22 febrero, 2013

Bofetadas

Vistos los resúmenes del último debate sobre el estado de la nación, sigo deprimido. España es como un barco a la deriva y con vías de agua en el que la tripulación discute sobre los turnos de guardia y cosas que nada tienen que ver con el estado de la nave. Entre tanto, el pasaje, aterrorizado y sin poder hacer nada, ve en el horizonte acercarse una zona de icebergs y a sus pies el agua subir de nivel a cada momento.

Algunos gritan y aporrean inútilmente la puerta de la sala donde la tripulación en pleno continúa reunida en sesión solemne. Pero, lo más que consiguen es que, el capitán llame a los de seguridad para que repartan unos porrazos. A pesar de eso, el pánico va haciendo mella en la gente y cada vez presionan más sobre los tripulantes. El miedo se masca en el ambiente. No obstante los oficiales y el capitán insisten ante la mirada expectante de los pasajeros en que se van a articular normas que harán que las cosas funcionen mejor.

Yo tengo claro que, si estuviera escribiendo el guión de una película, me ganaría el favor del público. Haría descender un helicóptero en cubierta del que se bajaría a un mandamás de la naviera. Con paso decidido se dirigiría a la sala de reuniones. Entraría y, a bofetones, los haría callar a todos. Pero a bofetadas de las gordas. Vamos, las gafas del capitán, saltarían por el aire varios metros como principal responsable de la falta de decisiones adecuadas al problema. Naturalmente también habría hermosos tortazos para las diferentes facciones de la tripulación por complicidad.

Con las manos coloradas de tanto repartir estopa, el pez gordo se subiría a la tribuna y de manera amenazadora diría. "Pónganse todos a trabajar en lo que deben. Pónganse de acuerdo y dirijan este barco a puerto para que entre en dique seco a reparar. Y háganlo inmediatamente, imbéciles".

Qué bien habría estado que estos días en el parlamento hubiera ocurrido algo parecido.

2 comentarios:

M. carlos Martin dijo...

Sigo sin comprender para que vale este debate, aparte de ver a esta banda zanganos justificar su trabajo asistiendo a sentarse en una silla

Jesús Arribas dijo...

Pues, por desgracia, para nada vale el debate, M. Carlos. No es más que un circo. Ellos hacen que sea así.

Gracias por tu comentario