03 abril, 2013

La soledad del ciudadano

Las personas, en tanto electores o ciudadanos, son difíciles de contentar. No todos tienen las mismas sensibilidades ni las mismas opiniones ni la misma visión de las cosas, de ahí que, de manera natural, se pertenezca a un grupo o a otro. Y es así en todo, desde el fútbol a la política pasando por los gustos artísticos, aficiones culinarias u opiniones sobre qué o cómo debería ser la organización social, sindical o familiar... Vamos, que cada uno es de su padre y de su madre y busca estar cerca de quién más se asemeja a él en esto de la visión de las cosas. Sin embargo ahora nadie discute. Basta escuchar las conversaciones de la gente para ver que todos están de acuerdo. Nos están jodiendo entre todos y aquí nadie hace nada.

La sociedad necesita referentes, referentes que no tiene; referentes que, o han desaparecido, o se esconden. Los partidos políticos están ausentes, preocupados únicamente de subsistir en el ambiente de "políticofobia" que hay en la ciudadanía. Los sindicatos, parecido, enmierdados en asuntos turbios que favorecen la vagancia y el vivir del cuento; sin dedicarse a hacer lo que deben: presionar para crear actividad. El Gobierno derribándolo todo y sin ideas para que  la economia despierte y la capacidad productiva pueda ser utilizada. Los medios de comunicación, atentos a complacer a sus "amos" ideológicos en una labor vergonzosa.

Al no tener guías el ciudadano está ausente, sonado, como un boxeador al que le han dado tantos golpes que es incapaz de pensar con racionalidad; acurrucado en un refugio, enroscado en sí mismo esperando a que llegue mejor tiempo, sin darse cuenta de que para ello es necesario que se actúe. Pero no cree que sea él quién tiene que hacer nada. Qué puede hacer, al fin y al cabo alguien cuya única posibilidad de intervención es la protesta en la calle, alguien a quién le cargan con todo sin haber tenido parte en las decisiones que le llevaron a este desastre.

Partidos, sindicatos, gobierno y medios de comunicación deben darse cuenta que son ellos quienes tienen que responder al reto de sacar a la sociedad de este agujero depresivo. Nadie sale solo de una depresión. Lo malo es que aquí, el equipo de psiquiatras no es muy cuerdo que digamos.

5 comentarios:

Anónimo dijo...


Qué bueno leer algo así, de repente sientes que alguien pone voz a tus pensamientos.
Totalmente de acuerdo. Ojo a los engaños de las políticas de izquierdas en Asturias. Son todos iguales.

laraizterca dijo...

Gracias, que el estado de rebeldía personal se contagie.

Anónimo dijo...

Mejor retrato de la realidad actual española es imposible. Lo peor, y lo siento de veras, es que no soy nada optimista en que esto se arregle. Como siempre que así pienso, deseo firmemente estar equivocado. A. Sierra.

Luis Heras dijo...

Te doy la razón, parece que estamos llegando al consenso en que nadie hace nada. Yo estoy acostumbrado a oír posturas diferentes pero creo que cada vez vamos a eso, al descrédito total.

Si no hay referentes, ni los que están hacen nada, ni nosotros acabamos de despertar, ¿qué hacemos?

Estupendo artículo Jesús
Un saludo

Jesús Arribas dijo...

Gracias por vuestros comentarios. De verdad que siento que la sociedad está huérfana de referentes y no se mueve por eso precisamente. Funcionamos como un rebaño, o como un hormiguero, parte de nosotros, los elegidos tienen que abrir camino en lugar de "tocarse los huevos" con perdón.