30 julio, 2014

Un esperpento

Eso es, para nuestra desgracia, este país de países: grotesco, desatinado, de mala traza, birrioso, disparatado, contrahecho... Un esperpento. Cabrían mil adjetivos más, y ninguno positivo, para expresar lo que puede sentir un ciudadano normal, común y silvestre, cuando echa un vistazo general a lo que han hecho con esta nación de naciones un cuerpo de dirigentes sin mayor sentido común. Tal parecería que la sociedad civil se quedó sin valores o sin referentes, si no fuera porque todos sabemos que las élites en general en España, y sus naciones interiores, están, no ya a ras de suelo, sino en el subsuelo. Y la población, dividida por fronteras internas, huérfana de referentes de los que tomar ejemplo. Me refiero, claro está, a las élites políticas o colindantes con la política. A las élites que con sus actos determinan lo que es, y lo que no es una sociedad.

De manera sarcástica empleo el término país de países o nación de naciones. Personalmente los sentimientos nacionalistas me parecen una chorrada absoluta y más bien los escribiría con Z que con C. Pero es que, si uno se refiere solo a España cuando habla del país, no es moderno. Claro que siento aprecio por mi tierra, mi cultura y mis costumbres, y, además, mucho. Pero de ahí a hacerlas bandera y creerme una singularidad va un trecho enorme, por eso lo de la Z. Las «nazionalidades» son la primera cosa esperpéntica. Otro asunto sería un federalismo cuyo objetivo fuera facilitar la vida de la gente y hacer política de cercanía (modelo alemán). Aunque, tampoco pasaría nada con una buena distribución administrativa desde un estado central (modelo francés). Así que, se me perdonará si me produce risa, cuando visito el País Vasco, o Cataluña, y veo los esfuerzos y circunloquios que hace la gente para no decir España cuando hablan. Y cuando se les escapa, se ponen hasta colorados.

Sea el estado central, autonómico o federal el problema de las élites dirigentes es serio. Me explico. Un «president», Pujol, ejemplo para muchos españoles, catalanes y no, para mi incluso, de sensatez y equilibrio a la hora de hacer política, resulta ser un chorizo evasor de impuestos y cabeza de una familia de mafiosos que defraudan al fisco y que están cargados de millones situados en paraísos fiscales y obtenidos quién sabe cómo... Un Presidente de Gobierno que se esconde detrás de su cargo para no hacer frente a los cargos que pudieran imputársele por consentir las mordidas y la corrupción generalizada en su propio partido. Se cargó a un juez (Garzón) por investigar sobre el asunto, pero Rajoy es sabedor de que a la larga tendrá que explicarse. Es serio esto, ¿no?

Más cosas... El fulano este de Gowex, Jenaro, creo que se llama. Era puesto como un empresario ejemplar, modelo de emprendedor; y todo dirigente que se preciara se sacaba una foto con él (Rajoy, Botella, Soria, el Rey...) y resulta que no era más que un estafador. Más... El exministro Matas, un delincuente que hubo que llevarlo a la cárcel casi a patadas, menos mal que no lo indultaron. Fabra, el de las gafas de sol de Castellón, otro producto de la cabaña ganadera nacional, un tipo con chulería, pero que ahora pide el indulto a través de sus amiguitos del alma. Cuando la trena planea sobre uno, se le aflojan las piernas, claro. Pero eran sus huevos los que hacían un aeropuerto en Castellón, o los de Matas mientras reinaba en Baleares. Rajoy, por cierto, siempre acertado él, los ponía a los dos como ejemplo de honradez. Valiente líder político, que no sabe por quién se moja.

Sigo... ¿Alguien se puede imaginar a un sindicato metiendo la mano en la caja de la formación de trabajadores? Pues en España sí. En España se emplearon cantidades astronómicas de dinero para la formación de la mano de obra y de los parados y seguimos teniendo una masa laboral sin formación. Lastimoso. Pues también va a costar meter presos a estos mentecatos. Lo mismo que a los valencianos del PP que se lucraron con lo de la visita del Papa, que llevaron la fórmula uno a la comunidad ejemplo, según Rajoy, de lo que debía ser España... La madre que los parió. Si llegamos a ser todos así estamos en la diáspora pidiendo limosna por todo el planeta.

Pues todo esto lo hacen nuestras élites. Las élites son quienes determinan lo que es y o que se percibe de un país. Las élites marcan la pauta. La pauta chusquera, en nuestro caso. La pauta de una sociedad que nombra doctor honoris causa a Mario Conde; expone el cadáver de Lola Flores al pueblo de Madrid, para que le presente sus respetos; y deja enterrarse a Severo Ochoa, premio Nobel de medicina y fisiología, en Luarca, Asturias, rodeado de unos pocos familiares y amigos. Qué curioso, ¿no? A mi me da la sensación de habitar en un plató de Telecinco.

Tal vez algún día, a la vista de sus logros, los dirigentes cambien el paso y empiecen a hacer lo correcto, en lugar de lo que pueda gustar a la chusma,  y, así, este país deja de ser un esperpento... Sí, tal vez algún día. Pero soy muy pesimista.

27 julio, 2014

Mil muertos en Gaza

He estado esperando antes de escribir sobre el conflicto, ya casi eterno, de Oriente Próximo. Me dije a mi mismo: «a ver cuantos muertos les cuestan a los palestinos los tres israelíes secuestrados y ejecutados ». Pensé en aquello de ciento por uno, pero no, me equivoqué, la cosa va camino de ser diez veces mayor. Y no va a pasar nada. Le darán a algún otro mequetrefe un premio nobel de la paz  por sus esfuerzos reconciliadores y al poco tiempo todo empieza de nuevo. El conflicto árabe israelí  sencillamente no tiene solución.

Si ahora mismo se realizara el milagro de la paz, serían necesarias varias generaciones para olvidar los muertos de uno y otro lado, cientos de veces más de uno que de otro, pero muertos al fin y al cabo, que serán magnificados y hechos mártires por ambos bandos. La reconciliación en un caso como este es imposible. Y los milagros, como puede verse, tampoco existen; ni siquiera para dos sociedades de tan alta religiosidad y que afirman ser ni más ni menos que los elegidos y demás monsergas. Lo que prueba también que si a un conflicto territorial le introduces la variable religión, la cosa se vuelve todavía mucho peor.

Además de todo lo anterior está la comunidad internacional, que la caga (con perdón) estrepitosamente en la gestión de un conflicto creado por ella misma al partir palestina en dos en los años cuarenta del pasado siglo. Palestina se dividió y a unos cuantos judíos se les dio la propiedad de lo que ellos tenían como la tierra prometida (manda huevos), y se expulsó a los árabes de sus espacios ancestrales. Claro, a ver quién evita un conflicto tras tal monumental cagada. Y eso que dicen que en aquellos años había políticos inteligentes. Aquí se lucieron.

El fanatismo de las clases dominantes judías es comparable al de las árabes. Hamás, por un lado y el ejército israelí, por otro no son más que meros instrumentos para infligir el mayor daño posible al enemigo. Si ambos pudieran, exterminarían al oponente, así de sencillo. Las clases dominantes trasladaron el conflicto al pueblo, generaron odio y radicalizaron las cosas de tal manera que es difícil encontrar aun judío que no justifique a todos y cada uno de los muertos entre los árabes, como lo es encontrar un árabe que no celebre la ejecución de un soldado enemigo o el éxito en el blanco de un cohete o de un hombre bomba que se haya llevado por delante a cuantos más mejor.

La cosa se convirtió en un problema de pueblos, pero no es más que un problema de clases dominantes. Clases interesadas en que la guerra perdure para siempre porque algo sacan de ella, no sé muy bien el qué, pero algo bueno, desde luego. Sin embargo el pueblo, a poco que le dejes tranquilo, lo que quiere es vivir en paz, criar a sus hijos y tener una juventud provechosa y una vejez tranquila. En esto son iguales israelíes y palestinos; por eso las épocas de paz no pueden durar demasiado. En esta ocasión fueron los palestinos quienes abrieron la caja de Pandora ejecutando a tres jóvenes. A Hamás le interesa que haya muchos muertos, cuantos más mejor, así se justifica su acción armada, y a los ultraderechistas judíos lo mismo: cuantos más muertos mejor.

Y si alguien tiene el botón para parar la masacre es alguien mecánico o tarado de mente a quien la muerte de cientos niños le importa un rábano. Pero es lo que hay.

14 julio, 2014

PSOE. ¿Amanece por fin...?

Pedro Sánchez acaba de ganarse el derecho a dirigir el partido de una manera incontestable: casi la mitad de los votos emitidos. Y aunque, a mi entender, la participación fue algo floja (67%), la legitimidad que le da haber sido elegido mediante sufragios directos de la militancia es un anclaje sobre el que puede sustentarse sin problemas para llevar a cabo los tan necesarios cambios para que el PSOE vuelva a ser percibido por la sociedad, y por el electorado, como un partido capaz de gobernar en favor de esta, en lugar de un grupo cerrado ocupado únicamente de si mismo.

En este blog he manifestado por activa y por pasiva mi incomodidad con la manera de hacer del PSOE y que ello me ha llevado, a mi y a unos cuantos millones de personas a las filas de la abstención activa. Sin embargo también he dejado claras mis simpatías por los presupuestos socialdemócratas como base para llegar a ser un país más igualitario, más justo, más competitivo y capaz de generar riqueza en cantidad suficiente para mantener y mejorar el estado de bienestar y de protección social, estado que fue destruido tanto por el PP, al activar el falso progreso basado en la construcción, como por los posteriores gobiernos del PSOE no pinchando la burbuja y manteniendo políticas suicidas de gasto en una situación de previsible crisis.

En una entrevista, hoy mismo, Sánchez dejaba ver su inclinación a trabajar seriamente para conseguir de una vez por todas un modelo productivo mediante el que España pudiera mantenerse y vivir no basado en el ladrillo. Este modelo debería ser capaz de soportar las necesidades básicas de una sociedad moderna mediante la competitividad y la innovación, tanto en el ámbito económico internacional como en el doméstico. Es una lástima que Zapatero y su equipo no hubiesen iniciado este trabajo. Cuántos años perdidos por ese error. Ahora hay que empezar de cero.

Lo que el futuro nuevo secretario general haga con el partido, así como el resto de mensajes que lance a la sociedad, va a encontrarse con la resistencia de la gran cantidad de estómagos dependientes, actualmente colocados en multitud de cargos en distintos puestos en las diferentes administraciones. Estos puestos, que no fueron obtenidos por méritos personales, sino por el posicionamiento en favor de un «líder», o más bien un cacique local, regional o nacional, van a vender caro su desalojo de sus poltronas. Sánchez debe dejar claras sus intenciones en este aspecto.

También debe acometer la nueva cabeza del PSOE las imprescindibles acciones encaminadas a que la democracia interna sea la norma general para la colocación en las listas electorales. De las primarias no deben salir exclusivamente los cabezas de cartel, de estas llamadas al voto deben emanar las listas electorales. La colocación en la lista por lealtad, nepotismo, o simplemente por simpatía llevó a una selección de políticos con un serio problema de competencia. El PSOE está repleto de diputados y concejales competentes que no llegaron a obtener escaño porque no tuvieron los padrinos adecuados. El mismo Pedro Sánchez obtuvo su escaño por una carambola al abandonar el suyo alguien por encima de él en la lista.

El nuevo líder del PSOE tiene una oportunidad. En mi opinión el electorado está dispuesto en confiar de nuevo en el partido. Pero, atención, solo si se da un impulso serio a este tipo de iniciativas que lo acerquen a la sociedad y que a la vez sirvan para que personas agazapadas que no militarían en el partido por vergüenza ajena, den un paso al frente y pidan el ingreso para ayudar a transformar la sociedad española de una vez por todas y así, quitarles el control a los poderes eternos, y bastante oscuros, que vienen teniéndolo desde hace más de un siglo. No debe desaprovecharse la ocasión.

Se esto fructifica, por obligación, la derecha deberá reaccionar, democratizarse y desprenderse de sus elementos más retrógados si quiere tener alguna oportunidad electoral. De este modo ganaríamos todos, pues se establecería una competencia por el poder beneficiosa para el país y libre de parásitos. Los acuerdos de un cambio en la Ley Electoral y en la Constitución serían posibles y, por fin, se libraría de una vez a España de sus ataduras históricas.

07 julio, 2014

Estepa. ¿Ojo por ojo o desidia gubernativa?

Estepa no es más que un epítome, un resumen escueto de un problema general, y grave, que se da en todo el país: la impunidad de "los malos" y la impotencia de "los buenos". Los buenos son los ciudadanos normales, grises, estándar, los que trabajan, los que están jubilados, los que se defienden como pueden de las bofetadas de la crisis, pero que sobreviven respetando las leyes. Los malos son los inadaptados, los que se pasan la ley por el forro, los que delinquen, las más de las veces con total impunidad, los que, para más inri se pasean, chulos y fanfarrones por el medio del mismo pueblo o barrio donde cometen sus fechorías, porque saben que la gente normal les teme.

Por lo que pude leer, en Estepa, hace años que se producen robos y más robos sin que nadie, hasta el momento, hiciera nada por resolver el problema. La Justicia, la Policía (incluida la local), la Guardia Civil y los responsables políticos pasaron olímpicamente del asunto durante todo este tiempo: así de sencillo. De repente, la gente, que, por lo general solo se queja, pero nada más, se decide: se envalentonan unos apoyados en otros, en el grupo, en la manada, y los individuos pasan a convertirse en masa, en chusma indignada en estampida que carga contra quién tiene la certeza, o supone, que es la causa de todos sus males. Atacan sus viviendas, se llevan algunas de las cosas que les habían sido robadas y, ya puestos, provocan un incendio.

Entonces, como por arte de magia, todo el mundo toma partido. La Guardia Civil, la Delegación del Gobierno, los políticos locales, etc. Todos aquellos a los que se les da la oportunidad, a los políticos, me refiero, se les llena la boca hablando del Estado de Derecho, de que es la ley y la justicia quien debe actuar y de que el ojo por ojo no está contemplado en nuestro ordenamiento jurídico. Todo muy bonito, sí. ¿Pero que hay de los perjudicados? ¿Es que nadie piensa en el tiempo que llevan sufriendo? Ahora se les criminaliza por haberse tomado la justicia por su mano. Pues muy bien, será políticamente incorrecto, pero yo los comprendo. Y los comprendo por una razón muy sencilla: durante años pidieron justicia y se les negó, y cuando al pueblo se le niega la justicia, llega un momento en que explota.

Efectivamente, justifico (no defiendo) un acto delictivo. Lo justifico razonadamente por la inoperancia, la desidia, la indolencia y la indiferencia de quienes en la estructura social tienen la obligación de velar por la seguridad de los ciudadanos. Que en Estepa se haya robado y se robe impunemente a los vecinos es una vergüenza, por los robos y porque nadie haya hecho nada al respecto. Lo que me extraña es que la gente haya tardado tanto en movilizarse y tomarse la justicia por su mano. Algo que, con toda probabilidad, llevará a algún estepeño de los que más se significaron en esto del ojo por ojo a terminar entre rejas una temporada. Pero, sí, justifico lo que se hizo en Estepa. Qué deberían haber hecho. ¿Seguir con las denuncias y continuar igual otros cuantos años? Pocas alternativas tenían.

Estepa tiene 12.000 habitantes, policía local y cuartel guardia civil. Con toda seguridad se sabe quién efectúa los robos. Pero no se actúa, por lo que sea. Lo más probable es que por miedo, o desinterés, de las propias fuerzas de seguridad a meterse con clanes de delincuencia. Para qué complicarse la vida. O eso, o porque alguien les dice que no actúen, que también puede suceder. Porque, no estamos hablando de un barrio conflictivo de una gran ciudad en el que la red de delincuencia está entretejida de manera compleja, hablamos de delincuencia en pueblos pequeños, en los que se conoce todo el mundo y en el que todos saben quién es y quién no es trigo limpio.

01 julio, 2014

Liberté, égalité...

El expresidente Sarkozy detenido, o retenido, para declarar sobre la financiación ilegal de su campaña electoral... El expresidente de la Repúblic Francesa... Adoro Francia especialmente por cosas como esta. El expresidente de la república es comparable a nuestro exrey. ¿Alguien se imagina a Juan Carlos obligado a permanecer en una comisaría para declarar por presuntas irregularidades en lo que fuera? Pues en Francia lo hacen. Y no me cabe ni la más mínima duda de que son un país sensiblemente más avanzado, más justo y más democrático que el nuestro. ¿Por qué no tomamos nota? Fácil: porque no interesa a los que el amigo Pablo Iglesias llama, con toda la razón la casta.

Aquí se cargaron a Garzón por investigar la financiación ilegal del PP. La instrucción de Ruz por lo mismo lleva años y, salvo Bárcenas, no hay nadie en la cárcel. El fiscal del caso Noos pone a parir en un escrito a un juez que imputa a una simple infanta (¿qué es una infanta, aparte de nadie?). Una juez en Sevilla lleva también años detrás de los peces gordos del PSOE que hicieron trampas con dinero público. Pero no hay nadie en la cárcel. En España solo van a la cárcel los «pringaos». España es diferente... España es una vergüenza de democracia. Y hay quién se siente orgulloso de ella.

En España, cualquier pelagatos que haya ido en una lista electoral por obra y gracia de algún gerifalte de su partido, haga lo que haga, para juzgarlo, hay que armar un circo de dimensiones galácticas porque está aforado. No es que no se le pueda juzgar, pero lo que haya hecho debe ser instruido y evaluado por el Tribunal Supremo, oiga. Cualquier senador o diputado del tres al cuarto está protegido por una extraña ley, lo mismo que los diputados autonómicos, jueces, miembros de la realeza y altos cargos de no sé cuantas cosas. Me pregunto qué broma es esta.

Se me permitirá decir que entre el nuevo rey Felipe y yo no hay ninguna diferencia. Somos personas exactamente iguales, nacidos de útero y provenientes del acoplamiento entre un macho y una hembra de la especie. Por qué él va a ser inviolable y yo no. Y lo mismo puede aplicarse para cualquier otra persona. Por qué un diputado, un juez o un presidente del gobierno tiene que gozar de privilegios especiales respecto a ningún ciudadano. Pues por nada. Semejante diferencia no se sostiene, por mucho que se intente razonar. El presidente de los Estados Unidos puede ser juzgado, si delinque, por el mismo juez que un chorizo del Bronx. Aquí andamos con miramientos de que si familia real, de si gobierno o de que si la abuela fuma.

Francia da a menudo lecciones de democracia a todos. Lo lleva haciendo desde la revolución, allá en 1789. Liberté, égalité et fraternité siguen teniendo un significado. Los franceses menean el guindo las veces que sea necesario. Aquí hicimos una chapuza de Constitución y de leyes básicas pactadas con los franquistas que mandaban, para iniciar un camino democrático, y cuarenta años después, una etapa similar a la de Franco, no se ha avanzado nada en este aspecto. Nada. Siguen igual.

¿Seríamos aquí capaces de juzgar a Aznar por haber tenido cajas B en el PP, a González por los Gal, o al exrey, qué sé yo, por matar elefantes? No, claro que no. Por eso, hoy más que nunca... ¡Vive La France!


29 junio, 2014

Problemas reales y ficticios

Los sábados por la noche en algunos canales de televisión ponen entrevistas interesantes. Ayer le tocó el turno a un «futurible» del PSOE, Pedro Sánchez. Por lo que parece, Sánchez intenta acceder a la Secretaría General y para ello, aparte de tener que convencer a los militantes para que le voten, tiene que hacer un via crucis por los platós para hacerse la necesaria propaganda y para darse a conocer al público en general. Está en el guión, las televisiones nos someten, y someten a quienes quieren convertirse en algo en política, a una dictadura férrea... Véase el caso de Pablo Iglesias, que algún día se lo cobrarán, sin duda.

No quiero hablar de Pedro Sánchez, que me parece un tipo interesante y capaz. Le supongo la inteligencia y las habilidades necesarias para el desempeño de las funciones del cargo al que aspira. De lo que quiero hablar es de los entrevistadores y de las preguntas, de cómo se puede desviar la atención del espectador que no ande listo.

La primera cuestión que le plantea un mediocre «periodista» de El Mundo es qué opina de la independencia de Cataluña. Yo me quedé, francamente (con perdón), a cuadros. Aquel tipo estaba delante de una persona que aspira a ser el jefe del PSOE y le pregunta sobre Cataluña. ¿Para qué? Pues imagino que con la poco loable intención de meterle en un aprieto para ver si da una respuesta inapropiada sobre algo que no viene al caso.

Claro, Sánchez le da una respuesta de manual apelando a la Constitución y se acabó el problema. Mientras contestaba, el «periodista» parecía encantado de conocerse y estiraba el pescuezo orgulloso por la pregunta tan «inteligente» que había hecho. Lo que acababa de hacer el talentoso hombre se El Mundo era plantear un problema ficticio a alguien que no está allí para responder a eso y que, claramente, no va a decir lo que piensa en realidad. Pero, en fin, parece que la cuestión de los medios está montada así. Las entrevistas tienen que ser exprés, con ritmo, tontorronas, y los políticos utilizados como titiriteros para mantener las audiencias. Mientras, los periodistas allí presentes, algunos con un cociente intelectual que raspa lo mínimo, discuten entre ellos como verduleras para que se vea bien aquello de que hay dos Españas..., otro problema inventado.

A mi, que como escribo lo que me da la gana, no me preocupa decir lo que pienso, todo esto me parece una majadería de grueso calibre. ¿Es que nadie va a decir algo sensato sobre Cataluña? Algo como que a los catalanes se la sudaba el asunto de la independencia hasta que Mas (CiU) no se vio en aprietos por asuntos tan dispares como corrupción de la gorda y pérdida de credibilidad entre el electorado por la mala gestión de la crisis. No puedo entender que nadie diga claramente algo así. Porque esa es la realidad, y el «problema catalán» no es más que el problema de un partido político que no duda en utilizar cualquier artimaña para no perder el poder. «El estado no es importante, lo importante soy yo»

Eché en falta que a Pedro Sánchez se le preguntara sobre problemas reales. Por ejemplo: de qué manera va a acercar a su partido a la sociedad; qué va a hacer con los cientos, o miles, de incompetentes que tiene en el aparato; cómo va a captar gente nueva que no vea la política como una actividad para medrar o para que el partido sea grande; cómo va a enfrentar la recuperación de los millones de votos que están en la abstención; qué mecanismo cree que hace falta para que las elecciones en España pasen a ser democráticas de verdad y el parlamento represente al pueblo y no a los partidos... Vamos, gilipolleces de este estilo. O es que la prensa se está convirtiendo en lela, que es lo que parece al oír debatir a algunos de sus embajadores en las tertulias estas, que cada día se parecen más a las de telecinco en las que todos gritan, por sus hijos matan y ¡Uy lo que me ha disshhhoooo!

En fin, que lo dejo por hoy, que me está empezando a venir reflujo gástrico.


25 junio, 2014

Descomposición total

Si no fuera por esta extraña moral laxa, patrimonio único de España, de los cargos públicos en general, y más en concreto de quienes se dedican a la política en cualquier sentido, es decir que los sindicalistas también son de esta ralea, si no fuera por esto, yo creo que ya nos habríamos quedado solos, en el caos, o en una anarquía organizada, qué se yo. Pero aquí, todo lo relacionado con lo público, en especial con el dinero, huele a podrido, qué digo a podrido: huele a mierda pura.

Basta un breve repaso para empezar a temblar. Para empezar, lo más gordo: el caso Bárcenas y Gurtel, que viene a ser lo mismo y que lleva años en manos de los jueces, y parece que no va a terminar nunca. Lo que sí es seguro es que, pase lo que pase, no se van a asumir responsabilidades. En el PP, presuntamente, se robó, se malversó, se admitieron mordidas, se hicieron negocios oscuros, proliferaron las cuentas en Suiza, los jaguares, los viajes de lujo... Y no pasó nada. Su jefe, Rajoy, muy digno, calla lo que sabe y dice que todo está en manos de los jueces. Él es perfecto conocedor de que, al final, el juez encargado del caso dirá lo que quiera, pero todo va a quedar diluido porque la justicia forma parte de la trama de corrupción. Si no que se lo pregunten a Garzón.

Los ERE de Andalucía no dejan en muy buen lugar al PSOE. La imputada Magdalena Álvarez, según la juez, urdió una trama interna para poder desviar dinero por canales colaterales para emplearlo de manera ligera, si era preciso, que lo fue para hacer falsos ERE, prejubilaciones y montones de cosas moralmente reprobables. Esta señora resistió un tiempo como vicepresidenta del BEI, pero el listón moral, o ético, no sé, en el extranjero es un poco diferente y la exconsejera y exministra Álvarez tuvo que dimitir antes de que la echaran a patadas (el Banco Europeo de Inversiones es plurinacional, o sea de la UE). Eso sí, el PP pedía su dimisión. Para el PP el PSOE es corrupto y ellos están limpios. Otra prueba de la desfachatez de esta "casta", como les llama, no sin razón Pablo Iglesias, de Podemos..., que a ver lo que dura en su posición irreductible.

Los sindicatos están también encantados de conocerse. UGT de Andalucía tiene a gente detenida, da igual si de esta dirección o de la anterior, por malversar fondos para la formación de trabajadores en beneficio propio. La cosa es fuerte en momentos de paro galopante. Todavía no he encontrado a nadie que me dijera cuanto dinero, proveniente de la UE y detraído en las nóminas, se gastó solo para lucro de empresas de formación, sindicatos y empresarios de baja estofa, porque el nivel del trabajador medio en España no subió nada. Esto de la formación de parados es el mayor expolio de dinero público en este país en toda su historia. Y esto, todos: Partidos, Sindicatos y Empresarios lo saben, y callan. Callan porque quieren seguir con la práctica.

El Tribunal de Cuentas, que por cierto, nunca encontró nada serio en ningún partido (¿incompetentes, o es que lo componen los partidos mismos?), está plagado de enchufes entre sus empleados. De qué nos sirve un tribunal como este. De nada, es un gasto inútil. Y hay muchos más casos: Valencia, Pokemon, Palau, Noos..., que harían sonrojarse a una sociedad entera. Pero la sociedad española aguanta lo que le echen. Lo extraño es que todavía haya gente que crea que este sistema basado en el poder absoluto de los partidos, es democrático y va a votar. El sistema electoral basado en listas (lo mismo da que sean abiertas que cerradas) no tiene nada de democrático, no es más que un apaño generador de corrupción y clientelismo. A la vista está.

Por otra parte, está tan arraigado a los cargos públicos, políticos en especial, lo de hacer dinero en el ejercicio de su trabajo, que incluso se asocian a sicavs, para asegurar su futuro. Valenciano, Cañete e incluso el amigo Willy Meyer, comunista de pro desde los 70, tenían pasta metida en estos jardines en Luxemburgo, paraíso fiscal dentro de la UE. Y aunque, ahora que se sabe, el amigo Meyer renunció, me pregunto que hubiera pasado si no hubiese saltado la liebre.

De lo que estamos hablando es de cantidades de dinero tan grandes que, de estar en las arcas del estado, viviríamos con toda seguridad en un país con superavit; en el que el desempleo estaría en niveles aceptables; en el que no se habría hecho reforma laboral, ni se habrían tocado la sanidad ni la educación; y en el que, como consecuencia de todo ello, no habría millones de parados sin prestación ni millones de niños en riesgo de pobreza y con la posibilidad de pasar hambre este verano, si no lo remedia algún organismo con posibilidades de hacerlo.

Este país está descompuesto y, de verdad, yo siento algo de vergüenza por haber ayudado, en cierto modo, a mantener el monstruo con mi voto en unas cuantas elecciones. Pero esto no va a volver a ocurrir hasta que no cambie algo significativamente. Incluso empiezo a pensar que igual es bueno entrar en política e intentarlo desde dentro, pero soy pesimista..., muy pesimista.

24 junio, 2014

La soledad del español

Sostengo desde hace años que España es uno de los países civilizados en los que el pueblo tiene peor suerte. Sí, digo bien, suerte. Los habitantes de un país tienen que tener la suerte de cara para que, en los momentos cruciales de su historia, quién sea, construya un armazón legal básico para que las cosas se desarrollen en el futuro de la manera más favorable posible para los intereses generales, los de la mayoría del pueblo, en lugar de para los de las clases dominantes económicas y políticas.

En estas últimas semanas no he escrito porque me parecía que no merecía la pena hacerlo, ante el curso de los acontecimientos, en automático, tras la abdicación de Juan Carlos. La discusión monarquía o república me parece estéril en este momento: intoxica, más que aclarar el ambiente. El problema es de leyes: de la Constitución y de la Ley Electoral principalmente. Cambiar estas dos guías principales es lo básico. Lo demás vendría solo. Pero las leyes no se cambian chillando en la calle en el momento en que se produce un hecho significativo. Para que las cosas cambien, la presión tiene que ser constante, aunque sea de baja intensidad.

Cuando se hicieron las leyes básicas de nuestro país, tras el Franquismo, se prepararon para mantener los derechos de las élites extractivas y para que se unieran a estas élites las altas jerarquías políticas emergentes. Está claro que había que negociar en mínimos y que, en aquel momento, se necesitaba prudencia por parte de los partidos de izquierdas, aunque aspirasen a más. Había que ceder para después hacer modificaciones. Sin embargo, durante las mayorías amplias del PSOE no se hizo ni el más mínimo intento de adaptación a las necesidades y derechos del pueblo de estas leyes básicas. Ni se intentó con la Constitución y la Ley Electoral. El PSOE ya había sido comprado, y ahí sigue (sentido de Estado, le llaman a esto, yo le llamo pancismo). Y por esta razón no se puede hacer un referéndum sobre si la monarquía sí, o no. Así de simple. Las clases altas compraron, y barato, a los representantes de las clases medias y bajas.

Otra de las consecuencias del estatismo de la izquierda durante todos estos años, de toda la izquierda, es la vergonzosa cifra de aforados que tenemos en España, unos 10.000. Y hablo de la izquierda porque de la derecha española, salvo muy pocas excepciones, no se pueden esperar más que desgracias para las clases medias y bajas. La izquierda, que tiene en esta banda social su granero de votos, debía, desde el primer momento, haber dado un paso al frente en este asunto y renunciar de manera clara a cualquier tipo de aforamiento. Todavía no he visto a nadie del PSOE ni de IU ni de ningúna formación progresista decir alto y claro «renunciamos a ser aforados». Por cierto, por qué tiene que haber aforados. En Alemania no los hay, ni en Inglaterra, y no veo yo que sean países peores que España.

Sí. Definitivamente los españoles tenemos mala suerte con quienes se dedican a representarnos. Es como si cuando se llega a ser representante uno se volviera tonto. Esto hace que seamos un país con verdadera incapacidad para resolver nuestros problemas. El ejemplo más claro es el de la burbuja inmobiliaria que acentuó severamente la crisis en España. Se crea por el cambio de la Ley del Suelo por el gobierno de Aznar (primer error, la construcción galopante no es una actividad sólida); cuando el PP pierde las elecciones el 11M, el PSOE toma el timón y persiste en el error, en consecuencia, paro y más paro; y, al perder Zapatero las elecciones, llega Rajoy y nos salva a todos, banca incluida, cargando sobre los hombros de las clases medias y bajas el coste de todos los errores cometidos. Ahora, además, nos hace una falsa bajada de impuestos y para demostrar su ideología hace tributar a las indemnizaciones por despido, seas un banquero que cobras millones por irte a tu casa, o seas un currito que te dieron 100.000 € después de trabajar 30 años como un cabrón, que solo te van a servir para malvivir hasta que te puedas jubilar.

No hay remedio. Derecha, izquierda, centros de todos los tipos, podemos y 15emes... Da igual. De lo que realmente puede presumir un español es de la soledad y del desamparo en el que se encuentra.


07 junio, 2014

Ojalá no se gane el mundial

Sí. Yo, el que suscribe, no solo deseo que la Selección no gane el Mundial, sino que, si fuera posible, preferiría que no pasase de la primera ronda.

El mundial de fútbol es un acontecimiento "planetario" que hace enloquecer a las masas, especialmente de los países más pobres (por qué será). Un acontecimiento que al país organizador, Brasil, le está costando sangre en las calles. La gente en Brasil sencillamente no puede entender que se gaste una enorme suma de dinero en un acontecimiento semejante, mientras gran parte del pueblo pasa hambre y carece de las mínimas prestaciones sociales. Parece una paradoja, pero en Brasil, el pueblo, empieza a despertar: las necesidades vitales no parecían importar mientras su Selección ganase la copa, pero ahora ya no.

La incultura, en muchos casos, y la pasión irracional, en otros, impiden ver que es lo que se cuece y lo injusto que es, lo absurdo que resulta si se piensa. ¿Qué da el fútbol de valor a un país? Poco o nada. Puede que en algún momento, cuando lo que se jugaba era poco más que el honor de vencer en una gran competición, la pasión y la alegría colectiva estuviera, no solo justificada, sino que, además, fuera hasta sana, tanto para aficionados como para jugadores. Pero hoy no es así. Hoy el honor no cuenta, solo el dinero. Y en Brasil, la población parece haberse dado cuenta de ello, la chusma famélica ya no quiere bailar la samba cuando haya un gol.

En los países pudientes, el fútbol de élite es un deporte en el que unos niños ricos se lo pasan en grande y se hacen famosos mientras unos cuantos millones de alienados, sí, alienados, cantan sus victorias y sus hazañas como si fueran proezas épicas. Cuando uno ve aquí, en España, pero también en nuestros países vecinos, a las hordas de ultras dirigirse como un rebaño al campo a empujar a su equipo a la victoria, a cualquier precio; o a millones de hinchas celebrar como saltimbanquis la Champions, o la Liga, o lo que sea..., uno siente vergüenza, y algo de pena. Porque, de esta manera, se alienta la continuidad de un modelo, la verdad, bastante poco edificante.

Qué cada jugador de la Selección vaya a percibir 720.000 euros es inmoral en un país donde cientos de miles de niños van a pasar hambre este verano porque los comedores escolares van a estar cerrados. Cientos de miles de niños que van a cantar los goles con el estómago vacío. Y ya sé que el dinero no va a salir del contribuyente, que la Federación es riquísima (antes no, y era mantenida). Pero es inmoral, tan inmoral como el sueldo de los directivos de los bancos, tan inmoral como los sobresueldos en la política, tan inmoral como el fraude fiscal o que la gente de las preferentes se haya quedado sin dinero, o tantas otras cosas. ¿Es posible que nadie se haya dado cuenta de que esa cantidad, 720.000 euros, son más de 30 años de salario para un trabajador que gane 2.000 euros al mes? Una vida laboral completa.

El fútbol profesional solo tiene sentido cuando los jugadores, aparte de por la honra, jueguen por un salario alto, o muy alto si se quiere, que les permita vivir el resto de su vida cuando se retiren. De acuerdo. Pero, ¿cuantas vidas se pueden vivir con el salario de estos astros del balón? ¿De verdad tiene esto sentido? ¿No es una pena que un deporte tan hermoso se haya prostituido de esta manera tan miserable? Pues a mi me lo parece. Por eso insisto... No veré ni un solo partido del mundial y, cuanto más pronto vuelva a casa la Selección, pues mejor.


03 junio, 2014

Abdicación

Esta es la manera de dimitir de los reyes, la manera de dejarlo. Es como si dimitir estuviera mal visto, así que, el cargo, el de rey, pasa a un sucesor. Juan Carlos abdico en su hijo y heredero, Felipe. El rey lo dejó por las razones que fuera y se retira a sus aposentos privados para gozar de un merecido descanso, o inmerecido, quién sabe, que en esto, como en todo, hay opiniones diversas.

Personalmente opino que Juan Carlos prestó buenos servicios a España. Desde luego no le estoy agradecido por haber traspasado al pueblo, al jurar la Constitución, los poderes que le habían sido otorgados de manera arbitraria por un dictador. Hacerlo era lo normal en alguien con dos dedos de frente, so pena de enfrentarse, antes o después, a un follón de aquí te espero. Pero también podía no haberlo hecho. Este fue un buen servicio, así como también lo fue tomar partido el 23 F del lado de la legalidad constitucional. Su abuelo Alfonso XIII, en otro momento, se puso del lado de Primo de Rivera y le costó la corona. Sí; definitivamente prestó buenos servicios y justo es reconocerlo.

Es verdad también que en los últimos tiempos tuvo mala suerte y se le fue un poco la pinza. La mala suerte con las niñas y los yernos, que le metieron en unos líos tremendos, y lo de la pinza con las expediciones de caza por diferentes latitudes, desde los Cárpatos a la Sabana africana, para abatir urogallos, osos y elefantes. Claro, un rey no va a cazar gorriones, o conejos, tiene que disparar sobre piezas de otro rango cinegético. De sus asuntos privados, de alcoba, ni quiero ni tengo el derecho de opinar.

Con la salida de Juan Carlos de la institución surge en la sociedad el debate de si la monarquía debe ser, o no, la forma del estado: Reino de España o República Española. Es lógico que una parte de la sociedad reclame una resolución de este debate. La monarquía, aunque apreciada por un amplio sector, no deja de ser algo impuesto por la dictadura franquista. Franco le había nombrado sucesor y se hizo su voluntad: el "heredero" reinó casi cuarenta años, que no está nada mal.

Tengo claro que la elección de la forma de estado, monarquía o república, es una pregunta pendiente y que solo puede contestar el conjunto de los españoles en referéndum. De esto no hay ninguna duda. También estoy convencido de que el país puede funcionar igual de bien siendo una cosa u otra. Nadie puede vender que la República Francesa es mejor o peor país que el Reino Unido de la Gran Bretaña, o que el Reino de Holanda. Son modelos diferentes. Lo importante de un país es su calidad democrática y social, y esta no viene determinada por la forma de estado. O lo que es lo mismo; un reino como Suecia tiene un nivel de democracia y de libertad a años luz de una teórica República Española soportada por las actuales leyes básicas: Constitución, ley Electoral, modelo autonómico, etc...

Tal vez, sin olvidar un futuro referéndum, deberíamos orientar bien el tiro. Felipe puede ser un buen catalizador para iniciar las maniobras de regeneración de nuestro sistema, completamente descompuesto: con partidos que andan como pollos sin cabeza; con la mayor parte del electorado en la abstención, o en el voto en blanco; con nacionalismos que intentan pescar en río revuelto; y con un sistema judicial en connivencia con el poder político, que no garantiza nada, y que constituye un peligro cierto.

La regeneración. Esta es la prioridad. Este es el objetivo que deberían tener quienes manejan el paquebote: reorientarlo y hacerlo navegar con rumbo seguro. Una vez conseguido esto, entonces sí, entonces preguntar. ¿Monarquía o República? Y el pueblo decidirá sobre algo que lleva demasiado tiempo pendiente de respuesta.

30 mayo, 2014

La paradoja del PSOE

El Partido Socialista está en estado shock. Los últimos resultados electorales constituyeron un traumatismo serio para la formación. Ya desde hace bastantes años el PSOE tiene un problema de votos que le pertenecen por afinidad, pero que permanecen agazapados en la abstención a la espera de que el partido que se ajusta mejor a sus preferencias se decida a dar pasos en la dirección adecuada.

Muchos de esos potenciales votantes han dado un sonoro toque de atención en las europeas del pasado domingo decantándose por Podemos. Y esto fue el detonante para hacer sonar todas las alarmas. El Partido Socialista entró en fase de caos absoluto y la organización interna saltó por los aires. Así, la convocatoria de un congreso extraordinario dio al traste con las aspiraciones de quienes tenían pensado presentarse a las primarias para candidato en las próximas generales. Una nueva dirección podría no considerar tal convocatoria y dejar a los aspirantes en meros figurines sin ninguna posibilidad en la nueva organización.

El terremoto comenzó cuando Eduardo Madina, uno de los potenciales candidatos a las primarias, lanzó el órdago de democratizar el partido y que, en el congreso extraordinario, el secretario general fuera nombrado por sufragio directo de todos los militantes, es decir, a la gallega. De repente todo el mundo empezó a aplaudir Y, aunque eso era algo que ya había sido rechazado en un congreso anterior, un rayo de luz empezaba a vislumbrarse. Por fin algo con pegada, con transcendencia social: un partido con democracia interna de verdad. Algo que podía enseñarse a la sociedad como un aspecto positivo del que los adversarios carecían.

Sin embargo, solo fue un espejismo. El PSOE, como casi ningún otro partido, no quiere democracia interna. Quiere solo el control interno. La facción dominante quiere mandar y mantener reprimidos a los elementos en discordia. De repente todo hijo de vecino quiere que Susana Díaz de un paso al frente y diga que quiere ser secretaria general. De esta forma nadie se atrevería a presentar candidatura. Es tanto el peso de la federación andaluza, que todos prefieren mantener su cota de poder y organizar las cosas para que los delegados den su voto en el congreso a la nueva lideresa. Mejor un puesto en la ejecutiva que un revolcón. O sea, un rechazo frontal a lo que sería justo y equitativo, es decir, que quienes sostienen el partido, los militantes, tuvieran el derecho a votar directamente, un hecho que, de darse, sería imposible de controlar por el aparato. En resumen, el PSOE no quiere democracia.

¿Cómo un partido que reniega de los métodos democráticos para su funcionamiento interno puede querer liderar un estado que se define como democrático? Es una paradoja que solo se explica de una manera. El PSOE no cree en la democracia, ni en la interna ni en ninguna otra. El PSOE pretende seguir con las malas prácticas de gestionar un estado en el que los ciudadanos tienen libertad, pero que no pueden elegir a sus representantes. Estos son elegidos de manera clientelar por las organizaciones políticas y así se mantiene el poder omnímodo que tienen.

Esta absurda paradoja es la causa de la corrupción a todos los niveles en nuestro país. Por eso los partidos no quieren dejar resquicios. Si los militantes votan en el PSOE hay el peligro de que surja una organización no deseada y esto no puede ser. Pues bien, por lo que parece va a tener que ser Podemos quien les saque de su error, porque con esta pantomima que quieren organizar, los potenciales votantes por afinidad, seguirán, seguiremos, en la abstención, y si en Podemos son listos, que lo parecen, seguirán solos, sin pactar con nadie y mandarán mensajes a ese 40 % de la población agazapado para que acuda a las urnas a cambiar el estado de las cosas. Cuidado PSOE, un mal paso puede significar caer en un pozo de paredes resbaladizas del que será imposible volver a salir. Al tiempo.

28 mayo, 2014

¿Podemos?

Cuando salta una sorpresa no prevista, en cuestiones de política, siempre se genera una pequeña tormenta. Si no, mírense con atención las declaraciones sobre Podemos de todo tipo de personajes, desde expresidentes hasta gurús, pasando por otros candidatos, alcaldes y alcaldesas... Todo el mundo tiene una opinión sobre Podemos. Sin embargo, más que el fenómeno en sí del éxito electoral de este grupo, constituido en partido para poder presentarse a unas elecciones hace pocos meses, me llama la atención la polvareda levantada entre el establishment.

El líder de la formación, Pablo Iglesias ha tenido que escuchar de todo, desde melenudo mediático, hasta titiritero de tertulias, pasando por demagogo y antisistema; y el partido fue comparado con grupos neonazis, con extremistas anti todo, además, fue definido como friki..., hasta lo asemejan a la extrema derecha de Le Pen. Es increíble el miedo que dan. Lo que no llego a entender es por qué. Qué es lo que pone tan nervioso al personal. Al fin y al cabo, Podemos no deja de ser, sin darse cuenta, un movimiento favorable a los intereses de los que no quieren que nada cambie; un instrumento al servicio del sistema que la propia su dirección propició de manera infantil.

¿Por qué tanta alteración? Creo sinceramente que todo viene de la mano de que Podemos fue capaz, con nada, de aglutinar muchos votos del descontento. Un joven enraizado en los movimientos sociales tipo 15 M, empieza a ser invitado a las tertulias más cutres (por lo de la ausencia de respeto entre los protagonistas), Intereconomía, primero, y Cuatro y la Sexta, después, y, de repente..., zas, te lo encuentras liderando a la cuarta fuerza política en las elecciones al parlamento europeo con una mochila de 1.250.000 votos. Sí..., es paradójico que fuera la televisión de la extrema derecha quien lanzara al estrellato a un «sujeto» de la «extrema izquierda», como posiciona a la formación la gloriosa prensa del Movimiento. Bueno, es lo que tiene la televisión de calidad, que fabrica productos de gran consumo.

Lo que preocupa en realidad a los partidos tradicionales, apoltronados mirándose el ombligo en lugar de al lado de la sociedad, es que Podemos rescató más de un millón de votos de la abstención, y esto puede volver a suceder en posteriores convocatorias. ¿Qué puede impedir que este partido irrumpa en los ayuntamientos y comunidades como un ciclón? En Madrid son la tercera fuerza política. ¿Qué pasa si parte de quienes están en la abstención entran en el juego de Podemos? El PP perdería Madrid, sin duda, y el PSOE, si quisiera gobernar, tendría que someterse a las condiciones de IU y de un movimiento impredecible del que huyó en su momento como del cólera. Las cosas se les pondrían muy feas a los grandes, muy, pero que muy feas.

El caso de IU no es diferente. No deja de ser un partido tradicional, además, de los menos democráticos, aunque ellos digan lo contrario. IU intenta ya en este momento una OPA sobre Podemos, pero no creo que consiga nada, Iglesias es inteligente, mucho más que los líderes de IU. Estos ya hicieron un primer ensayo para acaparar el 15 M y los corrieron a gorrazos. Iglesias sabe que obtuvo un gran poder solo con su imagen protestataria  y no va a tirarlo a la basura vendiéndose a una formación robótica, por muy buenas que sean sus propuestas políticas, que lo son.

El programa de Podemos es un ejemplo de nada en 36 páginas. Nada de lo que propone es realizable en el contexto actual. Son simples ideas generales impresas para agradar. A todos nos gustaría una Europa como la que plantean, con un sistema más participativo; una jubilación de los 60 años; un salario social para los más desfavorecidos igual, al menos, al salario mínimo; unos sectores estratégicos nacionalizados; un BCE sujeto al poder político que emita eurobonos, y hasta bonos sociales, etcétera, etcétera. Solo que algo así es irrealizable, y cualquiera que lea el programa ve que es así. Pero visto lo visto, mentir para conseguir el poder es lícito. Lo hizo, por ejemplo, Rajoy al prometer no tocar pensiones y bajar impuestos, o Zapatero al negar la crisis. ¿Por qué no intentar venderle al electorado algo irrealizable? No es mentir... La Iglesia promete el cielo y millones y millones de crédulos están convencidos de que irán allí cuando les llame la parca.

Podemos tal vez aporte aire fresco a la política española, pero, en esencia, no deja de ser un movimiento utópico. Su extracción universitaria y la presencia en sus filas de Jiménez Villarejo me dan algo de confianza, pero no tanta como para salir de mi abstención razonada en base a la estafa que constituye el sistema. Al fin y al cabo Podemos accedió a Europa por al método ademocrático de lista cerrada y bloqueada. Da igual que lo disfrazasen de un sistema de círculos y de avales al que podía someterse cualquier ciudadano que lo deseara para ser candidato. Disponen, como todos, de un aparato para mantener el control, que hace de filtro para que no entre allí nadie que pueda resultar incómodo.

Podemos, al final, hizo un enorme favor al PP y al PSOE al sacar de la abstención a más de un millón de personas. Les hizo el favor de evitarles el bochorno de tener que explicar una ausencia de más del 60% del electorado. Hasta Cospedal en su discurso recalcó que la participación había sido buena para unas Europeas. En fin... Felicitaciones a los nuevos eurodiputados. A ver qué consiguen de lo que exponen en su programa. Tendrán que explicárnoslo al final de su mandato. Yo, por lo menos les preguntaré por los resultados obtenidos. Bienvenidos al examen ciudadano.


27 mayo, 2014

Aquí estamos. ¿Y ahora?

Pues nada. Ahora nada. Al menos en lo que se refiere a Europa. Se configuró un parlamento en el que los grupos al centro derecha y al centro izquierda mantienen el control. Un parlamento en el que habrá un poco más de ruido por parte de los antieuropeos (no entiendo por qué los llaman «euroescépticos») y de grupos de recién llegados críticos con las políticas de la Unión. ¿Qué pasará? Nada, absolutamente nada, todo seguirá igual para el ciudadano. Sub sole Nihil novi est.

Estas elecciones, sin embargo, sí que tuvieron importancia a nivel estatal. Francia tiene un problema para neutralizar a una extrema derecha que envía al electorado mensajes más claros y fáciles de entender. Hay que vivir y conocer Francia para darse cuenta de que muchos franceses que no ven con buenos ojos que haya millones de personas que vivan de los subsidios que van coleccionando diversos miembros de la familia; millones de extranjeros, sobre todo, mantenidos por el estado. La extrema derecha francesa ve el filón y difunde su mensaje, «no hay derecho a que nos estén robando este dinero y el trabajo y haya franceses que estén necesitados de ambas cosas», y este cala en el electorado. Y lo mismo en Inglaterra, donde echarle la culpa al que viene de fuera es el deporte nacional. «La culpa de Europa y de esos que vienen aquí».

Este tipo de elecciones sirve para que la gente manifieste su rebeldía y esta vez la cosa fue seria. Basta para confirmarlo analizar el caso de España. En nuestro país, cada uno fue a lo suyo a la hora de utilizar su voto, o de no utilizarlo. Los puntos calientes del nacionalismo aprovecharon para  enseñar su músculo; Cataluña y País Vasco fueron «líderes» en participación y los nacionalistas sonríen satisfechos. No entiendo por qué. Las fuerzas nacionalistas catalanas sacaron 1.400.000 votos (Esquerra, CiU e ICV-EU), el resto, 1.100.000. Pero 2.800.000 personas se inhibieron, es decir se quedaron en su casa y no participaron. ¿De verdad no les entra vértigo a los independentistas ante un posible referéndum? Si se analizan los números del País Vasco, son más o menos iguales.

En el resto de España solo fue a votar el 44% del electorado y el palo se lo llevaron PP y PSOE. En el PP ya se sabe lo que son: el bien común les importa un rábano. Ellos tienen una idea de España parecida a la que tenía la élite social durante el franquismo y se mantienen firmes en el rumbo. El PP lo hace bien para sus intereses y los de la sociedad se la traen floja. Así de sencillo. En el PSOE siguen sin enterarse de que pierden votos por su empecinamiento en no bajarse los pantalones de una vez y dejar que la gente tome el partido y saque a patadas a todos los parásitos generados por el aparato durante todos estos años. Los votos se quedan en la abstención o se van a IU, Podemos y Movimiento Ciudadano, que le dicen a la sociedad cosas que se esperaría dijese el PSOE... en fin, allá ellos.

Nadie habla de la abstención. Bastante más de la mitad de los electores decidieron no participar. Pues bien. Todavía no escuché de ningún partido, ni siquiera al del "huracán Iglesias" una palabra sobre la abstención. Se ve que están todos satisfechos con haber obtenido un escaño que les permitirá vivir estupendamente durante al menos 5 añitos, incluso a los de Podemos que van a donar casi todo a la formación. ¿Por qué desprecian los partidos tanto a la abstención? ¿No se dan cuenta de que tenemos mayoría absoluta? ¿No se dan cuenta de que, en cuanto recibamos mensajes claros en la dirección correcta saldremos de las catacumbas y colocaremos en el poder a quien decidamos? Cómo pueden ser tan estúpidos.

El PSOE, debido a su fracaso electoral, convoca un congreso extraordinario para seguir igual. Mil delegados, más o menos, hijos de una red de lealtades y sin otro mérito para estar ahí, que asentir a todo desde que se iniciaron las juventudes, van a arreglarlo todo. Qué simpleza. El voto del PSOE está en la abstención y, mientras no abran las puertas y ventanas de par en par y den capacidad de participación a cuanto ciudadano quiera hacerlo para renovar el partido, ese voto seguirá ahí. Solo el PSOE tiene la caja fuerte de los votos, pero, como lleva decenas de años sometido a prácticas endogámicas, pues claro, tiene el problema de que está lleno individuos genéticamente incapacitados para hacer los análisis acertados que constituyen la combinación para abrirla. Una lástima.

18 mayo, 2014

Los gritos del silencio

En las próximas elecciones europeas me abstendré, lo mismo que harán, según los sondeos, el 60% de los ciudadanos españoles con derecho a voto. Pero la abstención no es en ningún modo una renuncia al derecho a votar, al contrario. Abstenerse es negarse de forma activa a ejercer un derecho para mostrar la disconformidad con el entorno político, especialmente con un sistema electoral que favorece la selección de los menos dotados y que es, a todas luces, injusto y casi "ademocrático".

He conversado en los últimos meses con muchas personas a este respecto, y coincidimos en que, efectivamente, un sistema de elección indirecta no es lo más adecuado para que brillen los talentos políticos que pudiera haber. La supremacía en lo que se refiere a la valía de los candidatos de las democracias con sistemas de elección directos, como Francia e Inglaterra, se hace evidente cuando se compara a los mandatarios. Está claro que figuras de la talla Cameron, Hollande o el mismo Valls, recientemente nombrado primer ministro en Francia, no existen en España ni en los países de sistemas similares (Italia, Grecia,...).

Alemania tiene un mecanismo electoral parecido al nuestro, pero con alguna concesión al voto directo. En Alemania, como en España, el poder de los partidos es enorme, y como en España, no hay figuras de alto nivel. Solo Merkel manda, o más que mandar ordena, basada en su peso económico en la Unión, lo que le indican los financieros. En Alemania no se hace política, se gobierna de manera competente, como no podía ser de otra manera dado el especial carácter germano disciplinado y obediente.

Pero los españoles no somos alemanes. Ni de lejos llegamos a su nivel técnico ni de responsabilidad personal para con su país. En España somos cainitas y necesitamos políticos de peso que nos lleven de la mano, como pasó en la transición. Sin embargo, el poder excesivo que se les dio a los partidos mediante leyes ad hoc les ha convertido en monstruos ocupados únicamente de sus problemas internos y de obtener y conservar el poder como único medio de subsistencia.

El sistema electoral de listas cerradas y bloqueadas impide la renovación y construye un camino hacia la mediocridad, casi hacia el esperpento, de los elegidos para ir en ellas. Todos conocemos ejemplos de políticos, de los que nos avergonzamos por su poca talla, en nuestra ciudad, en nuestra autonomía, en nuestro país. Por eso no votamos. Por eso nos abstenemos cada día más. Es nuestro modo de protestar pacíficamente y sin ruido. Los votos que no llegan a las urnas son los gritos del silencio.

12 mayo, 2014

Con la oreja puesta: elecciones europeas

Sobre las 13:00 horas, en una terraza, solazando con una cerveza fresca mientras ojeo el periódico. Centro mi atención en dos amigos, supongo, que toman un vino plácidamente sentados. Hablan, o mejor..., despotrican, sobre política. Yo, a cubierto tras la caña y la prensa, escucho atentamente. Nada más divertido que poner la oreja para capturar el estado de opinión sobre país.

Los llamaré X e Y porque no los conozco, no son de la ciudad. Avilés recibe muchas visitas de forasteros atraídos por sus encantos variados y sus terrazas, cuando no llueve, son siempre una fuente de información impagable para quien quiera escuchar con atención desde el silencio anónimo.

X, más corpulento y con unas gafas de sol un tanto pijas es el que saca el tema electoral...
—¿Qué vas a hacer en las europeas?
Y, más menudo, le mira un tanto sorprendido y se rasca la cabeza un rato, dubitativo. Pero al fin contesta.
—Nada, quedarme en casa, qué voy a hacer.
—Ostras, ir a votar.
—¿Votar? Por qué y a quién.
X le mira un tanto sorprendido, como si no se esperase una pregunta como respuesta.
—Coño, votar. Votar a alguien, a Rajoy, por ejemplo, que parece que está haciendo arrancar esto otra vez.
—Qué va. Ni de coña —responde X como un resorte—, ¿a Rajoy? Pero si Rajoy ni se presenta. Además qué hizo para merecer el voto. ¿Salvar bancos que previamente habían saqueado los suyos mismos, los de la oposición, donde mandan, y hasta los sindicatos? Mira, te voy a decir lo que hubiera hecho yo: hubiera pedido el dinero a Europa en la cantidad justa para devolver los depósitos y lo invertido en preferentes, que fue una estafa, y dejaría caer las entidades. O sea, que lo pagaran los accionistas y los directivos. Ya verías como así...
—Pero qué dices —le corta X espantado—, el Estado tiene una responsabilidad.
—Ya verías como así —continúa Y— se lo miraban mucho a la hora de hacer el canelo con el dinero. Y el Estado no tiene más responsabilidad que la contraída con los ciudadanos. Un Banco es una empresa. O es que el Estado le reflota el negocio a un autónomo que le fue mal. El Estado lo que tiene que hacer es garantizar los depósitos y la gobernanza de los bancos. Pero si quiebran es cosa de ellos.
—Caray, Y, la verdad es que visto así, casi que voy a tener que darte parte de razón. Pero no ir a votar me parece muy fuerte.
—Pues no pienso dar un voto a quienes nos metieron en todo este lío. De los partidos grandes no me fío, de los pequeños tampoco; tienen todos el mismo objetivo: obtener poder. Ninguno pone al ciudadano por delante. No. Definitivamente, no. Qué les den morcilla. Yo no quiero ser cómplice de atracos ni estafas. Y qué es Europa, qué hicieron por nosotros en esta crisis. Trasladar al ciudadano las obligaciones contraídas por los nuestros mal gestionadas cajas con los banqueros alemanes, holandeses, etc. Qué les den por el mismísimo. Yo no tengo por qué pagar las deudas de chorizos y vividores.
—Joder, ¿sabes que yo también me lo voy a pensar? Tío, me haces sentirme casi culpable... ¡Oiga, por favor, otros dos riojas...

Me quedé pensando un rato. Me había sorprendido la opinión encendida, pero centrada, de aquel tipo. Si se analizan sus argumentos, casi que es como para echarse a temblar. Y lo de sentirse cómplice, tiene bastante razón... Yo tampoco quiero sentirme cómplice de esta orgía de extorsión y robo a los ciudadanos. Nunca lo había pensado así.

01 mayo, 2014

Andalucía empieza a ser un problema

Incluso para los propios andaluces, Andalucía, la Comunidad Autónoma de Andalucía, es un problema de dimensiones colosales. Los mandatarios andaluces han hecho del territorio un cortijo en el sentido más insultante de la palabra y se han dedicado a ordeñar al Estado absorbiendo inversiones, fondos para empleo, para formación, para transformación social e industrial..., fondos para todo que no han producido ningún resultado, salvo para ellos mismos.

Siempre resultó difícil de entender aquello del PER, pero, si se lo metían a uno con calzador y se hacía un esfuerzo, se podía admitir el argumento de que sirviera, en cierto modo, para fijar la población agrícola y que campo andaluz no quedase baldío por falta de mano de obra. Insisto que es un argumento débil y difícilmente aceptable, pero al menos es un argumento. Sin embargo, cualquier argumento queda invalidado para explicar la gestión de los fondos destinados al desarrollo del tejido industrial y a la formación de trabajadores que dieron lugar a escándalos mayúsculos de políticos y sindicalistas metidos hasta las cejas.

No voy a entrar en lo vergonzoso que resulta para un ciudadano decir que vive en un país donde los partidos y los sindicatos juegan con el dinero destinado a mejorar la sociedad sin responder por ello. Uno ya se apuesto colorado tantas veces por estas cosas que ya está acostumbrado. Es como si tuviera una piedra en el zapato: llega un momento en que la soportas estoicamente y sigues caminando. Pero, en Andalucía el asunto toma dimensiones difícilmente soportables por cualquier persona en sus cabales.

Lo que alguien como yo, ajeno a Andalucía, no termina de entender es por qué un territorio que recibió cientos de miles de millones de euros en los últimos tres decenios en forma de cosas como infraestructuras, ayudas sociales, fondos de formación de los trabajadores, desarrollo industrial y económico, y no sé cuantas cosas más, tiene el índice de paro más alto de España. Y no solo eso. La tasa de paro en menores de 25 años es del 63% y en mayores de 55 años del 30%. ¿Es que todo ese dinero no ha servido para nada?

Si hoy se celebrasen elecciones, el PSOE ganaría otra vez. Pero hay un pequeño detalle: un 45% del electorado no participaría. Lo que indica este dato es que los andaluces tampoco ven que se les arreglen las cosas cambiando de montura (votando al PP). Los andaluces simplemente están hasta el gorro de sus mandatarios y lo único que quieren es ser bien gobernados. Por eso se van a la abstención, por algo tan sencillo como que, con las actuales leyes, no pueden escoger a sus líderes, solo al partido, y esto no les gusta, están escaldados. Siempre pierden.

27 abril, 2014

La atención selectiva

A veces ma pregunto quién dirige la atención de la prensa, de los medios de comunicación en general, hacia un determinado asunto. Hoy he repasado las portadas de los principales diarios digitales y he visto referencias principalmente a las elecciones europeas, a asuntos económicos, al fútbol y poca cosa más. Es decir a ningún tema de importancia real, como por ejemplo lo que está pasando en Sudan del Sur.

En África se producen constantemente episodios violentos, genocidios, asesinatos, violaciones, ataques a los derechos humanos... África es el mismísimo infierno para los seres humanos que allí habitan: SIDA, hambre, muerte, ablaciones, imposiciones religiosas, más hambre, pobreza extrema: un auténtico averno que ni el mismísimo Dante podría haber descrito. En África multitudes enormes deambulan en busca de un lugar donde refugiarse de asesinos que, desde su completa carencia moral y cultural, no tienen reparos en disparar a quemarropa o degollar a hombre, mujer, anciano o niño que se le ponga por delante.

En África cualquiera puede ser un asesino. Se le da un fusil automático y munición, se le señala al enemigo a eliminar, se le da cualquier razón, étnica o religiosa normalmente, y voilà: un chico que nunca fue a la escuela y que solo se alimentó de papas de harina y hambre de segundo plato se convierte en una máquina de matar a sus semejantes. Eso es lo que está pasando en Sudan del Sur, un país que tiene tres años de vida, y todo un historial de guerras. Pero la prensa internacional se preocupa de otros asuntos que le producen mayores beneficios.

Uno puede comprender que la comunicación sea principalmente un negocio, pero no encuentro argumentos plausibles para que se deje de cubrir esta noticia como se debería. En los próximos meses, si las cosas no cambian, millones de personas pueden morir aquí de hambre. Sin embargo, este asunto no está en las primeras páginas. Sencillamente no interesa. África tiene que seguir así: se necesita un infierno en alguna parte para que unos pocos, en otra, vivan en un perpetuo paraíso de opulencia.

Es posible que sea yo quien esté equivocado cuando pienso en el homo sapiens como la especie a la que pertenecemos todos los machos y las hembras de todos los colores de lo que llamamos humanidad. Ser más o menos oscuro de piel no nos hace especies ni subespecies distintas. A lo mejor es que erróneamente yo pienso que todos somos iguales y la muerte de un niño es siempre una pena en Berlín, El Cairo o Dakar. Pero de lo que no me cabe ninguna duda es que esta situación de desequilibrio tan extremo va a llevar al mundo al colapso y los responsables serán todos los que tienen interés en que África esté en perpetuas tinieblas.

Los medios de comunicación son también responsables de lo que pasa en África. Al final van allí tan solo a por la foto impactante y a cubrir la noticia cuando estalla un conflicto. Pero en África los conflictos son permanentes... Y esto a la prensa también le interesa. Los medios también quieren que África siga siendo el infierno. Sí, es verdad. Acabo de matar al mensajero.

24 abril, 2014

Hasta la justicia huele a podrido

Qué pena de país. Qué asco genera a veces el proceder de las instituciones y de los poderes del estado. Qué horrible sensación de impotencia, de indignación: qué nausea. Ya estábamos enterados de que la política en general está aquejada de una enfermedad degenerativa sin remedio conocido o de que los partidos mafia entregados al poder económico quieren que todo continúe igual para seguir viviendo la vida muelle a costa de desangrar a la sociedad. Pero no sabíamos, o no queríamos saber, que la Justicia estuviera también al servicio de los mismos señores. Yo al menos no lo quería creer, pero parece que sí, que hay estamentos judiciales tan podridos o más que la política.

Está en la calle, y lo dice hoy el Fiscal General del Estado, muy preocupado él, que la justicia no es percibida como igual para todos. La calle, la maldita calle, la gente cree que la justicia es injusta. Que se aplican penas enormes a hechos livianos y penas livianas a hechos terribles; que unos hacen paseíllo y otros llegan en coche oficial, que a unos les juzgan con inusitada rapidez y a otros les prescriben los delitos a fuerza de recursos y más recursos... En fin, que la gente tiene razón: la Justicia es una mierda pinchada en un palo, y encima maloliente.

Eso es lo que piensa la gente al ver que Garzón fue juzgado y expulsado por meterse donde no debía con la Gürtel, lo mismo que Silva por hacer lo propio con Blesa. Es lo que la gente pensará todavía con más razón cuando empiece a digerir la noticia recién salida de la cocina de los juzgados madrileños: el hombre disfrazado de cura que entró en casa de Bárcenas condenado a 22 años. Sí, sí,  22 años por darles un susto a la mujer de Bárcenas, a su hijo y a una empleada... Bueno,pensándolo bien, había el agravante de ir disfrazado de cura. Además, con que cumpla 18 saldrá sin problemas.

Cuando uno mira hacia atrás y ve a etarras con decenas de asesinatos que salieron en 20 años, o a ladrones y corruptos que no cumplen pena alguna, o a indultados por el gobierno que solo estuvieron de paso un corto tiempo en el trullo, uno piensa que quieren reírse de nosotros, de toda la sociedad que les mantiene, que les legitima en cierto modo, a políticos y a jueces y que, sobre todo, les soporta. Porque, que a un chiflado que da un susto se le juzgue y condene en 6 meses se hace bastante insoportable para quienes pensamos, demasiados ya, que todo esto es una farsa, un mal sueño que tenemos la maldita suerte de vivir. Lo dicho: qué asco.

21 abril, 2014

Formación, educación y apatía

Está claro que España necesita formación. La formación debe alcanzar a todos los estamentos del tejido político, social y laboral. No solo los niños deben ser mejor educados, eso es evidente y lo dejan claro los informes PISA; también los adultos deben ser repulidos, reciclados, repasados y reprogramados; y dentro de estos, políticos, empresarios, sindicalistas, jueces, reyes y consortes deben serlo especialmente para que, de una vez por todas, comprendan que lo que están haciendo, y me refiero a todo lo que hacen, no es nada, absolutamente nada que beneficie a la sociedad, al pueblo, al país.

Los últimos escándalos de los cursos de formación dejan desnudo a todo el mundo. Toda la cadena de decisión está pringada. Los empresarios en Madrid cobraron el dinero de las malditas subvenciones sin aportar nada a cambio; lo mismo que los empresarios y sindicatos en Andalucía: organizaron cursos sin asistencia pero, en un ejercicio digno de la España más chusca, encontraron firmas de trabajadores o parados que los justificaron. Sí los parados y los trabajadores también están enmerdados por esto.

La fuerza laboral española carece de formación adecuada y adaptada. La masa laboral proveniente de la construcción y de empresas que soltaron lastre humano es, en un 80% mano de obra no cualificada. Sí; conviene mirarse al espejo. La mayor parte de los trabajadores españoles tienen poca o ninguna formación acorde con las necesidades del mercado laboral, cada día más exigentes. Pero lo peor es que tampoco parecen estar locos por formarse para encontrar un trabajo. No veo yo a gente en las oficinas de empleo ni delante de las sedes sindicales exigiendo formación. Me cuesta trabajo escribirlo, pero creo firmemente que muchos trabajadores pasan absolutamente de formarse. Su objetivo es aguantar la crisis y, cuando escampe, volver a ser peones.

Lo mismo que los adolescentes son en cierto modo culpables de sus carencias culturales los trabajadores lo son de sus carencias formativas. No se puede echar la culpa de todo al sistema educativo o al formativo. Los padres, desde las asociaciones deben exigir mejor educación y participar en ella: es cosa de los padres la educación básica de jóvenes que no dicen ni buenos días cuando entran en un sitio o se comportan en la calle como auténticos cafres. Los trabajadores, como personas adultas deben presionar para que se les forme adecuadamente. No sé de que manera, pero no puede ser a través de unos sindicatos metidos en el estiércol hasta la garganta. Sin embargo deben hacerlo, y con contundencia.

Si no salen, si no salimos por cuenta propia de la apatía, este país nunca dejará el pozo en el que está metido. Un pozo en el que viven de las subvenciones y del dinero de todos agentes de todo tipo: políticos, jueces, sindicalistas, organizaciones empresariales, funcionarios de todo cuño, pensionistas y parados con derecho a prestación. La cuestión es cuánto puede durar esto sin hacer crack. Es el pueblo, son los trabajadores en paro y en activo quienes deben empezar a presionar señalando con el dedo y acusando a los causantes de que esto no avance, o sea: políticos, sindicatos y empresarios. Así de sencillo.

11 abril, 2014

Desvergüenza

Hoy son noticia, en especial en los medios no afines al Gobierno, los contenidos de la declaración, la enésima, de Bárcenas ante el juez Ruz. Estos medios intentan, con poco éxito, resaltar e infiltrar en la sociedad la idea de que el PP es un nido de ladrones que durante años y años sacaron dinero de mordidas a cambio de favores derivados de las decisiones políticas, en especial de las que tenían que ver con la obra pública y la calificación de terrenos.

El PP es un partido básicamente corrupto porque la célula cancerosa de la dirección nacional, especializada en flirtear con el dinero negro y las comisiones, hizo metástasis y el mal aparece en todas las sedes, en todas las agrupaciones... El PP está corrupto en todas partes y hasta en mi pueblo tienen, casi seguro, caja B de la que se nutren los caciques locales. Y sin embargo el PP entusiasma; tienen ochocientos mil militantes y un suelo electoral sólido y fiel que les mantiene. El porqué habrá que preguntárselo a esos votantes que son capaces de ir como ovejas estúpidas a respaldar a verdaderos saqueadores.

Cuando uno mira los papeles del Bárcenas este, se queda estupefacto. En el año 1990, el insigne Aznar, el ínclito Cascos y unos cuantos secuaces se metían en el bolsillo, aparte de su sueldo, que ya era considerable, 500.000 pesetas en concepto de gastos de representación. En el año 1990 ganar 100.000 pesetas era ya un salario medio decente. Pero estos golfos apandadores ganaban 10 veces más como mínimo. Claro que, esto no se sabía en aquellos años. En aquel momento el PSOE estaba inmerso en su chapuza particular de financiación y el PP se ocupaba de que se hablara de ello. Me imagino las risotadas en el sanedrín pepero: "estos rojos incautos no saben ni robar".

Bueno, pues que se anden con ojo en el PP porque el electorado de derechas, aunque menos despierto, tonto del todo no es y está tomando buena nota de todas estas trampas. La mayor parte de los ochocientos mil militantes se darán cuenta de que son unos imbéciles por no sacar tajada como los que se arriman a la cúpula o van en las listas. Vamos, que la gente del PP, sin dejar de ser de derechas, va a ir dejando de ser mema y de ir con el voto en la boca a entregarlo cuando sean llamados.

La gente progresista ya se dio cuenta de que, con el sistema electoral actual, la clase política no es más que una clase extractiva de recursos monetarios y absolutamente improductiva. Los electores más conservadores lo están empezando a ver y responderán, lo mismo que los primeros, con la abstención. Las elecciones europeas, apuesto algo a que serán un desastre de participación. Y si nadie hace nada con la ley electoral, aunque sea solo un proyecto de cambio hacia un sistema más parecido al mayoritario, en el que los electos respondan ante los electores en lugar de ante su partido, la abstención masiva empezará a notarse también el municipales y generales. Tiempo al tiempo.