05 mayo, 2016

IU digerida

El objetivo central, la misión, de Podemos es ser alternativa de poder sin importar cómo. Y su estrategia es particularmente negativa para la izquierda porque lo que pretende es desactivarla, y suplantarla para quedarse solo, o en ventaja, en el escenario electoral para enfrentarse al PP. Así, liquidar a IU es el primer paso para el objetivo mayor: acabar con el PSOE. La jugada es perfecta; con un solo disparo se mata a un pájaro y se deja al otro alicortado. Y la lucha en las urnas ya no va a ser entre izquierda y derecha, sino entre derecha y una especie de alien ideológico que se tragó a una parte de la izquierda.

Podemos absorbe a IU, auspiciado por Anguita, y después de que Garzón convocase una consulta interna que se saldó con más de un 80% de apoyos. Sin embargo, los organizadores restan importancia al hecho de que la participación haya sido alarmantemente baja, apenas un 28%. Esta baja participación será utilizada de puertas adentro en su contra. Al final ese más de un 80% solo representa a un 30% de las bases, Garzón tendrá que intentar convencer a sus correligionarios de que los que no acudieron a la llamada también respaldan la decisión de dejarse fagocitar por Podemos. Un asunto difícil de pasar por el filtro de sus mayores, más cuando aún no se sabe en qué términos se firmará la subordinación.

Algunas voces autorizadas en IU, como Llamazares, son contrarias a dejarse devorar. Por eso, si, a pesar de todo, el proceso sigue adelante, Garzón será el único responsable de la muerte de un proyecto político cuyo único problema fue ser víctima del voto útil, en la izquierda centrado en el PSOE, y de una injusta ley electoral, que niega a IU el número de escaños que por sufragios obtenidos deberían corresponderle. Y es este hecho el que desencadena el proceso de captura de Podemos: la ambición. Los votos de IU sumados a los suyos pondrían al PSOE en una inaceptable tercera plaza, lo que desencadenaría un proceso de implosión en las filas socialistas, plagadas de familias e intereses particulares, federales, grupales y personales. El PSOE es la pieza que Podemos quiere cobrar.

Sin embargo la aversión de Podemos hacia el PSOE le puede salir cara electoralmente. Primero porque no se sabe como van a reaccionar los votantes socialistas actualmente instalados en la abstención; segundo porque, viendo el resultado, de la consulta en IU, parece plausible pensar que una parte del voto tenido por seguro no lo sea tanto y se vaya al PSOE, o a otra parte; y tercero, y más importante, porque, adivinando que Podemos, un partido radical y soportado parcialmente por simpatizantes con el independentismo (derecho a decidir), pueda ser el enemigo a batir, los electores del PP, muchos en la abstención por lo de la corrupción, salgan en tromba a salvar a los suyos. Aunque esto es solo un análisis. No tiene por qué darse aí

Qué pasará, nadie lo sabe. A la vista de la situación, no parece que los votantes ocultos del PSOE vayan a sacar la cabeza, avergonzados con su partido por todos los asuntos turbios en los que estuvo y está metido y por las guerras internas en clave de intereses de cada familia. Tampoco es seguro que los resultados de Podemos más IU sean igual a la suma de los potenciales votos de estos partidos. Lo que sí es más que plausible es que, entre el aumento de la abstención y la llamada a rebato ante la posibilidad de que Podemos sea el enemigo a batir, el PP, un partido que habría podido estar en la oposición su los acuerdos se hubieran logrado en estos últimos meses, muy fácilmente se encontrará con unos resultados mucho mejores de los que esperaba. Y todo gracias a esa ojeriza incomprensible de Podemos hacia el PSOE. En fin... Veremos.

30 abril, 2016

El deprimente estado de las cosas

Para buena parte de los electores el estado de las cosas en la política española es deprimente. La causa de este estado de ánimo es la sensación de soledad, de desamparo, que sufre el votante al darse cuenta que, en realidad, él, y por extensión la sociedad, importa poco frente al beneficio interno de cada partido. Esto es lo que cualquiera pudo ver de manera diáfana en estos cuatro meses de revoltijo y manoseo político si quiso observar.

La derecha, el PP, rehusó pasar por una investidura simplemente porque nadie estaba dispuesto a abstenerse para que siguiera gobernando. Una posición absurda por parte de toda la oposición, que deja ver la mediocridad de los líderes y de los partidos, especialmente de los del ala izquierda. Estos ni tan siquiera valoraron la posibilidad de que el PP se estrellase con sus propios presupuestos. No siquiera pensaron en que no podía el PP pasar ni una sola iniciativa legislativa. Tampoco pensaron en que, con mayoría en la cámara se podían derogar, o modificar seriamente, leyes impuestas por el gobierno anterior.

La ceguera de la izquierda era tanta que no sopesó la posibilidad de, pasado un año, echar a Rajoy a patadas de la Moncloa mediante una moción de censura bien meditada y con los pactos bien hechos, sin prisas. Más, sabiendo que los liberales de Ciudadanos, en campaña se habían posicionado contra el PP. Un pacto que excluyese a los nacionalistas hubiese sido perfectamente posible si los actores se hubiesen tomado el tiempo suficiente para articularlo mientras Rajoy y su Gobierno, y el PP, se quemaban intentando recortes para cumplir su presupuesto trampa. Pero no se hizo nada de esto. Alguien lo tendrá que explicar algún día.

Una vez que Rajoy declina formar gobierno y empieza el obsceno baile entre las diferentes siglas para lograr un pacto de investidura, todo empieza a clarificarse. Al PP le interesan nuevas elecciones y Rajoy, que de tonto no tiene nada más que la cara en algunas fotos, se da cuenta de que si desgasta a un PSOE fraccionado y con un líder débil, soportado por la militancia, pero maniatado por el aparato, la caída electoral socialista está cantada. Más cuando aparece la figura del tonto útil, representada en esta ocasión por Podemos, que cataliza la reacción al culpabilizar al grupo socialista de que no se formase gobierno. Una pinza perfecta que, sin duda, puede derribar al PSOE.

Al PP le interesa que Podemos sobrepase al PSOE. Están encantados de que haya un pacto con IU. La derecha, que sabe que ganará las elecciones, prefiere con mucho tener como oposición a radicales que a socialdemócratas. A los radicales les puede soltar los perros. El PP se encuentra como pez en el agua en un Parlamento macarra, sin higiene, con intervenciones llenas de insultos. Sí. La negativa de Podemos a sacar al PP de la Moncloa mediante un pacto a tres o con su abstención, va a resultar ser gasolina de alto octanage para el motor de los populares.


Es verdad que el PSOE no estaba jugando limpio tampoco. Su alianza con Ciudadanos era de simple conveniencia porque Sánchez tenía las manos totalmente atadas para ceder ante Podemos y tenía que presentar algo ante su sanedrín, pero también era un intento sincero de evacuar al PP del poder. Es curioso curioso es que la militancia aceptó el pacto con los liberales, algo que indica que el perfil del militante socialista se está escorando hacia el centro.

Todo este espectáculo continuará en la izquierda durante este mes para la confección de las listas. Después llegará el clímax con la campaña electoral. Y la consecuencia será que el elector socialdemócrata, e incluso menos moderado, pero crítico, optará por posiciones de rebeldía y no otorgará su voto a nadie. La abstención aumentará, el voto en blanco también, y el PP gobernará, esta vez, probablemente, apoyado por Ciudadanos, aunque esto está por ver... Estas serán las consecuencias del empeño de Podemos en eliminar al PSOE. Eso sí. Iglesias habrá cubierto sus objetivos y será el Jefe de la Oposición. De este modo podrá lucir toda su arrogancia en el parlamento. Pero habremos pagado un alto precio por ello: una gran oportunidad de progresar en este país. Esto es lo que hay en política en España. ¿No resulta deprimente?

24 abril, 2016

Europa bloquea fondos de ayuda a España por trileros

España recibe miles, muchos miles de millones de la solidaridad europea para el desarrollo del país, de sus regiones. Estos fondos nadie los rechaza, pero, claro, no se pueden obtener así, por las buenas, es necesario presentar proyectos concretos dentro de unos requisitos específicos para acceder a ellos. Como es dinero fresco, y no sale de sus presupuestos, las administraciones presentan montañas de estos proyectos. Pero, otra condición que se impone es que hay que presentar los logros y justificar los gastos, y aquí empiezan los problemas para un país lleno de gente que no acostumbra a rendir cuentas. ¿Alguien conoce a algún político que lo haga? Yo, no.

Bruselas empieza a enviar dinero, pero exige un control por parte de las administraciones españolas. Pero esto de controlar, en España, en las administraciones en concreto, no se nos da bien. El control del gasto y la exposición de consecución de objetivos en los proyectos es algo lejano a nuestra cultura en lo público. De cualquier modo, la Administración crea organismos de control de nombre rimbombante y en ellos son colocados los amiguetes con buen curriculum. Uno mira los organigramas de estos organismos y se queda apabullado. Y surge entonces la pregunta. ¿Cómo pueden funcionar tan mal las cosas con gente tan lista al cargo? Pues la respuesta es simple y no puede ser otra que desidia, indolencia, pereza, poca profesionalidad... Y ojo, que no hablo de los funcionarios, que, por lo general son muy competentes.

Pero, claro, Bruselas tiene auditores. Un auditor es un señor, o señora, que viene y hace preguntas simples. Coge un proyecto y dice: «Oiga usted, dónde está la justificación de este gasto en equipos informáticos», por ejemplo. Y la justificación no aparece, y el auditor, o la auditora, toma nota y sigue preguntando: «Oiga, cómo miden ustedes los resultados obtenidos y cómo gestionan que los objetivos se cumplen?»... Pregunta y apunta en una libreta, pero no dice nada. Cuando ya tiene suficiente, estrecha la mano de sus interlocutores y se marcha. Un tiempo después, elabora un informe que envía a sus jefes y, de repente, se cierra el grifo del dinero. Lo cual es un desastre para la gente que trabaja en los proyectos (científicos y técnicos sobre todo). Entonces, lo que se suele hacer es adelantar fondos propios (españoles) para que los proyectos no se paren. Porque si se paran y se sabe, puede ser políticamente un desastre.

Esto pasó muchas veces. Desde hace muchos años, la UE cierra el grifo porque aquí no hay más que trileros. Pasó en Andalucía, donde El Tribunal de Cuentas Europeo encontró tantas irregularidades que no quedó otra que suspender los pagos y pedir explicaciones, por tanta irregularidad. También pasó en Madrid hace unos días: problemas de auditoría, según dice. Ahora es a nivel estatal, 1122 millones: más problemas de auditoría. Según El País, hay 15 órganos gestores de fondos con cantidades retenidas. La Dirección General de Investigación Científica y Técnica tiene 483 millones bloqueados. Un desastre en toda regla que en cualquier país normal haría se saldaría con decenas de dimisiones. Pero aquí, como somos trileros, vale todo. Y para muestra un botón: Hacienda, que es de quien dependen muchos organismos de control, dice que estas irregularidades son habituales. Sí, sí, dice que son «habituales»... Con un par.

No sé a los demás. Pero a mi, estas cosas, me producen tanta vergüenza que no me queda más remedio que escribirlo para descargar la ira.




15 abril, 2016

Alergia española

Pagar impuestos es algo que a los españoles les causa alergia. Así, dicho en general. En España solo pagan religiosamente sus impuestos aquellos a los que su dinero les llega por alguna vía controlada, principalmente una nómina, o aquellos que sin tener un medio de escaparse (pequeños empresarios autónomos) no les queda otra que darle a Hacienda lo que les demanda. Pero, incluso estos, lo hacen, lo hacemos, a la fuerza. No tenemos la conciencia de que nuestros impuestos son los que permiten al país funcionar. Pero además es que no nos apetece ser los paganos de toda la fiesta mientras otros, pudientes ellos (grandes empresarios, políticos, futbolistas y hasta los presentadores-cantantes) se llevan la pasta fuera para evadirse de sus obligaciones fiscales.

Uno de los grandes problemas de España es que deja de recaudarse cada año una gran cantidad de dinero solo por la menor presión fiscal que hay aquí respecto a la media europea (UE 27) y por el fraude de IVA, algo en el que parece que somos maestros. Esto representa unos 80.000 millones, dos Bankias y anexos, cada año. Es decir, que los que pagamos, todavía pagamos poco respecto a otros, y además cometemos fraude cuando le decimos al fontanero que sin IVA lo de la cañería. Pero, claro. Habrá que preguntarse cuánto dinero se recaudaría si se hicieran aflorar todas las cuentas opacas y todo el dinero oculto que personas físicas y empresas mantienen esas cuevas de Alí Babá llamadas paraísos fiscales. La cantidad sería estratosférica, inimaginable. Debe tenerse en cuenta que en estos pozos sin fondo descansa una cantidad equivalente al 25% del PIB mundial.

España seria un país rico, de hecho es un país rico, si se controlase la delincuencia económica, así, en genérico. Supongamos que metiéramos en un saco todo lo que se pagó de más en los últimos años por adjudicaciones fraudulentas a empresas desde la administración (el PP esto lo hace como nadie); y todo lo que se malversó de dinero proveniente de Europa (de esto el PSOE y los sindicatos saben mucho: fondos mineros, ERES, fondos de formación); y todo lo que caciques políticos y tesoreros se metieron en el bolsillo en forma de mordidas... Nadie puede aproximar una cifra para esto, pero con toda seguridad, nuestra deuda pública sería muy inferior al 100% del PIB, que es lo que debemos ahora al mundo exterior.

A toda la vergüenza anterior, Imaginemos que todos estos años se hubiesen recaudado los impuestos sin fraude de IVA, ni de IRPF; y que,  además, tuviéramos la presión fiscal situada en la media europea. Pero, por qué no, sigamos soñando y añadamos en todos estos años de crisis los impuestos que corresponderían a los dineros que los evasores tienen en Panamá, Suiza, Bahamas, Andorra, Jersey, Delaware, Islas Caimán, etc... ¿Cuánto sería esto? Nadie lo puede imaginar. Pero, con toda seguridad, disfrutaríamos de una situación financiera envidiable.

Quienes evaden impuestos, todos, por poco que sea lo que se evade son gente que merecería severos castigos. No debería haber piedad para ellos. Hacienda no la tiene para el pequeño contribuyente. Pero debería aplicarse también en el gran fraude. Pero, claro, cómo vas a apretar a alguien que luego te va a acoger en su consejo de administración, o que come contigo en esos restaurantes donde una comida cuesta lo que una familia gasta en un mes en nutrirse. Aquí tan culpable es el que se lleva las manzanas como el que está al cuidado del huerto.







09 abril, 2016

Podemos no quiere pactos

Puesta en escena de ayer (pinchar para ver)
Hace algunos días debatía en las redes sociales con un «joven apóstol» de Podemos sobre la pertinencia de que este partido apoyase la formación de un gobierno basado en el pacto PSOE Ciudadanos. Lógicamente el no veía el porqué de tal favor. Pero en lugar de razones, su mantra consistía en descalificar todo lo ajeno a sus bien aprendidas verdades. No importaba la argumentación a que se pudiera recurrir; siempre era descalificada por incoherente, por falsa, por ilógica... En fin que el chico en cuestión estuvo en lo que llamaríamos el límite de la educación, no ya solo por su incapacidad para tratar de entender a su interlocutor, sino por sus formas displicentes. Estaba viendo un reflejo de Pablo Iglesias: arrogancia, desdén, insolencia, desprecio por otras formas de ver las cosas... Una lástima, la verdad.

No hay forma de entrar en un núcleo radical y monolítico como este partido. Es casi una secta. Su único componente valioso, Errejón, resulta ser un apocado que no hace valer sus tesis ante la catarata demagógica de Iglesias y su cuadrilla. Tras el abandono de independientes de postín, la facción pablista está cómoda entre el caos y en la guerrilla política. No le importa que no se avance. A ellos no les interesan los pactos. Están convencidos de que unas nuevas elecciones les darán más poder. Por eso actúan como actúan. No les importa que el PP gobierne, es más, lo desean. Con el PP a los mandos pueden mantener la calle en efervescencia y la sociedad desequilibrada. El activismo es lo que les mantiene vivos. Iglesias juega con las emociones de los ciudadanos, manipula las cosas para que parezcan lo que no son. Y parece que le funciona, a tenor de lo que pude comprobar intentando razonar con varios miembros activos de Podemos. Iglesias intenta una especie de sofronización colectiva recreando alegorías. Iglesias no es un demócrata, es otra cosa, que, de momento, no alcanzo a definir.

Desde el día después de las elecciones tuvo en su mano hacer lo correcto: expulsar de la Moncloa al PP. Solo tenía que acercarse al PSOE con cierta, digamos, amabilidad. Era lo que tocaba. Sin embargo prefirió ser despectivo y petulante. Se sentía potente por sus resultados, indestructible, como un superhéroe. Pedro Sánchez, no el PSOE, lo intentó, tendió la mano y no se la mordió, se la amputó. Su actuación autoproclamándose vicepresidente plenipotenciario, mientras el otro estaba con el Rey, fue una bajeza injustificable que Sánchez tuvo que tragarse sin pestañear, demostrando estómago de acero. Iglesias expulsó al PSOE de su lado pensando que así tendría una posición de fuerza. Y, así, sin darse cuenta, catalizó el pacto del PSOE con Ciudadanos.

Con el tiempo, Iglesias se dio cuenta de que el sentido del voto de la gente había sido que se pactara para eliminar al PP y vio que había metido la pata, porque las encuestas le ponían como culpable de la situación de impasse. Entonces maniobró de nuevo tras el intento fallido de investidura de Sánchez por su voto negativo. Una maniobra tosca, digna de su altivez enfermiza. Se presenta a una reunión con Ciudadanos y el PSOE con un documento de 20 puntos de su programa en los que «cedía» en parte, para salir como una víctima a la que ni siquiera, a pesar de tanta buena voluntad por su lado, hicieron caso. Al día siguiente hace una rueda de prensa en la que escenifica lo triste que está por la cerrazón del PSOE y de Ciudadanos, por su ceguera política. Entonces, en una traca final digna de fallas, dice que va a preguntar a las bases, y que si no refrendan sus tesis, «asumirá responsabilidades». Cinismo en estado puro.

Las preguntas que va a hacer a las bases, después de preparar adecuadamente el terreno, me recuerdan una época de IU (la de programa, programa en los 80), en la que se decidió sondear a la militancia sobre un pacto con el PSOE para impedir alcaldías del PP. En lugar de preguntar: «¿Estás de acuerdo con impedir las alcaldías del PP dando nuestro voto a la izquierda si es necesario?», se preguntó: «¿Estas de acuerdo en votar a nuestro candidato?»... Entregué mi carné ante tanta falsedad y ñoñez. Pues algo similar va a ocurrir en Podemos. Las dos cuestiones que se plantearán a la militancia son: ¿Quieres que apoyemos un gobierno PSOE Ciudadanos presidido por Sánchez? y otra: ¿Estás de acuerdo con la propuesta de Gobierno de cambio que defienden Podemos-En Comú-En Marea? El resultado es fácil de adivinar. Iglesias puede dormir tranquilo.

Yo le sugeriría a Pablo Manuel que fuera honesto consigo mismo y con sus electores y que se atreva a preguntar de verdad, sin trampas dialécticas... Algo como. ¿Estás de acuerdo con favorecer un gobierno que no sea del PP? y ¿Estás de acuerdo con que si no hay más remedio participe también Ciudadanos? Esto sí tendría un resultado incierto, Pero, claro eso sería la pregunta de un demócrata, e Iglesias no se sabe qué es. Aunque solo es cuestión de tiempo.

31 marzo, 2016

Dios mío. Qué hemos hecho para merecer este castigo

 El déficit público se dispara 10.000 millones con respecto a lo comprometido con Europa, y eso sin contar el rescate bancario. El PP, Rajoy, Montoro y Guindos, lo tenía todo en la mano para coronar este proceso presupuestario con éxito. Pero como 2015 era año electoral, algún iluminado, al ver alguna encuesta de mal agüero, dijo: «hay que bajar impuestos para no perder votos». Y se hizo. Y los aplaudidores de la prensa y de las tertulias se ocuparon de los vítores.

Uno no entiende muy bien esto de bajar impuestos en una situación de déficit, claro que uno es profano en la materia. Pero se le asemeja el hecho a algo parecido a una familia con más gastos que ingresos que, para mejorar estos, prescinda de parte de las aportaciones de sus miembros activos sin rebajar los desembolsos. No obstante insisto: es economía, y es bien sabido que no ha de aplicarse en esta ciencia el sentido común, según dicen algunos inconscientes.

El amigo Rajoy se pulió en esa bajada unos 10.000 millones de los ingresos del estado. Millones que no compensó con reducciones del gasto. Algo parecido a lo que hizo Zapatero en su momento, pero de este ya nos deshicimos. Y para más engaño Montoro declaraba en Septiembre: no es que sea compatible con el objetivo de déficit, sino que es lo que lo hace alcanzable [sic]. Como puede verse, llevaba razón; solo que seguramente quería decir «inalcanzable».

Resulta difícil digerir que lo de bajar impuestos estimula la economía, si la acción no va acompañada de otro tipo de estímulos y de un bien comprobado estudio de retorno del coste asumido. Naturalmente, conviene tener un plan de contingencia de reducción de gastos que asegure, al menos, que la aventura va a resultar de suma cero. El asunto se llama control presupuestario. Es muy sencillo. Sin embargo, parece muy difícil en países como España, cuyos políticos nunca quisieron oír hablar de eliminar estructuras mastodónticas e inservibles: empresas públicas sin función, Diputaciones, cientos de miles de salarios infiltrados como cargos de libre designación... Incomprensible.

Lo malo de incumplir el objetivo de déficit es que son los contribuyentes quienes tienen que asumir los sacrificios, de no mediar un gobierno capaz de, aún manteniendo el gasto y bajando impuestos, incrementar el PIB de manera significativa. Un incremento sustancial del PIB mejora automáticamente el déficit creado. Pero, claro, para eso son necesarios gobiernos serios y capaces, y España adolece de ellos desde hace más de veinte años.

Este país está ahora sin gobierno. Además los partidos, de manera vergonzosa, piensan más en una repetición de las elecciones que en resolver los problemas de la gente, en una muestra del egoísmo más despótico. Todos se esconden detrás de su dedo que señala a otro como culpable. Es verdad que Podemos y PP tienen más responsabilidad: el PP renunció a intentar la investidura y Podemos la impidió, cuando pudo haberse abstenido perfectamente. Pero Ciudadanos también es culpable por poner vetos al diálogo y no querer ceder a alguna pretensión de Podemos; lo mismo que el PSOE, aunque este en menor medida. El PSOE, bien es verdad que forzado por las circunstancias, demostró más generosidad que ninguno.

La receta para salir de este atolladero es bien simple: reducir gastos y subir impuestos, o redistribuirlos de tal manera que la recaudación sea mayor; contener el fraude fiscal seriamente, incluido el de las grandes empresas; reducir con decisión las empresas públicas y las instituciones inservibles (diputaciones); concentrar ayuntamientos y compartir servicios; eliminar los sobrecostes de los partidos con cargo a las administraciones (asesores de nada, infiltrados por millares, pesebres...); y en ningún caso gastar más de lo que se ingresa. Con todo lo anterior, con toda seguridad, se podría aumentar la protección social y mejorar el equilibrio entre ricos y pobres en este desgraciado país. ¿Por qué nadie lo explica ni quiere hacerlo?

España parece condenada a ser gestionada contra sus habitantes. Es una maldición, una plaga bíblica. Nos embarcamos todos hace cuarenta años en la aventura de recuperar la democracia. Pero a quienes se les encargó legislar lo hicieron solo para satisfacer las ansias de poder de los partidos y las leyes creadas solo favorecen la selección positiva de políticos más incapaces cada vez al deber su cargo al partido en lugar de al elector. Pero es lo que hay. A ver cuanto tarda en romperse todo.

28 marzo, 2016

Insulto intolerable de los partidos

Sí. Intolerable es la palabra más adecuada al insulto general que los partidos lanzan a los electores. Estos son tenidos por una masa de imbéciles que solo sirven para emitir votos tantas veces como sea necesario. A ningún partido le importan nada las urgencias de los ciudadanos, ni el paro, ni las leyes aberrantes que el PP colocó desde su mayoría absoluta.

La mediocridad de todos los partidos resultó ya clara en el momento en que el resultado de las elecciones arroja una victoria de un horriblemente gestionado y completamente corrupto PP. Ninguna formación fue capaz de ilusionar a los votantes. Por la izquierda, del PSOE, nadie se fía,  y a IU se le niega el pan y la sal por sus propios errores; por el centro, Ciudadanos no ejecutó al PP, coqueteó con el elector más retrógrado intentando pescar en caladero equivocado; y por ni la izquierda ni la derecha ni el centro, Podemos, al más puro estilo Stalinista, por no decir otro en el extremo contrario, manipuló mediante la soflama fácil y la propaganda.

Prefirieron jugar a ganar en lugar de jugar a no perder. Se pusieron a ellos mismos en el centro del objetivo, creían que tenían posibilidades individualmente, y cometieron un grave error. Un error de bulto, porque la estrategia correcta debería haber sido eliminar al PP, desintegrarlo para que con los años, este país llegara a tener una derecha seria, a la europea, en lugar de un partido como el PP, en el que el mando está en las manos puñado de franquistas disfrazados de demócratas. No lo hicieron por miedo a no sé qué cosa, y el PP les ganó las elecciones.

Desde el 20 de diciembre hasta ahora, se ve qué es cada cual. El PP, en su sitio, hierático, son el
rocoso Movimiento Nacional al que sostienen siete millones de electores que no saben que están huérfanos, pero que su voto vale lo mismo que los otros. El PSOE lastrado por sus luchas intestinas para ver qué culo se sienta en qué sillón y maneja el Partido, y también por la insolencia de sus líderes en Andalucía y en Asturias al presentarse como adalides de la honestidad en dos comunidades repletas de corruptos en sus filas. Ciudadanos en el papel de confraternizar, pero solo con el PSOE, con el PP no, que les puede costar apoyos si se juntan a corruptos convictos. Y Podemos, a destruir, a poner condiciones tan absurdas y estúpidas como el derecho a decidir mediante consultas no vinculantes.

Bien, veamos. Si se le pregunta a un español medio, normal, ni de izquierdas ni de derechas ni de centro, a un simple elector que sobrevive aquí, diría:

- Hay un montón de leyes que modificar y no hay justificación para no hacerlo. La cuestión de si se derogan completamente, o no, es secundaria. De momento hay que cambiar lo que estorba. No hace falta hacer propaganda con lo de derogar. A este elector le basta con que al la reforma laboral del PP, por ejemplo, se le cambien los artículos que dañan a los trabajadores y parados: contratos, indemnizaciones, facilidad de despido.

- Hay que redistribuir los impuestos y subírselos fuertemente a los que más tienen. Si es posible atenuarlos a la clase media, mejor. No deben pagar siempre los mismos.

- Cientos de miles, o millones de personas paradas sin subsidio. Y mayores de 50 años con pocas posibilidades de encontrar nada que les permita llegar a la jubilación con dignidad. La contratación de esa gente debe ser fuertemente favorecida.

- Hay millones de personas que por no tener trabajo o disfrutar de uno eventual que le reporta un salario incluso inferior al mínimo no pueden ni comer dignamente, ni pagar su casa o la calefacción.

- Hay millones de personas que se fueron al extranjero porque en este país, el suyo, los gobernantes son incapaces de generar las políticas adecuadas para que a su vez se genere actividad. De no estar fuera serían parados.

Atacando estos problemas de verdad podría hacerse algo. Sin embargo, los partidos nos insultan, nos dicen que es imposible un pacto porque, claro, un referéndum es imprescindible, o si está Podemos yo no estoy, o si está Ciudadanos, yo tampoco. Pamplinas. Aquí lo que se quiere es estar en el carro y tener sillones y cargos para cobrar a fin de mes y tener poder. Y todos, todos absolutamente quieren lo mismo. Por eso sostengo que nos insultan de manera intolerable... Los muy miserables.

17 marzo, 2016

Los partidos, los cargos y la ética

Las grandes leyes españolas: Constitución, Ley de Partidos y Ley electoral esculpieron la morfología de lo que son hoy los partidos políticos y dieron soporte a sus paranoias en todo el aparato del estado. También, a nivel interno, estas leyes hicieron estragos, al no garantizarse en modo alguno ni el funcionamiento democrático ni un modelo normalizado de financiación. La consecuencia de ello es que los partidos, los grandes, PP y PSOE, son monstruos llenos de personas corruptas que parasitan todos los niveles del estado con la única finalidad, en muchas ocasiones de extraer dinero para su formación o para si mismos.

El PP y el PSOE están infiltrados de tal modo y desde hace tanto tiempo en las instituciones, que se parecen más agencias de colocación de «su» gente que a organizaciones con el objetivo de mejorar la vida de los electores impulsando prácticas adecuadas en lo que se refiere a la distribución y el gasto del dinero recaudado mediante impuestos, o recibido de la UE. Estos partidos únicamente se aprovechan de su prevalencia en lo público para colocar a decenas de miles de cargos en puestos de la Administración propiamente dicha o en las miles de empresas públicas que existen y que en realidad no aportan gran cosa salvo servir de sinecuras a quienes no encontraron acomodo en las posiciones de salida de las listas.

Todo ello favorece la corrupción, algo consustancial a la acción política en España, con incontables casos desde antiguo. Hay dos maneras de ser corrupto. Una, la mafiosa, la del PP, que consiste en exigir mordidas por adjudicaciones de obras o servicios; y otra, más de andar por casa, la del PSOE, que consiste en redistribuir el dinero público de manera oscura e irregular para favorecer a sus adeptos. La corrupción de los sindicatos se encuadra también en este último modelo. Asuntos de mucho dinero, como los ERE, en Andalucía, o los Fondos Mineros, en Asturias, fueron y son manoseados por el PSOE y por los Sindicatos de manera vergonzante. Ambas maneras de ser corrupto son deleznables. Más rechazable, sin duda en el modelo mafioso del PP, por lo de mafioso; pero ambas resultan igual de vomitivas.

Esto, como se dijo al principio, viene de la laxitud de la Constitución, donde no se define qué es funcionamiento democrático de las formaciones políticas; de la falta de claridad de la Ley de Partidos, llena de agujeros en cuanto a la financiación, y de la desastrosa Ley electoral que permite el acceso a las listas de auténticos botarates que nunca serían capaces de ganar una circunscripción convenciendo a los electores, como se hace en los países serios y con democracias de verdad.

Este esqueleto sostiene un enorme y espantoso modelo clientelar del que nadie quiere salir para no perder un sustento, que de otro modo resultaría muy difícil de obtener. Gente como Rita Barberá o José Ramón Gómez Besteiro, por hablar de casos actuales no abandonan sus cargos, ni son expulsados sin contemplaciones, porque lo pasarían mal o muy mal para ganarse la vida de otro modo, Besteiro tendría que reiniciar su carrera como abogado, o en el caso de Barberá, la jubilación no le proporcionaría el nivel de vida al que está habituada.

Nunca entenderé por qué los partidos no ejecutan algo tan simple como la expulsión temporal preventiva. Cuando un cargo es investigado por la justicia por causas importantes, se le expulsa, hasta que el juez determine su futuro. Si resulta ser inocente, se le readmite y se le busca sitio, y si no, pues a su casa, o a la cárcel. Claro que, con el personal que anida en los partidos políticos en España, aquí incluyo también a los nuevos, que no parecen querer otra cosa que sillones, difícil va a resultar que las cosas se hagan de manera sencilla, simple, clara y efectiva. Nuestros políticos son barrocos. Su exceso de ornamento, en demasiados casos, solo sirve para disimular mal su enorme incompetencia.

Pues bien. Esto es lo que hay y lo que nos va a gobernar, si hay al final un acuerdo. Pero el peligro persiste. Si hay elecciones en junio, esto es lo que se va a presentar para que votemos. Mal nos va a ir. Seguro.


13 marzo, 2016

Entre la merde et le WhatsApp

Son ya demasiadas las meteduras de pata de personajes públicos en las redes sociales. No voy a decir nada de la parte boba de la sociedad, la gente del Sálvame, futbolistas y toda mugre, que no tienen otra cosa que hacer, o que es lo que les encargan desde su empresa: decir chorradas para que marujas y marujos consuman telecinco. Pero si diré algo, y ácido respecto a personajes que forman parte de la estructura del estado: políticos, reyes y reinas.

A ver si se me entiende. En el debate este de investidura que tuvimos, no se al resto del personal, pero  a un servidor le ponía de los nervios ver a buena parte del rebaño de diputados electos estuviese más pendientes de su móvil que de lo que decía quien estaba en la tribuna. O sea, que en este puto país, con estos putos políticos poco, o nada, cuenta la educación: «qué va a decir este, que no es de los míos, además ya contesta el jefe». Aunque, a veces es el propio jefe el que está en esas displicentes prácticas. O sea, les pagamos para que vayan al parlamento a legislar y gastan el tiempo en poner tweets. Debo ser yo, que me estoy quedando antiguo, pero tengo la impresión de que estos chicos no saben lo que cuestan ni la responsabilidad que tienen.

Y lo mismo los otros chicos, el rey y la reina. No se si es que trabajar en la realeza atonta, pero lo parece. Para qué coño quieren unos reyes estar en un grupo de WhatsApp. Qué coño le tiene que decir esta señora a un tipo, por muy buenos apellidos que tenga, sobre un asunto como el de las tarjetas opacas, que le revuelve las tripas a millones de personas, y que, de poder hacerlo, solucionarían colgando de los faroles a todo poseedor de las mismas. Qué pintan estos muchachos, el rey y la reina hablando de ello con esa, real, y estúpida, frivolidad. ¿Dónde está el estilo, la elegancia, la discreción? «Fíjate tú, Maripuri; el rey y la reina meten los dedos en el WhatsApp, como nosotras, qué majetes, y Letizia hace yoga de ese»
Fuente: El Diario

Lo malo de ser rey, o reina, es que hay que estar permanentemente guardando las formas y dando ejemplo, lo bueno, que se cobra una pasta, que es un trabajo para toda la vida, que se vive de puta madre, y, como ventaja social adicional, que el chollo pasa a tus hijos, que accederán al oficio sin pasar examen. Así que, por favor, déjense ustedes de hacer gilitonteces y de «compis yoguis» y «comiditas» con presuntos delincuentes, y pónganse a trabajar. No hagan como los diputados y senadores.

Debería haber un examen para la gente que usa las redes sociales, especialmente las de mensajería instantánea (WhatsApp) o las de notificación de estado (Twitter). Resultan altamente peligrosas si no se usan adecuadamente. Sobre todo porque cualquier piernas puede conseguir información sobre ellas. Y es una tontería exigir intimidad en un espacio en el que uno se expone a todos de manera voluntaria. Si no quieres que te lean los mensajes, pasa de los servicios de mensajería, o úsalos lo mínimo. Y si no quieres arrepentirte por piar demasiado, usa Twitter con moderación. «Más vale poco y bueno que mucho y malo»


10 marzo, 2016

La invasión de los desposeídos

Los bárbaros del norte acabaron con el Imperio Romano por invasiones sucesivas. Roma resistió, pero al final cedió, por las malas, pero cedió. Europa sufre ahora una invasión, solo que esta es la de los desposeídos; no solo ya la de los refugiados, sino la de los hambrientos o la de los que sencillamente buscan un mundo mejor para ellos y para sus hijos, en especial para estos. Vienen aquí por las buenas, buscan solo protección contra los jinetes del Apocalipsis que galopan por sus países de origen. Y Europa se resiste como se resistió Roma. Cierra fronteras para que no pasen.

Además, los burócratas elegidos por los diferentes pueblos de la UE diseñan un marco legal, o lo intentan, para impedir la entrada de toda esta gente y dejarlos en Turquía en campos ad hoc, como si Turquía fuese un lugar idílico. Desde luego, el marco será legal, pero no moral. Mientras los chupatintas hablan, cientos de miles de personas vagan en los espacios interfronterizos o están en campos improvisados en pleno invierno; miles de niños entre ellos que pasan hambre, frío y están enfermos. No nos importa ni nos avergüenza llevar a los nuestros al pediatra cuando tosen un par de veces. ¿Es esta la Europa que queríamos? Pues sorprendentemente diría que sí. Al menos es la que parecen querer muchos europeos, y españoles: aquí ya tenemos bastante con lo nuestro, así que, nada de inmigrantes, dicen. Esto tan simple es lo que piensa una parte muy importante de la población, en particular la de inclinación derechosa, pero también alguna izquierdosa.


Estaría bien, antes de emitir juicios o de decir estupideces sobre los que intentan llegar, ponerse a pensar en qué haría uno si este país, el nuestro, estuviera en guerra, o fuera pasto del hambre, o no hubiera oportunidades, y la probabilidad de morir a cualquier edad (ya no hablamos de llegar a viejo) estuviese severamente aumentada por la falta de la mínima estructura sanitaria; y si, además, supiera que en el sur, al otro lado del estrecho, la vida es fácil, y si trabajas, hasta tienes derecho a una pensión; y también que hay médicos y comida abundante... Seguro que muchos de esos que son favorables al cierre de fronteras se tirarían al agua con lo puesto y con su familia en una balsa de playa de esas de goma. Pues a todos estos, al llegar allí, deberían tirarlos al agua otra vez.

Por lo que parece, ningún país se va a plantar y a decir no cuando se tenga que decidir definitivamente. Ni mi admirada Francia, parece. Malditos sean todos.

04 marzo, 2016

Empieza el goteo en Podemos


Carlos Jiménez Villarejo es una persona seria. No solo por su actitud en el presente, sino por todo su pasado. Se unió a Podemos porque no podía soportar más la inmundicia que había en política a derecha e izquierda. Basta echar un vistazo a su biografía para darse cuenta de que estamos hablando de un gigante en la ética y en la coherencia. Un hombre de izquierdas de los de verdad, no un travestido, como Iglesias y la mayor parte de los que le rodean. ¿Quieren la definición de una persona de izquierdas? Pues ya la tienen, en tres palabras: Carlos Jiménez Villarejo.

Cuando supe que Villarejo había decidido impulsar a Podemos, me dije a mi mismo que tal vez esta gente nueva podría merecer la pena. Después vinieron otros, como Manuela Carmena o el general Julio Rodriguez. Pero tengo que reconocer que Villarejo fue siempre para mi el gran referente. Pensaba que si él se mantenía ahí, algo bueno habría. Hasta que hace meses, tras las elecciones catalanas, empezaron los primeros problemas con el fiscal, que abandonó la militancia.

Villarejo, claro, es, como no me canso de decir, una persona seria y no se calla porque no le da la real gana. Y entonces le dice alto y claro a Pablo Iglesias, que es una soberana estupidez no facilitar la investidura de Sánchez, sabiendo que lo que propone como línea de gobierno es muy progresista, naturalmente, con relación a lo que tenemos hoy, y que el objetivo es descabalgar al PP. Así que ya no solo lo digo yo.

Gracias Señor Jiménez Villarejo por su coherencia ahora y a lo largo de toda su vida. A veces uno siente que es un privilegio compartir nacionalidad con algunas personas. Usted es una.

03 marzo, 2016

Luz visible

La luz visible, la luz blanca, cuando se hace pasar por un prisma, se descubre formada por un colorido variado de radiaciones, desde el rojo hasta el violeta. La luz que mejor nos permite ver es justo la que tiene el coctel de colores al completo. Es una luz clara con la nuestro ojo trabajar a la perfección. Si se quiere hacer la prueba basta con iluminar una habitación con bombillas de diversos colores e intentar leer un periódico. Ningún color del espectro visible tiene la claridad y facilita la visión como lo hace ese mix que forman todos en conjunto.

Cuando se producen unas elecciones y los resultados son como los que se dieron en España en diciembre, lo normal es que se actúe con cierta inteligencia colectiva. Ojo que hablo de inteligencia colectiva y no de inteligencia para el colectivo, que es como en realidad actúan los partidos políticos (el colectivo son ellos), salvo dos, en este caso. Es de justicia decir que el PSOE y Ciudadanos parecieron entender las cosas.



Aquí todo el espectro político, salvo el PP, lógicamente, entiende que los Populares deben ser expulsados del poder a pesar de tener secuestrados siete millones de votos. Todos los partidos coinciden: el PP hizo daño, el PP está corrupto, y no se puede poner a la zorra a vigilar el gallinero. Por esto el PP no puede gobernar. Por esto a Rajoy no le quedó más recurso que el chascarrillo barato y el desprecio al intento de Sánchez (pobre bagaje, pese a que hubo quien dijo que había destrozado al candidato). Si el PP consigue formar gobierno tras un posible fracaso del PSOE, quien se lo facilite será señalado por el pueblo mayoritariamente como culpable de las posibles futuras desdichas, que sin duda sufrirán especialmente los más desfavorecidos especialmente con otro gobierno tan insensible como el pasado de Rajoy.

Por eso hace mal Podemos no facilitando la investidura de Sánchez. Y no solo no facilitándola sino dinamitando todos los puentes que pudiera haber. Hace mal en poner excusas como la de la cal viva utilizada por los GAL y nombrando a Felipe González como responsable. Una cosa es llamar a González parásito aprovechado, con lo que no se faltaría a la verdad del todo, y otra muy diferente suponerle asesinatos contraterroristas. También debe darse cuenta Podemos, de que Ciudadanos es un partido limpio, al menos tan limpio como él, a quien el PSOE prefirió para hablar, simplemente, porque no puso condiciones para pactar: tan solo la de negociar las políticas.

Yo no sé si Ciudadanos es la nueva derecha, ni tan siquiera sé si es derecha, pero parece estar intentando algo para este país, a pesar de la distancia ideológica que le separa del PSOE. Y esto mismo me pasa con Podemos por la izquierda; que no sé si Podemos es izquierda. Pero sí sé, porque se ve, que la formación morada está liderada por un narcisista,con un discurso hueco, como si estuviera en una asamblea de Facultad, orientado tan solo a enfervorizar a sus partidarios, igual que el de Rajoy, y al aplauso fácil. Podemos no hizo ni el más mínimo esfuerzo por llegar a acuerdos, eso sí, exigió sillones antes de negociar políticas.

Me consta que hay gente en Podemos que no tendría inconveniente en dejar gobernar a Sánchez, mucha más de la que Iglesias y su aparato cree. Por cierto, ¿por qué no preguntan on line a su gente, ya que tanto les gusta? Podemos es variopinto y muchos de los votos vienen de la adhesión de personas independientes como Carmena. Hoy la alcaldesa ya dejó caer que vería lógico permitir que se formase gobierno. E Iglesias cometería tres grave errores, de no hacerlo: el primero, que su NO acompañaría al del PP, y así será sin ninguna duda; y el segundo, y más importante, el de creer que unas nuevas elecciones reforzarían su posición.

Ya es tarde para Podemos. Su afición a los absolutos, a las exclusiones y a las líneas rojas le dejaron sin su parte del pastel. Pobre Pablo, que quería, al menos, ser como Soraya. Pablo debía haber estudiado un poco más de física en el colegio ese al que fue y haberse acordado a tiempo del ejemplo de la luz visible. Si desde el principio se hubiese puesto a negociar, hubiese sacado más. Todos hubiésemos sacado más, pues el espectro de colores sería más amplio y la luz más clara. Ahora, la luz será a lo sumo, mezcla de dos colores, y por lo tanto imperfecta. Aunque siempre es mejor una luz imperfecta que la oscuridad de la falta de gobierno.

Y si por fin hay nuevas elecciones, cuidado que puede haber sorpresas, y una de ellas que muchos, pero muchos muchos, opten (optemos) por la abstención ante tanta inmundicia a derecha e izquierda; o que el voto latente del PSOE, ahora en la abstención, salga a la luz y ponga las cosas en su sitio.





27 febrero, 2016

La solución de la media ponderada y la trampa de Podemos

Echemos un vistazo a los resultados de las elecciones de diciembre de 2015. Hagámoslo, porque tengo la sensación, cada día más, de que desde algunos partidos, sino desde todos, se tiene al electorado por imbécil. Y no les falta razón porque en este momento tan crítico para nuestro país, la gente en la calle discute sobre pactos, acuerdos o arrimes de manera visceral. Es como si la inteligencia colectiva demostrada al imponer un parlamento plural y variado hubiera desaparecido para, cada uno tirar para su lado y echarle la culpa de los problemas a los otros. Vamos, por tanto, a tratar de desbrozar un poco la maleza para tratar de ver de verdad el terreno.

Sobre el resultado de las elecciones. Lo primero y más importante es que la opción mayoritaria escogida por los españoles con derecho a voto es la de NO VOTAR. Casi nueve millones y medio de personas decidieron no hacerlo; por la razón que fuera, no me importa: son mayoría larga. Lo segundo, también para pensarlo; la fuerza más votada fue el PP; con toda la corrupción a cuestas pero ahí están, ganando por poco, pero ganando: 123 diputados. Y lo tercero es que hay un voto nacionalista, independentista o no, que, por primera vez en nuestra historia reciente no va a sacar tajada, o no debería, de sus escaños, a base de chantajear al gobierno.

Después hay tres partidos con peso parlamentario importante: PSOE, Podemos y Ciudadanos. IU, lo lamento por ellos, no cuentan aquí para nada. Todos estos parecen tener claro una cosa: el PP debe estar en la oposición por el daño causado a la sociedad, porque quien está a su cargo es, o consintió una corrupción galopante, o por ambas cosas. Pero estos tienen un par de problemas de fondo entre ellos. El más gordo lo tiene Podemos, que intenta, mediante una cortina de humo de un referéndum para quien lo quiera tapar su dependencia de sectores cercanos a la CUP en Cataluña y a lo folclórico en Galicia. Ni el PSOE ni Ciudadanos admiten la posibilidad de que el país se divida. Ciudadanos tampoco lo tiene pequeño (el problema): se cuidaron tanto de no escorarse a la izquierda para captar votos de la derecha que perdieron la oportunidad de pescar en la abstención militante de centro izquierda y ahora son colocados en la derecha por el electorado. Y del PSOE para qué hablar; hay miles y miles de estómagos que alimentar, en especial en Andalucía, que se comerán vivo a un Secretario General más legitimado que ninguno antes, de no mediar un milagro.

Con las cosas así, uno se dice que lo más importante sería que el PP no gobernara y que para eso se podría llegar a un acuerdo fácil. Sí, dije fácil. Veamos. El PSOE tiene 90 escaños, Podemos 69 y ciudadanos 40. Suman 199. El PSOE, por tanto, tiene el 46% de «fuerza», Podemos el 34% y Ciudadanos 20%. Estos tres tienen la obligación de ponerse de acuerdo. Ningún otro acuerdo, que no incluya al PP ni a los nacionalistas tiene posibilidades. Es así de simple. A los nacionalistas les importa un rábano lo que le pase a los ciudadanos españoles en general, solo lo que les pase a los de sus zonas. Solo participarían para sacar tajada, y además se radicalizaron. Por lo tanto es imposible un acuerdo con ellos, como con el PP, en este caso por mafiosos.

Si, como decíamos, el PSOE pesa 46, Podemos 34 y Ciudadanos 20, ¿qué es lo que impide que cada uno ceda lo que corresponde de lo que dice su programa: 54 el PSOE, 66 Podemos y 80 Ciudadanos, y se lograra un bonito gobierno de coalición, o un hermoso pacto de investidura? Pues sencillamente que Podemos no quiere negociar, no quiere reconocer la distribución de fuerzas y pretende dinamitar cualquier pacto porque lo que realmente desea es que haya elecciones para medrar. Se vio claro cuando Iglesias salió a exigir una vicepresidencia y no sé cuantas locuras más (interior, el CNI, economía... ) mientras Sánchez estaba con el Rey recibiendo el encargo de intentar formar gobierno.

A Sánchez no le quedó otra alternativa que intentar
un pacto con Ciudadanos y dejar a Podemos retratarse votando no a su investidura junto al PP. Es decir votando junto a la derecha. Algo que no debería extrañar, puesto cuando se escarba en la parte ideológica, Podemos tiene poco, o nada, de izquierda. Sus métodos: soflamas, puños arriba, «empoderamientos»..., presentan bastantes similitudes con sistemas pseudo dictatoriales en los que la manipulación y la propaganda son el arma principal del poder. Por eso defiendo el pacto de Sánchez con Ciudadanos, porque es la forma más certera de desenmascarar a Podemos, cuyo objetivo, repito es llegar a nuevas elecciones.

Es probable que Podemos consiga lo que quiere. Pero no debe olvidar que hay 9.500.000 votos dormidos que pueden despertarse, y que en su mayor parte son de centro izquierda, o de izquierda moderada. También es posible que Podemos consiga que le manden a paseo algunas de las personas valiosas que ficharon y que, como Manuela Carmena, ya dejaron claro que eran independientes. Atentos, pues..


20 febrero, 2016

Seriedad, respeto, honestidad

La seriedad, el respeto, la honestidad. Tres principios a inculcar desde la más temprana infancia en las personas, y que parecen haberse borrado de la memoria común. Tres actitudes (y aptitudes) que deben ser trabajadas hasta la saciedad para que las generaciones futuras no caigan en los mismos errores en los que cayeron quienes en la actualidad están al cargo del funcionamiento general del país: de las empresas, de la política, de la justicia, de la economía, de la educación...

Saltan cada día noticias que hielan la sangre. Una, del mundo empresarial. El ex presidente de Abengoa, un tal Benjumea, que declara ante la juez que investiga su caso que «el talento se paga». Él y su consejero delegado se habían adjudicado indemnizaciones por cese por alrederor de 20 millones de euros. Llevaron a la empresa a la ruina y se premian en un comportamiento muy profesional. Claro, el talento se paga. Su talento, por el que tanto cree que vale, es nada más que ser hijo del fundador de la empresa. Talento puro, el muchacho este.


Conocí en mi otra vida (la laboral) directivos de todo tipo. Por un lado excelentes profesionales serios y honestos, propietarios algunos y contratados otros, pero verdaderos artistas de la gestión de la abundancia, y de la crisis. Por otro lado, encontré «amos» que levitaban medio metro por encima de sus empleados, y a quienes todos a su alrededor daban la razón para no caer en desgracia; sus decisiones, si salían bien, era por su pericia y agudeza, y si salían mal, porque estaban rodeados de empleados inútiles y desagradecidos. Un tercer grupo son los profesionales de la venta de humo; llegan a las empresas en crisis de la mano de «headhunters» que se llevan una pasta, y tienden a ponerlo todo patas arriba y dejarlas peor de lo que estaban; su primera decisión suele ser hacer una purga de directivos de la casa, sin pararse a pensar en su competencia, a los que sustituyen por amigos parecidos a ellos. Un peligro muy extendido, este de estos piratas.

Por seguir con el mundo de la empresa, tenemos el escándalo de Vitaldent. El macarra (con perdón) del dueño cobraba en metálico a sus franquiciados y se llevaba la pasta a Suiza y a otros lugares «seguros». ¿El objetivo? No pagar impuestos. Me pregunto qué les pasa a los empresarios que en el momento en que sacan un poco la cabeza, en lugar de preocuparse por crecer sanamente y contribuir al bien común y al desarrollo de su país y de la sociedad, hacen lo imposible por evadir impuestos, o por influir en los políticos (lobbies) para que legislen favorablemente a los intereses de sus empresas en este aspecto.

Estos días supimos también que Hacienda inspecciona a setenta y tres (73) empresas cárnicas por
hacer juegos malabares con el dinero negro. Movían enormes cantidades de efectivo. Declaraban beneficios muy bajos... Más evasión de impuestos. En España hay alergia a los impuestos. Estamos hablando de 73 empresas. ¿Cuántas habrá más que se libran? Aquí los que pagan la fiesta son los que tienen nómina y los autónomos, los pobres y estrujados autónomos, para los que el Estado ofrece una protección prácticamente nula. Así que una de dos, o ponemos tantos inspectores como empresas, o se nos marcha el dinero a chorros.

Y a todo este revoltijo de mediocridad y de desfachatez se une el asunto político. Un partido, el PP, que se resiste a reconocer sus prácticas mafiosas, y con el que ningún otro partido quiere nada. Y otros cuatro o cinco incapaces de ponerse de acuerdo para gobernar porque todos trazan «líneas rojas», que no son más que un síntoma de infantilismo político. Tal carencia de seriedad constituye una falta de respeto hacia los electores que decidieron votar pluralidad. Estos niños no saben que pluralidad significa que se quiere que participen todos. Puede comprenderse que se aísle al PP, por corrupción, y a los independentistas por lo mismo. Pero no se entenderán nunca la posiciones que pongan como condición que no estén otros.

Pues este es el panorama general. Feo, ¿no? Pues solo hay una fórmula: seriedad, honestidad y respeto. Cualidades estas prácticamente desaparecidas en la poltica, y lamentablemente también, por lo que se ve, en el mundo de la empresa.

11 febrero, 2016

La España rancia y casposa

 La derecha, en todas partes, es asociada con el liberalismo, con el mayor interés por lo privado que por lo público, con dar más importancia a los asuntos económicos que sociales y con el poco pudor a la hora de legislar con ventaja para las clases más favorecidas. Pero estos atributos no hacen a la derecha necesaria ni políticamente rechazable. Hay países con gobiernos muy conservadores que marchan bien, o muy bien: Alemania, Holanda, Dinamarca... Solo que, en estos países la derecha es otra cosa, y está bien diferenciada de la extrema derecha.

En España, por el contrario, la derecha sí es rechazable. La derecha la representa el PP. Pero nadie, ni el PP, se atreve a señalarse como de derechas (el PP dice ser el centro derecha). La palabra derecha es casi impronunciable en España, hasta para las más reaccionarios y casposos. La extrema derecha española está camuflada en el PP: entre sus dirigentes, entre sus votantes, entre sus militantes. No se atreven a formar un partido porque sería un fracaso. Por eso parasitan a la formación de la gaviota. Son una garrapata debajo del ala derecha del bicho volador este. Y el PP no recuperará su dignidad política hasta que no se la arranque.

La España de derechas, rancia y casposa, la garrapata esta, es una especie de hidra que asoma su fea cabeza múltiple cuando a su huésped se le pone la cosa difícil, como es el caso ahora, que el PP no puede gobernar porque nadie quiere nada con un partido corrompido hasta lo más interno de su esqueleto. La cabeza múltiple tiene multitud de tentáculos con rostro: distintas caras manejadas por un único cerebro primitivo. Caras de ministros, de jueces y fiscales, de portavoces amenazantes y parlamentarios varios que no dudan en disparar salivazos viscosos a quien se ponga delante. Todo con la pretensión de que se vea el poder que ellos creen que tienen.

Meten miedo a los incautos diciendo que ETA se frota las manos pensando en un gobierno débil, o con Podemos, como si los de Podemos fueran verdaderos demonios; o llaman casi traidor a Pedro Sánchez por no poner en primera línea de su propuesta la unidad de España; o encierran a unos pobres titiriteros 4 días en la cárcel por una estupidez, para soltarlos, eso sí, sin pasaporte, aludiendo que se había confiscado el material (el teatro de marionetas) y que no existe ya riesgo de fuga. Pero qué broma es esta. ¿Es que no hay nadie en el PP que ponga orden en este disparate?

Estamos en una democracia parlamentaria y los gobiernos se forman por mayorías en Las Cortes. Si el PP no está en el ajo es porque sencillamente se pasó por el arco del triunfo el derecho que tenía a intentar la investidura como partido más votado. ¿En qué cabeza cabe que PSOE y Ciudadanos van a entrar de comparsas en un gobierno presidido por un partido absolutamente corrupto?

Lo de intentar amedrentar al oponente con alusiones a su escaso patriotismo es muy de los dóberman que tiene el PP al frente de sus huestes parlamentarias. Yo no le daría importancia, pasaría de ellos (ladran, luego cabalgamos). Pero de lo que no pasaría es de que un ministro del interior en funciones pueda ser tan miserable como para meter a ETA en este baile. Un ministro que, además de ponerle medallas a La Virgen (acojonante), coló una ley que recorta libertades básicas a los ciudadanos.

Sin embargo, lo peor es lo de la quinta columna de jueces y fiscales. Enseñaron la oreja con el asunto de los titiriteros en Madrid. De acuerdo; pusieron un cartel donde se leía algo sobre ETA en una representación de marionetas. Pero meterlos directamente a la cárcel es una sobrada. Se montó una bronca de aquí te espero. Está claro que sí, que fue un error que la concejala debía haber pagado con su cese fulminante. Los niños no tienen por qué ver un espectáculo para adultos, además de políticamente poco correcto. ¿Pero meterlos en la cárcel cuatro días? ¿Y soltarlos después reteniéndoles el pasaporte? Pero quiénes son estos fiscales y jueces. ¿Rato y Blesa tiene pasaporte y un par de pobres pringados no?

Ya decía yo unas entradas atrás que el sistema de oposición no garantiza que no accedan a los puestos verdaderos patanes. He aquí la evidencia.

05 febrero, 2016

Estos imbéciles piensan que somos gilipollas

Una entrada en estado de indignación solo para poner en claro y a la luz mi sensación con todo esto de los apaños postelectorales.

Primero lo de Rajoy, un cobarde compulsivo disfrazado de Maquiavelo que quiere obligar a su enemigo cerval, el PSOE, a aceptar una milonga de coalición por el bien y la estabilidad de España. ¿Aceptaría él algo así si el PSOE lo hubiese propuesto? ¿Por qué no aceptó someterse a la investidura e intentó negociar? ¿No es el deber del partido más votado intentar formar gobierno? ¿Qué hace mal el PP que nadie quiere arreglos con él? La respuesta es sencilla. Sus dirigentes se comportan de manera distante, altanera, arrogante y chulesca, desde el comerrojos de Hernando hasta el envarado Rajoy pasando por la balbuceante Cospedal. Y luego está la corrupción. Tal cantidad de corrupción hay en el PP que alguien estos días hablaba de prohibirlo por ser una organización mafiosa, basándose en la Ley de Partidos.¿Quién puede querer tratos con gente así?

El hecho de que más de 7 millones de personas hayan votado al PP me da que pensar también. Solo puede ser por dos cosas: porque la gente de la derecha está más dispuesta a tragar mierda que la de izquierdas, que en casos como este se abstiene avergonzada; o es que, a pesar de toda la corrupción, este hecho tiene menos importancia que los desastres que pueden sobrevenir si nos gobierna gente de Podemos, que no son más que indocumentados, según ellos. En fin, es su voto.

El caso es que,  descartado el PP, solo queda un arreglo entre los demás. Pedro Sánchez lo está haciendo bien. Está en crecimiento continuo como líder. Solo tiene un problema, o dos: la ansiedad y la presión interna. Si no consigue un acuerdo satisfactorio para los neofascistas que tiene metidos en el aparato, lo ponen mirando a Cuenca en el próximo congreso, incluso aunque la militancia lo renueve como secretario general. Pedro Sánchez, no acepta el encargo de Felipe, el rey, porque sea un patriota, lo acepta porque conseguir ser presidente del gobierno es su única salida para no irse directo a la cola del paro en un par de meses.

A Iglesias se le va la olla. Primero juega sucio y se postula como vicepresidente y pide para Podemos, además, Economía e Interior. Lo que solo deja dos opciones de opinión, o este tipo es tonto, o no quiere realmente negociar nada, y como tonto no parece, voy a pensar en lo segundo. La intención de Iglesias y su círculo, al menos de momento, es reventar la legislatura y forzar elecciones en el menor tiempo posible. Bien... Vale, como estrategia. Pero, si hay elecciones porque Podemos fuerza la situación y la caga, o sea,  salen los mismos resultados (todo indica que así sucedería), ¿renunciaría esta especie salvador de los desheredados y se iría a su casa? No, no lo haría, porque lo único que buscaba en realidad Iglesias era la segura poltrona del Congreso, y esa ya la tiene segura. ¿Es que se cree que España es una república bananera? Hace muchos años que en España hay gente de izquierda, chaval, solo que no está afiliada a la mierda de partidos que la representan.

Y Ciudadanos quiere pactar y facilitar las cosas, pero dice que el PP tiene que entrar porque tiene más de 7 millones de votos y es necesario para la gobernabilidad. Es verdad parte de lo que dice, pero es que hay un problema: la corrupción. El PP solo merece el aislamiento, el que se junte a él saldrá manchado y le quedará el estigma de aceptar pactos con un partido mafioso y podrido. Y yo que pensaba que este tipo, Rivera, era listo y solo practica el buenismo absurdo y estúpido.

En fin. Espero que reaccionen y que entiendan que el pueblo les encargó hacer algo entre todos, o casi todos, y que se dejen de condiciones y de líneas rojas y demás gilipolleces. Puede ocurrir desde luego que, sobre todo Podemos, escuche los cantos de sirena de las encuestas y fuerce nuevas elecciones. Yo le voy a decir qué va a pasar: los porcentajes sobre voto emitido se moverán poco, pero el porcentaje de no voto, o sea de abstención por hastío, asco y aburrimiento probablemente sea la opción que más crezca, y esa será tú responsabilidad, amigo Iglesias.