Nunca he ocultado mi afinidad ideológica con el Partido Socialista. Es así desde que el PSP del profesor Tierno decidió integrarse en él y desde que Carrillo sugirió que era la casa común de la izquierda. Pero de esto hace ya muchos años. Tras los primeros casos de corrupción, ganadas las elecciones, me di cuenta de que la suerte estaba echada: de no cortarse de raíz el problema, el PSOE se convertiría en un asilo de corruptos, amigos e intrigantes con el objetivo de perpetuarse en su posición y así poder para ganarse la vida con cierta facilidad. Así de simple.
Este mismo es el perfil del PP, solo que de un partido que acoge a lo más granado del franquismo y el postfranquismo puede entenderse: España es su cortijo y el señorito tiene todos los derechos, faltaría más. En España, y puede que en los países mediterráneos, derecha y corrupción fueron siempre sinónimos, hasta que llegó a Italia Craxi. Bettino Craxi consintió la corrupción, como la consintió en España Felipe González, solo que Craxi tuvo que huir de la justicia y se fue a Túnez, mientras González acabó en algunos consejos de administración, lo mismito que el derechista Aznar. Todo lo cual indica que no hay poca diferencia en el comportamiento de unos y de otros.
Si en su momento Felipe González hace una «purga generosa» en el PSOE, posiblemente hubiera perdido las elecciones, pero a la larga la cosa hubiera tenido consecuencias positivas. Pero Felipe, a pesar de tener mucho poder, no pudo, o no quiso, utilizarlo. Lo más plausible es pensar que no quiso, porque de haber querido, si no le hubieran dejado, habría dimitido. O sea, que vamos a pensar que no quiso, que se estaba estupendamente fumando puros y colocando amigotes, y que su decisión fue la de darse a la vida muelle. Y claro, la conducta del líder siempre es imitada. Sí..., fue una gran oportunidad perdida por González.
Pedro Sánchez tiene la oportunidad de regenerar el partido y la está dejando pasar. Nunca nadie estuvo más legitimado para actuar de manera contundente, no «contundentita», como se está haciendo ahora. Su oponente, Rajoy, cada vez que se le acuse de tener corruptos en el partido, siempre se va a agarrar a que en Andalucía, el PSOE los tiene a millares, y tiene razón, por lo que Sánchez tendrá que agachar la cabeza. La oportunidad de Pedro Sánchez está ahí. Solo que para regenerar el Partido tiene que pasar por encima de Susana Díaz, que es en realidad la gran valedora de la corrupción en Andalucía, y dejar la federación andaluza en cuadro. Y lo mismo vale para Madrid, o para Asturias y otros reductos de «bon vivants». En estos sitios el mal olor impide a la gente acercarse a las sedes.
Así que, Pedro, no seas tan cobarde como González y actúa, a no ser que quieras un buen Consejo de Administración en el futuro, claro. Saca la guadaña y siega. Verás como sale luego la hierba con fuerza renovada, y verás como ningún Rajoy te va a tapar la boca. Oye, y de verdad, aunque no sea yo el Jorge Javier ese, puedes contactar conmigo si quieres. No nos va a oír nadie, con lo cual no vas a ganar notoriedad, pero a lo mejor se te aclaran las ideas, porque tengo la impresión de que no estás conectado con la realidad. ¿Te falta valor para escuchar los análisis de la gente normal? No se lo contaría a nadie. Pero, te lo juro, amigo, pensé que ibas a hacer algo más que decir chorradas inconexas. Tienes malos consejeros, Pedro. Esto es un asunto serio. Porque si no actúas, Podemos os pase a todos por encima, que no te quepa ni la más mínima duda.
Blog de Jesús Arribas. Ciudadano que observa la realidad desde Avilés, una ciudad periférica de tamaño medio en el norte de España. En este momento, en estado de rebeldía personal.
30 octubre, 2014
28 octubre, 2014
Y los que se atrevan, en unos meses, a votar cabreados
Hombre, Manolo, le dice un amigo a otro cuando se lo encuentra por la calle un día de votación, qué... A votar, ¿no?. Qué va, qué va, quita, le responde el otro. ¡Coño! pero hoy es día de hacerlo. Ya, ya, pero es que no me atrevo. Pues yo voy con todas las ganas a ver si quito del medio a todos estos mangantes. Bueno, anda, pues tú mismo, le dice Manolo, que tengas suerte. Yo voy a comprar el periódico y a olvidarme del asunto. Volveré a votar el día que sepa a quién voto y a quién puedo pedir cuentas. Mientras tanto... , en casita. Vale, pues hasta luego Manolo. Hasta luego, Pepe... Y no te cabrees que al final da lo mismo.
La cuestión en las próximas elecciones que se celebren va a ser esta. Los ciudadanos se plantearán ir o no ir a votar, y serán muchos los que lo hagan. Pero los que tengan decidido acudir a la llamada lo van a hacer con unas enormes ganas de reventar a los que les engañan, les ningunean, les roban, les toman por imbéciles y les traicionan. Así que mucho me temo que los grandes partidos, o todos los partidos tradicionales sufran un castigo tal que no les quede otra que disolverse y reinventarse con otro modelo diferente. No sé si sus estatutos contemplan la autodisolución, pero deberían.
Los electores quieren sangre. Y si nadie se la da en forma de cárcel, de expulsiones y purgas masivas de corruptores y corruptos, de escarnios públicos, en definitiva, se tomarán la justicia por su mano y cogerán la papeleta que hoy por hoy parece que tiene las de ganar: la de Podemos, cuyo valor aumenta de día en día con cada caso de corrupción, sin esfuerzo alguno por su parte. Y todavía quedan muchos casos por salir, tantos que si en lugar de municipales fueran elecciones generales probablemente ganarían. El ascenso de Podemos es limpio, prístino. Este partido asciende como un cohete cuyo combustible es la inagotable fuente de mierda que tienen los otros, los dos grandes principalmente.
Podemos asciende no solo por lo mal que lo hacen los demás, es justo decirlo. Su líder, el coleta, como le llaman los que les desprecian, habla con la llana elocuencia de quien tiene claras las cosas. Reconoce que tal vez hayan vendido humo con su programa para las europeas pasadas y sabe, y lo dice, que de aquí en adelante tendrán que concretar más las cosas. Los electores les favorecerán con toda probabilidad, pero estarán vigilantes. Ya les han engañado demasiado. En España parece que por fin pasaron los tiempos de la fidelidad política, y los votantes, a pesar del desastre que constituye nuestra Ley Electoral, han comprendido que el verdadero poder del voto en nuestro sistema es la capacidad para desalojar a todo aquel que ose insultar a su inteligencia, como PP, PSOE, IU y los partidos tradicionales hicieron hasta ahora.
En fin... Ya veremos.
La cuestión en las próximas elecciones que se celebren va a ser esta. Los ciudadanos se plantearán ir o no ir a votar, y serán muchos los que lo hagan. Pero los que tengan decidido acudir a la llamada lo van a hacer con unas enormes ganas de reventar a los que les engañan, les ningunean, les roban, les toman por imbéciles y les traicionan. Así que mucho me temo que los grandes partidos, o todos los partidos tradicionales sufran un castigo tal que no les quede otra que disolverse y reinventarse con otro modelo diferente. No sé si sus estatutos contemplan la autodisolución, pero deberían.
Los electores quieren sangre. Y si nadie se la da en forma de cárcel, de expulsiones y purgas masivas de corruptores y corruptos, de escarnios públicos, en definitiva, se tomarán la justicia por su mano y cogerán la papeleta que hoy por hoy parece que tiene las de ganar: la de Podemos, cuyo valor aumenta de día en día con cada caso de corrupción, sin esfuerzo alguno por su parte. Y todavía quedan muchos casos por salir, tantos que si en lugar de municipales fueran elecciones generales probablemente ganarían. El ascenso de Podemos es limpio, prístino. Este partido asciende como un cohete cuyo combustible es la inagotable fuente de mierda que tienen los otros, los dos grandes principalmente.
Podemos asciende no solo por lo mal que lo hacen los demás, es justo decirlo. Su líder, el coleta, como le llaman los que les desprecian, habla con la llana elocuencia de quien tiene claras las cosas. Reconoce que tal vez hayan vendido humo con su programa para las europeas pasadas y sabe, y lo dice, que de aquí en adelante tendrán que concretar más las cosas. Los electores les favorecerán con toda probabilidad, pero estarán vigilantes. Ya les han engañado demasiado. En España parece que por fin pasaron los tiempos de la fidelidad política, y los votantes, a pesar del desastre que constituye nuestra Ley Electoral, han comprendido que el verdadero poder del voto en nuestro sistema es la capacidad para desalojar a todo aquel que ose insultar a su inteligencia, como PP, PSOE, IU y los partidos tradicionales hicieron hasta ahora.
En fin... Ya veremos.
26 octubre, 2014
La lectura de la EPA, España, Asturias...
Hace ya muchos años, cuando iniciaba mi vida profesional, analizábamos un problema técnico y no encontrábamos una solución definitiva. Éramos un buen equipo y tratábamos de mirarlo desde todos los ángulos. El problema..., el problema... Estábamos tan obsesionados y centrados en él que no veíamos otra cosa. Hasta que alguien propuso cambiar el punto de vista, ampliar el ángulo, ver los datos globales, ampliar el campo de análisis al conjunto del proceso. Todo cambió a partir de aquel momento. El «problema», aparentemente sin solución era la consecuencia de un proceso general mal diseñado; y no lo habíamos visto por tener un foco demasiado estrecho. Así que recompusimos el proceso y todo empezó a mejorar. Costó trabajo pero fue definitivo.
Cuando leí la EPA de este último trimestre y escuché las declaraciones de propios y extraños al respecto, me dio la impresión de que el foco era demasiado estrecho. El paro no es el problema; el paro únicamente es la consecuencia de un proceso general viciado. El fallo del proceso en España es que la población ocupada es muy poca para mantener nuestro estatus. En España solo trabaja el 59,5 % de la población en edad de hacerlo (entre 16 y 64) . Y con esa tasa de actividad, o ofreces algo de alto valor, o estás condenado a ser eternamente pobre. España no generó nunca una actividad sólida; y la construcción no es actividad sólida, como se ha podido comprobar.
Cada vez que sale la Encuesta de Población Activa, los agentes sociales, los políticos y los medios se disponen de inmediato a hacer comentarios. Algunos son francamente prescindibles, otros acertados y otros imprescindibles por constituir un modelo de chorrada... En fin, que todo hijo de vecino tiene algo que decir. En esta última ocasión la cosa pintó bien, al parecer, porque se redujo la tasa de desempleo, que es, según gobierno, oposición, sindicatos y patronal nuestro mayor problema. El dato fue positivo. Sin embargo, como alguien tiene que poner el contrapunto, un sindicalista, en Asturias, dijo que sí, que muy bien, que había bajado el paro, pero que Asturias era la comunidad con la menor tasa de actividad, lo cual por otra parte es verdad. Con ello este hombre quería restar méritos al Gobierno del Principado, que, naturalmente se mostraba satisfecho porque en la región, «gracias a sus acciones», se había creado empleo... Y un rábano. El sindicalista tiene razón en fijarse en la tasa de actividad, porque el problema de España no es el paro es la falta de actividad.
Pongamos claros un par de conceptos: Población Activa es toda aquella comprendida entre 16 y 64 años y que, o trabaja, o está en paro, es decir, la población que ofrece su fuerza de trabajo al mercado laboral; Población Inactiva es la de la misma horquilla de edad pero que no está disponible para el mercado, por ejemplo estudiantes, amas de casa, vagos vocacionales o ricos de cuna o por matrimonio que no tienen interés en este asunto; y Tasa de Actividad es el cociente de dividir la población activa entre la población total entre 16 y 64, o sea, activos más inactivos. El resto de la población, es decir, los menores de 16 y los mayores de 64, no cuentan para este enredo. Pues vale. Ya está definido todo. Ahora vamos a analizar las cosas.
Siempre según la última EPA, España tiene una tasa de paro del 23,7 %. La tasa de paro se calcula dividiendo el número de parados entre el total de población activa (parados + no parados), pero no tiene en cuenta a la población inactiva. Asturias tiene un 20,0 % de paro, lo cual indica que, aparentemente aquí las cosas están mejor. Pero no, nada de eso, porque, si escarbamos en los datos, encontramos que la tasa de actividad de Asturias, 52 %, es la más baja de España, un 7% inferior a la media nacional. La cosa da vértigo, porque esto indica que en Asturias un 52 % de la población en edad de trabajar tiene que mantener al otro 48 %, y además, a los niños y a los jubilados. Y para rematar, de ese 52 %, el 20 % está en paro. Es decir, que en Asturias solo están ocupados el 42 % de los efectivos disponibles para el trabajo. Y estos tienen que mantener al otro 68 % (parados + inactivos), además de a menores de 16 y mayores de 64. Qué me diga alguien que estoy equivocado y que el problema no tiene más enjundia que la simple reducción del paro.
Mientras no miremos este asunto de manera global vamos a ir mal. España no solo necesita rebajar la tasa de paro, debe aumentar la de ocupación. Y, volviendo a Asturias, no se puede decir que no hubo oportunidades de mejorar. Aquí llegaron 20.000 millones de euros en forma de maná de apetitosos fondos mineros. Con este montante, todos los actores que debían ocuparse de darles buen uso, consiguieron que se evaporasen sin que Asturias avanzase ni un ápice en veinticinco años. Y el problema es extensible, en mayor o menor medida a todo el territorio español, véase el caso de los ERE o del PER en Andalucía, el crecimiento exponencial de todo el Levante basado únicamente en el ladrillo... Y miles de cosas más, aunque ninguna en la dirección de crear un modelo productivo sólido. Lo que nos lleva a lo de siempre: salvando unas pocas excepciones, la pobre España sigue comandada por una pila de golfos apandadores que este sufrido pueblo no merece.
Cuando leí la EPA de este último trimestre y escuché las declaraciones de propios y extraños al respecto, me dio la impresión de que el foco era demasiado estrecho. El paro no es el problema; el paro únicamente es la consecuencia de un proceso general viciado. El fallo del proceso en España es que la población ocupada es muy poca para mantener nuestro estatus. En España solo trabaja el 59,5 % de la población en edad de hacerlo (entre 16 y 64) . Y con esa tasa de actividad, o ofreces algo de alto valor, o estás condenado a ser eternamente pobre. España no generó nunca una actividad sólida; y la construcción no es actividad sólida, como se ha podido comprobar.
Cada vez que sale la Encuesta de Población Activa, los agentes sociales, los políticos y los medios se disponen de inmediato a hacer comentarios. Algunos son francamente prescindibles, otros acertados y otros imprescindibles por constituir un modelo de chorrada... En fin, que todo hijo de vecino tiene algo que decir. En esta última ocasión la cosa pintó bien, al parecer, porque se redujo la tasa de desempleo, que es, según gobierno, oposición, sindicatos y patronal nuestro mayor problema. El dato fue positivo. Sin embargo, como alguien tiene que poner el contrapunto, un sindicalista, en Asturias, dijo que sí, que muy bien, que había bajado el paro, pero que Asturias era la comunidad con la menor tasa de actividad, lo cual por otra parte es verdad. Con ello este hombre quería restar méritos al Gobierno del Principado, que, naturalmente se mostraba satisfecho porque en la región, «gracias a sus acciones», se había creado empleo... Y un rábano. El sindicalista tiene razón en fijarse en la tasa de actividad, porque el problema de España no es el paro es la falta de actividad.
Pongamos claros un par de conceptos: Población Activa es toda aquella comprendida entre 16 y 64 años y que, o trabaja, o está en paro, es decir, la población que ofrece su fuerza de trabajo al mercado laboral; Población Inactiva es la de la misma horquilla de edad pero que no está disponible para el mercado, por ejemplo estudiantes, amas de casa, vagos vocacionales o ricos de cuna o por matrimonio que no tienen interés en este asunto; y Tasa de Actividad es el cociente de dividir la población activa entre la población total entre 16 y 64, o sea, activos más inactivos. El resto de la población, es decir, los menores de 16 y los mayores de 64, no cuentan para este enredo. Pues vale. Ya está definido todo. Ahora vamos a analizar las cosas.
Siempre según la última EPA, España tiene una tasa de paro del 23,7 %. La tasa de paro se calcula dividiendo el número de parados entre el total de población activa (parados + no parados), pero no tiene en cuenta a la población inactiva. Asturias tiene un 20,0 % de paro, lo cual indica que, aparentemente aquí las cosas están mejor. Pero no, nada de eso, porque, si escarbamos en los datos, encontramos que la tasa de actividad de Asturias, 52 %, es la más baja de España, un 7% inferior a la media nacional. La cosa da vértigo, porque esto indica que en Asturias un 52 % de la población en edad de trabajar tiene que mantener al otro 48 %, y además, a los niños y a los jubilados. Y para rematar, de ese 52 %, el 20 % está en paro. Es decir, que en Asturias solo están ocupados el 42 % de los efectivos disponibles para el trabajo. Y estos tienen que mantener al otro 68 % (parados + inactivos), además de a menores de 16 y mayores de 64. Qué me diga alguien que estoy equivocado y que el problema no tiene más enjundia que la simple reducción del paro.
Mientras no miremos este asunto de manera global vamos a ir mal. España no solo necesita rebajar la tasa de paro, debe aumentar la de ocupación. Y, volviendo a Asturias, no se puede decir que no hubo oportunidades de mejorar. Aquí llegaron 20.000 millones de euros en forma de maná de apetitosos fondos mineros. Con este montante, todos los actores que debían ocuparse de darles buen uso, consiguieron que se evaporasen sin que Asturias avanzase ni un ápice en veinticinco años. Y el problema es extensible, en mayor o menor medida a todo el territorio español, véase el caso de los ERE o del PER en Andalucía, el crecimiento exponencial de todo el Levante basado únicamente en el ladrillo... Y miles de cosas más, aunque ninguna en la dirección de crear un modelo productivo sólido. Lo que nos lleva a lo de siempre: salvando unas pocas excepciones, la pobre España sigue comandada por una pila de golfos apandadores que este sufrido pueblo no merece.
19 octubre, 2014
La estafa de los fondos mineros
Desde hace años rehuyo el debate sobre este asunto porque aquí, en Asturias, en las cuencas mineras, es casi tabú. Es decir, que me acuso de haber guardado silencio, durante todos estos años en los que se producía esta tremenda estafa. Un engaño en el que los principales perjudicados eran paradójicamente los propios beneficiarios, es decir, las zonas mineras en toda España, que deberían haberse desarrollado con la enorme cantidad de dinero puesto a disposición de los «agentes» que debían gestionarlo.
Nadie sabe exactamente cuánto dinero fue enterrado en las áreas mineras. En Asturias, cada vez que intento averiguar la cantidad asignada, obtengo un estruendoso silencio, o bien me dicen que no se sabe, porque las partidas... bla, bla, bla... El caso es que nadie aventura una cifra. Uno tiene que acudir a la información en prensa para escandalizarse con que, desde 1990, entraron en este país (claro, no podía ser en otro) la friolera de 25.000 millones de Euros. ¿Cuánto de esto vino a Asturias? No se sabe, o sí, pero no se dice. Hombre, se puede hacer un supuesto, digamos que 20.000 millones. Asturias es el principal foco minero en España, así que la cifra no es muy aventurada.
Visito con frecuencia las cuencas mineras centrales y me llama la atención que, en los años 80 del siglo XX ya estaban en crisis, como lo están hoy. Las cuencas siempre están en crisis, qué curioso.¿Qué pasó entonces con los 20.000 millones de euros...? Nada. Se volatilizaron, se gastaron no se sabe en qué exactamente. Pero prejubilaciones, subvenciones a empresas, obras inútiles y otras estupideces los hicieron desaparecer como si cayeran al interior de la chistera de un mago. Pero pasar, no pasó nada, no hay ningún problema. Nadie pide cuentas. Las cuencas están anestesiadas y viven el presente, y sus dirigentes políticos y sindicales continúan insistiendo en que se necesita más dinero, además de mantener la actividad minera, que es lo suyo. Manda huevos.
Claro, uno, como es algo estúpido se pregunta: ¿Pero bueno, toda esa pasta no era para que estas comarcas dejaran de ser mineras y fueran otra cosa? ¿No deberían estar preñadas de actividad industrial al alto nivel para que las generaciones siguientes ya no se dedicasen a la minería? Pues parece que no, porque en las cuencas no hay actividad, la principal de todas sigue siendo la minería. ¿No es una paradoja? ¿No sería que quien manejaba los fondos sencillamente no tenía ni «puta» idea de cómo hacer las cosas? Los fondos mineros fueron utilizados sencillamente para mantener cautivos unos cuantos miles de votos. Mientras tanto, la población era incapaz de rebelarse contra aquellos que les estaban robando el futuro. No solo esto, sino que entraban al trapo cuando les animaban con soflamas a seguir en la lucha, a ir a la huelga, a tirarse a la carretera en marchas hasta Madrid... Así les mantenían entretenidos mientras ellos llenaban su gorda barriga en buenos y caros restaurantes.
Eso, sí. Tienen un maravilloso spa en Felechosa y unas cuantas empresas, creadas a golpe de subvención, arruinadas y sin dar trabajo a nadie... ¡Ah! y una autovía para ir rápido a Gijón a la playa. Eso es justo reconocerlo. Y en todo este periodo al pobre Villa le dio tiempo para hacerse con un poco de dinero y a entretenerse comportándose como un vulgar dictador bananero en un sindicato y en un partido en Asturias, mientras propios y extraños se lo consentían. Qué cerebro este Villa, cómo lo habrá conseguido. Cómo habrá tenido tanto tiempo a tanta gente agarrada por los testículos. No lo puedo comprender, a no ser que estuvieran todos revolcados en el mismo merengue. Eso sí. Ahora le expulsan de manera fulminante del SOMA y del PSOE. Cría cuervos, José Ángel.
Y de todo esto, qué piensa la gente. Pues no lo sé. Yo solo puedo hablar de mi. Villa fue el causante de que yo dejara de votar. Su presencia en las listas me hizo pensar que el sistema había nacido ya podrido. Sus prácticas ademocráticas me ponían los pelos como escarpias y no digo nada cuando le oía algún discurso en plan arenga... No puedo expresar la vergüenza que sentía. Pues Villa no es más que la punta del iceberg, una simple muestra de quién estuvo al cargo de la gestión de 20.000 millones de euros. Hay muchos más Villas al mando del paquebote, así que las cosas no van a cambiar mucho. Todos tranquilos.
Nadie sabe exactamente cuánto dinero fue enterrado en las áreas mineras. En Asturias, cada vez que intento averiguar la cantidad asignada, obtengo un estruendoso silencio, o bien me dicen que no se sabe, porque las partidas... bla, bla, bla... El caso es que nadie aventura una cifra. Uno tiene que acudir a la información en prensa para escandalizarse con que, desde 1990, entraron en este país (claro, no podía ser en otro) la friolera de 25.000 millones de Euros. ¿Cuánto de esto vino a Asturias? No se sabe, o sí, pero no se dice. Hombre, se puede hacer un supuesto, digamos que 20.000 millones. Asturias es el principal foco minero en España, así que la cifra no es muy aventurada.
Visito con frecuencia las cuencas mineras centrales y me llama la atención que, en los años 80 del siglo XX ya estaban en crisis, como lo están hoy. Las cuencas siempre están en crisis, qué curioso.¿Qué pasó entonces con los 20.000 millones de euros...? Nada. Se volatilizaron, se gastaron no se sabe en qué exactamente. Pero prejubilaciones, subvenciones a empresas, obras inútiles y otras estupideces los hicieron desaparecer como si cayeran al interior de la chistera de un mago. Pero pasar, no pasó nada, no hay ningún problema. Nadie pide cuentas. Las cuencas están anestesiadas y viven el presente, y sus dirigentes políticos y sindicales continúan insistiendo en que se necesita más dinero, además de mantener la actividad minera, que es lo suyo. Manda huevos.
Claro, uno, como es algo estúpido se pregunta: ¿Pero bueno, toda esa pasta no era para que estas comarcas dejaran de ser mineras y fueran otra cosa? ¿No deberían estar preñadas de actividad industrial al alto nivel para que las generaciones siguientes ya no se dedicasen a la minería? Pues parece que no, porque en las cuencas no hay actividad, la principal de todas sigue siendo la minería. ¿No es una paradoja? ¿No sería que quien manejaba los fondos sencillamente no tenía ni «puta» idea de cómo hacer las cosas? Los fondos mineros fueron utilizados sencillamente para mantener cautivos unos cuantos miles de votos. Mientras tanto, la población era incapaz de rebelarse contra aquellos que les estaban robando el futuro. No solo esto, sino que entraban al trapo cuando les animaban con soflamas a seguir en la lucha, a ir a la huelga, a tirarse a la carretera en marchas hasta Madrid... Así les mantenían entretenidos mientras ellos llenaban su gorda barriga en buenos y caros restaurantes.
Eso, sí. Tienen un maravilloso spa en Felechosa y unas cuantas empresas, creadas a golpe de subvención, arruinadas y sin dar trabajo a nadie... ¡Ah! y una autovía para ir rápido a Gijón a la playa. Eso es justo reconocerlo. Y en todo este periodo al pobre Villa le dio tiempo para hacerse con un poco de dinero y a entretenerse comportándose como un vulgar dictador bananero en un sindicato y en un partido en Asturias, mientras propios y extraños se lo consentían. Qué cerebro este Villa, cómo lo habrá conseguido. Cómo habrá tenido tanto tiempo a tanta gente agarrada por los testículos. No lo puedo comprender, a no ser que estuvieran todos revolcados en el mismo merengue. Eso sí. Ahora le expulsan de manera fulminante del SOMA y del PSOE. Cría cuervos, José Ángel.
Y de todo esto, qué piensa la gente. Pues no lo sé. Yo solo puedo hablar de mi. Villa fue el causante de que yo dejara de votar. Su presencia en las listas me hizo pensar que el sistema había nacido ya podrido. Sus prácticas ademocráticas me ponían los pelos como escarpias y no digo nada cuando le oía algún discurso en plan arenga... No puedo expresar la vergüenza que sentía. Pues Villa no es más que la punta del iceberg, una simple muestra de quién estuvo al cargo de la gestión de 20.000 millones de euros. Hay muchos más Villas al mando del paquebote, así que las cosas no van a cambiar mucho. Todos tranquilos.
07 octubre, 2014
Ébola, España y la ausencia de rigor
Hace un par de meses escribía en este blog sobre el virus del ébola y mostraba mi opinión respecto a las altas probabilidades de expansión al resto del mundo. Es prácticamente imposible controlar que las personas viajen de un lado a otro. Y la prevención basada en tomar la temperatura de la gente que viene y que va no deja de ser una majadería, más, cuando hablamos de cosas tan escurridizas como las infecciones víricas.
A España el virus llegó en los cuerpos infectados de dos enfermos repatriados para su tratamiento. Nuestro sistema de salud es modelo mundial, con toda la razón, por sus prestaciones, pero nuestro país, España es modelo también en lo que podría denominarse falta de rigor. Y esto, la falta de rigor es lo que motivó la aparición de un caso de ébola por contagio directo por primera vez fuera de África.
Contagiarse de este virus no es fácil. Hace falta entrar en contacto con fluidos corporales. Fluidos corporales son sudor, orina, heces, etc. Por eso deben seguirse procedimientos estrictos tanto para cuidar a un enfermo como para hacer la limpieza habitual de la habitación en la que se encuentra internado. Los enfermos, respiran, escupen, tosen, estornudan, orinan, sudan y defecan. Las habitaciones están en presión negativa para que no salga aire de ellas al exterior. Un enfermo en plena efervescencia de la enfermedad encerrado en un habitáculo de unos pocos metros cuadrados es una bomba microbiológica y es obligatorio para los sanitarios guardar las precauciones máximas.
La prevención pasa por la utilización de los medios adecuados: trajes, gafas, guantes... La prevención también pasa por tener una adecuada formación para no cometer errores. Ahora la cuestión está en dilucidar qué fue lo que pasó para que una sanitaria resultase infectada: ¿El material no la aisló adecuadamente? ¿No tenía la formación adecuada y cometió un error?. Cualquiera de las dos posibilidades es plausible y desde luego, la responsabilidad involucra directamente a la Administración. Sería grave que las personas encargadas de el cuidado de estos enfermos estuvieran mal formadas, pero lo sería mucho más que los elementos de protección fueran inadecuados por haber sido comprados a proveedores no homologados, o por ahorrar se hayan adquirido elementos que no cumplían la normativa.
De otro lado está luego el protocolo de seguimiento de los cuidadores de los infectados. Qué esta auxiliar haya acudido a un centro sanitario con fiebre y malestar y no se tomara la decisión de internarla aislada de manera inmediata es un error que puede traer como consecuencia la expansión del virus por todo el continente europeo. Y esa decisión la tomó alguien con nombre y apellidos. La ayudante de enfermería fue enviada a su casa de manera frívola. Es más, no se impidió que se fuera de vacaciones. Ello significa que estuvo poniendo en riesgo de contagio a muchas personas que, obviamente no están controladas, digan lo que digan las autoridades.
Y todo podría haberse evitado con seriedad, con profesionalidad... O sea, con rigor. Parece claro que si la seguridad sanitaria europea depende de España, Europa está en peligro. Y todo por la perversión de confundir la sanidad en un asunto político. No es un problema solo de dinero sino de competencia personal que no tienen ni la ministra ni su cúpula en el ministerio ni la mayor parte de los responsables políticos en las comunidades. Hasta ahora habíamos tenido suerte. Ahora tenemos un problema descomunal.
A España el virus llegó en los cuerpos infectados de dos enfermos repatriados para su tratamiento. Nuestro sistema de salud es modelo mundial, con toda la razón, por sus prestaciones, pero nuestro país, España es modelo también en lo que podría denominarse falta de rigor. Y esto, la falta de rigor es lo que motivó la aparición de un caso de ébola por contagio directo por primera vez fuera de África.
Contagiarse de este virus no es fácil. Hace falta entrar en contacto con fluidos corporales. Fluidos corporales son sudor, orina, heces, etc. Por eso deben seguirse procedimientos estrictos tanto para cuidar a un enfermo como para hacer la limpieza habitual de la habitación en la que se encuentra internado. Los enfermos, respiran, escupen, tosen, estornudan, orinan, sudan y defecan. Las habitaciones están en presión negativa para que no salga aire de ellas al exterior. Un enfermo en plena efervescencia de la enfermedad encerrado en un habitáculo de unos pocos metros cuadrados es una bomba microbiológica y es obligatorio para los sanitarios guardar las precauciones máximas.
La prevención pasa por la utilización de los medios adecuados: trajes, gafas, guantes... La prevención también pasa por tener una adecuada formación para no cometer errores. Ahora la cuestión está en dilucidar qué fue lo que pasó para que una sanitaria resultase infectada: ¿El material no la aisló adecuadamente? ¿No tenía la formación adecuada y cometió un error?. Cualquiera de las dos posibilidades es plausible y desde luego, la responsabilidad involucra directamente a la Administración. Sería grave que las personas encargadas de el cuidado de estos enfermos estuvieran mal formadas, pero lo sería mucho más que los elementos de protección fueran inadecuados por haber sido comprados a proveedores no homologados, o por ahorrar se hayan adquirido elementos que no cumplían la normativa.
De otro lado está luego el protocolo de seguimiento de los cuidadores de los infectados. Qué esta auxiliar haya acudido a un centro sanitario con fiebre y malestar y no se tomara la decisión de internarla aislada de manera inmediata es un error que puede traer como consecuencia la expansión del virus por todo el continente europeo. Y esa decisión la tomó alguien con nombre y apellidos. La ayudante de enfermería fue enviada a su casa de manera frívola. Es más, no se impidió que se fuera de vacaciones. Ello significa que estuvo poniendo en riesgo de contagio a muchas personas que, obviamente no están controladas, digan lo que digan las autoridades.
Y todo podría haberse evitado con seriedad, con profesionalidad... O sea, con rigor. Parece claro que si la seguridad sanitaria europea depende de España, Europa está en peligro. Y todo por la perversión de confundir la sanidad en un asunto político. No es un problema solo de dinero sino de competencia personal que no tienen ni la ministra ni su cúpula en el ministerio ni la mayor parte de los responsables políticos en las comunidades. Hasta ahora habíamos tenido suerte. Ahora tenemos un problema descomunal.
03 octubre, 2014
Siempre la falta de criterios
En un corto periodo de militancia en IU, en la época inicial de Anguita, asistí a una asamblea en la que se comunicó a los «camaradas presentes» cómo quedaban constituidas las listas electorales por Asturias para las elecciones generales. El secretario, desde las alturas de una mesa presidencial, escoltado de otros circunspectos «dirigentes», como si fuera un comunicado del politburó, leyó con mucha seriedad y no disimulada satisfacción, los nombres de los que iban a concurrir a los comicios. Tras ello hizo un pequeño resumen de quiénes eran y a qué se dedicaban, que no tenía gran cosa de relevancia, salvo ser miembros importantes de la organización. Cuando dio «permiso» para hablar a los asistentes, se hizo un silencio sepulcral. Yo, como era nuevo, y algo maniático con las formas y la transparencia, levanté la mano e hice una pregunta simple: qué cuáles eran los criterios que utilizaba IU para elegir los integrantes de la lista, y qué había que hacer para ir en una.
Se montó un tremendo guirigay. El secretario, casi me insulta, los «camaradas» que me rodeaban me miraban como si hubiera blasfemado en una iglesia... En fin..., que no había criterios, que las listas se hacían, a la española, o a la soviética, o a la que fuera, pero de espaldas a los afiliados. No volví en mucho tiempo a una asamblea, y cuando lo hice, viendo la misma atmósfera, fue para entregarles el carné y explicar a un par de mandamases un par de cosas. Luego, me fui informando de que todo era similar en todas partes y partidos. Los nombramientos colaterales, las listas electorales, todo se basaban en la confianza, en la lealtad o en la estima personal, lo cual indicaba una absoluta y completa falta de criterios. A ver, que alguien me diga, de cualquier partido, sindicato, patronal, o lo que sea, cuáles son los criterios para designar a fulano, mengana, zutano o merengana consejeros de una caja de ahorros. La falta de criterio es la causa de los problemas de las tarjetas de Bankia.
A uno le gustaría imaginar que cuando se nombra a determinadas personas para ocupar el cargo de consejero, o consejera, en una caja de ahorros, los criterios deben ser sólidos: «oiga usted, esta señora ve las hierbas crecer y es honrada a carta cabal». Pues ya me valdría. Pero es que, con toda seguridad, el criterio no es ni ese. Luego, claro, les das una tarjeta de crédito, les dices que son vips y que la caja puede permitirse que sus directivos gasten en cosas, las que sean, en concepto de gastos de representación, y claro, entran al trapo. Y es normal, cuando nombras a gente sin criterios para ello, lo lógico es que te llenes de patanes sin principios y con una moral un tanto despistada. ¿Será solo en Bankia? Porque, mucho me temo que si escarbamos...
Se montó un tremendo guirigay. El secretario, casi me insulta, los «camaradas» que me rodeaban me miraban como si hubiera blasfemado en una iglesia... En fin..., que no había criterios, que las listas se hacían, a la española, o a la soviética, o a la que fuera, pero de espaldas a los afiliados. No volví en mucho tiempo a una asamblea, y cuando lo hice, viendo la misma atmósfera, fue para entregarles el carné y explicar a un par de mandamases un par de cosas. Luego, me fui informando de que todo era similar en todas partes y partidos. Los nombramientos colaterales, las listas electorales, todo se basaban en la confianza, en la lealtad o en la estima personal, lo cual indicaba una absoluta y completa falta de criterios. A ver, que alguien me diga, de cualquier partido, sindicato, patronal, o lo que sea, cuáles son los criterios para designar a fulano, mengana, zutano o merengana consejeros de una caja de ahorros. La falta de criterio es la causa de los problemas de las tarjetas de Bankia.
A uno le gustaría imaginar que cuando se nombra a determinadas personas para ocupar el cargo de consejero, o consejera, en una caja de ahorros, los criterios deben ser sólidos: «oiga usted, esta señora ve las hierbas crecer y es honrada a carta cabal». Pues ya me valdría. Pero es que, con toda seguridad, el criterio no es ni ese. Luego, claro, les das una tarjeta de crédito, les dices que son vips y que la caja puede permitirse que sus directivos gasten en cosas, las que sean, en concepto de gastos de representación, y claro, entran al trapo. Y es normal, cuando nombras a gente sin criterios para ello, lo lógico es que te llenes de patanes sin principios y con una moral un tanto despistada. ¿Será solo en Bankia? Porque, mucho me temo que si escarbamos...
28 septiembre, 2014
Los gastos no visibles ni necesarios
No sé si la mayoría de la gente, pero si mucha,tenía a Alberto Ruiz Gallardón como una persona inteligente y capaz. No sé por qué, la verdad, porque si uno se para a pensar, en realidad no hizo nada notorio, ni en la alcaldía de Madrid ni en la presidencia de la comunidad, que no fuera gastar grandes cantidades de dinero del contribuyente en grandes obras, muchas de ellas innecesarias o demasiado caras para lo que se requería.
Gallardón nació en una familia donde todo se le hizo fácil para llegar a la cima política. Formado en los Jesuitas, se hizo abogado, y, en nada opositó y ganó un puesto de fiscal. De aquí en adelante, las cosas le vinieron dadas en el Partido por su apellido y apoyos. La oposición, voy a suponer que la sacó por méritos propios y no ajenos. Esta es su única carta de presentación: «mire, soy fiscal. Por lo demás luego he vivido de la política». Lo cual me hace preguntarme de dónde se sacó que este señor era un individuo capaz. Gallardón no es más que un tipo normal pero con enchufes muy gordos que le permitieron vivir como un marqués toda su vida a costa de los contribuyentes.
Después del ridículo más espantoso, en el que su incompetencia se manifestó desde el primer hasta el último día, con la reforma judicial para evitar el acceso de los pobres a la justicia y la ley del aborto infumable para la gente normal, decide dimitir de todos sus cargos. Y aquí es entonces donde sale a la luz el gravísimo problema de gasto que tenemos en este país: Gallardón, a pesar de su incompetencia, ingresa en una cosa rara que se llama Consejo Consultivo de Madrid. Tócate los cojones (con perdón). Para qué coño sirve esta cosa, a la que también pertenece Joaquín Leguina, y que paga salarios de 8.500 € al mes. ¿Puede valer lo que puedan aportar este par de parásitos esa cantidad?
Pero el motivo de mis cuitas no es este esperpento de consejo con Gallardón y Leguina en nómina. Lo que realmente me pregunto es cuántos organismos de este tipo hay en el estado entre Gobierno central, gobiernos autonómicos, locales, diputaciones... ¿Cuanto dinero se tira para mantener a gente retirada de la política sin hacer nada, pero con salarios de vértigo, despachos, coches y adláteres? Por qué necesitan tanto. ¿No les bastaría con la pensión, más un plus por los servicios prestados, o con el salario de su antiguo puesto de trabajo, más ese plus?
Los partidos políticos se lo montaron para que los contribuyentes les mantuvieran a cuerpo de rey. Los ciudadanos no conocemos ni la centésima parte del gasto invisible e inútil que existe y que es en gran parte causa de que este país deba el equivalente a su PIB anual. Los contribuyentes nos preguntamos por qué no se recortó de manera drástica algo que ya de por sí nunca debería haberse creado y que tiene un enorme coste para la sociedad sin aportarle nada a cambio. Los contribuyentes exigimos que salgan a la luz todos estos organismos, quiénes están en ellos, cuánto cobran, qué hacen y cual es su función. ¿Saben nuestros próceres cuanta hambre se podría quitar con todo este dinero?
Sí. Dije hambre.
Gallardón nació en una familia donde todo se le hizo fácil para llegar a la cima política. Formado en los Jesuitas, se hizo abogado, y, en nada opositó y ganó un puesto de fiscal. De aquí en adelante, las cosas le vinieron dadas en el Partido por su apellido y apoyos. La oposición, voy a suponer que la sacó por méritos propios y no ajenos. Esta es su única carta de presentación: «mire, soy fiscal. Por lo demás luego he vivido de la política». Lo cual me hace preguntarme de dónde se sacó que este señor era un individuo capaz. Gallardón no es más que un tipo normal pero con enchufes muy gordos que le permitieron vivir como un marqués toda su vida a costa de los contribuyentes.
Después del ridículo más espantoso, en el que su incompetencia se manifestó desde el primer hasta el último día, con la reforma judicial para evitar el acceso de los pobres a la justicia y la ley del aborto infumable para la gente normal, decide dimitir de todos sus cargos. Y aquí es entonces donde sale a la luz el gravísimo problema de gasto que tenemos en este país: Gallardón, a pesar de su incompetencia, ingresa en una cosa rara que se llama Consejo Consultivo de Madrid. Tócate los cojones (con perdón). Para qué coño sirve esta cosa, a la que también pertenece Joaquín Leguina, y que paga salarios de 8.500 € al mes. ¿Puede valer lo que puedan aportar este par de parásitos esa cantidad?
Pero el motivo de mis cuitas no es este esperpento de consejo con Gallardón y Leguina en nómina. Lo que realmente me pregunto es cuántos organismos de este tipo hay en el estado entre Gobierno central, gobiernos autonómicos, locales, diputaciones... ¿Cuanto dinero se tira para mantener a gente retirada de la política sin hacer nada, pero con salarios de vértigo, despachos, coches y adláteres? Por qué necesitan tanto. ¿No les bastaría con la pensión, más un plus por los servicios prestados, o con el salario de su antiguo puesto de trabajo, más ese plus?
Los partidos políticos se lo montaron para que los contribuyentes les mantuvieran a cuerpo de rey. Los ciudadanos no conocemos ni la centésima parte del gasto invisible e inútil que existe y que es en gran parte causa de que este país deba el equivalente a su PIB anual. Los contribuyentes nos preguntamos por qué no se recortó de manera drástica algo que ya de por sí nunca debería haberse creado y que tiene un enorme coste para la sociedad sin aportarle nada a cambio. Los contribuyentes exigimos que salgan a la luz todos estos organismos, quiénes están en ellos, cuánto cobran, qué hacen y cual es su función. ¿Saben nuestros próceres cuanta hambre se podría quitar con todo este dinero?
Sí. Dije hambre.
25 septiembre, 2014
¡Pero bueno! Mariano...
Menudo pájaro estás hecho. Vaya habilidad para deshacerte del Gallardón. Chapeau: una jugada maestra. El único en todo el PP con capacidad para, en un momento dado, hacerte sombra y plantarte cara en una teórica sucesión, vas y le induces al suicidio político. Alberto el pío dimite de todo, todito, todo... Bien, supongo que tiene posibles para poder vivir con dignidad y que no se irá a la cola del paro. Pero desaparece, según dice, de la escena política. De verdad, Mariano. Eres un fenómeno.
Ahora solo te queda la Espe. Pero ya lo arreglarás para que en ese juicio por lo de darse a la fuga cuando le echaban una multa de aparcamiento le salga algún marroncete del tipo insultos y vejaciones a los agentes, o algo así, que la haga moralmente reprobable para el electorado. Y después, con Chemari ya eliminado por el método de no hacerle ni puto caso y Anita Botella a sus labores, todo el PP para ti y para tu vicepresidenta preferida. Por cierto, estate atento, que Soraya seguro que te pide el pescuezo de Cospedal. Pero eso lo tienes fácil; bastaría con sacar algo de su cónyuge, que este tiene para dar y tomar. Pobre Dolo, la que le espera.
Lo dicho, Mariano, un fenómeno. Te tienes empollado a Maquiavelo. Sí señor, un digno alumno de don Nicolás. En fin. No te digo nada. Solo qué seas prudente que, acuérdate de lo que dice vuestro señor Jesucristo de que quién a hierro mata... ejem...
Pero volvamos a Gallardón. A ver, tío... Como pudiste convencer a Alberto de que preparara una ley del aborto tan retrógada que hasta a ti te olía mal. Gafotas fue quién, en otros tiempos, exhibió la cara de la derecha civilizada del PP. Estoy algo despistado. A ver, aclárame. ¿Es que el Gallardón era un carca y estaba engañando a todos solo para conseguir votos? No parecía cuando se le oía hablar en los medios de Prisa, fíjate tú, de Prisa, que era casi como hablar con el mismísimo demonio. Joder, Mariano, si era un carca nos engañó a todos de plano en aquella época. ¿A ti también?
La otra posibilidad es que ARG fuese en realidad un moderno casi izquierdoso al que le pediste una prueba de fidelidad haciendo una ley cavernaria que demostrase su compromiso con la verdadera derecha española que tú comandas. Porque tú no habrás cambiado, ¿no? Tú sigues siendo de la derecha, derecha... ¡O no! No me jodas, Mariano, que se me cae un mito... O sea que Albertito cayó como un cándido en tú ratonera y en cuatro días pasó a ser considerado por el vulgo como un facha meapilas, con lo que quedaba marcado para siempre. Si a esto unes que le retiras la ley y dimite, lo dejas eliminado para siempre. Muy bueno, tío. De verdad. Me descubro ante tu inteligencia silenciosa que, te lo juro, se me antojaba también inexistente.
Además, a pesar de que tú eres muy de derechas, no te llevas bien con los curas, con los de antes de Trento me refiero. Y ahora que Francisco le dio pasaporte a Rouco, sabes que quitándote el marrón del aborto solo pierdes cuatro votos de los fundamentalistas, que la nueva curia no va a meterse contigo por esto ni a sacar a la gente a la calle. O sea, que, al final vas a ganar votos. Qué cabrón. Qué bien te lo montaste. Y todo por el método de no decir nunca nada y dejar morir los problemas de inanición. ¿que qué es inanición? Lo mismo que vas a conseguir con el pueblo soberano, que se te muere de hambre... Pero eso no le importa a un tío bragado y de la derecha, derecha, como tú. Muy bien, Mariano.
Ahora solo te queda la Espe. Pero ya lo arreglarás para que en ese juicio por lo de darse a la fuga cuando le echaban una multa de aparcamiento le salga algún marroncete del tipo insultos y vejaciones a los agentes, o algo así, que la haga moralmente reprobable para el electorado. Y después, con Chemari ya eliminado por el método de no hacerle ni puto caso y Anita Botella a sus labores, todo el PP para ti y para tu vicepresidenta preferida. Por cierto, estate atento, que Soraya seguro que te pide el pescuezo de Cospedal. Pero eso lo tienes fácil; bastaría con sacar algo de su cónyuge, que este tiene para dar y tomar. Pobre Dolo, la que le espera.
Lo dicho, Mariano, un fenómeno. Te tienes empollado a Maquiavelo. Sí señor, un digno alumno de don Nicolás. En fin. No te digo nada. Solo qué seas prudente que, acuérdate de lo que dice vuestro señor Jesucristo de que quién a hierro mata... ejem...
Pero volvamos a Gallardón. A ver, tío... Como pudiste convencer a Alberto de que preparara una ley del aborto tan retrógada que hasta a ti te olía mal. Gafotas fue quién, en otros tiempos, exhibió la cara de la derecha civilizada del PP. Estoy algo despistado. A ver, aclárame. ¿Es que el Gallardón era un carca y estaba engañando a todos solo para conseguir votos? No parecía cuando se le oía hablar en los medios de Prisa, fíjate tú, de Prisa, que era casi como hablar con el mismísimo demonio. Joder, Mariano, si era un carca nos engañó a todos de plano en aquella época. ¿A ti también?
La otra posibilidad es que ARG fuese en realidad un moderno casi izquierdoso al que le pediste una prueba de fidelidad haciendo una ley cavernaria que demostrase su compromiso con la verdadera derecha española que tú comandas. Porque tú no habrás cambiado, ¿no? Tú sigues siendo de la derecha, derecha... ¡O no! No me jodas, Mariano, que se me cae un mito... O sea que Albertito cayó como un cándido en tú ratonera y en cuatro días pasó a ser considerado por el vulgo como un facha meapilas, con lo que quedaba marcado para siempre. Si a esto unes que le retiras la ley y dimite, lo dejas eliminado para siempre. Muy bueno, tío. De verdad. Me descubro ante tu inteligencia silenciosa que, te lo juro, se me antojaba también inexistente.
Además, a pesar de que tú eres muy de derechas, no te llevas bien con los curas, con los de antes de Trento me refiero. Y ahora que Francisco le dio pasaporte a Rouco, sabes que quitándote el marrón del aborto solo pierdes cuatro votos de los fundamentalistas, que la nueva curia no va a meterse contigo por esto ni a sacar a la gente a la calle. O sea, que, al final vas a ganar votos. Qué cabrón. Qué bien te lo montaste. Y todo por el método de no decir nunca nada y dejar morir los problemas de inanición. ¿que qué es inanición? Lo mismo que vas a conseguir con el pueblo soberano, que se te muere de hambre... Pero eso no le importa a un tío bragado y de la derecha, derecha, como tú. Muy bien, Mariano.
14 septiembre, 2014
Regeneración democrática. ¡Y una mierda!
Parece que de repente, a buenas horas, los grandes partidos se quieren embarcar en lo que llaman pomposamente Regeneración Democrática. Regeneración democrática, sí... No sé ni como se atreven a ello. ¿Es que de verdad creen que no nos damos cuenta de que lo único que les está pasando es que están completamente asustados por la percepción social se tiene de todas las instituciones del estado, la mayor parte de ellas manipuladas y retorcidas por ellos mismos hasta límites sonrojantes?
El Tribunal de Cuentas, el Consejo General del Poder Judicial y el Tribunal Constitucional, por citar lo más gordo, son un claro ejemplo de lo que no deben ser estas instituciones. Todas ellas están gobernadas desde las bambalinas por los Partidos Políticos, que colocan a sus miembros a conveniencia en un ejercicio de exhibicionismo de qué no debe hacerse en democracia. Estas instituciones deben ser completamente independientes de gobiernos y colores políticos. En ellas reside, se supone, la seriedad y la imparcialidad; y ellas fueron convertidas por los partidos en lupanares en los que vegetan estómagos agradecidos dispuestos a obedecer las consignas de sus amos.
De qué regeneración democrática puede hablar el PP, que cultivó el arte de la mordida y la comisión en dinero negro; que ordenó que se estrujara la ley para procesar y expulsar a Garzón porque investigaba lo que no debía; que interpuso un recurso de inconstitucionalidad contra el Estatut que, de no haberlo hecho, nada de lo que está pasando en Cataluña habría tenido lugar; y que intenta ahora cambiar sin consenso, para su provecho, la Ley Electoral. Una ley electoral que es una porquería y la causante del bajo nivel de los políticos, pero que nadie debe tocar sin un gran consenso. No el PP no quiere regeneración democrática, lo que quiere es apuntalar las cosas para garantizarse una parte gorda del pastel del aparato del Estado.
Y lo mismo que quiere el PP, lo quiere el PSOE. Los ciudadanos no importamos. Ellos necesitan votos. A pesar del gran avance en democracia interna con la forma de elección impecable del Secretario General y de las primarias para candidato a la Presidencia del Gobierno, lo que interesa de verdad al PSOE en ese foro no es mejorar en democracia, es organizar las cosas para conservar el control de esas instituciones que tanto les encantan a ambos partidos para colocar a sus fósiles y controlarlas a su antojo. Qué regeneración democrática puede querer un partido, que si en Andalucía no está podrido al ciento por ciento, poco la faltará, y no hace nada al respecto. Porque Sánchez no va a sacar la guadaña, está claro.
La sociedad está hastiada del PP y del PSOE, no cree en IU ni en UPyD; los sindicatos son percibidos más o menos igual: chupones y parásitos que llevan gastados miles de millones de todos en hacer nada, o muy poco, aparte de vivir como mariscales y participar en «orgías de jamón ibérico y marisco». Y el hastío de la sociedad se manifiesta con el desprecia al sindicalismo, o con la abstención o con el voto de venganza. Porque eso es el voto a Podemos y opciones de este estilo: Voto de Venganza. «¿No queríais fastidiarnos? Pues os vais a enterar»... Y lo pagaremos todos.
Los electores dejaron definitivamente de creer en los partidos. No sé que tienen que hacer para volver a la credibilidad... Bueno, o sí lo sé: pedir perdón por sus fechorías en todas estas décadas, devolver a la justicia su independencia y llevarse por delante a los muchos miles de delincuentes que tienen en sus filas mediante el uso de todo el peso del martillo de la ley. Pero, claro, eso no va a pasar. Así que lo dicho. Tenemos a las zorras diseñando la defensa del gallinero. ¿Regeneración Democrática? ¡Y una mierda!
El Tribunal de Cuentas, el Consejo General del Poder Judicial y el Tribunal Constitucional, por citar lo más gordo, son un claro ejemplo de lo que no deben ser estas instituciones. Todas ellas están gobernadas desde las bambalinas por los Partidos Políticos, que colocan a sus miembros a conveniencia en un ejercicio de exhibicionismo de qué no debe hacerse en democracia. Estas instituciones deben ser completamente independientes de gobiernos y colores políticos. En ellas reside, se supone, la seriedad y la imparcialidad; y ellas fueron convertidas por los partidos en lupanares en los que vegetan estómagos agradecidos dispuestos a obedecer las consignas de sus amos.
De qué regeneración democrática puede hablar el PP, que cultivó el arte de la mordida y la comisión en dinero negro; que ordenó que se estrujara la ley para procesar y expulsar a Garzón porque investigaba lo que no debía; que interpuso un recurso de inconstitucionalidad contra el Estatut que, de no haberlo hecho, nada de lo que está pasando en Cataluña habría tenido lugar; y que intenta ahora cambiar sin consenso, para su provecho, la Ley Electoral. Una ley electoral que es una porquería y la causante del bajo nivel de los políticos, pero que nadie debe tocar sin un gran consenso. No el PP no quiere regeneración democrática, lo que quiere es apuntalar las cosas para garantizarse una parte gorda del pastel del aparato del Estado.
Y lo mismo que quiere el PP, lo quiere el PSOE. Los ciudadanos no importamos. Ellos necesitan votos. A pesar del gran avance en democracia interna con la forma de elección impecable del Secretario General y de las primarias para candidato a la Presidencia del Gobierno, lo que interesa de verdad al PSOE en ese foro no es mejorar en democracia, es organizar las cosas para conservar el control de esas instituciones que tanto les encantan a ambos partidos para colocar a sus fósiles y controlarlas a su antojo. Qué regeneración democrática puede querer un partido, que si en Andalucía no está podrido al ciento por ciento, poco la faltará, y no hace nada al respecto. Porque Sánchez no va a sacar la guadaña, está claro.
La sociedad está hastiada del PP y del PSOE, no cree en IU ni en UPyD; los sindicatos son percibidos más o menos igual: chupones y parásitos que llevan gastados miles de millones de todos en hacer nada, o muy poco, aparte de vivir como mariscales y participar en «orgías de jamón ibérico y marisco». Y el hastío de la sociedad se manifiesta con el desprecia al sindicalismo, o con la abstención o con el voto de venganza. Porque eso es el voto a Podemos y opciones de este estilo: Voto de Venganza. «¿No queríais fastidiarnos? Pues os vais a enterar»... Y lo pagaremos todos.
Los electores dejaron definitivamente de creer en los partidos. No sé que tienen que hacer para volver a la credibilidad... Bueno, o sí lo sé: pedir perdón por sus fechorías en todas estas décadas, devolver a la justicia su independencia y llevarse por delante a los muchos miles de delincuentes que tienen en sus filas mediante el uso de todo el peso del martillo de la ley. Pero, claro, eso no va a pasar. Así que lo dicho. Tenemos a las zorras diseñando la defensa del gallinero. ¿Regeneración Democrática? ¡Y una mierda!
09 septiembre, 2014
Tordesillas, pueblo sanguinario
Estos días atrás un grupo de sofistas se reunieron en Tordesillas para elaborar una serie de trampas dialécticas que hicieran creer, a todo imbécil que se las tragara, que el famoso Toro de la Vega es el epítome de la tradición «cultural» taurina inserta en las más profundas raíces de España. Al parecer lo organizó el ayuntamiento. La cosa es algo similar a si el gobernador de Texas organiza un congreso en el que se trabaje para argumentar que matar a un condenado en la silla eléctrica o con inyección letal caducada es, además de un gran espectáculo y todo un arte, la quintaesencia cultural del noble pueblo tejano.
Asistí un par de veces a una corrida de toros. La primera me impactó por la brutalidad, especialmente del puyazo del picador; la segunda acabé por sentir asco de mi mismo. Ningún espectáculo taurino es más que lo que es: la tortura de un toro hasta la muerte. Importa poco que sea antiguo, tradicional y que esté en nuestro acervo. Un espectáculo taurino es una carnicería por muy de luces que vistan los matarifes.
Pero el Toro de la Vega es más que eso. El Toro de la Vega es el linchamiento de un pobre animal asustado por parte de un pueblo salvaje y sanguinario. Los tordesillanos disfrutan con el sufrimiento de un toro. La muerte a lanzazos es lenta, la agonía terrible. El cuerpo es agujereado en cualquier parte. Las lanzas permanecen clavadas y el toro va perdiendo fuerza entre horribles dolores...¿De verdad no hay nadie en este pueblo indigno que se atreva a alzar la voz contra este bárbaro espectáculo? ¿De verdad Tordesillas, además de llena de torturadores está llena de cobardes que asienten? No me lo puedo creer.
Los «expertos» que trataron de justificar esta atrocidad sacaron también un manifiesto en el que condenan a quienes amenazan a los defensores de esta «tradición». Bueno, pues yo también condeno las amenazas. Pero lo que desde luego no voy a hacer es sentir la más mínima compasión por ningún «valiente» a quien el toro pudiera llegar a cornear. Primero porque los sádicos no me merecen lástima, y segundo porque el toro solo estaría defendiendo su propia vida.
Asistí un par de veces a una corrida de toros. La primera me impactó por la brutalidad, especialmente del puyazo del picador; la segunda acabé por sentir asco de mi mismo. Ningún espectáculo taurino es más que lo que es: la tortura de un toro hasta la muerte. Importa poco que sea antiguo, tradicional y que esté en nuestro acervo. Un espectáculo taurino es una carnicería por muy de luces que vistan los matarifes.
Pero el Toro de la Vega es más que eso. El Toro de la Vega es el linchamiento de un pobre animal asustado por parte de un pueblo salvaje y sanguinario. Los tordesillanos disfrutan con el sufrimiento de un toro. La muerte a lanzazos es lenta, la agonía terrible. El cuerpo es agujereado en cualquier parte. Las lanzas permanecen clavadas y el toro va perdiendo fuerza entre horribles dolores...¿De verdad no hay nadie en este pueblo indigno que se atreva a alzar la voz contra este bárbaro espectáculo? ¿De verdad Tordesillas, además de llena de torturadores está llena de cobardes que asienten? No me lo puedo creer.
Los «expertos» que trataron de justificar esta atrocidad sacaron también un manifiesto en el que condenan a quienes amenazan a los defensores de esta «tradición». Bueno, pues yo también condeno las amenazas. Pero lo que desde luego no voy a hacer es sentir la más mínima compasión por ningún «valiente» a quien el toro pudiera llegar a cornear. Primero porque los sádicos no me merecen lástima, y segundo porque el toro solo estaría defendiendo su propia vida.
05 septiembre, 2014
Hasta las cejas de mierda... Entonces... Podemos
La Junta de Andalucía se pone a leer con detenimiento expedientes antiguos y, por lo que parece, hay no se cuantas empresas y ayuntamientos que tienen que devolver un total 71 millones que habían percibido incorrectamente de manera directa a través del fondo de los ERE. También, por o que parece, UGT recibió dinero en exceso por algún motivo, y la Junta le reclama alrededor de 5 millones. En resumen, se había repartido dinero de los contribuyentes (el que viene de Europa lo es también) de manera equivocada y ahora hay que devolverlo.
La política de Susana Díaz es demostrar transparencia e intolerancia con la corrupción y eso está bien. Sin embargo algunos nos preguntamos quién fue el responsable de que durante todos estos años atrás se diera dinero de manera tan alegre, además de ilegal, a la vista de los resultados de las revisiones que se están llevando a cabo. Quién. Esa es la clave. El electorado exige nombres y cabezas. Quienes miran al PSOE ya no se conforman con paños calientes.
Lo que puede adivinarse al observar los acontecimientos es que Díaz está utilizando la fuerza del partido en Andalucía como elemento de disuasión para impedir que, desde Ferraz, Pedro Sánchez haga una carnicería en las filas andaluzas. Susana Díaz apoya a Sánchez a cambio de que no se tomen acciones sangrientas en Andalucía. Y esto, que no es más que una forma de chantaje, mantiene al PSOE cimentado en la corrupción en su principal federación. El PSOE andaluz no quiere dejar la vida muelle.
Pedro Sánchez tiene las manos atadas al ser el PSOE una organización arcaica, y no será más que un muñeco decorativo incapaz de meterle mano a los problemas de delincuencia real que tiene en sus filas concentrados en Andalucía. A no ser, claro está, que de verdad tenga el valor actuar y hacer una purga muy significativa que deje claro al electorado que el partido no quiere a gente corrupta, ni que sea cómplice de corrupción, por ejemplo mirando para otro lado. La corrupción y el clientelismo están tan enraizados en el PSOE andaluz que, aún con miles de expulsiones fulminantes, el problema probablemente persistiría.
Con este panorama en el PSOE, especialista en corrupción con fondos públicos; y en el PP, igualmente especialista en corrupción, pero este por el método de la mordida; a los que podrían unirse CiU, y puede que alguno más, especialistas en comisiones por adjudicaciones, no es de extrañar que opciones alternativas como Podemos y Ganemos irrumpan en todas las predicciones de voto en próximas llamadas a las urnas a pesar de la simplicidad de su mensaje, a menudo demagógico y poco creíble, pero que una parte de los electores prefieren a cualquier otro que pudiera venir de formaciones que, en muchos casos, les provocan la nausea.
Podemos ya está en las encuestas como tercera fuerza en Andalucía y como segunda o primera en otras autonomías. A la robótica IU le pasó por encima como una apisonadora. En IU ya darían por buena una coalición con lo que ellos llaman izquierda de nueva factura en un vano intento de mantener su influencia. Y ahora empieza a funcionar la opción de Ganemos, la cual, fuertemente anclada en la sociedad civil, con toda seguridad mandará mensajes que serán escuchados con atención por los electores en las próximas municipales.
Es decir, a Pedro Sánchez le queda hasta final de año para limpiar el PSOE si quiere que los votos no huyan hacia otras alternativas «progresistas». Porque lo del PP está claro, haga lo que haga, siempre habrá unos cuantos millones de «leales patriotas» que le van a dar el voto al señorito aunque este se cague encima de ellos.
La política de Susana Díaz es demostrar transparencia e intolerancia con la corrupción y eso está bien. Sin embargo algunos nos preguntamos quién fue el responsable de que durante todos estos años atrás se diera dinero de manera tan alegre, además de ilegal, a la vista de los resultados de las revisiones que se están llevando a cabo. Quién. Esa es la clave. El electorado exige nombres y cabezas. Quienes miran al PSOE ya no se conforman con paños calientes.
Lo que puede adivinarse al observar los acontecimientos es que Díaz está utilizando la fuerza del partido en Andalucía como elemento de disuasión para impedir que, desde Ferraz, Pedro Sánchez haga una carnicería en las filas andaluzas. Susana Díaz apoya a Sánchez a cambio de que no se tomen acciones sangrientas en Andalucía. Y esto, que no es más que una forma de chantaje, mantiene al PSOE cimentado en la corrupción en su principal federación. El PSOE andaluz no quiere dejar la vida muelle.
Pedro Sánchez tiene las manos atadas al ser el PSOE una organización arcaica, y no será más que un muñeco decorativo incapaz de meterle mano a los problemas de delincuencia real que tiene en sus filas concentrados en Andalucía. A no ser, claro está, que de verdad tenga el valor actuar y hacer una purga muy significativa que deje claro al electorado que el partido no quiere a gente corrupta, ni que sea cómplice de corrupción, por ejemplo mirando para otro lado. La corrupción y el clientelismo están tan enraizados en el PSOE andaluz que, aún con miles de expulsiones fulminantes, el problema probablemente persistiría.
Con este panorama en el PSOE, especialista en corrupción con fondos públicos; y en el PP, igualmente especialista en corrupción, pero este por el método de la mordida; a los que podrían unirse CiU, y puede que alguno más, especialistas en comisiones por adjudicaciones, no es de extrañar que opciones alternativas como Podemos y Ganemos irrumpan en todas las predicciones de voto en próximas llamadas a las urnas a pesar de la simplicidad de su mensaje, a menudo demagógico y poco creíble, pero que una parte de los electores prefieren a cualquier otro que pudiera venir de formaciones que, en muchos casos, les provocan la nausea.
Podemos ya está en las encuestas como tercera fuerza en Andalucía y como segunda o primera en otras autonomías. A la robótica IU le pasó por encima como una apisonadora. En IU ya darían por buena una coalición con lo que ellos llaman izquierda de nueva factura en un vano intento de mantener su influencia. Y ahora empieza a funcionar la opción de Ganemos, la cual, fuertemente anclada en la sociedad civil, con toda seguridad mandará mensajes que serán escuchados con atención por los electores en las próximas municipales.
Es decir, a Pedro Sánchez le queda hasta final de año para limpiar el PSOE si quiere que los votos no huyan hacia otras alternativas «progresistas». Porque lo del PP está claro, haga lo que haga, siempre habrá unos cuantos millones de «leales patriotas» que le van a dar el voto al señorito aunque este se cague encima de ellos.
30 agosto, 2014
Violencia machista: nada cambia
La amplificación que realizan los medios de comunicación del problema de la muerte de mujeres a manos de hombres hace que se tenga la impresión de que cada vez se producen más asesinatos, que este país es cada día más machista, y que la protección a las víctimas es completamente ineficaz. Estos medios no dejan de comportarse como parte interesada al señalar la componente política del asunto. Tampoco pierden la oportunidad de dar voz a asociaciones que acusan, con razón, al ministerio y al ministro (ministra en este caso) responsable de inoperancia, y a jueces y policía de inacción o laxitud ante un problema tan enorme; aunque no sea nada más que por sensacionalismo.
Pero si uno no se deja impresionar por el ruido, y echa mano de los datos, la cosa cambia. Los datos, siempre los datos, son tozudos, y la conclusión a la que se llega al primer vistazo es que, desde 1999 hasta ahora, las cosas no se han modificado, ni a mejor ni a peor. Todo sigue igual a pesar de haber creado, en todo este tiempo, un sinnúmero de instituciones nacionales, autonómicas, provinciales y locales con un montón de dinero disponible para ocuparse del problema, y con otro montón de cargos políticos, de técnicos y administrativos de todo tipo para gestionarlas. Toda una parafernalia montada alrededor de la violencia machista para que todo siga exactamente igual. Estos son los datos oficiales del Instituto de la Mujer:
Año 14 13 12 11 10 09 08 07 06 05 04 03 02 01 00 99
(5/08)
TOTAL 34 54 52 61 73 56 76 71 69 57 72 71 54 50 63 54
Lo que nos dicen es que la media anual de muertes en estos 15 años es de 62 mujeres; también que hay oscilaciones considerables; y también que no hay ninguna tendencia consolidada, ni a aumentar ni a disminuir, de estas cifras.
Si hubiera que hacer algún análisis, aunque cogido con pinzas, podríamos hablar de que hay tres periodos:
Es bien conocido que el gobierno de Zapatero hizo un mayor esfuerzo contra la violencia machista, al menos así lo parecía con la creación de un ministerio de Igualdad y unas cuantas acciones más que parece evidente que no dieron resultado. También es bien conocida la actitud pasota del ministerio actual de Ana Mato a este respecto. Para la ministra, al menos eso dicen, la mujer donde debe estar en en casa en «sus labores» y, además, debe ser sumisa, como manda la Iglesia. Parece contradictorio, pero, con los datos en la mano, las cosas van mejor en el último periodo, a pesar del repunte brutal de estos últimos meses. Toda una paradoja.
Lo que se desprende de todo esto es que la violencia machista y el asesinato de mujeres poco tiene que ver con la acción política y con el dinero que se destine a ello. O eso, o que lo que se hace es completamente desatinado y que los fondos que se destinan son malgastados. Es lamentable, pero los números parecen hablar de esa manera. Tenemos una violencia machista endémica atrincherada en la sociedad y ningún gobierno de los que tuvimos, ni con todo el dinero del mundo, fue capaz de eliminarla; ni siquiera de hacerla decrecer significativamente.
El asunto es de una gravedad extrema. La violencia contra las mujeres es execrable y, en mi opinión, solo se reduciría de dos formas: con cultura y formación, para el futuro, y con contundencia legal, hasta límites extremos, para evitar males mayores, en el presente.
Las mujeres maltratadas tienen que ser obligatoriamente protegidas. Es mejor emplear el dinero en esto que en jornadas de reflexión y en instituciones vacías que no sirven para nada. Planes de protección, policía de protección, pisos, medios de todo tipo que impidan que los maltratadores puedan acercarse a ellas. Lo demás, a la vista de los datos, sobra, no es más que un medio de vida para unos cuantos cargos políticos. Los tiempos no están para bromas, y menos cuando hay muertes.
Y quienes maltratan a las mujeres, y son condenados por ello, han de ser señalados, aunque signifique privarlos de sus derechos civiles. Han de ser sometidos al escarnio público, ser conocidos, y reconocibles, para que todos el mundo sepa quiénes son y a qué atenerse. De este modo, es posible que quien tenga la tentación de sentirse un macho dominante con su hembra, se lo piense mejor al saber que hay una sociedad más poderosa y más dominante que él que le va a señalar y a rechazar de por vida. A ver si nos dejamos de una vez por todas de paños calientes, que esto es una cosa demasiado seria como para jugar a la política y al electoralismo con ella.
Pero si uno no se deja impresionar por el ruido, y echa mano de los datos, la cosa cambia. Los datos, siempre los datos, son tozudos, y la conclusión a la que se llega al primer vistazo es que, desde 1999 hasta ahora, las cosas no se han modificado, ni a mejor ni a peor. Todo sigue igual a pesar de haber creado, en todo este tiempo, un sinnúmero de instituciones nacionales, autonómicas, provinciales y locales con un montón de dinero disponible para ocuparse del problema, y con otro montón de cargos políticos, de técnicos y administrativos de todo tipo para gestionarlas. Toda una parafernalia montada alrededor de la violencia machista para que todo siga exactamente igual. Estos son los datos oficiales del Instituto de la Mujer:
Año 14 13 12 11 10 09 08 07 06 05 04 03 02 01 00 99
(5/08)
TOTAL 34 54 52 61 73 56 76 71 69 57 72 71 54 50 63 54
Lo que nos dicen es que la media anual de muertes en estos 15 años es de 62 mujeres; también que hay oscilaciones considerables; y también que no hay ninguna tendencia consolidada, ni a aumentar ni a disminuir, de estas cifras.
Si hubiera que hacer algún análisis, aunque cogido con pinzas, podríamos hablar de que hay tres periodos:
- de 1999 a 2002 (media de 54 asesinatos / año)
- de 2003 a 2010 (media de 68 asesinatos / año)
- de 2011 a 2014 (media de 56 asesinatos / año, sin incluir 2014, que está incompleto)
Es bien conocido que el gobierno de Zapatero hizo un mayor esfuerzo contra la violencia machista, al menos así lo parecía con la creación de un ministerio de Igualdad y unas cuantas acciones más que parece evidente que no dieron resultado. También es bien conocida la actitud pasota del ministerio actual de Ana Mato a este respecto. Para la ministra, al menos eso dicen, la mujer donde debe estar en en casa en «sus labores» y, además, debe ser sumisa, como manda la Iglesia. Parece contradictorio, pero, con los datos en la mano, las cosas van mejor en el último periodo, a pesar del repunte brutal de estos últimos meses. Toda una paradoja.
Lo que se desprende de todo esto es que la violencia machista y el asesinato de mujeres poco tiene que ver con la acción política y con el dinero que se destine a ello. O eso, o que lo que se hace es completamente desatinado y que los fondos que se destinan son malgastados. Es lamentable, pero los números parecen hablar de esa manera. Tenemos una violencia machista endémica atrincherada en la sociedad y ningún gobierno de los que tuvimos, ni con todo el dinero del mundo, fue capaz de eliminarla; ni siquiera de hacerla decrecer significativamente.
El asunto es de una gravedad extrema. La violencia contra las mujeres es execrable y, en mi opinión, solo se reduciría de dos formas: con cultura y formación, para el futuro, y con contundencia legal, hasta límites extremos, para evitar males mayores, en el presente.
Las mujeres maltratadas tienen que ser obligatoriamente protegidas. Es mejor emplear el dinero en esto que en jornadas de reflexión y en instituciones vacías que no sirven para nada. Planes de protección, policía de protección, pisos, medios de todo tipo que impidan que los maltratadores puedan acercarse a ellas. Lo demás, a la vista de los datos, sobra, no es más que un medio de vida para unos cuantos cargos políticos. Los tiempos no están para bromas, y menos cuando hay muertes.
Y quienes maltratan a las mujeres, y son condenados por ello, han de ser señalados, aunque signifique privarlos de sus derechos civiles. Han de ser sometidos al escarnio público, ser conocidos, y reconocibles, para que todos el mundo sepa quiénes son y a qué atenerse. De este modo, es posible que quien tenga la tentación de sentirse un macho dominante con su hembra, se lo piense mejor al saber que hay una sociedad más poderosa y más dominante que él que le va a señalar y a rechazar de por vida. A ver si nos dejamos de una vez por todas de paños calientes, que esto es una cosa demasiado seria como para jugar a la política y al electoralismo con ella.
24 agosto, 2014
La gestión del descontento
Cuando en un sistema político no se introducen modificaciones, pequeñas, o grandes, para adaptarse a la realidad social cambiante, se produce el fenómeno del descontento. El modelo no es capaz de satisfacer las necesidades de la parte mayoritaria de la sociedad, a veces ni las más básicas. Los ciudadanos son tenidos por meros proveedores de votos para legitimar la subsistencia de una «clase» que, en lugar de ser representativa, se convirtió, precisamente por la ausencia de estos cambios, en una clase extractiva y parasitaria.
Los ciudadanos no son respetados como electores. Los ciudadanos son tratados como masa amorfa por unos partidos tradicionales cada día más alejados de la sociedad que los mantiene. Desde el momento en que en España aparece la democracia, después del periodo de Franco, merced a pactos subterráneos, la estructura de poder se orienta a la prevalencia de dos partidos nacionales y dos partidos nacionalistas en las comunidades «históricas» (los comunistas quedaban excluidos y los fascistas camuflados en lo que hoy es el PP). Estos grupos, admitidos ya en el aparato de poder, manejan los hilos de un sistema enclaustrado por una Ley Electoral encorsetada y una Constitución de bellas palabras, pero que no se cumple (nótese la posición de la Iglesia en un estado teóricamente aconfesional), y a la que solo se invoca cuando conviene (ilegalidad de la «consulta» catalana).
Los partidos tradicionales están cada día menos legitimados. Un ejemplo lo tenemos en las últimas elecciones al Parlamento Más de la mitad del electorado se quedó en su casa. ¿Por qué? Sencillo. Los electores, los ciudadanos, están descontentos. Y eso quiere decir que en la abstención hay un caladero de votos enorme donde pescar y que, quien sepa gestionarlo, obtendrá unos resultados muy superiores a los que tendría si tirara sus redes entre los que, aunque puedan estar descontentos, participan. Y aquí, en la abstención, difícilmente pueden faenar unos partidos anticuados, con propuestas conocidas, con promesas casi nunca cumplidas, cargados de ideologías, en muchos casos dañinas socialmente (ultracatólicos, Gallardón y compañía), y cuyo gancho electoral más habitual es tratar de mostrar y magnificar lo mal que lo hace el oponente.
De no cambiar su manera de entender la política; de no hacer propuestas atractivas de cambio real de las leyes principales (Electoral y Constitución); de no abrirse seriamente a la sociedad y eliminar de su interior todo atisbo de corrupción con expulsiones y purgas generosas para que el pueblo sacie su sed de sangre en este aspecto, de no hacerlo así, difícilmente obtendrán PP y PSOE resultados que les permitan gobernar con suficiencia.
La aparición de partidos como Podemos y sobre todo, la de un no partido, Ganemos, puede dar un giro copernicano al universo político español. Podemos pescó en la abstención y en quienes se sentían estafados por el PP y el PSOE. Pero Ganemos va un paso más allá, y ese es el que va a tener serias consecuencias. Ganemos es un grupo de gente cuyo como principal objetivo es que la Sociedad Civil tome de nuevo el control, habida cuenta de la incapacidad de los partidos políticos para llevar un rumbo racional. Ganemos, y Podemos tal vez, quieren gestionar el descontento. Se dirigen a quienes no votan y a quienes, haciéndolo, sienten que no tienen opción alguna.
Las próximas elecciones municipales van a ser un test. Los intentos, especialmente del PP, de desactivar estos movimientos mediante la vieja estrategia de la difamación no parece que vayan a dar resultado. Es probable que acusar a Podemos de «bolivariano» (menuda gilipollez) produzca algún efecto. Pero a Ganemos no van a tener modo de meterle mano, pues sus raíces están hundidas en la Sociedad Civil. Así que, lo dicho. Las municipales van a estar entretenidas.
Los ciudadanos no son respetados como electores. Los ciudadanos son tratados como masa amorfa por unos partidos tradicionales cada día más alejados de la sociedad que los mantiene. Desde el momento en que en España aparece la democracia, después del periodo de Franco, merced a pactos subterráneos, la estructura de poder se orienta a la prevalencia de dos partidos nacionales y dos partidos nacionalistas en las comunidades «históricas» (los comunistas quedaban excluidos y los fascistas camuflados en lo que hoy es el PP). Estos grupos, admitidos ya en el aparato de poder, manejan los hilos de un sistema enclaustrado por una Ley Electoral encorsetada y una Constitución de bellas palabras, pero que no se cumple (nótese la posición de la Iglesia en un estado teóricamente aconfesional), y a la que solo se invoca cuando conviene (ilegalidad de la «consulta» catalana).
Los partidos tradicionales están cada día menos legitimados. Un ejemplo lo tenemos en las últimas elecciones al Parlamento Más de la mitad del electorado se quedó en su casa. ¿Por qué? Sencillo. Los electores, los ciudadanos, están descontentos. Y eso quiere decir que en la abstención hay un caladero de votos enorme donde pescar y que, quien sepa gestionarlo, obtendrá unos resultados muy superiores a los que tendría si tirara sus redes entre los que, aunque puedan estar descontentos, participan. Y aquí, en la abstención, difícilmente pueden faenar unos partidos anticuados, con propuestas conocidas, con promesas casi nunca cumplidas, cargados de ideologías, en muchos casos dañinas socialmente (ultracatólicos, Gallardón y compañía), y cuyo gancho electoral más habitual es tratar de mostrar y magnificar lo mal que lo hace el oponente.
De no cambiar su manera de entender la política; de no hacer propuestas atractivas de cambio real de las leyes principales (Electoral y Constitución); de no abrirse seriamente a la sociedad y eliminar de su interior todo atisbo de corrupción con expulsiones y purgas generosas para que el pueblo sacie su sed de sangre en este aspecto, de no hacerlo así, difícilmente obtendrán PP y PSOE resultados que les permitan gobernar con suficiencia.
La aparición de partidos como Podemos y sobre todo, la de un no partido, Ganemos, puede dar un giro copernicano al universo político español. Podemos pescó en la abstención y en quienes se sentían estafados por el PP y el PSOE. Pero Ganemos va un paso más allá, y ese es el que va a tener serias consecuencias. Ganemos es un grupo de gente cuyo como principal objetivo es que la Sociedad Civil tome de nuevo el control, habida cuenta de la incapacidad de los partidos políticos para llevar un rumbo racional. Ganemos, y Podemos tal vez, quieren gestionar el descontento. Se dirigen a quienes no votan y a quienes, haciéndolo, sienten que no tienen opción alguna.
Las próximas elecciones municipales van a ser un test. Los intentos, especialmente del PP, de desactivar estos movimientos mediante la vieja estrategia de la difamación no parece que vayan a dar resultado. Es probable que acusar a Podemos de «bolivariano» (menuda gilipollez) produzca algún efecto. Pero a Ganemos no van a tener modo de meterle mano, pues sus raíces están hundidas en la Sociedad Civil. Así que, lo dicho. Las municipales van a estar entretenidas.
22 agosto, 2014
Reforma electoral para las municipales
Por qué tanta prisa. Los ciudadanos normales tenemos sospechas. Los ciudadanos normales, cuando un partido político nos dice que va a impulsar algo que nos «beneficia» nos ponemos de inmediato a la defensiva. Y es que ya estamos escaldados. Estamos seguros de que no nos va a beneficiar. Sabemos positivamente que un cambio en una ley para que todo sea más democrático, traerá consigo una pérdida de libertad, o de capacidad de lo que sea para el electorado. Y que solo va a ser bueno para sus fines.
Claro que esto no debería ser así; que los partidos deberían ser la fuerza impulsora que hiciera que la sociedad fuese cada día un poco mejor, un poco más justa y un poco más solidaria. Pero la experiencia nos dice que ellos actúan motivados exclusivamente por su propio beneficio: obtener o mantener el poder. No importa cómo. Engañar, subvertir, acusar, falsear, destruir... Cualquier cosa vale con tal de mantener el poder.
Nuestra ley electoral es mala o muy mala. Eso es evidente. Es una ley que favorece la mediocridad. Basta echar una ojeada a la mayor parte de los diputados y senadores. La ley electoral debe ser cambiada. El sistema de listas es bochornoso. En una lista puede ir desde un imputado hasta un amigo que necesite trabajo, o cualquiera que necesite ser aforado. Vamos, que es una vergüenza. Para el parlamento nacional o autonómico el único sistema posible es la elección directa a una o dos vueltas, como tienen los países que de verdad son una democracia. Lo demás es todo un apaño.
Sin embargo, en el caso de las municipales, lo que se vota es a un equipo de gobierno. Luego un sistema de listas, de equipos, es razonable. También es razonable un sistema de doble vuelta estilo francés para no fragmentar demasiado los gobiernos de los ayuntamientos y evitar que se produzcan pactos interesados. Pero en este momento, este menda no se cree nada que venga del PP con el sello de beneficioso. ¿Por qué ahora y no antes? ¿Por qué a unos meses de las elecciones? ¿De qué tienen miedo? Por qué nos toman por imbéciles.
Dejemos pasar unos días, leamos la letra pequeña de la propuesta y lo sabremos. Pero, con toda seguridad, hay gato encerrado. Y de beneficio para los ciudadanos, nada. Así que, virgencita, virgencita, que me quede como estoy.
Claro que esto no debería ser así; que los partidos deberían ser la fuerza impulsora que hiciera que la sociedad fuese cada día un poco mejor, un poco más justa y un poco más solidaria. Pero la experiencia nos dice que ellos actúan motivados exclusivamente por su propio beneficio: obtener o mantener el poder. No importa cómo. Engañar, subvertir, acusar, falsear, destruir... Cualquier cosa vale con tal de mantener el poder.
Nuestra ley electoral es mala o muy mala. Eso es evidente. Es una ley que favorece la mediocridad. Basta echar una ojeada a la mayor parte de los diputados y senadores. La ley electoral debe ser cambiada. El sistema de listas es bochornoso. En una lista puede ir desde un imputado hasta un amigo que necesite trabajo, o cualquiera que necesite ser aforado. Vamos, que es una vergüenza. Para el parlamento nacional o autonómico el único sistema posible es la elección directa a una o dos vueltas, como tienen los países que de verdad son una democracia. Lo demás es todo un apaño.
Sin embargo, en el caso de las municipales, lo que se vota es a un equipo de gobierno. Luego un sistema de listas, de equipos, es razonable. También es razonable un sistema de doble vuelta estilo francés para no fragmentar demasiado los gobiernos de los ayuntamientos y evitar que se produzcan pactos interesados. Pero en este momento, este menda no se cree nada que venga del PP con el sello de beneficioso. ¿Por qué ahora y no antes? ¿Por qué a unos meses de las elecciones? ¿De qué tienen miedo? Por qué nos toman por imbéciles.
Dejemos pasar unos días, leamos la letra pequeña de la propuesta y lo sabremos. Pero, con toda seguridad, hay gato encerrado. Y de beneficio para los ciudadanos, nada. Así que, virgencita, virgencita, que me quede como estoy.
10 agosto, 2014
Ébola en expansión
El virus del ébola ataca de nuevo. Esta vez, además parece que el brote es serio, hasta el punto de desencadenar la alarma de la OMS, que decretó el estado de emergencia de salud pública internacional. El virus se expande ya tan rápido que los medios de control para impedirlo son prácticamente inoperantes. Esto quiere decir que, aunque nadie se atreva a escribirlo, que las probabilidades de que el brote de el salto al «mundo civilizado» son más altas cada día que pasa.
Se sabe que el reservorio natural de este filovirus es un murciélago comedor de fruta. Pero de los murciélagos pasa a otros animales: monos, antílopes y, lo más importante, a cerdos. Y los humanos comemos de todo. La infección se produce por el consumo de carne cruda de animales infectados, pero no solo de este modo. La manipulación de cadáveres de estos animales, o el proceso de sacrificio y despiece, pueden infectar fácilmente a quienes las realizan y, estos, a su vez contagiar a las personas de su entorno.
Se dice en todas partes que el contagio no es fácil, que no se transmite por el aire, como la gripe, que se necesita un contacto más íntimo con el enfermo y que son los fluidos corporales de este los que hacen de vector del germen. Sin embargo la gente se saluda, se besa, se abraza, se aparea y se toca, o sea, intercambia fluidos, por lo que la expansión es imparable. Solo es cuestión de tiempo que alguien llegue infectado en algún vuelo procedente de un país con la epidemia activa. Es tontería controlarle la temperatura a la gente. Alguien perfectamente normal y sin síntoma alguno, puede estar incubando la enfermedad. El periodo de incubación puede ser muy corto, o llegar a tres semanas, por lo que un infectado puede infiltrarse en cualquier país en cualquier momento.
La cuestión es que el Ébola, como el SIDA, en su momento, inicia su camino en el inframundo, en África y, con toda seguridad llegará a todas partes. La miseria tiene la culpa de que la incultura y el hambre obliguen a la población a vivir de un modo que facilite el salto hasta las personas de estas infecciones, que en condiciones normales solo afectan a animales. Y siempre es en África, ese continente que, quién sabe por qué, interesa mantener en estado de pobreza extrema.
Bien, este es el precio. Ellos, los ultrapobres, pagan primero las consecuencias y las sufren en hospitales sin medios gestionados por nuestra caridad. Los muertos ya superan el millar. Pero, al final, la epidemia romperá las barreras y causará un problema de salud a nivel mundial. Y si no es de esta será de la siguiente. Porque esto de los contagios es una simple cuestión estadística: cuanta más gente haya infectada, mayores son las posibilidades de transmitir el microorganismo. Así que o nos tomamos en serio lo de respetar y desarrollar a toda África y dejar de una vez de atacar la dignidad de sus habitantes, o las cosas solo irán a peor.
Se sabe que el reservorio natural de este filovirus es un murciélago comedor de fruta. Pero de los murciélagos pasa a otros animales: monos, antílopes y, lo más importante, a cerdos. Y los humanos comemos de todo. La infección se produce por el consumo de carne cruda de animales infectados, pero no solo de este modo. La manipulación de cadáveres de estos animales, o el proceso de sacrificio y despiece, pueden infectar fácilmente a quienes las realizan y, estos, a su vez contagiar a las personas de su entorno.
Se dice en todas partes que el contagio no es fácil, que no se transmite por el aire, como la gripe, que se necesita un contacto más íntimo con el enfermo y que son los fluidos corporales de este los que hacen de vector del germen. Sin embargo la gente se saluda, se besa, se abraza, se aparea y se toca, o sea, intercambia fluidos, por lo que la expansión es imparable. Solo es cuestión de tiempo que alguien llegue infectado en algún vuelo procedente de un país con la epidemia activa. Es tontería controlarle la temperatura a la gente. Alguien perfectamente normal y sin síntoma alguno, puede estar incubando la enfermedad. El periodo de incubación puede ser muy corto, o llegar a tres semanas, por lo que un infectado puede infiltrarse en cualquier país en cualquier momento.
La cuestión es que el Ébola, como el SIDA, en su momento, inicia su camino en el inframundo, en África y, con toda seguridad llegará a todas partes. La miseria tiene la culpa de que la incultura y el hambre obliguen a la población a vivir de un modo que facilite el salto hasta las personas de estas infecciones, que en condiciones normales solo afectan a animales. Y siempre es en África, ese continente que, quién sabe por qué, interesa mantener en estado de pobreza extrema.
Bien, este es el precio. Ellos, los ultrapobres, pagan primero las consecuencias y las sufren en hospitales sin medios gestionados por nuestra caridad. Los muertos ya superan el millar. Pero, al final, la epidemia romperá las barreras y causará un problema de salud a nivel mundial. Y si no es de esta será de la siguiente. Porque esto de los contagios es una simple cuestión estadística: cuanta más gente haya infectada, mayores son las posibilidades de transmitir el microorganismo. Así que o nos tomamos en serio lo de respetar y desarrollar a toda África y dejar de una vez de atacar la dignidad de sus habitantes, o las cosas solo irán a peor.
30 julio, 2014
Un esperpento
Eso es, para nuestra desgracia, este país de países: grotesco, desatinado, de mala traza, birrioso, disparatado, contrahecho... Un esperpento. Cabrían mil adjetivos más, y ninguno positivo, para expresar lo que puede sentir un ciudadano normal, común y silvestre, cuando echa un vistazo general a lo que han hecho con esta nación de naciones un cuerpo de dirigentes sin mayor sentido común. Tal parecería que la sociedad civil se quedó sin valores o sin referentes, si no fuera porque todos sabemos que las élites en general en España, y sus naciones interiores, están, no ya a ras de suelo, sino en el subsuelo. Y la población, dividida por fronteras internas, huérfana de referentes de los que tomar ejemplo. Me refiero, claro está, a las élites políticas o colindantes con la política. A las élites que con sus actos determinan lo que es, y lo que no es una sociedad.
De manera sarcástica empleo el término país de países o nación de naciones. Personalmente los sentimientos nacionalistas me parecen una chorrada absoluta y más bien los escribiría con Z que con C. Pero es que, si uno se refiere solo a España cuando habla del país, no es moderno. Claro que siento aprecio por mi tierra, mi cultura y mis costumbres, y, además, mucho. Pero de ahí a hacerlas bandera y creerme una singularidad va un trecho enorme, por eso lo de la Z. Las «nazionalidades» son la primera cosa esperpéntica. Otro asunto sería un federalismo cuyo objetivo fuera facilitar la vida de la gente y hacer política de cercanía (modelo alemán). Aunque, tampoco pasaría nada con una buena distribución administrativa desde un estado central (modelo francés). Así que, se me perdonará si me produce risa, cuando visito el País Vasco, o Cataluña, y veo los esfuerzos y circunloquios que hace la gente para no decir España cuando hablan. Y cuando se les escapa, se ponen hasta colorados.
Sea el estado central, autonómico o federal el problema de las élites dirigentes es serio. Me explico. Un «president», Pujol, ejemplo para muchos españoles, catalanes y no, para mi incluso, de sensatez y equilibrio a la hora de hacer política, resulta ser un chorizo evasor de impuestos y cabeza de una familia de mafiosos que defraudan al fisco y que están cargados de millones situados en paraísos fiscales y obtenidos quién sabe cómo... Un Presidente de Gobierno que se esconde detrás de su cargo para no hacer frente a los cargos que pudieran imputársele por consentir las mordidas y la corrupción generalizada en su propio partido. Se cargó a un juez (Garzón) por investigar sobre el asunto, pero Rajoy es sabedor de que a la larga tendrá que explicarse. Es serio esto, ¿no?
Más cosas... El fulano este de Gowex, Jenaro, creo que se llama. Era puesto como un empresario ejemplar, modelo de emprendedor; y todo dirigente que se preciara se sacaba una foto con él (Rajoy, Botella, Soria, el Rey...) y resulta que no era más que un estafador. Más... El exministro Matas, un delincuente que hubo que llevarlo a la cárcel casi a patadas, menos mal que no lo indultaron. Fabra, el de las gafas de sol de Castellón, otro producto de la cabaña ganadera nacional, un tipo con chulería, pero que ahora pide el indulto a través de sus amiguitos del alma. Cuando la trena planea sobre uno, se le aflojan las piernas, claro. Pero eran sus huevos los que hacían un aeropuerto en Castellón, o los de Matas mientras reinaba en Baleares. Rajoy, por cierto, siempre acertado él, los ponía a los dos como ejemplo de honradez. Valiente líder político, que no sabe por quién se moja.
Sigo... ¿Alguien se puede imaginar a un sindicato metiendo la mano en la caja de la formación de trabajadores? Pues en España sí. En España se emplearon cantidades astronómicas de dinero para la formación de la mano de obra y de los parados y seguimos teniendo una masa laboral sin formación. Lastimoso. Pues también va a costar meter presos a estos mentecatos. Lo mismo que a los valencianos del PP que se lucraron con lo de la visita del Papa, que llevaron la fórmula uno a la comunidad ejemplo, según Rajoy, de lo que debía ser España... La madre que los parió. Si llegamos a ser todos así estamos en la diáspora pidiendo limosna por todo el planeta.
Pues todo esto lo hacen nuestras élites. Las élites son quienes determinan lo que es y o que se percibe de un país. Las élites marcan la pauta. La pauta chusquera, en nuestro caso. La pauta de una sociedad que nombra doctor honoris causa a Mario Conde; expone el cadáver de Lola Flores al pueblo de Madrid, para que le presente sus respetos; y deja enterrarse a Severo Ochoa, premio Nobel de medicina y fisiología, en Luarca, Asturias, rodeado de unos pocos familiares y amigos. Qué curioso, ¿no? A mi me da la sensación de habitar en un plató de Telecinco.
Tal vez algún día, a la vista de sus logros, los dirigentes cambien el paso y empiecen a hacer lo correcto, en lugar de lo que pueda gustar a la chusma, y, así, este país deja de ser un esperpento... Sí, tal vez algún día. Pero soy muy pesimista.
De manera sarcástica empleo el término país de países o nación de naciones. Personalmente los sentimientos nacionalistas me parecen una chorrada absoluta y más bien los escribiría con Z que con C. Pero es que, si uno se refiere solo a España cuando habla del país, no es moderno. Claro que siento aprecio por mi tierra, mi cultura y mis costumbres, y, además, mucho. Pero de ahí a hacerlas bandera y creerme una singularidad va un trecho enorme, por eso lo de la Z. Las «nazionalidades» son la primera cosa esperpéntica. Otro asunto sería un federalismo cuyo objetivo fuera facilitar la vida de la gente y hacer política de cercanía (modelo alemán). Aunque, tampoco pasaría nada con una buena distribución administrativa desde un estado central (modelo francés). Así que, se me perdonará si me produce risa, cuando visito el País Vasco, o Cataluña, y veo los esfuerzos y circunloquios que hace la gente para no decir España cuando hablan. Y cuando se les escapa, se ponen hasta colorados.
Sea el estado central, autonómico o federal el problema de las élites dirigentes es serio. Me explico. Un «president», Pujol, ejemplo para muchos españoles, catalanes y no, para mi incluso, de sensatez y equilibrio a la hora de hacer política, resulta ser un chorizo evasor de impuestos y cabeza de una familia de mafiosos que defraudan al fisco y que están cargados de millones situados en paraísos fiscales y obtenidos quién sabe cómo... Un Presidente de Gobierno que se esconde detrás de su cargo para no hacer frente a los cargos que pudieran imputársele por consentir las mordidas y la corrupción generalizada en su propio partido. Se cargó a un juez (Garzón) por investigar sobre el asunto, pero Rajoy es sabedor de que a la larga tendrá que explicarse. Es serio esto, ¿no?
Más cosas... El fulano este de Gowex, Jenaro, creo que se llama. Era puesto como un empresario ejemplar, modelo de emprendedor; y todo dirigente que se preciara se sacaba una foto con él (Rajoy, Botella, Soria, el Rey...) y resulta que no era más que un estafador. Más... El exministro Matas, un delincuente que hubo que llevarlo a la cárcel casi a patadas, menos mal que no lo indultaron. Fabra, el de las gafas de sol de Castellón, otro producto de la cabaña ganadera nacional, un tipo con chulería, pero que ahora pide el indulto a través de sus amiguitos del alma. Cuando la trena planea sobre uno, se le aflojan las piernas, claro. Pero eran sus huevos los que hacían un aeropuerto en Castellón, o los de Matas mientras reinaba en Baleares. Rajoy, por cierto, siempre acertado él, los ponía a los dos como ejemplo de honradez. Valiente líder político, que no sabe por quién se moja.
Sigo... ¿Alguien se puede imaginar a un sindicato metiendo la mano en la caja de la formación de trabajadores? Pues en España sí. En España se emplearon cantidades astronómicas de dinero para la formación de la mano de obra y de los parados y seguimos teniendo una masa laboral sin formación. Lastimoso. Pues también va a costar meter presos a estos mentecatos. Lo mismo que a los valencianos del PP que se lucraron con lo de la visita del Papa, que llevaron la fórmula uno a la comunidad ejemplo, según Rajoy, de lo que debía ser España... La madre que los parió. Si llegamos a ser todos así estamos en la diáspora pidiendo limosna por todo el planeta.
Pues todo esto lo hacen nuestras élites. Las élites son quienes determinan lo que es y o que se percibe de un país. Las élites marcan la pauta. La pauta chusquera, en nuestro caso. La pauta de una sociedad que nombra doctor honoris causa a Mario Conde; expone el cadáver de Lola Flores al pueblo de Madrid, para que le presente sus respetos; y deja enterrarse a Severo Ochoa, premio Nobel de medicina y fisiología, en Luarca, Asturias, rodeado de unos pocos familiares y amigos. Qué curioso, ¿no? A mi me da la sensación de habitar en un plató de Telecinco.
Tal vez algún día, a la vista de sus logros, los dirigentes cambien el paso y empiecen a hacer lo correcto, en lugar de lo que pueda gustar a la chusma, y, así, este país deja de ser un esperpento... Sí, tal vez algún día. Pero soy muy pesimista.
27 julio, 2014
Mil muertos en Gaza
He estado esperando antes de escribir sobre el conflicto, ya casi eterno, de Oriente Próximo. Me dije a mi mismo: «a ver cuantos muertos les cuestan a los palestinos los tres israelíes secuestrados y ejecutados ». Pensé en aquello de ciento por uno, pero no, me equivoqué, la cosa va camino de ser diez veces mayor. Y no va a pasar nada. Le darán a algún otro mequetrefe un premio nobel de la paz por sus esfuerzos reconciliadores y al poco tiempo todo empieza de nuevo. El conflicto árabe israelí sencillamente no tiene solución.
Si ahora mismo se realizara el milagro de la paz, serían necesarias varias generaciones para olvidar los muertos de uno y otro lado, cientos de veces más de uno que de otro, pero muertos al fin y al cabo, que serán magnificados y hechos mártires por ambos bandos. La reconciliación en un caso como este es imposible. Y los milagros, como puede verse, tampoco existen; ni siquiera para dos sociedades de tan alta religiosidad y que afirman ser ni más ni menos que los elegidos y demás monsergas. Lo que prueba también que si a un conflicto territorial le introduces la variable religión, la cosa se vuelve todavía mucho peor.
Además de todo lo anterior está la comunidad internacional, que la caga (con perdón) estrepitosamente en la gestión de un conflicto creado por ella misma al partir palestina en dos en los años cuarenta del pasado siglo. Palestina se dividió y a unos cuantos judíos se les dio la propiedad de lo que ellos tenían como la tierra prometida (manda huevos), y se expulsó a los árabes de sus espacios ancestrales. Claro, a ver quién evita un conflicto tras tal monumental cagada. Y eso que dicen que en aquellos años había políticos inteligentes. Aquí se lucieron.
El fanatismo de las clases dominantes judías es comparable al de las árabes. Hamás, por un lado y el ejército israelí, por otro no son más que meros instrumentos para infligir el mayor daño posible al enemigo. Si ambos pudieran, exterminarían al oponente, así de sencillo. Las clases dominantes trasladaron el conflicto al pueblo, generaron odio y radicalizaron las cosas de tal manera que es difícil encontrar aun judío que no justifique a todos y cada uno de los muertos entre los árabes, como lo es encontrar un árabe que no celebre la ejecución de un soldado enemigo o el éxito en el blanco de un cohete o de un hombre bomba que se haya llevado por delante a cuantos más mejor.
La cosa se convirtió en un problema de pueblos, pero no es más que un problema de clases dominantes. Clases interesadas en que la guerra perdure para siempre porque algo sacan de ella, no sé muy bien el qué, pero algo bueno, desde luego. Sin embargo el pueblo, a poco que le dejes tranquilo, lo que quiere es vivir en paz, criar a sus hijos y tener una juventud provechosa y una vejez tranquila. En esto son iguales israelíes y palestinos; por eso las épocas de paz no pueden durar demasiado. En esta ocasión fueron los palestinos quienes abrieron la caja de Pandora ejecutando a tres jóvenes. A Hamás le interesa que haya muchos muertos, cuantos más mejor, así se justifica su acción armada, y a los ultraderechistas judíos lo mismo: cuantos más muertos mejor.
Y si alguien tiene el botón para parar la masacre es alguien mecánico o tarado de mente a quien la muerte de cientos niños le importa un rábano. Pero es lo que hay.
Si ahora mismo se realizara el milagro de la paz, serían necesarias varias generaciones para olvidar los muertos de uno y otro lado, cientos de veces más de uno que de otro, pero muertos al fin y al cabo, que serán magnificados y hechos mártires por ambos bandos. La reconciliación en un caso como este es imposible. Y los milagros, como puede verse, tampoco existen; ni siquiera para dos sociedades de tan alta religiosidad y que afirman ser ni más ni menos que los elegidos y demás monsergas. Lo que prueba también que si a un conflicto territorial le introduces la variable religión, la cosa se vuelve todavía mucho peor.
Además de todo lo anterior está la comunidad internacional, que la caga (con perdón) estrepitosamente en la gestión de un conflicto creado por ella misma al partir palestina en dos en los años cuarenta del pasado siglo. Palestina se dividió y a unos cuantos judíos se les dio la propiedad de lo que ellos tenían como la tierra prometida (manda huevos), y se expulsó a los árabes de sus espacios ancestrales. Claro, a ver quién evita un conflicto tras tal monumental cagada. Y eso que dicen que en aquellos años había políticos inteligentes. Aquí se lucieron.
El fanatismo de las clases dominantes judías es comparable al de las árabes. Hamás, por un lado y el ejército israelí, por otro no son más que meros instrumentos para infligir el mayor daño posible al enemigo. Si ambos pudieran, exterminarían al oponente, así de sencillo. Las clases dominantes trasladaron el conflicto al pueblo, generaron odio y radicalizaron las cosas de tal manera que es difícil encontrar aun judío que no justifique a todos y cada uno de los muertos entre los árabes, como lo es encontrar un árabe que no celebre la ejecución de un soldado enemigo o el éxito en el blanco de un cohete o de un hombre bomba que se haya llevado por delante a cuantos más mejor.
La cosa se convirtió en un problema de pueblos, pero no es más que un problema de clases dominantes. Clases interesadas en que la guerra perdure para siempre porque algo sacan de ella, no sé muy bien el qué, pero algo bueno, desde luego. Sin embargo el pueblo, a poco que le dejes tranquilo, lo que quiere es vivir en paz, criar a sus hijos y tener una juventud provechosa y una vejez tranquila. En esto son iguales israelíes y palestinos; por eso las épocas de paz no pueden durar demasiado. En esta ocasión fueron los palestinos quienes abrieron la caja de Pandora ejecutando a tres jóvenes. A Hamás le interesa que haya muchos muertos, cuantos más mejor, así se justifica su acción armada, y a los ultraderechistas judíos lo mismo: cuantos más muertos mejor.
Y si alguien tiene el botón para parar la masacre es alguien mecánico o tarado de mente a quien la muerte de cientos niños le importa un rábano. Pero es lo que hay.
14 julio, 2014
PSOE. ¿Amanece por fin...?
Pedro Sánchez acaba de ganarse el derecho a dirigir el partido de una manera incontestable: casi la mitad de los votos emitidos. Y aunque, a mi entender, la participación fue algo floja (67%), la legitimidad que le da haber sido elegido mediante sufragios directos de la militancia es un anclaje sobre el que puede sustentarse sin problemas para llevar a cabo los tan necesarios cambios para que el PSOE vuelva a ser percibido por la sociedad, y por el electorado, como un partido capaz de gobernar en favor de esta, en lugar de un grupo cerrado ocupado únicamente de si mismo.
En este blog he manifestado por activa y por pasiva mi incomodidad con la manera de hacer del PSOE y que ello me ha llevado, a mi y a unos cuantos millones de personas a las filas de la abstención activa. Sin embargo también he dejado claras mis simpatías por los presupuestos socialdemócratas como base para llegar a ser un país más igualitario, más justo, más competitivo y capaz de generar riqueza en cantidad suficiente para mantener y mejorar el estado de bienestar y de protección social, estado que fue destruido tanto por el PP, al activar el falso progreso basado en la construcción, como por los posteriores gobiernos del PSOE no pinchando la burbuja y manteniendo políticas suicidas de gasto en una situación de previsible crisis.
En una entrevista, hoy mismo, Sánchez dejaba ver su inclinación a trabajar seriamente para conseguir de una vez por todas un modelo productivo mediante el que España pudiera mantenerse y vivir no basado en el ladrillo. Este modelo debería ser capaz de soportar las necesidades básicas de una sociedad moderna mediante la competitividad y la innovación, tanto en el ámbito económico internacional como en el doméstico. Es una lástima que Zapatero y su equipo no hubiesen iniciado este trabajo. Cuántos años perdidos por ese error. Ahora hay que empezar de cero.
Lo que el futuro nuevo secretario general haga con el partido, así como el resto de mensajes que lance a la sociedad, va a encontrarse con la resistencia de la gran cantidad de estómagos dependientes, actualmente colocados en multitud de cargos en distintos puestos en las diferentes administraciones. Estos puestos, que no fueron obtenidos por méritos personales, sino por el posicionamiento en favor de un «líder», o más bien un cacique local, regional o nacional, van a vender caro su desalojo de sus poltronas. Sánchez debe dejar claras sus intenciones en este aspecto.
También debe acometer la nueva cabeza del PSOE las imprescindibles acciones encaminadas a que la democracia interna sea la norma general para la colocación en las listas electorales. De las primarias no deben salir exclusivamente los cabezas de cartel, de estas llamadas al voto deben emanar las listas electorales. La colocación en la lista por lealtad, nepotismo, o simplemente por simpatía llevó a una selección de políticos con un serio problema de competencia. El PSOE está repleto de diputados y concejales competentes que no llegaron a obtener escaño porque no tuvieron los padrinos adecuados. El mismo Pedro Sánchez obtuvo su escaño por una carambola al abandonar el suyo alguien por encima de él en la lista.
El nuevo líder del PSOE tiene una oportunidad. En mi opinión el electorado está dispuesto en confiar de nuevo en el partido. Pero, atención, solo si se da un impulso serio a este tipo de iniciativas que lo acerquen a la sociedad y que a la vez sirvan para que personas agazapadas que no militarían en el partido por vergüenza ajena, den un paso al frente y pidan el ingreso para ayudar a transformar la sociedad española de una vez por todas y así, quitarles el control a los poderes eternos, y bastante oscuros, que vienen teniéndolo desde hace más de un siglo. No debe desaprovecharse la ocasión.
Se esto fructifica, por obligación, la derecha deberá reaccionar, democratizarse y desprenderse de sus elementos más retrógados si quiere tener alguna oportunidad electoral. De este modo ganaríamos todos, pues se establecería una competencia por el poder beneficiosa para el país y libre de parásitos. Los acuerdos de un cambio en la Ley Electoral y en la Constitución serían posibles y, por fin, se libraría de una vez a España de sus ataduras históricas.
En este blog he manifestado por activa y por pasiva mi incomodidad con la manera de hacer del PSOE y que ello me ha llevado, a mi y a unos cuantos millones de personas a las filas de la abstención activa. Sin embargo también he dejado claras mis simpatías por los presupuestos socialdemócratas como base para llegar a ser un país más igualitario, más justo, más competitivo y capaz de generar riqueza en cantidad suficiente para mantener y mejorar el estado de bienestar y de protección social, estado que fue destruido tanto por el PP, al activar el falso progreso basado en la construcción, como por los posteriores gobiernos del PSOE no pinchando la burbuja y manteniendo políticas suicidas de gasto en una situación de previsible crisis.
En una entrevista, hoy mismo, Sánchez dejaba ver su inclinación a trabajar seriamente para conseguir de una vez por todas un modelo productivo mediante el que España pudiera mantenerse y vivir no basado en el ladrillo. Este modelo debería ser capaz de soportar las necesidades básicas de una sociedad moderna mediante la competitividad y la innovación, tanto en el ámbito económico internacional como en el doméstico. Es una lástima que Zapatero y su equipo no hubiesen iniciado este trabajo. Cuántos años perdidos por ese error. Ahora hay que empezar de cero.
Lo que el futuro nuevo secretario general haga con el partido, así como el resto de mensajes que lance a la sociedad, va a encontrarse con la resistencia de la gran cantidad de estómagos dependientes, actualmente colocados en multitud de cargos en distintos puestos en las diferentes administraciones. Estos puestos, que no fueron obtenidos por méritos personales, sino por el posicionamiento en favor de un «líder», o más bien un cacique local, regional o nacional, van a vender caro su desalojo de sus poltronas. Sánchez debe dejar claras sus intenciones en este aspecto.
También debe acometer la nueva cabeza del PSOE las imprescindibles acciones encaminadas a que la democracia interna sea la norma general para la colocación en las listas electorales. De las primarias no deben salir exclusivamente los cabezas de cartel, de estas llamadas al voto deben emanar las listas electorales. La colocación en la lista por lealtad, nepotismo, o simplemente por simpatía llevó a una selección de políticos con un serio problema de competencia. El PSOE está repleto de diputados y concejales competentes que no llegaron a obtener escaño porque no tuvieron los padrinos adecuados. El mismo Pedro Sánchez obtuvo su escaño por una carambola al abandonar el suyo alguien por encima de él en la lista.
El nuevo líder del PSOE tiene una oportunidad. En mi opinión el electorado está dispuesto en confiar de nuevo en el partido. Pero, atención, solo si se da un impulso serio a este tipo de iniciativas que lo acerquen a la sociedad y que a la vez sirvan para que personas agazapadas que no militarían en el partido por vergüenza ajena, den un paso al frente y pidan el ingreso para ayudar a transformar la sociedad española de una vez por todas y así, quitarles el control a los poderes eternos, y bastante oscuros, que vienen teniéndolo desde hace más de un siglo. No debe desaprovecharse la ocasión.
Se esto fructifica, por obligación, la derecha deberá reaccionar, democratizarse y desprenderse de sus elementos más retrógados si quiere tener alguna oportunidad electoral. De este modo ganaríamos todos, pues se establecería una competencia por el poder beneficiosa para el país y libre de parásitos. Los acuerdos de un cambio en la Ley Electoral y en la Constitución serían posibles y, por fin, se libraría de una vez a España de sus ataduras históricas.
07 julio, 2014
Estepa. ¿Ojo por ojo o desidia gubernativa?
Estepa no es más que un epítome, un resumen escueto de un problema general, y grave, que se da en todo el país: la impunidad de "los malos" y la impotencia de "los buenos". Los buenos son los ciudadanos normales, grises, estándar, los que trabajan, los que están jubilados, los que se defienden como pueden de las bofetadas de la crisis, pero que sobreviven respetando las leyes. Los malos son los inadaptados, los que se pasan la ley por el forro, los que delinquen, las más de las veces con total impunidad, los que, para más inri se pasean, chulos y fanfarrones por el medio del mismo pueblo o barrio donde cometen sus fechorías, porque saben que la gente normal les teme.
Por lo que pude leer, en Estepa, hace años que se producen robos y más robos sin que nadie, hasta el momento, hiciera nada por resolver el problema. La Justicia, la Policía (incluida la local), la Guardia Civil y los responsables políticos pasaron olímpicamente del asunto durante todo este tiempo: así de sencillo. De repente, la gente, que, por lo general solo se queja, pero nada más, se decide: se envalentonan unos apoyados en otros, en el grupo, en la manada, y los individuos pasan a convertirse en masa, en chusma indignada en estampida que carga contra quién tiene la certeza, o supone, que es la causa de todos sus males. Atacan sus viviendas, se llevan algunas de las cosas que les habían sido robadas y, ya puestos, provocan un incendio.
Entonces, como por arte de magia, todo el mundo toma partido. La Guardia Civil, la Delegación del Gobierno, los políticos locales, etc. Todos aquellos a los que se les da la oportunidad, a los políticos, me refiero, se les llena la boca hablando del Estado de Derecho, de que es la ley y la justicia quien debe actuar y de que el ojo por ojo no está contemplado en nuestro ordenamiento jurídico. Todo muy bonito, sí. ¿Pero que hay de los perjudicados? ¿Es que nadie piensa en el tiempo que llevan sufriendo? Ahora se les criminaliza por haberse tomado la justicia por su mano. Pues muy bien, será políticamente incorrecto, pero yo los comprendo. Y los comprendo por una razón muy sencilla: durante años pidieron justicia y se les negó, y cuando al pueblo se le niega la justicia, llega un momento en que explota.
Efectivamente, justifico (no defiendo) un acto delictivo. Lo justifico razonadamente por la inoperancia, la desidia, la indolencia y la indiferencia de quienes en la estructura social tienen la obligación de velar por la seguridad de los ciudadanos. Que en Estepa se haya robado y se robe impunemente a los vecinos es una vergüenza, por los robos y porque nadie haya hecho nada al respecto. Lo que me extraña es que la gente haya tardado tanto en movilizarse y tomarse la justicia por su mano. Algo que, con toda probabilidad, llevará a algún estepeño de los que más se significaron en esto del ojo por ojo a terminar entre rejas una temporada. Pero, sí, justifico lo que se hizo en Estepa. Qué deberían haber hecho. ¿Seguir con las denuncias y continuar igual otros cuantos años? Pocas alternativas tenían.
Estepa tiene 12.000 habitantes, policía local y cuartel guardia civil. Con toda seguridad se sabe quién efectúa los robos. Pero no se actúa, por lo que sea. Lo más probable es que por miedo, o desinterés, de las propias fuerzas de seguridad a meterse con clanes de delincuencia. Para qué complicarse la vida. O eso, o porque alguien les dice que no actúen, que también puede suceder. Porque, no estamos hablando de un barrio conflictivo de una gran ciudad en el que la red de delincuencia está entretejida de manera compleja, hablamos de delincuencia en pueblos pequeños, en los que se conoce todo el mundo y en el que todos saben quién es y quién no es trigo limpio.
Por lo que pude leer, en Estepa, hace años que se producen robos y más robos sin que nadie, hasta el momento, hiciera nada por resolver el problema. La Justicia, la Policía (incluida la local), la Guardia Civil y los responsables políticos pasaron olímpicamente del asunto durante todo este tiempo: así de sencillo. De repente, la gente, que, por lo general solo se queja, pero nada más, se decide: se envalentonan unos apoyados en otros, en el grupo, en la manada, y los individuos pasan a convertirse en masa, en chusma indignada en estampida que carga contra quién tiene la certeza, o supone, que es la causa de todos sus males. Atacan sus viviendas, se llevan algunas de las cosas que les habían sido robadas y, ya puestos, provocan un incendio.
Entonces, como por arte de magia, todo el mundo toma partido. La Guardia Civil, la Delegación del Gobierno, los políticos locales, etc. Todos aquellos a los que se les da la oportunidad, a los políticos, me refiero, se les llena la boca hablando del Estado de Derecho, de que es la ley y la justicia quien debe actuar y de que el ojo por ojo no está contemplado en nuestro ordenamiento jurídico. Todo muy bonito, sí. ¿Pero que hay de los perjudicados? ¿Es que nadie piensa en el tiempo que llevan sufriendo? Ahora se les criminaliza por haberse tomado la justicia por su mano. Pues muy bien, será políticamente incorrecto, pero yo los comprendo. Y los comprendo por una razón muy sencilla: durante años pidieron justicia y se les negó, y cuando al pueblo se le niega la justicia, llega un momento en que explota.
Efectivamente, justifico (no defiendo) un acto delictivo. Lo justifico razonadamente por la inoperancia, la desidia, la indolencia y la indiferencia de quienes en la estructura social tienen la obligación de velar por la seguridad de los ciudadanos. Que en Estepa se haya robado y se robe impunemente a los vecinos es una vergüenza, por los robos y porque nadie haya hecho nada al respecto. Lo que me extraña es que la gente haya tardado tanto en movilizarse y tomarse la justicia por su mano. Algo que, con toda probabilidad, llevará a algún estepeño de los que más se significaron en esto del ojo por ojo a terminar entre rejas una temporada. Pero, sí, justifico lo que se hizo en Estepa. Qué deberían haber hecho. ¿Seguir con las denuncias y continuar igual otros cuantos años? Pocas alternativas tenían.
Estepa tiene 12.000 habitantes, policía local y cuartel guardia civil. Con toda seguridad se sabe quién efectúa los robos. Pero no se actúa, por lo que sea. Lo más probable es que por miedo, o desinterés, de las propias fuerzas de seguridad a meterse con clanes de delincuencia. Para qué complicarse la vida. O eso, o porque alguien les dice que no actúen, que también puede suceder. Porque, no estamos hablando de un barrio conflictivo de una gran ciudad en el que la red de delincuencia está entretejida de manera compleja, hablamos de delincuencia en pueblos pequeños, en los que se conoce todo el mundo y en el que todos saben quién es y quién no es trigo limpio.
01 julio, 2014
Liberté, égalité...
El expresidente Sarkozy detenido, o retenido, para declarar sobre la financiación ilegal de su campaña electoral... El expresidente de la Repúblic Francesa... Adoro Francia especialmente por cosas como esta. El expresidente de la república es comparable a nuestro exrey. ¿Alguien se imagina a Juan Carlos obligado a permanecer en una comisaría para declarar por presuntas irregularidades en lo que fuera? Pues en Francia lo hacen. Y no me cabe ni la más mínima duda de que son un país sensiblemente más avanzado, más justo y más democrático que el nuestro. ¿Por qué no tomamos nota? Fácil: porque no interesa a los que el amigo Pablo Iglesias llama, con toda la razón la casta.
Aquí se cargaron a Garzón por investigar la financiación ilegal del PP. La instrucción de Ruz por lo mismo lleva años y, salvo Bárcenas, no hay nadie en la cárcel. El fiscal del caso Noos pone a parir en un escrito a un juez que imputa a una simple infanta (¿qué es una infanta, aparte de nadie?). Una juez en Sevilla lleva también años detrás de los peces gordos del PSOE que hicieron trampas con dinero público. Pero no hay nadie en la cárcel. En España solo van a la cárcel los «pringaos». España es diferente... España es una vergüenza de democracia. Y hay quién se siente orgulloso de ella.
En España, cualquier pelagatos que haya ido en una lista electoral por obra y gracia de algún gerifalte de su partido, haga lo que haga, para juzgarlo, hay que armar un circo de dimensiones galácticas porque está aforado. No es que no se le pueda juzgar, pero lo que haya hecho debe ser instruido y evaluado por el Tribunal Supremo, oiga. Cualquier senador o diputado del tres al cuarto está protegido por una extraña ley, lo mismo que los diputados autonómicos, jueces, miembros de la realeza y altos cargos de no sé cuantas cosas. Me pregunto qué broma es esta.
Se me permitirá decir que entre el nuevo rey Felipe y yo no hay ninguna diferencia. Somos personas exactamente iguales, nacidos de útero y provenientes del acoplamiento entre un macho y una hembra de la especie. Por qué él va a ser inviolable y yo no. Y lo mismo puede aplicarse para cualquier otra persona. Por qué un diputado, un juez o un presidente del gobierno tiene que gozar de privilegios especiales respecto a ningún ciudadano. Pues por nada. Semejante diferencia no se sostiene, por mucho que se intente razonar. El presidente de los Estados Unidos puede ser juzgado, si delinque, por el mismo juez que un chorizo del Bronx. Aquí andamos con miramientos de que si familia real, de si gobierno o de que si la abuela fuma.
Francia da a menudo lecciones de democracia a todos. Lo lleva haciendo desde la revolución, allá en 1789. Liberté, égalité et fraternité siguen teniendo un significado. Los franceses menean el guindo las veces que sea necesario. Aquí hicimos una chapuza de Constitución y de leyes básicas pactadas con los franquistas que mandaban, para iniciar un camino democrático, y cuarenta años después, una etapa similar a la de Franco, no se ha avanzado nada en este aspecto. Nada. Siguen igual.
¿Seríamos aquí capaces de juzgar a Aznar por haber tenido cajas B en el PP, a González por los Gal, o al exrey, qué sé yo, por matar elefantes? No, claro que no. Por eso, hoy más que nunca... ¡Vive La France!
Aquí se cargaron a Garzón por investigar la financiación ilegal del PP. La instrucción de Ruz por lo mismo lleva años y, salvo Bárcenas, no hay nadie en la cárcel. El fiscal del caso Noos pone a parir en un escrito a un juez que imputa a una simple infanta (¿qué es una infanta, aparte de nadie?). Una juez en Sevilla lleva también años detrás de los peces gordos del PSOE que hicieron trampas con dinero público. Pero no hay nadie en la cárcel. En España solo van a la cárcel los «pringaos». España es diferente... España es una vergüenza de democracia. Y hay quién se siente orgulloso de ella.
En España, cualquier pelagatos que haya ido en una lista electoral por obra y gracia de algún gerifalte de su partido, haga lo que haga, para juzgarlo, hay que armar un circo de dimensiones galácticas porque está aforado. No es que no se le pueda juzgar, pero lo que haya hecho debe ser instruido y evaluado por el Tribunal Supremo, oiga. Cualquier senador o diputado del tres al cuarto está protegido por una extraña ley, lo mismo que los diputados autonómicos, jueces, miembros de la realeza y altos cargos de no sé cuantas cosas. Me pregunto qué broma es esta.
Se me permitirá decir que entre el nuevo rey Felipe y yo no hay ninguna diferencia. Somos personas exactamente iguales, nacidos de útero y provenientes del acoplamiento entre un macho y una hembra de la especie. Por qué él va a ser inviolable y yo no. Y lo mismo puede aplicarse para cualquier otra persona. Por qué un diputado, un juez o un presidente del gobierno tiene que gozar de privilegios especiales respecto a ningún ciudadano. Pues por nada. Semejante diferencia no se sostiene, por mucho que se intente razonar. El presidente de los Estados Unidos puede ser juzgado, si delinque, por el mismo juez que un chorizo del Bronx. Aquí andamos con miramientos de que si familia real, de si gobierno o de que si la abuela fuma.
Francia da a menudo lecciones de democracia a todos. Lo lleva haciendo desde la revolución, allá en 1789. Liberté, égalité et fraternité siguen teniendo un significado. Los franceses menean el guindo las veces que sea necesario. Aquí hicimos una chapuza de Constitución y de leyes básicas pactadas con los franquistas que mandaban, para iniciar un camino democrático, y cuarenta años después, una etapa similar a la de Franco, no se ha avanzado nada en este aspecto. Nada. Siguen igual.
¿Seríamos aquí capaces de juzgar a Aznar por haber tenido cajas B en el PP, a González por los Gal, o al exrey, qué sé yo, por matar elefantes? No, claro que no. Por eso, hoy más que nunca... ¡Vive La France!
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