02 febrero, 2013

Y el juez Garzón inhabilitado

Quienes tenemos buena memoria tendemos no olvidarnos de las cosas, de las que nos gustan y de las que no nos gustan; es decir, no tenemos memoria selectiva. Los hechos son los hechos y son incontrovertibles. Garzón estaba en la pista de descubrir todo un pozo negro dentro del PP. A partir de aquí, el partido y sus tentáculos en el poder judicial con Trillo a los mandos, se ocuparon de enmarañar la situación y en un revoltijo de causas (franquismo, escuchas "ilegales", prevaricación...) complicarle la vida al juez hasta llevarlo al banquillo. Y en sentencia unánime, digna de la mas tragicómica tradición, expulsarlo de la carrera judicial.

Digo lo mismo que dice Garzón. Tenía que ser y fue. Así que, ya está. Cuando el tiempo de inhabilitación pase él retomará lo que le quede de su carrera, y punto. Pero lo que está perfectamente claro es que  Baltasar Garzón, el juez odiado por unos y venerado por otros; el juez que se dice de izquierdas, pero que aplicó la ley a quien hizo falta sin importarle su adscripción política; el juez deseoso de protagonismo, según muchos; Baltasar Garzón tenía razón en este asunto de corrupción del Partido Popular. Vaya que si la tenía.

Muchas personas piensan como yo: la causa contra Garzón fue una pantomima judicial de dimensiones astronómicas. El papelón del supremo fue escandaloso. Pero es que, además, ahora el tiempo da la razón al juez castigado y, por otra parte el inicial caso Gürtel está vivo y su derivada es instruida por otro juez, que utiliza las pruebas y los indicios heredados Garzón. ¿Por qué ahora nadie lo para? Pues por una razón simple: lo que interesaba era eliminar a Baltasar Garzón fue, sencillamente. Sus colegas lo quitaron de en medio porque tenía un modo de trabajar diferente. No se debía a sigla alguna y era incómodo para sus amos (los de sus verdugos). Baltasar Garzón, al contrario que ellos, era incorruptible, o al menos nadie había llegado a su precio.

Tengo que reconocer que Garzón no es mi juez favorito; prefiero la discreción al ruido. Pero lo que se ha hecho con él es profundamente injusto. Sé que no me corresponde ni que nadie va a secundar mi iniciativa. Ni tan siquiera sé si soy el primero. Pero quiero que se oiga mi voz reclamando que, si esto del PP se demuestra, el Supremo, en sesión solemne, rehabilite a Garzón y le pida perdón. Reconocer los errores y bajarse del pedestal de vez en cuando es un sano ejercicio que sin duda tonificará a nuestro anquilosado poder judicial.

1 comentario:

Luis Heras dijo...

Mucha razón Jesús. Yo soy de los que venera a Garzón y no me cabe la menor duda de que fueron a por él. Me explico: quizás se pasó en las medidas de escucha a los presos, pero está claro que no es la primera vez que un juez recurre a eso como prueba ni esta vez fue el único letrado que lo hizo. El resto están en su puesto y él no, eso es tenerle manía. Hay una petición en Change.org que ya firmé para rehabilitar a Garzón, si te interesa.

Y vaya si tenía razón, sí. A cada hora que pasa el proceso es más gordo. Lo que más debería asustar al partido es la proyección internacional que ha tenido la noticia. Si Rajoy no le pone solución al caso, antes de que llegue la instrucción lo hará la UE. Y a ver qué pasa aquí...

¡Saludos!