02 noviembre, 2012

Tragedia en Difuntos

Las chicas muertas en la fiesta, por llamarla de alguna manera, organizada con motivo de la Víspera de Todos los Santos (Halloween), pagaron un precio demasiado alto por un rato de diversión. Ellas no volverán a fiesta alguna. Sus padres se preguntarán toda la vida si no deberían habérselo prohibido. Sus amigos llorarán amargamente su pérdida, algunos por mucho tiempo, otros, hasta el siguiente botellón. La sociedad se escandaliza y se revoluciona, como siempre que algún joven resulta muerto por causas semejantes.

De poco sirve ahora lamentarse, el mal ya está hecho. Sin embargo el aparato social tiende a la autojustificación. Busca responsables, causas, algo que explique el hecho: puertas de emergencia, aforo,  petardos, demasiado alcohol, ... También mezcla cosas, porque a la sociedad le encanta el revoltijo y se denuncia la presencia de menores como si ello fuera relevante. Se pregunta si los permisos estaban en regla. Los organizadores defienden su gestión, pero la empresa es sospechosa... Lo dicho, un revoltijo.

Qué hayan entrado, o no menores, no causa el accidente, que los permisos estuvieran, o no en regla, no causa la catástrofe. Lo único real es que se permitió una fiesta "descontrolada" en un recinto preparado para otro tipo de cosas. Los chavales, metidos en un vórtice de música, diversión, gritos y risas están a lo suyo. De repente, por lo que sea, alguien entra en pánico y todo de desmorona. La tragedia está servida. Y ahora viene la gran cuestión: por qué ocurrió. Quién es el culpable se deduce del porqué.

Un pabellón deportivo está preparado para eventos a los que la gente acude ordenadamente y se marcha de la misma manera. Todos hemos acudido a conciertos en este tipo de recintos y nos hemos sentido agobiados al finalizar. Siempre resulta difícil salir. Siempre hay alguien que quiere correr más, se producen empujones, el espacio entre las personas se reduce a milímetros. Si esto pasa cuando hay cierto orden ¿Qué puede ocurrir entonces cuando hay un momento de pánico en una fiesta caótica como la de ayer? El riesgo se multiplica por mil.

Es una aberración meter a varios miles de jóvenes en una celda, por muy grande que esta sea. Lógicamente, la muchachada va a beber y a tomar cosas, serán jóvenes, pero no son imbéciles y les gusta divertirse. Ellos no son culpables de nada. La ignorancia de quién tuvo la feliz idea de celebrar la fiesta en un recinto cerrado, o de quién consintió en hacerlo, es la única causa de las muertes. El error es este y los responsables son quienes lo organizaron y quienes lo permitieron. Otra cosa es que sea, o no legal, pero esto es irrelevante. Siguen siendo los responsables y sobre su conciencia están las muertes de las chicas. Si la justicia actúa, o no, es secundario.

No es un problema de que los jóvenes no sepan divertirse si no es en macrofiestas ni tonterías semejantes. El sentido común de los chavales les lleva a celebrar botellones en lugares abiertos y diáfanos: son más cómodos y cada uno puede hacer casi lo que quiera. Los espacios abiertos dan seguridad a la manada, en los espacios cerrados la muerte puede estar emboscada y manifestarse de muchas maneras, fuego, agua, pánico...

El modo e divertirse la chavalería siempre estuvo en entredicho. Eso mismo pensaban nuestros padres de quienes ahora somos padres. Ellos hacen lo que deben como nosotros lo hicimos. Qué diferencia hay entre esto o ir a un concierto en los 80 con varios cubatas puestos y con un canuto en la mano. Es responsabilidad de la sociedad, de alguien concreto, desde luego, velar porque el modo de diversión no desemboque en tragedia. Si alguien organiza una fiesta loca en un laberinto cerrado, en una ratonera, en un crematorio y no evalúa bien el riesgo y se produce la catástrofe, el responsable es únicamente el organizador y, por extensión quien le otorgó el permiso.

2 comentarios:

M. carlos Martin dijo...

Son tantos los factores para buscar la culpabilidad que al final la culpa sera soltera.
D.E.P las víctimas y que sirva esto para aprender que estos eventos de "juventud"(alcohol, música, drogas) hay que hacerlos en espacios abiertos.

Alberto Sierra dijo...

El Madrid Arena es un recinto para eventos deportivos tal como el Master 1000 de Madrid de la ATP. El plan de evacuación que el arquitecto diseña para un lugar así debe seguir siempre unas normas establecidas por ley para ser dado de alta. No es igual abandonarlo ordenadamente, progresivamente y por diferentes puertas determinadas previamente que hacerlo en tropel como una manada humana despavorida. Por lo tanto, cada habitáculo debe utilizarse para la función con la que fue construido. Lo demás es jugar con la diosa fortuna, y ya sabemos que en tristes ocasiones como esta de la noche de Halloween si nos da la espalda, la tragedia humana es segura. Que las chicas muertas descansen en paz. A. Sierra