19 octubre, 2012

Política y mediocridad. ¿De verdad hay que votar?

Cuando ya creía que había oído todas las sandeces del mundo en la campaña de elecciones autonómicas en Galicia y País Vasco, no, no era así. Madrid no se resiste a no ser noticia y, si antes ya teníamos las salidas de pata de banco de Esperanza Aguirre, ahora aparece este otro genio, Tomás Gómez, haciendo la competencia. Este "animal político" acusa a los abuelos de los del PP de robar la infancia a no se quién... En fin, incalificable.

Esto de la política no tiene ya epítetos para calificarla. El panorama es aterrador. Mire uno adonde mire solo ve una estepa yerma y estéril. ¿Extraña entonces que la abstención sea una opción de lo más lógica? ¿Es posible meter en una urna una papeleta con el nombre de Aguirre, de Gómez, o de gente capaz de decir estas estupideces? ¿Analizaron en Galicia y País Vasco la cantidad de sinsentidos que salieron de las bocas de los que piden el voto? ¿Merece esta gente que nadie se moleste en ir a los colegios? No sé, el domingo lo veremos.

Por qué no tienen los políticos un comportamiento normal es algo que los psicólogos no han sabido todavía explicar, que yo sepa. Yo creo que es que, cuando ingresan en un partido, alguien les dice que los electores son una especie de rebaño que está ahí afuera y que hay que tenerlos entretenidos inventando cualquier cosa: debates falsos, acusaciones infundadas, lo que sea, pero algo que les haga confrontar, como si fuera el fútbol.

Estoy convencido que cuando a alguien lo meten en una lista electoral, tras haber superado las duras pruebas de lamerle el culo a quien haga falta y tragar, como si fuera una exquisitez, toda la mierda que le pusieron delante, le dan un libro en el que se explica lo que hay que hacer. En ese libro se dice, con toda seguridad, que el buen representante debe dirigirse a la oposición siempre en términos inquisitivos y acusarles de cualquier cosa, de la que sea, con el objetivo de tener contentos a sus electores.

Al parecer el amigo Tomás, habló en estos términos en un debate sobre pensiones... Da igual el debate, el caso era liarla para que vean los votantes que él está ahí para algo. Lo que no sé es para qué está; ni él ni ninguno en estos momentos. Es triste decirlo, pero no se oye en todo el espectro político ni una sola propuesta sobre cómo podemos salir de este agujero en el que estamos por su causa. Solo hay reproches de unos a otros, acusaciones de "irresponsabilidad"... Bla, bla, bla... Pero todo sigue sin moverse. Son los responsables y no saben qué hacer, entonces se inventan otro problema (actividad de desplazamiento en etología).

Y en las elecciones autonómicas que vienen todavía van a tener partidarios. Va a haber quién va a ir votar. Es admirable la capacidad de sufrimiento del electorado en España. Pero yo creo que cada día más gente se va decidiendo a dejar esta relación sadomasoquista con los partidos políticos. Los electores queremos el control, o no vamos a las urnas. Los Tomases Gómez de turno nos empujan cada día un poco más al pozo negro. Pero algunos no estamos dispuestos a tolerarlo y vamos a decirlo alto y claro: la política no es esto.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Si la política no es eso, y para mí no lo es, cómo desmontar tan complejo entramado como el creado por la partitocracia. Si se abstienen de votar, pongamos el 50%, los actuales políticos dicen haber sido legitimizados en los cargos que van a ocupar por el porcentaje de votos emitidos, es decir, el del otro 50%. Así, si obtienen un 50% de votos favorables a su lista de tan solo el 50% de los votos emitidos, puesto que el resto se abstuvo, ellos dicen poseer la mitad del electorado a su favor y no el 25% como sería lo lógico. Juegan con las cifras como si las personas de a pie fuésemos tontos y no nos enterásemos de nada. Pero es así. Nos toman por imbéciles y lejos estará el día que podamos votar listas abiertas, donde el político elegido por la gente antes de darle cuentas a su partido lo hará a sus electores. Lo mismo que la vergüenza de repartición de escaños por votos emitidos que se realiza por el sistema d'Hondt. La mayor parte de los votos de los partidos minoritarios se van a la basura y no pasa nada. Los políticos de nuestros grandes partidos se les sigue llenando la boca de la palabra DEMOCRACIA cuando esta no es tal. A. Sierra

Jesús Arribas dijo...

Hoy, jornada de reflexión, los partidos llamarán, sin fisuras a la participación. El voto es su alimento: la subvención va en función de los votos, pero, sobre todo, la legitimidad. Si un 50 % no vota la primera fuerza "política" es el abstencionismo. Los partidos no pueden gobernar con la fuerza que les da el respaldo del pueblo y están obligados a recuperarlo. Le tienen a la abstención más miedo que al cólera.

M. carlos Martin dijo...

Despues de tan elaborada exposición, la cual comparto, todavía no entendemos el porque el pueblo no quiere votar??? Aborrece la politica en estos términos, necesitan, pues el pueblo llano lo comprenden un índice porcentual muy alto de personas NORMALES, un Hugo Chávez, alguien que llegue con su esfuerzo a esa generación de NINIS que La educacion a creado en estos últimos años.
La población digamos media esta desilusionada Y la mayoritaria aborregada .... Asi no llegaremos muy lejos... Me temo lo peor , suerte que no están organizados.
gran aporte este blog a nuestra ciudad..
Un saludó

M. carlos Martin dijo...

Despues de tan elaborada exposición, la cual comparto, todavía no entendemos el porque el pueblo no quiere votar??? Aborrece la politica en estos términos, necesitan, pues el pueblo llano lo comprenden un índice porcentual muy alto de personas NORMALES, un Hugo Chávez, alguien que llegue con su esfuerzo a esa generación de NINIS que La educacion a creado en estos últimos años.
La población digamos media esta desilusionada Y la mayoritaria aborregada .... Asi no llegaremos muy lejos... Me temo lo peor , suerte que no están organizados.
gran aporte este blog a nuestra ciudad..
Un saludó

Jesús Arribas dijo...

Gracias por el comentario, lo primero.
Yo siempre creí que las cosas eran muy simples, como las leyes naturales. Las personas, en la sociedad, necesitamos estar representadas y sentirnos tranquilas y seguras. Necesitamos representantes que hagan bien su trabajo y que salgan de entre nosotros. Luego que militen en las siglas que quieran. Pero sentir que el elegido responde ante el pueblo en lugar de ante el sacrosanto partido es lo que hará que muchos volvamos a las urnas.

A ver quién toma nota... El PP, no, desde luego. Le va muy bien así. El mensaje del electorado, y el mío, es para el PSOE. Si no quieren ver el camino para recuperar su espacio, solo ellos serán responsables.

Solo los que están dispuestos a "ser mandados" en lugar de gobernados dicen amén a todo. El Franquismo hizo mella en nuestra sociedad en la izquierda y en la derecha. No se entiende una ley electoral creada para iniciar un proceso democrático a la que no se le haya metido mano únicamente por miedo a que los ciudadanos tomen el control que les corresponde de manera natural.

Alberto Sierra dijo...

Escribo cuatro días después de haberse producido las elecciones gallegas. Si no recuerdo mal, solo el 63% de los censados para votar lo hicieron. Por tanto, un 37% se abstuvo, siendo este dato superior al de las elecciones de 2009. Pero eso no es lo peor sino que los votos en blanco superaron a alguna formación política que se presentaba a las mismas. Como bien sabemos el Sr. Feijóo obtuvo 41 escaños con lo que incrementó la mayoría absoluta obtenida ya en 2009. Y para obtener ese número se contabilizó como si el 100% del electorado hubiese ejercido su derecho al voto. Por que si no, ¿cómo explicar que de los 75 escaños del parlamento gallego no se hubiesen dejado sin ocupar los correspondientes al 37% de abstenciones y otro porcentaje nada desdeñable de votos nulos y en blanco?. Supongamos que entre todos supusiesen un 40% de personas del censo electoral que decidieron no darle su voto a ninguno de los partidos políticos que se presentaban a las elecciones. ¿Por qué se repartieron los 75 escaños y no un 40% menos, lo que supondría que hoy en el Parlamento Gallego tendría que tener 45 escaños, es decir, 30 menos que los que se van a repartir entre las 4 opciones políticas que más representación porcentual en votos obtuvieron. ¿Será ese el motivo por el que la Sra. Cospedal en Castilla-La Mancha, la Sra. Aguirre en Madrid y el Sr. Núñez Feijóo en Galicia proponen reducir el número de diputados de las 3 cámaras parlamentarias autonómicas? Lo dudo, pero casi les salen las cuentas, porque los 3 hablaban de una reducción del 50%, casi el mismo porcentaje que se corresponde con las personas que decidieron no votar a nadie en concreto, bien por abstención, bien por votar en blanco o de manera nula. ¿Se reducirá algún día el número de diputados en cada parlamento autonómico? El tiempo lo dirá, pero con el apego que los políticos tienen a su poltrona, lo dudo. A. Sierra.