver los hechos de manera imparcial, mirarse las líneas básicas de los programas y decidir en función de ello. Prometí una ayudita mediante una tabla de decisión simple, y lo mantengo, lo haré en unos días. Pero es que ahora hay un nuevo elemento a considerar: la actitud de cada partido, de cada líder, con respecto a una hipotética guerra contra el islamismo radical. Y esto puede cambiarlo todo, porque la percepción de una actitud no es un hecho evaluable, es algo subjetivo que, además tiene una fuerte influencia en la decisión de cada individuo en función de su propio temperamento más belicista, más pacifista, más diplomático... En fin una complicación más para los electores. Porque, además, los candidatos tienen miedo. Miedo a meter la pata.
El miedo en Rajoy

Puede que la gente se de cuenta de que Rajoy no hizo realmente nada en este mandato. Es posible que  los votantes acaben por ver que realmente no aumentó al trabajo en España, a pesar de haber disminuido el paro,  vamos, que la actividad es la misma; que la mejora de los números tiene más que ver con artificios financieros y con los precios de las materias primas (petróleo) que con una recuperación sólida en base a la producción industrial, por ejemplo; o que la deuda no para de crecer.  Pues todo esto, que haría perder unas elecciones a cualquiera, ahora va a tener menos importancia, y así, la victoria pírrica que le auguran las encuestas puede terminar en catástrofe (perderlas con claridad) , o convertirse en victoria contundente. Todo depende de lo mal o bien que juegue sus cartas y de sus decisiones respecto al conflicto con el EI. Rajoy debe estar sufriendo horrores, porque en esto no puede ponerse de perfil; querría ponerse, pero no le van a dejar Y, además, estar callado tal vez juegue en su contra.
El miedo en Sánchez

El amigo Sánchez tiene el mismo problema. El PSOE abanderó el «no a la guerra» durante la segunda invasión de Irak. Pero esto no es lo mismo, y la gente lo sabe; y Sánchez y el PSOE saben que la gente lo sabe. Lo que se hizo en la invasión de Irak fue un crimen premeditado entre Bush, Blair y el gran Aznar (que además creía que era el líder de aquello, qué tipo más simple). Irak no hacía nada, solo estaba allí y alguien se inventó razones para invadir y masacrar. Aquí, por lo tanto la postura estaba clara: «no a la guerra rotundo». Pero, ¿y ahora? Ahora la situación es diferente... A cuenta de aquella guerra, resulta que, en aquel territorio se implantó un grupo radical perfectamente organizado, con un ejército entrenado, con capacidad para manejar armas, con capacidad para actuar en cualquier punto del planeta y que además nos declaró abiertamente la guerra. Menuda patata caliente para Sánchez decir ahora «no a la guerra». Así que, como Rajoy, a ponerse de perfil toca... Pero tampoco le vale.

El miedo en Iglesias
Podemos ya puso claro que ellos se oponen directamente y en cualquier circunstancia a nada que tenga que ver con una confrontación... ¿Y Ciudadanos? Pues parece que Rivera no quiere ponerse de perfil, lo cual es de agradecer. Se le ve nervioso, con ganas de mojarse. Dice que no le dejan entrar en el pacto antiyihadista ese... Pero, poco más. Claro, quiere que muevan ficha primero otros. Si él dice a una intervención, por la izquierda le van a masacrar, y por la derecha parecido. Los unos le tacharían de belicista derechoso y los otros de político poco maduro, o de joven advenedizo que cree que es listo. Rivera también tiene una patata caliente de buen tamaño.

El miedo en Rivera
Es decir que, se complicó la cosa y lo que parecía tan hermoso, que era votar en base a hechos, datos y programas (la parte creíble), se convirtió en una tensa espera hasta ver la actitud final sobre la guerra al EI de estos muchachos que se presentan para liderarnos. Yo apuesto por una tremenda decepción con todos ellos y apuesto también a que ninguno toma una actitud seria de decir sí, o no, y se lo explica con claridad a la población. O mucho me equivoco o aquí no hay ningún Churchill, o ningún Gandhi, para equilibrar. Aquellos, claro, eran políticos, no títeres. Aquí todos tienen miedo a definirse.

17 noviembre, 2015

París atacada por sus hijos

Algo falla en la sociedad occidental. No es normal que franceses de segunda o tercera generación se involucren en los ideales del islamismo más extremo. Pero sucede: los terroristas del EIIL(*) son reclutados entre gente que nació y recibió educación en Europa; educación que, al menos en lo que respecta a los valores vigentes aquí, fracasó estrepitosamente. Y este fallo es más llamativo aún en Francia, paradigma de país libre, laico y abierto en el que millones de musulmanes encontraron un lugar donde vivir.

Puede ocurrir que las políticas de integración hayan fallado. Los inmigrantes argelinos y de otros países árabes se suelen concentrar en las banlieue, o sea, en los suburbios de las afueras de las grandes ciudades; unos lugares que no dejan de ser guetos, o reductos con normas propias y con baja permeabilidad al cambio cultural que sería deseable. De estas banlieue no resulta fácil salir. Los niños están escolarizados, sí, pero conforme crecen nace en ellos la sensación, no irreal, de que en ese país en el que subsisten, no hay demasiadas oportunidades para ellos. De poco valen entonces los Valores Republicanos que la escuela intenta transmitirles.

Este tipo de guetos, además de focos de incultura y de pobreza, son también caldo de cultivo para la delincuencia callejera, para el inconformismo y para el odio hacia quienes viven en el mismo país, pero con otra suerte. Y el Estado Islámico supo canalizar ese inconformismo en los jóvenes y darles razones para no quedarse en el simple odio, sino actuar contra el sujeto del mismo.

Hasta aquí todo parece indicar que una buena parte de responsabilidad en este asunto recae sobre la propia sociedad europea, que acoge a toda esta gente y la utiliza, no nos engañemos, como mano de obra barata, a la que mantiene semiaislada, en «campamentos urbanos». Europa, Francia, tranquiliza su conciencia con un buen chorro de millones en forma de subsidios y gasto social; lo justo para mantenerlos donde están, sin más expectativas. Pero también es verdad que toda esta gente, en la mayoría de los casos, estaría en peor condición en sus países de origen; y que, de todos los millones que malviven aquí, solo unos pocos toman la dramática decisión de hacer suya la causa del fundamentalismo islámico. Europa, Francia, puede catalizar la transformación de estos jóvenes, sí, pero los culpables de delito de terrorismo no son más que ellos mismos, que son quienes toman la decisión. Puede parecer drástico pero, insisto, como ellos hay millones de chicos en las banlieue y no lo hacen. Caerán fácilmente en otro tipo de cosas, pero no en esas. En manos del EI solo caen determinados perfiles. Un dato muy a tener en cuenta por los gobernantes.

La cuestión es que estos barrios, casi plenamente musulmanes, son reflejo del mundo musulmán; un universo social en el que, por alguna razón, nunca se separó la religión de la política. La primavera árabe constituyó una hermosa oportunidad, pero hoy no es más que un recuerdo. Y en un entorno en el que la religión lo impregna todo, es fácil dirigir el odio hacia el infiel que, por otra parte, es causa evidente de sus desdichas: invasiones de Iraq, en especial la segunda, para la que no había motivo alguno; política seguida en Siria, en Palestina; etc...

No conviene engañarse. El mundo musulmán, al menos en el Oriente Medio no va a cambiar. Cualquier intento de democratización seria va a ser cortado en seco por quienes ostentan el poder. Estos invocarán a Dios para justificar la represión, y a la Ley Coránica. Pero no es más que una pantalla para tapar la realidad: dinero, influencia y negocios, con Occidente, naturalmente. Porque, de alguna manera a los grandes poderes del hemisferio occidental les interesa que Oriente Medio sea foco de permanente tensión.

Y aquí estamos. Los atentados van dejando ya miles de víctimas: Nueva York, Madrid, Londres, Paris... Y así seguiremos. Haremos concentraciones, cantaremos himnos, pondremos velas y lloraremos por nuestros muertos. Los afectados llevarán eternamente su odio y desearán que el EIIL desaparezca de la faz de la tierra, y con él todos sus adeptos, es lógico. Ahora, como respuesta, se emprenderán campañas militares.Pero los ejércitos son para lo que son: solo eliminan enemigos, pero no resuelven los problemas. Es lógico que se responda con la fuerza. Francia tiene derecho a hacerlo, claro. Pero la situación va a persistir y a empeorar: en más o menos tiempo surgirán nuevos exegetas que releerán el Corán a su modo y cargarán contra el infiel.

Estamos ante algo que tiene solución. Una solución larga y difícil. Muy difícil porque hay gente en ambos lados que está ganando mucho con esta situación. Lo difícil es identificar quienes son y, más difícil aún, hacer que dejen de mover las marionetas. Me pregunto cómo serían hoy las cosas si los países árabes fueran democráticos... Tal vez un día...

(*) EIIL (Estado Islámico de Iraq y Levante). Prefiero estas siglas a las de ISIS, que son lo mismo, pero en inglés (Islamic State of Iraq and Syria). Levante es el nombre enpañol de la región de la Siria histórica.

12 noviembre, 2015

El voto racional

«La democracia española es, sin duda, de baja calidad, por no decir que es directamente una porquería». Mi vecino me tachó de exagerado. «Pero, Jesús, si vamos a votar cada cuatro años». No me costó mucho trabajo hacerle entender que ninguno de los que están cómodamente sentados en el Congreso fue realmente elegido por los votantes, sino puesto de manera arbitraria en una lista por la mano de alguien en un partido. «Eligen otros, nosotros solo asentimos, y así nos luce el pelo: vagos, corruptos, mequetrefes, incompetentes... Sí, y algunos buenos, joyas invisibles entre tanta quincalla». Resopló... «Ostras, pues visto así, apetece no votar... Pero es que, joder, nos costó tanto».

Esa es la razón principal por la que la gente va a votar, aunque le apetecería quedarse en casa: Qué costó mucho recuperar ese derecho. Pero la cuestión es que, tras casi cuarenta años de ejercerlo, uno se da cuenta de que, sí, el país avanzó mucho. Pero solo al principio: derechos, sanidad y educación gratuitas, entrada en la Unión Europea... Y para. Ahí se terminó la historia. Desde el noventa y poco hasta hoy, nada. La clase política dejó de aportar cosas. Si acaso algo en derechos, Zapatero (Dependencia y Matrimonio entre personas del mismo sexo). Pero poco más.

El adocenamiento de los políticos es simple de explicar. La Ley Electoral y la Ley de Partidos, crea un vórtice del que es imposible salir y que genera corrupción y selección deficiente de representantes. Ambas leyes deben ser modificadas de manera urgente. Debe impedirse que los partidos sean agujeros negros llenos de dinero del mismo color, especialmente los de la parte derecha del espectro. Pero la parte izquierda, si bien no puede ser acusada de mordidas, si que pueden echársele en cara las vergonzosas puertas giratorias o la malversación de fondos públicos en beneficio de amiguetes... en fin, lo conocido por todos.

O sea, que se nos fueron cayendo los palos del sombrajo. Los de derechas tenían al PP, los de izquierdas al PSOE, los del centro, a los dos, a elegir según les diera, y los muy izquierdosos a IU, pero este partido no cuenta, tiene bastante con sus propios líos (una lástima). ¿Qué pasa entonces de aquí en adelante? La gente cabal de derechas, se dirá que a un PP metido en mil pleitos por corrupción, que lo vote su padre. La de izquierdas que a un PSOE medio groggy por los ERE, y después de dónde nos metió Zapatero, que lo vote también su padre. Es decir que el electorado está huérfano de referentes y de ideales.

Bueno. Pues por fin estamos en un buen sitio. No hay mal que por bien no venga. Tenemos un elector que probablemente va a votar sin ideales. Un elector que va a comportarse con racionalidad, desapasionadamente. Tenemos un elector al que le cayeron bofetadas por todos lados y al que la gente del 15 M, y luego Podemos, abrió los ojos: hay una casta que lo está desangrando. Y por la parte central aparece, desde Cataluña, Ciudadanos. Sí. Al menos se termina, o lo parece, el aburrido bipartidismo.

PSOE y PP tendrán que ser muy concretos en sus promesas. La gente ya no cree todo lo que se le dice. Han mentido demasiado los dos. Las promesas tienen que ir soportadas por bases tangibles. Podemos y Ciudadanos ofrecen cambios profundos en las leyes problemáticas: Electoral y de Partidos. PSOE y PP no quieren tocar aquí, porque perderían poder. Pero, claro, si no tocan, a lo mejor la gente no les vota, entonces tendrán que proponer algo en este sentido. A ver que dicen.

Lo dicho bienvenido el voto racional. Se trata de elegir para la gestión. La ideología no cuenta. Va a ser entretenido, igual hasta salgo de la abstención esta vez. Eso sí. En una próxima entrada, más cerca de las elecciones, prepararé un modelo de tabla de decisión para escoger la opción de voto de manera desapasionada. Pero esto, en un par de semanas o tres.

05 noviembre, 2015

Albert Rivera, escucha... Franco es injustificable

Si se quiere ocupar el poder, en determinados asuntos sensibles, hay que tener una posición previa clara. De no ser así nadie te respeta. A Rajoy, por ejemplo no se le respeta porque es indefinido, porque su posición ante lo esencial no es clara y porque en lugar de afrontar los problemas, los elude hasta que ya no queda más remedio. Por eso no le respetan ni en su partido. Tampoco se respeta a Pedro Sánchez por lo mismo, ponerse de perfil ante algo que hay que afrontar: el «affaire» de los ERE. Los políticos fuertes tienen que tomar posiciones fuertes y llevar a su partido a hacer lo mismo.

Por eso fue una mala decisión de Ciudadanos de abstenerse en una votación para la retirada de la medalla de oro de la ciudad que un ayuntamiento había otorgado a Franco. La dictadura franquista es uno de esos asuntos sensibles en los que los partidos en España no pueden ser neutros. Se diga lo que se diga, lo del franquismo es algo simple: o se le condena, y se es demócrata y normal, o se mira para otro lado alegando estupideces, en cuyo caso se participa de la democracia, pero no se es necesariamente demócrata (esto se llama instrumentalizar un sistema).


Verás, Albert. Por si no lo sabías, te lo voy a decir yo. Franco fue solo un golpista y un dictador que causó un enorme daño provocando una guerra, que ganó, y tras la que millones de personas sufrieron una más, o menos, brutal represión. Así de simple. Por eso, en las cosas del franquismo no puede uno ponerse de perfil, como hicieron tus concejales. Y mucho menos tú. Tú no puedes justificar este grueso error aludiendo a que, no es bueno abrir un debate sobre la «memoria histórica».

El problema de Ciudadanos, Albert, es que está plagado de gente muy de derechas que actúan como submarinos del PP, que es en realidad a quien quieren, que se apuntaron corriendo para coger sitio. Gente que solo está en Ciudadanos porque en al PP no pudieron, o no tuvieron oportunidad de hacer carrera, y que, en realidad, son elementos del más rancio nacional catolicismo. Gente que en ese ayuntamiento no votó con el PP para no retratarse ante la dirección de su propio partido. Gente cobarde, que se escondió en una abstención para mantener su estatus.

Cuidado con estas cosas, Albert, porque mucha gente que te votaría por lo interesante de tus propuestas y por los mensajes claros que mandas, se va a inhibir. En política, además de propuestas y planes, hay que tomar posiciones. Ciudadanos es un partido con posibilidades y pretende luchar por el poder en España. Pues en España es necesario tener una posición clara con el franquismo. Tú, como Albert Rivera, ya te manifestaste claramente contra él. Pero tus concejales se abstienen y tienes que hacer mil piruetas para justificarlos.

Permíteme un consejo, pequeño saltamontes. Extirpa este furúnculo que tienes en tu surco interglúteo antes de que te afecte de verdad. Expulsa del partido a todo aquel que no sea un verdadero demócrata. Y pon orden en esto de Franco, porque te van a atacar por ahí, ahora que vieron que tienes un punto débil. Este error te va a abrir un agujero gordo por el que se te pueden marchar cientos de miles, sino millones de votos si no actúas rápido. Así que limpia ya. Porque si, así y todo llegas al poder, si no pones orden ahora, no te quiero ni contar el tipo de personal que se te va a colar en los cargos que vas a tener que repartir.

Hazme caso, no seas gil. A no ser que tú seas también un submarino del PP, que espero que no.

31 octubre, 2015

El pueblo cosificado

Cosificar es convertir en cosa una persona. Cuando un individuo es cosificado pasa a ser un mero objeto a utilizar sin tener en cuenta las consecuencias de ello. No importa si se le daña, si se le perjudica, si se le engaña... Pasa a ser nada más que algo útil.

Cosificar, es lo que tanto Mas como Rajoy están haciendo con el pueblo, con el electorado. Su único fin, no salir de su urna institucional protectora. Mas alimenta el sentimiento independentista visceral, y parte de los electores, convertidos en cosas, se nutren de ello. En consecuencia, sostienen a Mas y le acompañan en su intento de viaje a una República Catalana, donde no valdrían las leyes españolas y por tanto no iría a la cárcel. Mas no quiere ir preso. Por eso se pone al frente del carro independentista, y únicamente por eso.

Mas está sentado en un barril de pólvora llamado 3%, y si esto estalla, pasará, con seguridad, una temporada a la sombra o se le condenará al ostracismo. Mas utiliza al pueblo catalán solo para conseguir su fin: protegerse. A Mas le importa una mierda cómo le vaya a Cataluña. Mas no anima a su pueblo a la opción separatista porque crea que le va a ir mejor. Ni porque sea el deseo mayoritario de la sociedad catalana. De hecho, solo un 45% votó la opción que les planteó. Un 45% que hubiera sido muy inferior de no estar otro gran cosificador, Rajoy, al frente del gobierno Central. Rajoy fue todo este tiempo un perfectamente programado centro de producción de independentistas. Mas sabe esto perfectamente y le importa un rábano. A Arturo, solo le importa Arturo.

Rajoy también podría ir a la cárcel si sale del poder y le empiezan a llover acusaciones por mirar para otro lado o por alentar el sistema de mordidas del PP. Y su jugada para seguir protegido es similar a la de su homólogo catalán: enajenar a unos cuantos millones de votantes para que le reconozcan como el gran anticatalán, como el garante de la unidad de España. Lo mismito que Franco, lo mismito que Mas. Tres personajes idénticos en sus maneras políticas. El pueblo no cuenta, solo es una cosa para conseguir fines. Pero no todo el pueblo es tan incauto. Además tiene los cuchillos afilados para exigir que se haga justicia a tanto corrupto indeseable. Al tiempo.

25 octubre, 2015

Datos, gobiernos y engaños




200820112015
Población activa (millones))23,06423,08122,900
Ocupados (millones)19,85617,80718,048
Parados (millones)3,2085,2744,852
Jornada media efectiva mes (horas)137,5137,9134,9
Horas totales trabajadas (millones/mes)273024562435
Deuda pública (miles de millones)4407441033

Esta simple tabla podría ser válida para hacer el análisis simple de la gestión de un gobierno en una legislatura. Lógicamente también debería servir para decidir el voto. Sin embargo, y los sociólogos lo saben perfectamente, el voto no se decide por los resultados ofrecidos como balance de un mandato. El voto, para desgracia de las sociedades, se decide desde las vísceras, ese lugar sensible a la propaganda y poco dado a dejarse llevar por la fría objetividad.

El resumen podría ser el siguiente. El PP, con Rajoy al frente criticó y alanceó sin piedad a Zapatero por su evidente mala gestión en la legislatura de 2008 a 2011. Los datos de ese periodo están también en la tabla. Zapatero mantuvo la tasa de población activa (ocupados + parados), pero se le desbocó la de paro. Un país no puede manejarse con esa tasa de desempleo. Rajoy atacó entonces con contundencia ofreciéndose a los electores como única solución a esto y, según él,  para evitar que Zapatero siguiera endeudando a España y eliminando derechos adquiridos: la deuda aumentaba de manera galopante, la prima de riesgo subía y los recortes comenzaban.

Con este panorama favorable, y prometiendo a «los españoles» una gestión que llevaría al país de nuevo a la senda de la prosperidad, Rajoy ganó las elecciones en 2011. La mayoría absoluta le permitía casi reinar, más que gobernar: y reinó. Pues bien, en la tabla de la cabecera está el resultado. Unos pocos números fríos, fáciles de entender por cualquiera. Unas cifras con las que un elector normal diría algo así como: «¿Pero qué coño estuvo haciendo este tipo todo este tiempo?».

El resumen, de la gestión de Rajoy al frente del gobierno es, más o menos, que la situación de actividad del país es, podríamos decir, la misma que la que le dejaron: ligera disminución de la población activa; ligera disminución de la cifra del desempleo (irreal si se tiene en cuenta que se trabajan menos horas); precarización de los contratos, indicado por la reducción de la jornada media; y, esto sí, aquí lo ha hecho bien, ha elevado la deuda pública en casi un 40%. Lo que uno no entiende es cómo con esta enorme cantidad de pasta que se debe se puede decir que salimos de la crisis.

De todo lo anterior, el aparato propagandístico del PP pone el acento nada más que en la disminución (relativa, como ya se dijo) de la tasa de desempleo. Pero en ningún momento se oye a dirigente alguno de este partido hablar de la deuda, o de la total ausencia de mejora de la actividad, o de la precarización del empleo... Claro, que el principal partido de la oposición, como también sale retratado, tampoco puede decir que va a arreglar las cosas, porque, lógicamente, la gente no se lo iba a creer. Así pues, se callan y hacen una actividad de desplazamiento poniendo el foco en la eliminación de recortes y  de leyes retrógadas impuestas por la mayoría absoluta de Rajoy.

España lleva décadas igual. El paro es endémico y el espejismo de la construcción solo sirvió para que este ejercito de desocupados pasara a amasar cemento y a poner ladrillos. Al haber menos paro, las empresas empezaron a elevar salarios, se consumía más (consumo interno) y se descuidaba el mercado internacional, para qué, si todo se vendía en casa... Al final todo a la mierda. Y ahí, en la mierda se mantendrá este país hasta que alguien, de una maldita vez, elimine el modelo productivo arcaico que tenemos y lo transforme en el de un país europeo decente.

Espero que la tabla del inicio de esta entrada ayude a decidir el voto, o al menos a decidir a quién no votar. Pretendo con ello aportar luz. Yo, desde luego, tengo claro que hay dos opciones por las que no me voy a decidir: una la reflejan los números de 2008 a 2011, la otra de 2011 a 2015. Por fortuna salió a la superficie gente nueva, con ideas y con un pasado limpio.

Fuentes INE y Ranstad

17 octubre, 2015

Sobre la sensatez

La sensatez es algo casi indefinible en las personas y en las instituciones. La sensatez no tiene que ver ni con la edad ni con el tiempo ni con la experiencia. La sensatez es algo más bien relacionado con la limpieza, entendida como higiene mental, con la generosidad, con la dignidad y con la honestidad. Algunas de estas cosas me resultaron sensatas, otras no. Otras me hicieron sentirme incómodo. Muy, muy incómodo. Pero estos son los bueyes...

Refugiados:

Un cardenal, Cañizares creo que se llama, dice que no todos los refugiados son trigo limpio. Es extraño que este hombre, purpurado, cura antes, y con voto para elegir papa si no me equivoco, no se haya dado cuenta de que esto es así en todas las colectividades, incluso en el cónclave para elegir a Francisco no todo era trigo limpio. ¿Lo será él? (Cañizares)

Mújica, el expresidente de Uruguay, habla en una entrevista a un semanal de que los pobres, los campesinos y los desheredados se quedan clavados a la tierra en sus países de origen. Que los que se suben a los barcos para huir, tienen dinero para pagar a las mafias, que los pobres de verdad están clavados a la tierra porque no tienen nada. Y sentencia que los que llegan a Europa no quieren cualquier cosa, prefieren la parte que brilla: Alemania, Suecia, Noruega...Tiene algo de razón, pero estos que vienen en masa a Europa, tampoco dejan de ser refugiados, entiendo.

También dice Mújica que Alemania demuestra inteligencia al acogerlos: son mano de obra cualificada en su mayor parte. Quienes los rechazan cometen un error. Esta gente no es un problema, es una solución, en especial a largo plazo. Esto me gustó.

Independencia judicial:

El CGPJ lanzó una dura invectiva al Gobierno Autonómico de Cataluña porque alentó las protestas delante de los juzgados cuando Mas y otros fueron a declarar por el intento de consulta. Lo sensato habría sido no decir nada, por tres razones: una porque la gente, toda, incluso los que se dedican a la política, tiene derecho a expresarse libremente; otra porque los jueces, quiero pensar, ya están maduritos como para dejarse intimidar por estos jolgorios; y una tercera porque cuando desde el PP se alentó algo parecido cuando Camps y algún otro pijo de Valencia eran juzgados, el Consejo estuvo callado como un muerto.

El órgano de gobierno de los jueces se jacta de ser independiente del poder político. Claro que todo depende de como se mire. Un preso le decía a otro recién llegado a la cárcel que en aquel centro penitenciario había plena libertad, que dentro de tu celda podías moverte por donde quisieras... Pues eso.

Política:

Una señora cambió de partido, se pasó de UPyD al PSOE. La ficharon, dicen, por su competencia. Pero dentro del PSOE muchos la acusan de haber dicho verdaderas salvajadas de ellos cuando era del otro partido. Lo que no llego a entender es por qué se extrañan. La política en España consiste justamente en decir a gritos que el adversario comete atrocidades de todo tipo. La política en España no se ocupa de mejorar la vida de la gente. Para qué.

SENSATEZ

Nombre femenino. Cualidad que tienen las personas que muestran buen juicio, prudencia y madurez en sus actos y decisiones.

15 octubre, 2015

Política nociva

La política del PP, o de Rajoy y sus estrategas, que no se sabe muy bien quien da las directrices, puede calificarse de muchas maneras: perjudicial, nociva, dañina.... Nada de lo que hace Rajoy en este momento es positivo para los españoles: nada. Tengo mis dudas de si alguna vez hizo algo pensando de verdad en el país, algo para mejorar la vida de las personas, o para que no empeorase. El paso del tiempo, que, como la marea cuando baja, deja al descubierto el fondo lleno de basura. Un periodo realmente sucio a la vista del paisaje: desigualdad disparada, déficit público en máximos, mismo modelo productivo... A pesar de ello él, ellos, insisten en su buena gestión.

Durante su etapa en la oposición Mariano Rajoy insultó, despreció y faltó al respeto al presidente en ejercicio. Rajoy nunca asumió haber perdido tras el 11 M y se le notaba el resentimiento. Zapatero no era un dechado de virtudes, pero Rajoy se empleó de manera inmisericorde con el único fin de destruirlo. Se opuso a todo de manera virulenta. Durante la segunda legislatura socialista las sesiones del parlamento dedicadas a los recortes o a la subida del IVA fueron puro teatro por su parte: Rajoy despellejaba a Zapatero porque le obligaban a reconducir las cosas con recortes, a pesar de que él sabía que aquello era lo que tocaba. Y consiguió lo que quería: elecciones generales. Y el electorado expulsó a Zapatero a patadas, con todo merecimiento.

Rajoy ganó su mayoría actual en las urnas con toda legitimidad, pero hizo trampas en campaña. Prometió lo contrario a lo que había hecho su antecesor, para luego, sin explicaciones, hacerlo él mismo, pero con más contundencia. Rajoy echó la culpa de la crisis a Zapatero y le tiró encima de la mesa los millones de parados, en su mayor parte de la construcción, de cuya burbuja era igual de responsable que su oponente. Rajoy siempre echa la culpa a otros (todo el PP lo hace). Rajoy nunca dice la verdad, juega con las medias mentiras, o las medias verdades, que es casi peor, en su provecho y en el de su partido. Rajoy nunca piensa en el beneficiar a los españoles, a pesar de aludir a la «inmensa mayoría» para justificar cualquier estupidez que se le ocurra.

Rajoy es muy peligroso, casi más que una enfermedad incurable. Como no reconoce sus limitaciones, crea problemas enormes por su imprudencia. La cuestión catalana es culpa suya en exclusiva. El problema que tiene España con Cataluña, y a la inversa, es únicamente fruto del recurso de inconstitucionalidad contra el estatuto. A pesar de ser admitido por el gobierno en ejercicio y votado por los catalanes en aplastante mayoría en referéndum. El Constitucional, pleno de jueces al servicio del PP, amputó la ley. Rajoy había ganado a Zapatero gracias a «su leal tribunal», pero plantó el germen del independentismo radical que ahora le muerde la yugular. Pero él, incapaz como es, no verá esto tan evidente y seguirá en sus trece de hacer cumplir la ley. Su siguiente paso será amenazar con el uso de la fuerza si es necesario.

Rajoy, además, es vengativo. No le importa perder mientras su oponente quede también lesionado. El empeño en hacer los presupuestos ahora no es más que un intento de chantaje a los votantes. El mensaje es que aunque Bruselas diga que con esas cuentas se incumplirá el déficit, él sabe qué hay que hacer para cumplirlo, pero, claro, para eso hay que votarlo; porque como «otros» no saben harán más recortes. Su maldad es tal que es capaz de endeudar todavía más a su país con tal de que otros tengan que tomar medidas impopulares para que los números cuadren. Es tal su orgullo malsano que si tiene que dejar su casa porque le desalojen, saldrá, sí, pero antes le prenderá fuego para perjudicar al que entre después. Al menos en esto, Zapatero fue elegante, palabra de la que Rajoy ni oyó hablar.

Ojo con este hombre. Véanse si no las leyes que intenta aprobar en plena agonía de la legislatura. Ojo con este hombre.

10 octubre, 2015

¿Dignidad, sensatez, seriedad y sentido común?

En algunas ocasiones, no pocas, tengo la impresión de que este país tuvo poca suerte con la mayor parte de los gobiernos que tuvo en democracia. Pero la verdad es que con este que le tocó ahora la tuvo verdaderamente mala, o muy mala. Y no mala por lo que el presidente Rajoy señaló como objetivos: salir de la crisis y culpar al PSOE de todas las desgracias. La mala suerte para todos nosotros fue que el Gobierno, a imagen y semejanza de Rajoy, se ha limitado todos estos años a dejar morir los problemas de inanición y que todo siguiera un curso lógico para que la apariencia de los indicadores de la economía española cambiase. Aparte de esto, nada que no fuera eliminar derechos y hacer pagar el pato a las clases medias y bajas.

La verdadera perversión de todo ello estriba en cómo unas cosas se unen con las otras. Rajoy intenta hacer tragar al electorado que los indicadores mejoran por chapuzas tan burdas como la reforma laboral o decisiones económicas tan nefastas, como el rescate bancario. Y claro, también por los recortes en educación, sanidad, etc... Vamos que el hecho de que las agencias de calificación mejoren nuestra nota se debe a todo lo anterior, lo cual no solo es falso, sino que, para cualquiera que lo analice con un poco de detenimiento, resulta un insulto a la inteligencia de las personas, incluso para las de cociente intelectual similar al del propio Rajoy.

El presidente habló estos días en foros diferentes. En uno de ellos dijo que se había gobernado con dignidad, sensatez, seriedad y sentido común. Qué barbaridad... Este hombre que maneja las riendas del estado es un verdadero peligro. Para llegar al poder no dudó en oponerse a todas las reformas que se le impusieron a Zapatero y en asegurar que el nunca haría cosas semejantes, para después, con una caradura digna de un estafador profesional, asegurar que no le quedó otro remedio que hacerlas. Así, sin ninguna explicación. Pues a mi me parece que no necesitábamos cambiar de partido para hacer lo que irremediablemente iba a tener que hacerse: sacrificios. Pero cambiamos, los votos hablaron, y cambiamos a peor, claro.

Cambiamos a peor porque, ya que el PP es de derechas, aprovechó que tenía el poder al completo para dar una mano de caspa a todo. Claro que había que recortar gastos. Pero no era necesario una ley laboral que precarizara el empleo e hiciera aparecer la figura del pobre con trabajo. A eso debía referirse Mariano con «dignidad».

Cuando decía  «sensatez» seguro que pensaba en la decisión de rescatar a Bankia. Digo yo que lo sensato hubiera sido dejarla quebrar, y listo. No sé que había que salvar en Bankia. La ley del mercado se hubiera impuesto. Los depósitos se hubieran reintegrado y solo quedaría arreglar lo de la estafa de las preferentes devolviendo el principal a quienes las tuvieran. Solo nos habría costado unos cuantos miles de trabajadores más en el paro. Como si quiebra cualquier empresa. Pero aquí había que estafar más, y nos estafó a todos. Si señor, eso es sensatez.

Seriedad y sentido común son fáciles de definir en este individuo. «Seriedad» es decir que el «hace lo que tiene que hacer», lo cual es un pensamiento de gran profundidad; y «sentido común», haber nombrado a Bárcenas tesorero y decirle que sea fuerte y que resista en la cárcel. Esto le encantó a Luis, que cualquier día lo «apuñalará» en el hígado con algún papel de esos y retorcerá el cuchillo sacándolo poco antes de las elecciones generales.

Pues este es el presidente de un país como España, la duodécima economía mundial, a pesar de todo. El mejor país del mundo sin duda, pues resiste todos los intentos de hundirlo desde hace cientos de años, además de saqueos, y otras cuantas artes del bandolerismo y la piratería. Una delicia oiga, tener estos gobernantes.

30 septiembre, 2015

Una niña quiere morir

Fue la primera noticia que la radio me dio esta mañana. Una niña de 12 años con una enfermedad rara, degenerativa. Una de esas enfermedades que ni tiene nombre y que la tiene al borde del precipicio desde los primeros meses de vida. Sus padres lucharon con ella, con Andrea. Hicieron todo lo humanamente posible por curar a su hija. Y la niña entregó su maltrecho cuerpo a toda suerte de intentos de la medicina por curarla. Pero todo fue en vano.

No hay vuelta atrás. Es una enfermedad irreversible. Andrea está en este momento en la cama de un hospital en Santiago de Compostela con una importante desnutrición porque su cuerpo ya no tolera alimentos (imagino que ni la nutrición parenteral). La niña sufre horriblemente; los padres sufren horriblemente. Andrea quiere morirse, y sus padres que se muera, sin sufrimiento. Pero no la dejan. Parece que por el medio está la «ética y la legalidad». Así entrecomillado. No importa su tortura.

La percepción del tiempo es diferente para unos y otros. Los padres llevan meses peleando. Meses. Es increíble. Ellos ven como su hija sufre lo indecible. Pero como en España no hay leyes claras sobre la propiedad de la vida ni sobre el derecho de cada uno a quitarse del medio si lo desea, hay que pelear. Pelear para que una hija, el bien más preciado de unos padres, no sufra. Pelear por tiempo y tiempo. Tiempo de dolor para la niña. Pero quienes emiten los informes, a quienes están al cargo en estos asuntos en las instituciones no les importa . Simplemente se toman su tiempo. Su tiempo para pensar, para redactar. Tiempo casi eterno para quien está atada a un potro. Qué distinta es la medida del tiempo según la posición de cada uno, ¿verdad?

Después de la orgía de insensibilidad, el Comité de Bioética emite  a mediados de septiembre un informe que dice que sí, que recomienda desconectar el soporte vital de esta pobre criatura. Pero su informe no es vinculante y el departamento de pediatría del hospital dice que no lo hace. Que hay problemas éticos y legales, y que convocan a los padres a una reunión. Todo parece un mal sueño, pero así está pasando. Y entre tanto la niña sigue allí, a la espera de que alguien la libere.

Tengo perfectamente claro que si tuviera un hijo en circunstancias similares, ante una situación de insensibilidad semejante por parte de administraciones, comités y hospitales, yo mismo la desconectaría de su soporte, si supiera que así dejaba de sufrir. Poco importa terminar por ello en la cárcel. No es ni ética ni moralmente sostenible que una situación como esta se de en un país que se llama a sí mismo «civilizado».

El derecho a una muerte digna, el derecho a disponer de la vida de uno mismo, el derecho a no sufrir para morir debe ser legislado con toda claridad en una ley básica. Una ley que pase por encima de prejuicios estúpidos, casi siempre relacionados con lo religioso. Una ley de este tipo no obligaría a nadie a nada, solo sería un derecho, y como tal no hay por qué usarlo si no se quiere. El que quiera morir retorciéndose, sería libre de hacerlo. Yo, personalmente prefiero algo menos bizarro.

28 septiembre, 2015

La trampa de la Ley Electoral

La Ley Electoral. La maldita Ley Electoral Española. Esa chapuza integral, hecha para que los sectores más más conservadores y los partidos más pudientes tuvieran siempre la parte del león del poder en juego, permitió una cómoda mayoría absoluta, e incontestable, de la opción independentista. No hay más que hablar. Los ganadores puede empezar a preparar su impedimenta para el viaje que pretenden emprender. Y quién diga lo contrario pierde el tiempo.

Las decisiones, tanto a nivel general como de las Comunidades Autónomas, se toman en las cámaras de representación, no se pregunta a la gente. Si se quiere cambiar algo en la Constitución, por ejemplo, según lo que sea, no hace falta consultar al Pueblo, basta con la mayoría de votos exigida para ello en el Congreso. Pues, por el mismo argumento, el Gobierno que salga de estas elecciones catalanas está facultado para iniciar su calendario independentista. Los votos de los parlamentarios afines se lo permiten, y la Ley es la Ley. Punto.

Da igual que la prensa española se desgañite diciendo que ganó el no. Es lo mismo. Los votos no cuentan, cuentan los escaños. ¡Claro que parece una estupidez. Por supuesto! Pero, merced a la legalidad vigente, se va a dar la circunstancia de que los representantes del 47% de la población van a imponer su voluntad a los del 53% restante porque, paradójicamente, son más. Tienen mayoría absoluta en la cámara de representantes. ¿No es terriblemente divertido esto de España?

Los partidos catalanes llevan decenios intentando ponerse de acuerdo para tener una Ley Electoral Catalana. Pero, ca, no hay acuerdo posible. Los convergentes dicen que no hace falta, que en eso no quieren ser singulares, que está muy bien la ley Española, que es perfecta, absolutamente perfecta para sus intereses. Ellos, CDC, son un partido bien implantado en las zonas poco pobladas del País Catalán. El voto de un campesino del Priorato tiene el doble de valor que el de un comerciante de La Gran Vía de Barcelona. Y eso, ya puede ser justo o injusto, pero, eso, no se toca. Faltaría más.

Desde que en España tenemos esta especie de democracia tan peculiar, los sucesivos gobiernos saben de esta particularidad legal de nuestra Ley Electoral y que Cataluña se rige por la misma. Nunca se le quiso meter mano esta ley tan injusta porque ni PP ni PSOE quieren, les va de miedo tal y como está, para qué cambiarla. Está bien eso de que el voto de un Soriano valga el doble que el de un señor de Vallecas, qué coño. La falta de perspicacia les impidió ver que en Cataluña podía salirles el tiro por la culata. Y les salió. Ahora que lo arreglen.

Ahora llegarán las declaraciones y las valoraciones. Rajoy saldrá diciendo cualquier estupidez sobre la legitimidad, o que si habían dicho que era un plebiscito, y algo parecido dirán el resto de líderes. Pero no son más que palabras. Lo que valen son los escaños, los votos no importan. Los grandes partidos cometieron pecado de avaricia al no cambiar la Ley cuando debían. Bien, aquí tienen, aquí tenemos la penitencia. Una penitencia dura para más de la mitad de los catalanes.

Es lo que tiene acomodarse y ser cobarde. ¿A que ahora parece que fue equivocado no dejar que se hiciera un referéndum en Cataluña? Se hubiera ganado y problema resuelto. Más penitencia, esta por pecado de cobardía.

23 septiembre, 2015

Si yo fuera catalán...

La gente, a veces, fantasea con estas cosas: si yo fuera no sé quién o no sé qué, haría... Todo el mundo lo hace, y en todas partes. En una película famosa alguien cantaba lo de «Si yo fuera rico». Así que, como no es nada malo, estos días de refriega política navajera y barriobajera respecto a Cataluña, a mi me dio que por pensar en cómo me sentiría si yo fuera catalán; en qué haría yo el día 27 de septiembre en que según los mensajes que recibo va a llegar algo así como el Apocalipsis.

Por un lado me sentiría objeto de deseo de tirios y troyanos. Por lo pronto ambos enemigos irreconciliables se pelean por ponerme a su favor. Los unos, los independentistas, me dicen que España nos roba. Claro, yo entiendo que lo que quieren decir es que está gestionada por un montón de políticos quinquis y ladrones que nos sacan los hígados para dárselo a los vagos de otras zonas que no pegan ni golpe. Entonces me digo: joder, tienen razón. Quiero la independencia.

Luego vienen los otros y me dicen que Cataluña está gobernada por un montón de mafiosos que cobran comisiones del 3% por las obras y que se están forrando, esto los de CDC, y los otros, los de ERC son una caterva de radicales que solo ven enemigos al otro lado de la frontera, que lo que quieren es empezar a coger su parte del pastel de lo del 3% ese. Y, ostras, al menos en lo de CDC tienen razón. El Pujol este y su familia, menudos chorizos. Nada no quiero independencia. Estos nos echan a pique en cuatro días.

Carajo. Qué dudas más horribles. Ahora dicen que va a haber un corralito de esos y que lo de las pensiones, en fin..., que no va a ser seguro... Ni la sanidad. Pero Mas insiste en que no, que es todo una mentira. Y el Obama y la Merkel se meten en el asunto. ¿Por qué coño...? Claro que también me pregunto para qué fueron Mas y el otro, el que va de número uno, a hacer el ridículo a la BBC o a la CNN. ¿Por qué les interesa a todos lo que digan fuera, si este es un asunto de dentro?

Y para liarla más están los de la Constitución. Qué hay que cumplirla, que si no, nos castigan. Pero cómo se va a cumplir algo que se quiere saltar. Es de tontos. Y también hablan los empresarios: unos cuantos que estamos mejor solos, otros, la mayoría, al lado de los bancos, que si es una barbaridad... Y para fastidiarla del todo, la Iglesia: una parte va a rezar por la unidad de España, otra no le hace ascos al asunto soberanista. Y el acabose: un iluminado deja caer que no va a haber Barça Madrid. Y Mas venga a fajarse, menos a lo del fútbol, igual porque el prefiere un derbi contra los periquitos. Es decir, que aquí hay un lío de tres pares de cojones.

La gente por ahí, la normal, no los políticos, dice que los catalanes somos raros, que vamos a lo nuestro. No. No somos muy populares en España. Yo no sé si España nos roba, pero si nos tienen bastante rabia. A lo mejor un poco por culpa nuestra, pero no creo. Yo cuando salgo a la calle, veo gente normal por aquí. Gente que trabaja, o que está en el paro, que fuma y que no fuma, rica y pobre, alta y baja... O sea, veo lo que se puede ver en cualquier parte. Por qué ese empeño en hacernos especiales.

Pues ahora que estoy metido en la piel de un catalán, no lo tengo claro. Pero lo que más me apetece es votar a los independentistas, en especial por todos esos vídeos ofensivos que circulan por las redes sobre nosotros y que promueve muy especialmente el PP y la derecha cavernícola. La derecha extrema del PP nos insulta constantemente. Puede que algunos aquí no se sientan insultados, pero muchos sí. Yo sí. Lo que intento decir es que si mi voto fuera visceral caería en los brazos de CDC y ERC. Pero prefiero ser cerebral, algo difícil en esto del voto. Voy a pensarlo. Pero no descarto nada. El Gobierno nos trata como a ganado, o yo tengo esa sensación. Así que, no sé que haré. Veremos.



19 septiembre, 2015

Vasos comunicantes

Parece que el personal anda muy preocupado con esto de los refugiados, de los inmigrantes y de los asilados. Se habla de ellos como si fueran invasores de otro planeta, como aquellos del dedo meñique tieso de la tele de los 70. Sin embargo se trata de personas del planeta Tierra, de la especie Homo sapiens. No se trata ni siquiera de subespecies, sirius, niger, senegaliensis, etc... Son de nuestra misma especie. De la misma a la que dio nombre Linneo. No hay ninguna duda.

Pues aún con la plena seguridad taxonómica, hay borricos que piensan que se deben cerrar las fronteras, porque ya tenemos bastantes problemas nosotros como para, aún encima, admitir a toda esa turba. Estos mentecatos, que debo aclarar que no solo son de derechas, escuché verdaderas estupideces de «progresistas confesos», estos mentecatos, insisto, no entienden nada. Se ve que no fueron a la escuela el día que explicaron la lección de los vasos comunicantes.

A ver si se la explico y no la olvidan. Es, más o menos así: cuando en un conjunto de recipientes, que contienen un fluido y están comunicados, se aumenta la presión en uno de ellos, por ejemplo, por adición de más fluido, esta se transmite en todas direcciones hasta que se iguala. Cuando se observan, se ve que todos los vasos tienen al final el mismo nivel. Pues bien. La población del planeta funciona igual: cuando se aumenta la presión (hambre pobreza, guerras) en el «fluido humano», se producen movimientos en el mismo que tienden a minimizar esa presión hasta igualarla. ¿Cómo? Mediante migraciones masivas.

Lo anterior, quiere decir que el hambre y los conflictos disminuirán en los lugares abandonados por la gente. A menos población más recursos y menor probabilidad de morirse reventado por una bomba. Y, claro está, también quiere decir que la conflictividad aumentará en las zonas de recepción al integrarse una población nueva que tiene que comer, trabajar, vestir, divertirse, rezar (los que lo hagan)... En definitiva vivir y luchar por los recursos. Da lo mismo cómo se pongan los más recalcitrantes. Vendrán tantos como sea necesario para que el sistema se reequilibre. Y lucharán con nosotros por obtener recursos. Y no hay fronteras ni leyes que puedan impedirlo.

Lo más curioso de todo es que está en manos del mundo opulento resolver el asunto. Basta con abrir la válvula y liberar presión. Basta con dejarles comerciar con sus materias primas; con no malmeter para que estén en guerra permanente; con darles acceso a la cultura, en lugar de atontarlos fomentando  el liderazgo de fanáticos religiosos. En fin, cosas que son fáciles de hacer si en esta parte, en este recipiente, se elimina la causa que produce el aumento de presión en el otro lado: la ambición desmedida de unos pocos, sostenida además por muchos que mantienen con su asentimiento a gobiernos incapaces de hacer leyes que impidan determinadas prácticas empresariales, económicas y financieras que ahogan a continentes enteros.

Las personas podemos soportar un cierto nivel de sufrimiento, de hambre y de conflicto en nuestra patria. Pero superado este, la patria se va a la mierda, coges lo mínimo, y te largas a pegar mordiscos adonde los perros están atados con longanizas. ¿A que es simple esta cosa de la física?

15 septiembre, 2015

La falta de coraje

Los verdugos de Tordesillas muestran una evidente falta de coraje al linchar a un animal indefenso de la manera que lo hacen. Ellos creen que el toro es una fiera cornuda que, por el mero hecho de serlo, debe ser alanceada, lo cual demuestra un grado de necedad que raya en la insensatez más absoluta. Pero da igual. La cuestión es que por muchos calificativos que se les ponga a estos mentecatos; por mucho que se diga de malo sobre Tordesillas y de sus vecinos por consentidores o por cómplices, unos cuantos tipos bien provistos de objetos punzantes van a martirizar a un animal de la manera más cruel y cobarde imaginable.

Cada año es lo mismo (ya resulta aburrido): manifestaciones, editoriales en los periódicos de mayor tirada, viñetas alusivas de Forges y otros... Hasta una entrada en este poco influyente blog (aquí y aquí). Nada. Los valientes habitantes de Tordesillas se lo pasan por sus bien colocados y redondos testículos. Y se lo pasan porque implícitamente cuentan con todos los apoyos políticos y administrativos. Absolutamente con todos. La junta de Castilla León, la Delegación del Gobierno, el Ayuntamiento, la Diputación... Todos callan. Ninguno dice: ¡basta, hasta aquí hemos llegado! Lo cual quiere decir que asienten a este esperpento.

¿Quién puede entonces hacer algo? Vamos a ver. Poder, poder..., todos, ahora..., ¿querer? Eso es otra cosa. La clave está, como siempre en este país en los Partidos Políticos, en especial en el PP y en el PSOE. En el PP, ya se sabe que son muy taurinos, aunque me consta que algunos abominan de esta fiesta en general, y del Toro de la Vega en particular. Pero el PSOE tiene que hacer algo, y de hecho puede hacerlo. El PSOE está lleno de militantes y simpatizantes que son contrarios a estos circos. El mismo secretario general dice estarlo. Pero en el PSOE también falta coraje. A Pedro Sánchez le falta valor para hacer lo correcto. Y lo correcto es expulsar del partido al alcalde de Tordesillas. Directamente, sin anestesia, alanceado con la deshonra. No tiene que haber dudas. El PSOE no puede acoger en sus filas a individuos de ese pelaje.

Pedro Sánchez es un pusilánime. Pedro Sánchez parece desconocer la importancia de los gestos en política. Es el secretario general con más poder en la historia del PSOE. Fue votado por los militantes en voto directo en primarias limpias. Es una paparrucha aquello de que tuvo el apoyo de este o de aquella. Lo votó el militante, y al final nadie te ordena qué votar, a no ser que seas imbécil, claro. Pedro Sánchez tiene el poder y debe ejercerlo. Tiene, obligatoriamente, que echar del partido al alcalde de Tordesillas, para siempre. ¿Por qué no lo hace? Pues probablemente por interés electoral.

El PSOE de Andalucía no está, casi seguro, por la labor de que se abra un melón que puede derivar en que se cuestione la tauromaquia en general. Saben que si entran ahí perderán muchos votos. Y ahí está el problema. Los votos son más importantes que el hecho de hacer lo correcto. Por eso Sánchez solo amaga. Dice que no es taurino, pero respeta... Que prohibirá lo del Toro de la Vega si es presidente, pero solo promete. En definitiva, que esto va a seguir porque este país, España, sigue siendo un lugar en que los cobardes están en el poder y para conservarlo satisfacen los caprichos de su electorado más primitivo e ignorante. Por eso tenemos esta vergüenza de país.